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jueves, 26 de agosto de 2010

Libros Leídos LI: El Cancionero de Chava Flores



Así, pues, me enamoré del arte musical de Chava Flores, así como de su historia personal (http://lachaiza.blogspot.com/2010/08/libros-leidos-l-relatos-de-mi-barrio.html).

Y en cuanto vi este enorme cancionero, me enamoré de él. Tanto por lo que significaba en sí, como por el lujoso diseño: pasta dura, editado por Ageleste & CNCA, el gobierno del DF y la DCNRM; amen de los dibujos en portada y contraportada del maese Gabriel Vargas, otro titán de la cultura popular mexicana...

Y no resultó ser el clásico cancionero que a duras penas coloca las partituras para guitarra de las canciones. Noooo!

Trae incluídas notas y quien ha grabado cada una de las canciones, que va desde el mismo Chavita Flores, hasta grandes titanes de la música mexicana como José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, Pedro Vargas, Tin-Tán, el Pirulí, Miguel Aceves Mejía, Óscar Chávez; y otros menos famosos, pero no por ello menos chafas, como Rubén Schwartzman, Tehua Ángel Cervantes, Fernando Rosas...

Ahí leí letras de canciones que por desgracia no hay sido grabadas aún, así como grandes clásicos de Chava Flores, como Peso Sobre Peso, Ahí Viene el Tren, El Bautizo de Cheto, Los 15 años de Escolapia, En México, Mi México de Ayer, A que le tiras cuando Sueñas Mexicano, Voy en el Metro, La Taquiza, El Retrato de Manuela, Los Pulques de Apan, México Distrito Federal, y tantas, pero tantas canciones llenas de humor, ingenio y mucho amor por México.

De los que conozcan a Chava Flores por estos clásicos del humor chilango, muchos desconocerá su faceta de compositor "serio", de canciones que no tienen albures, sino mucho dolor, mucho corazón y sentimiento.

Quien descubrió la mina de oro para grabarlas fue la bella Tehua. De las canciones que ella interpreto, las siguientes tres tienen la característica de rasgarme el alma... o lo que tenga un ateo en su lugar.


Cachito de Retraro

Un día rompí el retrato que me hizo tanto mal
y lo guardé celoso sin poderlo tirar,
sacaba un pedacito para pensar en tí
nomás por la costumbre que tengo de sufrir.

Cachito de retrato, cachito de mi amor.
cachito de tu boca, que tanto me besó;
cachito de tu pelo, tus ojos, tu nariz,
de todo miro un poco sin verte nunca a tí.

Un dí­a que estaba triste te quise otra vez ver,
cachitos de retrato, con que ansias los pegué;
para mayor tristeza, faltó en mi colección
la parte que formaba tu negro corazón.

Cachito de retrato, cachito que amé yo
cachito de tu boca, que siempre me mintió;
cachito de tu pelo, tus ojos, tu nariz:
pegado tu retrato, de nuevo lo rompí...


Cuando me Busquen tus Ojos

Cuando me busquen tus ojos, inútilmente, entre la gente,
cuando me llamen tus labios, con grito herido, porque has sufrido;
van a llorar esos ojos, tan hondamente, mi amor ausente
que gritarán esos labios que te he perdido, que me has perdido.

Cuando tu amor te recuerdé lo que he vivido, lo que he sentido,
él te dirá que así nadie te había adorado, te había querido;
y aunque tus ojos me busquen, mi bien,
y en vano llamen tus labios también,
tú corazón sabrá siempre
que estoy contigo, que no te olvido.

Cuando tu amor te recuerdé lo que he vivido, lo que he sentido,
él te dirá que así nadie te había adorado, te había querido;
y aunque tus ojos me busquen, mi bien,
y en vano llamen tus labios también,
tú corazón sabrá siempre
que estoy contigo, que no te olvido.


En tu Estuche de Recuerdos

Donde estés este momento, te hablará mi pensamiento,
morenita idolatrada: oye el ruego de mi voz;
en tu estuche de recuerdos, entre cartas olvidadas,
entre flores y pañuelos debe estar mi corazón.

Si algún día tu lo buscaras y por suerte lo encontraras,
no lo dejes olvidado, dale un poco de calor,
pero dile que he llorado, por habértelo entregado,
no podrá volver conmigo por que es prueba de un amor.

Te lo di por ser mi vida, y vivir sin él ni puedo,
morenita consentida no lo olvides tu, por Dios;
donde estés este momento, gritará mi pensamiento:
en tu estuche de recuerdos, entre cartas olvidadas,
entre flores y pañuelos debe estar mi corazón...

¡No podrá volver conmigo, por que es prueba de un amor!


martes, 24 de agosto de 2010

Libros Leídos L: Relatos de mi Barrio


Nunca lo he negado. Mi periodo de infancia-estupidez fue muy largo. De 1982 a 1996. Durante ese largo periodo, 14 años. A partir de 1996 reinició mi vida. Y no es que la etapa anterior haya sido infructífera. Para nada. Aprendí a vivir, reir, convivir, soñar, imaginar, emprender.

Pero a raíz del 96, profundicé, conocí, amé.

Entre este conocimiento vino la sapiencia de Miguel, que aunque abogadillo chafa de la Salle, tiene mucho conocimiento musical y social que ya quisieran muchos dizque filarmónicos & politólogos.

Miguel me presentó al Tri, y a Chava Flores allá del primer cuatrimestre, finales del 98, principios del 99. Y vaya si quedé prendado.

Era una edición especial de Reader's Digest, con 5 discos, que contenían interpretaciones del mismo Chava Flores, Rubén Schwartzman, Ángel Cervantes, Fernando Rosas, el Grupo La Miel, la sirena Tehua, y hasta Rosita Quintana.


De inmediato me di a la tarea de comprar cuanto CD existiera de Chava Flores, así como de sus intérpretes. No tardé en comprar los de Mi Pueblo, Barrio, En Vivo, En Concierto... así como el de Tehua, los dos de Rubén Schwartzman y los otros dos de Ángel Cervantes; uno de Óscar Chávez que salió más recientemente, y otros CDs donde salía una o dos rolas del maese, de Tintán, Amparo Ochoa, Pedro Infante, el Pirulí...

Esto, hace unos diez años, antes de la suntuosa era del mp3.

En la librería de Cristal, donde hice buena parte de mi espléndida biblioteca, en la sección de humor, cerca de los libros de Rius, Jis & Trino, Chespirito y demás, estaba un libro titulado Relatos de mi Barrio... de Chava Flores!!!

No dudé en comprarlo y leerlo a la brevedad. ¿El resultado? Un mayor entendimiento de su vasta obra musical. Una delicia para el alma. Una infinita tristeza porque ya no pude conocer al maestro, quien muriera de cáncer en el 87.

Su libro-memorias, resultó exquisito, y nos muestra la parte humana, demasiado humana, del niño Chavita, sus andanzas por medio Distrito Federal, en los barrios, en la escuela, en el trabajo.

Nos habla de sus familia, sus trabajos antes de ser famoso, del mismo proceso de volverse cantautor, de los múltiples vecindarios donde tuvo que vivir, de los hermanos Osofronio, de Manuela, del famosísima Bartolo...

En lo personal hubo dos eventos de su vida, tajantemente determinantes, que me cimbraron duro, que no se me van de la mente, aunque ya es una década, al menos, de que supe de ellas en el libro:

  1. Monina, la niñita de la cual Chava estaba enamorado. Niñita a la cual dejó de ver, de la cual tuvo que separarse por cosas de la perra vida, a la cual volvería a ver 12 años después, ya adultos ambos, en el viejo oficio del cultivo meretriz.
  2. Pichicuás, su encarnizado rival en las canicas, que murió de una forma muy sangrienta y traumatizante para el pequeño Chava.
Dos eventos que, definitivamente, marcaron el rumbo de su vida, y que dejaron profundo impacto en lo que tenga por alma un ateo como yo.

Independientemente de si has o no escuchado su música, por terceros o de su viva voz, este genial libro os hará pasar un rato agradabilísimo, reirás y reflexionarás fuertemente.

Si no lo has escuchado, seguramente servirá para motivarte. Si ya tuviste el privilegio, te reconfirmará que Chava Flores es un coloso de la música mexicana, muy desestimado en provincia, quizá porque su obra es centralista, quizá por que la ignorancia es temeraria...