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domingo, 10 de enero de 2010

Homofobia



Carlos Loret de Mola
Historias de reportero
07 de enero de 2010

Homofobia






Seis de cada 10 mexicanos están en contra de que se casen los homosexuales y siete de cada 10 de que adopten hijos. Las convenciones internacionales sobre derechos humanos, la Organización Mundial de la Salud y casi la totalidad de los pensadores más respetados de la humanidad forman, frente a esa encuesta de Mitofsky, una minoría a la que este reportero se ha sumado hace tiempo.

Hurgar en los fundamentos ideológicos de quienes se oponen a otorgar mayores derechos a la comunidad gay termina aterrizando en algunos de estos conceptos muchas veces heredados y pocas procesados: ser homosexual no es normal, es antinatural, es una enfermedad.

¿Son “normales” los homosexuales? El calificativo “normal” ha sido sepultado por la democracia, la tolerancia y la inclusión que son signos-anhelos de nuestros tiempos. La ecuación papá-mamá-hijos es, en uno de cada tres casos, escenario de violencia intrafamiliar. Eso bajo ningún concepto puede ser considerado normal. La familia tradicional como estructura básica de la sociedad se ha convertido en un cuerpo con osteoporosis: por fuera se sostiene, pero por dentro está desgastado, fracturado, desbaratándose.

¿Es “natural” que un hombre golpee a una mujer? ¿Que se calle y esté sometida “por el bien de sus hijos”? ¿Que ella aguante todo lo que el hombre haga con la mira puesta en la unión familiar? Porque ésas son las ideas que permean cómodamente en amplios sectores sociales y se antoja que palidecen en la categoría de “naturales” frente a una pareja del mismo género.

¿Están enfermos los homosexuales? El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud, perteneciente a la ONU, retiró la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Desde hace casi 20 años, la homosexualidad no es enfermedad para ningún doctor serio.

Con estos antecedentes, quienes hemos conformado la manera habitual de vivir alrededor de nuestra preferencia heterosexual no tenemos autoridad moral para reprimir, mucho menos suprimir, el ejercicio de otras formas de convivencia social y, ultimadamente —y aunque suene cursi—, de amor.

Me atrevería respetuosísimamente a pedir a quienes están en contra de la plenitud de derechos y deberes para la comunidad gay que tomen en cuenta en su análisis moral —incidido por la fe y por tanto, de toda consideración— estos datos que exhiben el fracaso de los modelos vigentes, no para rendirse y abandonar a la familia tradicional como modelo ideal, sino para intentar reforzarla sin hipocresías y al mismo tiempo tolerar otras maneras de fundar comunidad (no confundir: nadie se ha vuelto gay por la crisis de la pareja tradicional; aceptar los matrimonios homosexuales es un tema de universalidad, no un plan B).

Lo principal es romper el estereotipo: la familia de papá-mamá-hijos no es una familia feliz en automático y las parejas homosexuales no son drogadictas, proxenetas entregadas a la lujuria. Hay parejas hombre-hombre y mujer-mujer que son modelo de felicidad, y hay hogares tradicionales a los que los hijos no quieren volver después de la escuela porque es como regresar al infierno.

En Tercer Grado, Denise Maerker aportó un argumento incontrovertible a ese otro tema que es la facultad de adoptar niños a parejas homosexuales: que si bien lo ideal para un menor es contar con las figuras paterna y materna, los infantes sujetos a adopción no tienen ni uno ni otro, viven muchas veces en el abandono de guarderías tutelados por un par de buenas personas que hacen sus mejores esfuerzos para encauzarlos pero que muchas veces no pueden construirles un blindaje que los libere de estar a merced de traficantes de órganos y niños. Los casos concretos se agolpan en denuncias de medios de comunicación semana a semana.

Son pequeños sin hogar, sin padre, sin madre, sin perspectiva, sin futuro, quienes a través de un riguroso procedimiento son asignados a personas que les puedan dar un horizonte. Que en este grupo de personas sujetas a adoptar figuren homosexuales que garanticen una oferta de porvenir digna para los niños me parece hasta un gesto.

Hasta ahí los argumentos. Pido ahora permiso para una nota personal: no soy capaz de concebir una sensación de responsabilidad mayor a la que se tiene para con los hijos; entre mis personas más queridas y admiradas hay tres homosexuales. No dudaría un instante en encomendarle a mis hijos a alguno de ellos. Tampoco a un par de entrañables amigos solteros, amigas solteras, y más matrimonios heterosexuales con quienes me unen lazos que se antojan indisolubles. Pienso que cuando se escoge tener un amigo, que sea abogado o doctor es una característica colateral, pues hay abogados delincuentes y doctores asesinos, pero no son a ellos a los que nos estamos refiriendo.

SACIAMORBOS

Con el mismo respeto, considero que un debate que tiene que ver con la moral pública no puede aspirar a la unanimidad, pero tampoco puede llevarse a cabo —mucho menos conducirse— entre descalificaciones, discriminaciones, insultos y rabia. No en lo privado, mucho menos en lo público como lo hizo Esteban Arce.


Viva la doble moral

Escrito multiaplaudido en twitter del pelón Gomís...




24-Dic-2009

El pelón en sus tiempos de cólera

Héctor S. Gomís

Viva la doble moral


¿Que si estoy de acuerdo con la aprobación de los matrimonios gay? ¡Por supuesto que sí! Ellos/as también tienen derecho a ser infelices como los demás...

A veces me avergüenza pertenecer a la raza humana. Y no, no lo escribo porque sea homofóbico e intolerante ante la preferencia sexual de las personas, ¡no! Me avergüenza pertenecer a la raza humana cuando escucho ridiculeces como:

“Las bodas gay son inmorales.”

¿Inmorales? De verdad es inmoral que dos seres humanos que se aman, ¿quieran firmar un contrato para que su unión sea legal?

¿No ha sido más inmoral a través de los años matar y torturar a los seres humanos por pensar diferente a la Iglesia católica? Y ni qué decir acerca de las violaciones a niños inocentes por parte de sus representantes, ¿verdad? Me imagino que utilizar la palabra de Dios para aprovecharse física, mental y espiritualmente de los menores de edad es un acto de altísima moralidad.

“Es una estupidez la modificación legal que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en la Ciudad de México.”

¿Estupidez? ¿No es más estúpido querer manipular a la raza humana para que entre nosotros existan actos de discriminación?

“Esta ley ha abierto las puertas a una perversa posibilidad para que estas parejas puedan adoptar a niños inocentes, a quienes no se les respetará el derecho a tener una familia constituida por una madre y un padre, con los consecuentes daños sicológicos y morales que provocará tal injusticia y arbitrariedad.”

¿Cuáles son esos daños sicológicos y morales?

Los asesinos más perversos de la historia han tenido una familia constituida por un papá y una mamá. ¿A poco Hitler, Stalin, Mao y los miembros de la Santa Inquisición fueron adoptados por parejas de homosexuales?

De entrada resulta absurdo que personas a las que se les prohíbe traer al mundo una familia sean las que se dediquen a decir cómo deben ser y cómo deben vivir las familias.

Con lo misógina que es la Iglesia al rato nos van a prohibir poner a una mujer en un pedestal… y la razón para prohibirlo será decirnos que desde el pedestal la mujer no alcanza a barrer la casa, trapear la cocina, hacer las camas, lavar la ropa… a mano, porque de hacerlo en lavadora serían libres y eso no lo van a permitir.

Decir que a la mujer la liberó la lavadora es igual de estúpido como decir que las bodas gay son inmorales.

¿Por qué no empieza la Iglesia a limpiar su cochinero antes de decirle al mundo que está terminantemente prohibido ensuciar?

Las mujeres tienen el mismo derecho de realizarse que los hombres y los homosexuales el mismo derecho de amarse que los heterosexuales.

Maciel, además de pederasta, era también homosexual. El fundador de los Legionarios de Cristo representaba todo aquello de lo que se queja la Iglesia hoy en día…

Tuvo una hija y ella no creció dentro de una “familia normal”.

En esta época de paz y de amor son los miembros de la Iglesia los que demuestran con sus declaraciones que aquello de “Amaos los unos a los otros” sólo se puede llevar a cabo siempre y cuando “los otros” piensen exactamente igual que “ellos”. ¡Qué vergüenza!

Nos vemos el 7 de enero porque la semana que entra tengo mi reunión anual con mis amigos del Ku Klux Klan… (ja).

A veces me avergüenza pertenecer a la raza humana.

Los animales son omnisexuales





Y sigue la mata dando... El caso de Arce ha tenido repercusiones inusitadas en un país tan racista, homófobo y clasista como el nuestro. De neonazis de Oaxaca: o sea de chaparritos, prietos, analfabetos funcionales y gays de closet. Contrastes de la vida. Aquí hacemos un llamamiento no a favor de la homosexualidad. Cada quien su vida. A favor de la diversidad... en contra de la intolerancia. Ante lo único que debemos ser intolerantes es contra la intolerancia, contra la estupidez religiosa, la que quiere oprimir las más básicas libertades que han costado siglos y siglos de sangre. Es en los nuevos medios masivos de comunicación, Twitter & Facebook donde se está gestando un cambio sin precedentes en la movilidad social. Si esto hubiese paado hace 5 años, hubiera pasado desapercibido en los grandes medios. Pero la democratización de la expresión permite que el hecho se multiplique por mil, como eco que retumba en una caverna y se va amplificando con el paso de los metros. A continuación van tres artículos chingonsísimos, uno del graaaaaaaaaaaan Luis González de Alba, que estará en este mismo post, uno del pelón Héctor Suárez Gomís y uno de Loret de Mola. 3 personajes diametralmente opuestos, uno escritor y psicólogo famoso, otro comediante, y uno más lamepatas de Azcárraga.
Va pues:

Los animales son omnisexuales

Se descubrió que...

Luis González de Alba


No hay peor tedio que repetir referencias publicadas una y otra vez. Pero las generaciones pasan y los prejuicios resisten la luz de los datos. Así que va de nuevo un repaso, breve porque se llevaría todo el diario uno extenso, acerca de la sexualidad animal no-reproductiva.

El padre de la etología o conducta de los animales, el Nobel Konrad Lorenz, describe cómo los patos se masturban frotándose contra piedras de río redondeadas y tibiecitas; a una pareja de gansos macho que en lagos y montañas alemanes encontraron su Secreto: una tierna historia de estas hermosas aves. (Sobre la agresión, México, Siglo XXI, 1971). Si los gansos macho se unen de por vida, los carneros de montaña también… Algo tienen las montañas y no sólo la denominada Brokeback.

Es que, resulta, señoras y señores, que nadie les ha predicado a los animales que el sexo es para tener crías. Como no lo saben, los guía sólo el placer. Los perros macho intentan el coito anal y no lo logran porque no tienen cómo dirigir el pene, pero los chimpancés lo logran perfectamente… y en presencia de hembras. Los pequeños bonobos, otro primate, son el más indecente caso visto en la jungla: pueden tener al día decenas de relaciones sexuales con hembras, con machos y con la mano… (¿Ya saben lo que todo mexicano dice después de que se la jala?: Gracias, mano).

Estudios realizados por la Oregon Health and Science University advierten que se había documentado antes de 2002 entre un 6 y un 8 por ciento de carneros (el borrego macho adulto) cortejando a otros machos y apareándose exclusivamente con machos.

Pero ya desde los años treinta del siglo XX, R.H. Denniston había encontrado que la conducta homosexual “es casi universal entre los animales” (en Marmor, J. Biología y sociología de la homosexualidad, Buenos Aires, Hormé, 1967). Observa que, en invertebrados, la Naturaleza crea animales hermafroditas o funcionalmente bisexuales, pues producen tanto huevos como esperma. Y en los vertebrados, la homosexualidad aumenta a medida que ascendemos la escala taxonómica hacia los mamíferos. En los lagartos Iguanidae, diez de veintiún copulaciones observadas fueron homosexuales masculinas; en los Teiidae es frecuente que se monten de a tres para copular.

En todas las especies de mamíferos estudiadas se ha observado actividad homosexual frecuente. En el ganado es tan común que se usa a menudo a los novillos para excitar a los toros cuando se desea obtener eyaculaciones destinadas a inseminación artificial. Al utilizar varias veces al mismo novillo, el toro se excita más fácilmente que ante una vaca.

El autor cita las observaciones de McBride y Hebb al respecto de la conducta sexual de los delfines. El macho maduro exhibe un conjunto de métodos para autoestimulación casi tan amplios como los del hombre maduro. “Hubo intentos de masturbación contra los flancos de machos más pequeños y menos dominantes, así como una incipiente copulación con ellos”… además, paidófilos.

Ford y Beach mencionan muchos casos de homosexualidad masculina entre primates gregarios como el mandril. Habitualmente la relación se establece entre un macho maduro y uno joven, a quien el adulto protege. (Beach, F. y Ford, C., Conducta sexual, Barcelona, Fontanella, 1969). De entre las 76 culturas estudiadas por Beach y Ford, todas ellas aún existentes hacia mediados del siglo XX, 64 por ciento consideran normales las actividades homosexuales.

¿Qué sentido tiene ofrecer casos de conducta homosexual en animales si el tema es la homosexualidad humana? Tiene al menos dos sentidos: uno, que refuta el viejo prejuicio de que se trata de prácticas contranatura, ajenas a la naturaleza, si bien es curioso que, en cuanto se argumenta presentando casos de homosexualidad animal, la réplica gira en sentido contrario: ya no somos animales. Y dos, que desde 1859 nos sabemos parte de un largo proceso evolutivo. Nos separan apenas unos siete millones de años de nuestro abuelo común con los chimpancés. Así que la conducta animal, sobre todo la de éstos que comparten con nosotros más del 98 por ciento de los genes, algo nos dice de nuestra conducta.

NORMAL-ANORMAL. No definir un término es perder tiempo en discusiones donde cada persona lo usa como se le da su real gana. Normal, estrictamente, significa “dentro de la norma”, y la norma es la mayoría estadística. No es normal ser mexicano en Finlandia, es anormal; no es normal ser católico en Londres, sino anglicano; es anormal ser heterosexual en un bar gay; es anormal encontrar comentaristas inteligentes en TV, lo normal es que sean burros, ignorantes y prepotentes. Es anormal ser un Einstein o retrasado. Tampoco está en la norma ser homosexual ni ser obispo. Pero el término ha adquirido carga negativa, peyorativa. ¿Anormal significa fuera de la norma común? Entonces el homosexual lo es. ¿Anormal lo usas como sinónimo de enfermo? Entonces te equivocas.

lunes, 4 de enero de 2010

Esteban Arce, un perfecto imbécil...


Yo admiraba a Esteban Arce. Su duo con el Burro fue simplemente histórico. Eran mi delicia de puberto chaquetero. Tengo grabados varios de esos programas, y todo el especial de 10 años...

Desde hace días vengo leyendo en el Twetter que el wey hizo comentarios homófobos en su programa. Pero no los había visto. Su programa de Matutino Express lo he visto como 5 veces, porque me daba hueva. Pero hoy @La_Supermana pasó el link, y zaz... que asco... creo que es más fácil llegar a un acuerdo sobre diversidad sexual con un talibán o con Serrano Limón, que con ese wey.... es una jotita de closet intolerante y dañina para los medios...

Y no es necesario decir que le quiten el programa, pues afortunadamente contamos con el poder del control remoto que suele ser una fuerza suprema...