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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Parientes de Pedro Moreno, héroe local, festejan los 200 años en Lagos


Parientes de Pedro Moreno, héroe local, festejan los 200 años en Lagos

Rubén Pérez Gutiérrez afirma que apenas ahora se les hizo justicia

León, Gto.

Un promedio de 300 personas aproximadamente dispersas en el municipio de Lagos de Moreno, Jalisco, comparten hoy la herencia histórica y el linaje de don Pedro Moreno, un insurgente que participó en la Independencia de México y que aunque de Lagos su lucha la realizó también en León, Guanajuato hace 200 años que lo convierten, no solo en los Altos de Jalisco sino también en el Bajío, en un Héroe local de la Independencia.

Declarado benemérito de la patria en grado heroico, los restos óseos de Pedro Moreno González, héroe nacional de la Independencia, serán exhibidos próximamente en la galería del Palacio Nacional, de la ciudad de México junto con los restos de 13 héroes más como son el padre de la Patria Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Jiménez, Mariano Matamoros, José María Morelos y Pavón, Francisco Javier Mina, Víctor Rosales, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Guadalupe Victoria, Andrés Quintana Roo y Nicolás Bravo.

Rubén Pérez Gutiérrez, es familiar de Pedro Moreno descendiente de Rita Pérez de Moreno, justo es la quinta generación, y hoy más que nunca comparte la felicidad y el orgullo de pertenecer a esta cadena de la herencia histórica que dejaron estos héroes.

“Hasta ahorita le están haciendo justicia porque antes ni siquiera resonaba Rita Pérez ni Pedro Moreno, y ni el niño (el hijo) Luis Moreno Pérez, un niño héroe también (…) Siempre vivieron juntos y pelearon juntos toda la vida. A ellos se les debe recordar para siempre y estamos gustosos de ser descendientes porque apenas hasta ahora se esta haciendo justicia, antes estaban muy olvidados”, señaló don Rubén, un hombre ya mayor de edad pero que conserva su gusto por la historia y la libertad por México.

Don Rubén Pérez es de los pocos familiares de Moreno y Pérez de Moreno que han recuperado incluso algunos de los muchos terrenos que tenía esta rica pareja hacendada, desde la Asafrea hasta Comanja, y que perdió durante la guerra de Independencia.

El historiador de Lagos de Moreno, Mario Gómez Mata, reconoce con especial gusto la intervención y participación de Pedro Moreno en este movimiento de independencia.

“Don Pedro Moreno González participa en la guerra de Independencia justo en la segunda fase después de que asesinan al padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla y con él se cierra la primera etapa de la guerra de Independencia”, explicó.

Y es que justo cuando parecía que se acabaría la llama de la lucha por la Independencia surgió la figura de Pedro Moreno, un rico hacendado que sin tener la necesidad económica luchó por la libertad de la patria y decidió incorporarse a las filas del siervo de la nación, José María Morelos, quien le dio su nombramiento de coronel insurgente en 1814 a través del general Manuel Mullíz.

Desde entonces “abandona todas sus propiedades que les fueron confiscadas por el gobierno real don Pedro Moreno y, junto con su esposa y sus hijos, decide sumarse a la lucha por la Independencia. Se va a la sierra de Comanja, edifica un fuerte que se va conocer como el “Fuerte del Sombrero” en la cima de la sierra de Comanja y desde ahí empieza a luchar por la Independencia de México a lo largo de tres años”, indicó.

Como heredero de la sangre de estos héroes y heroínas nacionales de la Independencia de México, Don Rubén reconoce la gran participación de esta pareja y sobre todo el sufrimiento de doña Rita, quien siempre acompañó a Pedro Moreno en las batallas.

“Toda la vida estuvieron juntos combatiendo, y sobre todo en Comanja, en el Fuerte del Sombrero y una hacienda que se llama Hacienda San José de los Ranchos, que ahí fue la segunda victoria de Pedro Moreno”, recordó.

Habitantes de la propia localidad de Lagos describen a Pedro Moreno y a su esposa como héroes de México que dieron todo por la patria, su familia, su riqueza y su vida.

Y es que como lo dicta la historia estos personajes perdieron todo.

A Pedro Moreno y a doña Rita les fue arrebatada su hija Lupita cuando tenía dos años, les fue asesinado su hijo Luis a los 15 en una batalla, y doña Rita perdió un hijo por aborto cuando estuvo como prisionera en Guanajuato. Fue precisamente en este Estado donde Pedro Moreno perdió la vida un 27 de octubre de 1817 en el rancho del Venedito, lo que hoy se conoce como Nuevo Valle de Moreno donde fue decapitado.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La guerra desde León


La guerra desde León
REDACCIÓN
NOTA PUBLICADA: 9/13/2010

A las 10 de la noche del 14 de mayo de 1811, un general realista envió una desesperada carta de auxilio a su superior.

El motivo: León era cercado por cientos de insurgentes y las fuerzas realistas sólo contaban con 60 hombres para defender la plaza.

Treinta de los elementos realistas eran leoneses que se sumaron como voluntarios para luchar contra los insurgentes y otros 30 eran soldados que fueron sacados del hospital de San Juan de Dios –donde convalecían- para custodiar la cárcel, en donde había 200 presos.

Los habitantes de León vivían en zozobra. Aunque muchos simpatizaban con la causa libertaria, el arribo de las fuerzas insurgentes provocaba incertidumbre.

La desesperada carta de auxilio la envió Manuel Meza, quien era el responsable provisional de la seguridad en León.

La misiva estaba dirigida al jefe realista Félix María Calleja, y detalla cómo vivía León aquellos primeros días de la lucha de la Independencia, hace dos siglos:

“La semana anterior tuve que hacer alarma dos noches por estar amenazados de 500 enemigos en el rumbo de Comanja, y otros 500 hacia el de San Juan de los Llanos, ambos parajes en estas inmediaciones; y avisado (el capitán) Soberón y el Subdelegado de esta villa de estos amagos, se vinieron de San Pedro Piedragorda (de Zacatecas) y vieron que desaparecieron otros insurgentes de aquellos puestos. Se pasó Soberón para Silao con la compañía del Príncipe, dejando aquí a 30 voluntarios para medio resguardar esta Villa.

“Los expresados voluntarios quedan acuartelados y haciendo servicio formal quienes me prestaron 30 fusiles y escopetas con los que armé otros tantos de los (soldados) convalecientes, para ver cómo nos defendemos (…) Acabo de saber, por conducto fidedigno, que en La Tlaquichera (lo que hoy es Nuevo Valle de Moreno) están reunidos 300 insurgentes con un cañón y dicha hacienda dista de aquí siete leguas”.

En otra carta, el mismo mando realista expresó con estas palabras su angustia por no tener suficientes soldados para defender la villa de León:

“Estando tan arriesgada esta Villa, como Usted premeditará por lo que llevo referido: ¿como será posible disminuirle el corto número de sesenta hombres que la guarecen?”.

El jefe realista Félix María Calleja atendió el llamado de auxilio y en junio de 1811 decidió instalarse por segunda vez en León.

Ya antes, en diciembre de 1810 –cuando la lucha de Independencia apenas iniciaba- Calleja había residido en León, y desde aquí había ordenado algunos de los ataques contra los insurgentes.

En su segunda estancia en León, Calleja se dedicó a ordenar ataques contra los insurgentes en toda la región del Bajío, en Zacatecas y en los Altos de Jalisco.

A su despacho en León llegó la siguiente carta de un general realista que alertaba de la presencia de miles de insurgentes en Pénjamo y de La Piedad:

“Del pueblo de La Piedad a la hacienda de Santa Ana Pacueco (en Pénjamo) hay un ejército de contrarios que no bajará de diez mil hombres, al que se le han agregado y fomentan los cabecillas siguientes: el Cura Macías, Cura Ramos, Rayón, Huidobro, Torres, Padre Navarrete, Camacho, Valdespino y Becerra. Además de esto aseguran los padres Bravo que ayer entraron en el citado pueblo cinco insurgentes enviados por dichos cabecillas a advertir a los vecinos que si no los recibían de paz, entrarían de guerra”.

En una carta enviada al Virrey –la cual está fechada en León-, Calleja detalla las acciones que emprendió para recuperar La Piedad.

“Excelentísimo señor: En mi último parte del día primero de este mes que duplico en esta ocasión, por si hubiere padecido extravío, comuniqué a Vuestra Excelencia las noticias que me había dado el señor brigadier José de la Cruz, acerca de la reunión de insurgentes en La Piedad y en los cañones de Juchipila y Tlaltenango (ambos en Zacatecas), y aunque las fuerzas con que me hallo y la expectativa en que estoy de los sucesos de Valladolid, que ignoro en lo absoluto, no me permiten emprender muchas cosas (…) he hecho salir una división de 800 hombres de infantería y caballería con dos piezas (…) hacia La Piedad, para disipar aquellas gavillas y poner en orden los pueblos de las inmediaciones que han estado por tanto tiempo al abrigo de los rebeldes de todas partes. Esta división se hallaba ayer en la Hacienda de Frías, distante de la de Santa Ana 15 leguas, donde estaba el cabecilla Huidobro”.

El ataque para recuperar Pénjamo y La Piedad ocurrió en plena época de lluvias, por lo que el caudal del río Lerma impedía las maniobras militares, según detalla Calleja en esta carta enviada desde León al Virrey:

“Veo las dificultades que presenta en el día para todas las operaciones la actual estación que puede ofrecer el paso del Río que se impone crecido y con poca facilidad para vadearlo, y por lo mismo he dejado en libertad a otros comandantes para que procedan como lo contemplen, más acertado prometiéndome un pronto y feliz éxito de esta expedición que dejará libre de enemigos aquella parte”.

Mientras residió en León, Félix Calleja -quien al paso de los años sería Virrey- también ordenó expediciones militares contra grupos de insurgentes en Dolores, San Miguel el Grande (hoy de Allende) y San Luis de la Paz, “hasta dejar tranquilo aquel país y libre la comunicación con Querétaro”.

Además ordenó reforzar la vigilancia en Celaya y Salamanca, según detalla esta misiva:

“Hacia la de Celaya he hecho salir al teniente Coronel Campos con órdenes de que se sitúe allí o en punto que fuere más apropiado para perseguir las cuadrillas que intercepten en el camino; y he destinado al Subdelegado Concha para que situado por ahora en Salamanca, con que como merece su porfiada e incomparable contumacia, la ordene de mantener también libre la comunicación con Querétaro”.

En decenas de cartas más, fechadas en León entre junio y julio de 1811, Calleja y sus generales detallan las acciones emprendidas para tratar de sofocar la rebelión emprendida por Miguel Hidalgo, y que dejó la muerte de miles de insurgentes.

De puño y letra

Algunas cartas fechadas en León, en las que Calleja y sus generales detallan acciones contra los insurgentes:

14 de diciembre de 1810

dEl mariscal de campo José de la Cruz remite dos cartas a Calleja sobre los movimientos de tropas en San Juan del Río y León.

18 DE DICIEMBRE

Desde Celaya, José de la Cruz envía carta a Calleja en la que le pide apoyo de un destacamento bastante fuerte, para luego emprender su marcha a Irapuato. Alerta del avance de un grupo de insurgentes hacia Guadalajara.

20 DE DICIEMBRE

Otra vez desde Celaya, De la Cruz remite a Calleja objetos de guerra y municiones y le da noticia del plan de los rebeldes para ocupar Valladolid (lo que hoy es Morelia).

21 DE DICIEMBRE

José de la Cruz informa a Calleja sobre el nuevo plan que tiene para batir a Miguel Hidalgo, Allende y otros insurgentes, quienes pretenden hacerse cobrar fuerza en Guadalajara.

22 DE DICIEMBRE

De la Cruz avisa a Calleja que hay una reunión de 3 mil hombres rebeldes armados con 6 cañones en Acámbaro. Calleja le ordena que los ataque de inmediato y que fusile a los prisioneros.

25 DE JUNIO DE 1811

Cartas del brigadier José de la Cruz referente a la campaña contra los insurgentes y contestaciones de borradores, sin firma, que se supone son de Calleja.

1 DE JULIO

De la Cruz recibe dos oficios de Calleja, muy atrasados, en los que contesta de enterado sobre la acción que sostuvo el coronel Agustín de Iturbide en el puente de Salvatierra y de la deserción de los dragones y voluntarios de la villa de León.

2 DE JULIO

El coronel Miguel del Campo avisa a Calleja que les quitó cañones y ganado a los insurgentes en Salamanca.

5 DE JULIO

Miguel del Campo remite desde Zitácuaro y otros puntos, la noticia de que murieron dos mil insurgentes, a quienes se les tomaron 29 cañones.

6 DE JULIO

Calleja envía desde León carta al Virrey Venegas, dándole aviso de que se atacó a insurgentes en La Piedad.

18 DE JULIO

El coronel Miguel del Campo da parte de la persecución de insurgentes en Cuitzeo de los Naranjos (hoy Abasolo).

lunes, 30 de agosto de 2010

Las herederas del cura Hidalgo


Las herederas del cura Hidalgo
REDACCIÓN/Karla Garduño Morán /Dolores Hidalgo
NOTA PUBLICADA: 8/29/2010

Viven de manera casi anónima en este municipio desde hace unos 10 años, cuando regresaron luego de hacer sus vidas en otros estados de la República. Dicen que todos en el pueblo saben de su existencia, pero no se habla de ello.

Son María Esther, Esperanza y Mercedes Vázquez Mendoza, herederas en quinto grado del cura Miguel Hidalgo y las únicas que quedan vivas de un total de nueve hermanos.

Aunque desde 1985 se reconoció que los Vázquez Mendoza eran herederos directos del héroe de la Independencia y se les hizo un reconocimiento oficial en la Hacienda Corralejo -lugar donde nació el llamado “Padre de la Patria”-, la familia no ha sido tomada en cuenta por el Gobierno actual para las celebraciones del bicentenario de la Independencia.

“El pueblo siempre ha sido un poco sordo para este parentesco que tenemos con Hidalgo, como que dicen: ‘si las empezamos a subir, se van a creer y van a empezar a pedir cosas’. Siempre hemos sido muy modestas, nunca le hemos dicho nada a nadie y nadie nos viene a comentar nada. Hemos vivido en el anonimato, afortunadamente”, dice María Esther, quien no confiesa su edad pero supera los 90 años.

El cronista de Dolores, José García, ha documentado el parentesco de los Vázquez Mendoza con Hidalgo, aunque ellos lo sabían desde antes.

Durante más de tres años, el historiador vivió en la parroquia principal del pueblo haciendo investigación. Ahí encontró la fe de bautizo de las dos hijas que procreó Hidalgo con Josefa Quintana Díaz Castañón: María Vicenta y María Micaela, así como la de su descendencia.

Vicenta murió en la adolescencia y Micaela se casó con José Julián Mendoza Sánchez, con quien tuvo ocho hijos, entre ellos Ignacia, de quien se desprende la línea de sucesión que pudo rastrear García para dar con la familia Vázquez Mendoza.

Ignacia tuvo un hijo natural, Vicente, quien se casó con María Refugio Zamora y tuvieron tres hijos. Una de ellas, Juliana, es la mamá de las tres mujeres que hoy cuentan la historia de sus vidas y el orgullo de llevar la sangre de Hidalgo.

“Una vez me dedicaron un libro de Hidalgo y decía ‘A la señora Esperanza, sangre y vida de un libertador’. En ese momento yo sentí que realmente teníamos un orgullo de tener un ancestro como Hidalgo, que dio su vida por su pueblo y porque tuviéramos libertad”, cuenta Esperanza.

Además del evento de 1985 en la Hacienda Corralejo, cuando todavía vivía Víctor, otro de los hermanos, la familia ha tenido otros dos reconocimientos: uno en 2005 en el Museo de la Independencia, en Dolores Hidalgo, y otro en 2008 en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato.

Una familia liberal

Miguel Hidalgo es considerado un liberal influido por las ideas de los enciclopedistas franceses. A pesar de su investidura como sacerdote, desde las primeras biografías realizadas por Pedro González en 1891, ya se reconocía su gusto por las mujeres y se mencionaba la posibilidad de que hubiera tenido hijos.

El espíritu progresista del libertador parece haber permeado a su descendencia.

Los padres de los hermanos Vázquez Mendoza se empeñaron siempre en que sus hijos estudiaran, hombres y mujeres por igual, y los enviaron a colegios en Irapuato, León o el Distrito Federal.

En las primeras décadas del Siglo XX, en un estado que hasta la fecha se caracteriza por su conservadurismo, Esperanza Vázquez, una jovencita de 15 años, ya tenía permiso de su padre para aprender a manejar.

“Era una novedad que una muchacha en ese tiempo manejara. Me acuerdo una vez que había un oficial parado y cuando me vio venir corrió, porque se espantó de ver una muchacha tan joven y manejando. Y tuvo razón, porque al rato nada más se escuchó cómo tronó el banco donde estaba sentado”, cuenta Esperanza.

Es una de sus anécdotas favoritas del Dolores Hidalgo que les tocó vivir de niñas.

Cuando volvieron, 10 años después, vieron el pueblo más grande, pero con las carencias de siempre.

“Han descuidado mucho a Dolores Hidalgo como cuna de la Independencia; es para que hubiera más industria, que abrieran centros de trabajo, más cultura, como lo vemos en otros países en su cuna de la Independencia, en Washington, por ejemplo. Al Gobierno central le ha faltado más atención para promover la cuna de la Independencia”, dice María Esther.

Las hermanas Vázquez se sienten ajenas al pueblo. A pesar de vivir contentas ahí, casi no hablan con nadie y se reúnen sólo entre ellas, sus hijos y sus nietos. Aunque no reconocen que exista un rechazo hacia ellas, tampoco se sienten en casa.

sábado, 15 de agosto de 2009

1810-1910-2010...








Magistral ensayo gráfico del momento álgido que vivimos... ¿será que de nuevo agarraremos piedras y palos al grito de mueran los gachupines? ¿mueran los hacendados? ¿mueran los neoliberales?

Pues vayamos haciendo puntería por si las moscas...