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martes, 9 de noviembre de 2010

Homenaje a Naranjo



Homenaje a Naranjo
Elena Poniatowska
 
José Guadalupe Posada, José Clemente Orozco, Manilla, Escalante, Picheta, El Chamaco Covarrubias, Andrés Audiffred, El Chango García Cabral, Rafael Freyre, Arias Bernal, Eduardo del Río (Rius), Abel Quezada, Gabriel Vargas, Rafael Barajas (El Fisgón), Ahumada, Rocha, Magú, Helioflores y Hernández nos han dado un nuevo lenguaje, una capacidad de síntesis, la posibilidad de comprenderlo todo en un minuto. Nos han flechado. Quizá sea cierto aquello de que una foto dice más que mil palabras, pero una caricatura sacude nuestras neuronas y nos hace reflexionar. Un dibujo inteligente nos revela de golpe lo que antes era oscuro y nos hace llegar a la conclusión de que el mundo sería mejor si lo dirigieran los caricaturistas.

Lástima, en vez de presidentes caricaturistas a Latinoamérica y el Caribe le han tocado puros personajes caricaturescos; desde el Doctor Francia hasta Juan Vicente Gómez, desde Trujillo hasta Somoza, desde Porfirio Díaz hasta Duvalier, desde Gustavo Díaz Ordaz hasta Vicente Fox. A través de Naranjo los mexicanos pueden reconstruir la magnificencia irrisoria, como la llama Marco Antonio Campos, “de los gobiernos priístas y de sus presidentes megalómanos que cavan el abismo del país (…) Seguramente la tarea desacralizadora de la figura presidencial empezó entre los ‘moneros’ con Rogelio Naranjo, pero nadie, en los últimos, ha hecho una labor tan sistemática de piqueta”.

Los dibujos de Naranjo, tan maravillosamente acabados y precisos, actúan como relámpagos y son un ábrete sésamo. Son una enseñanza implacable que nos vuelve menos torpes en el andar. Si el inglés John Berger nos enseña a ver con ojos nuevos en su Ways of seeing, Rogelio Naranjo nos abre la puerta del entendimiento más fino. Nada en él es vulgar o fácil y todo detalle se vuelve portentoso. Portentosos los rostros hambrientos bajo el sombrero de paja y el rebozo, portentosos nuestros ex presidentes que sólo pasarán a la historia por ser caricaturizables; portentosos los múltiples retratos de Carlos Monsiváis, Tina Modotti, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Renato Leduc, Juan Rulfo, Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Tito Monterroso y Carlos Pellicer.

Sin el dibujo político, nuestra capacidad crítica y de protesta flotaría sin lograr concretarse. Sin el dibujo político no tendríamos la posibilidad de sonreír y reír, sin el dibujo político el humor del pueblo de México se perdería y hasta perderíamos los rasgos del carácter que finalmente nos salvan. Sin el dibujo político no estaríamos protegidos bajo las miles de finísimas rayitas que distinguen los dibujos meticulosos, pulcros, de Rogelio Naranjo, que tal parece oficiar en un altar, sobre un papel como hostia de primera comunión.

Acólito michoacano, la Universidad Nicolaíta dio a Naranjo una disciplina admirable y lo hizo leer historia, que lo apasionó a muy temprana edad. También le enseñó a reflexionar, a tolerar, a no inmutarse y a venerar la mesa de trabajo.

Naranjo causa asombro porque, además de elevar la caricatura a nivel de Arte Mayor, sus cartones son dramáticos. Hacen llorar. Sus personajes consentidos, el campesino y el obrero, con sus ojos hundidos, su piel que apenas alcanza a forrar los huesos, inspiran tristeza. El propio Naranjo es muy dramático. Él mismo ha dicho que le sale el coraje cuando ve la diferencia entre ricos y pobres en México. Hay ricos y pobres en todas partes, pero en México son sumamente ricos contra sumamente pobres.

Rogelio Naranjo se juega la vida, se acerca mucho al toro, apuesta su corazón en cada una de la infinidad de rayitas que condenan los abusos del poder. Alguna vez el padre de la autonomía universitaria, don Alejandro Gómez Arias, dijo: A este hombre lo van a matar. Gómez Arias no podía prever que en su país, México, asesinarían a más de 50 periodistas mexicanos en un sexenio. Naranjo siempre supo que su profesión era peligrosa, pero las estadísticas de México rebasan con mucho las de otros países. Por eso queremos reiterarle que nosotros, como las millones de rayitas con las que nos ha cubierto, somos su valla protectora, somos escudos y también escuderos para que él siga con sus más de 10 mil cartones abofeteando la faz de gobernadores, caciques, empresarios, latifundistas, guaruras y cortesanos.
 
 

Se rinde la UNAM ante Naranjo





Se rinde la UNAM ante Naranjo
 
  • Dona sus primeros 10 mil 400 cartones
  • Ha sintetizado en imágenes los análisis más críticos: Narro
  • Todo el acervo ya está clasificado y digitalizado

Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Martes 9 de noviembre de 2010, p. 2
 
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, anunció ayer que el caricaturista Rogelio Naranjo donó a la máxima casa de estudios sus primeros 10 mil 400 cartones.

Durante la ceremonia, realizada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la que los universitarios rindieron homenaje al historietista por su aportación a la cultura nacional, el rector explicó que calificó los cartones de los primeros, porque he comprometido a Naranjo a que todos los que sigan, y faltan otros 10 mil, seguirán incorporándose a este acervo.

Narro Robles agregó que se trata de una donación muy importante para la UNAM, no sólo porque mantendremos en un conjunto la obra de un extraordinario artista e intelectual, no únicamente porque nos va a servir para estudiar, enseñar, investigar, y divulgar con las exposiciones que con esos cartones habremos de hacer, sino porque se podrá mostrar a nuestros jóvenes el valor que tienen la convicción, la congruencia y la firmeza entre el pensar, el decir y el hacer.
 
Añadió que Naranjo, con su pluma, “ha concretado y sintetizado profundamente, en un cuadro, en una imagen, muchos de los análisis más críticos y profundos de las últimas décadas en el país. Ha mostrado a muchos personajes públicos en una dimensión distinta a la que normalmente proyectan. Ha retratado muchas de nuestras realidades con crudeza, pero con exactitud; ha contribuido a la educación de nuestra colectividad.

“Ha sido capaz de combinar la profundidad de la temática seleccionada con la calidad estética de su dibujo, con la ironía de una mente lúcida y autocrítica, y con el compromiso con la gente y sus necesidades.

Queremos y necesitamos seguir disfrutando de esos cartones. Las vacaciones que le hemos concedido sus lectores están por acabarse, pronto lo esperamos en las planas de las que muchos nos nutrimos, expresó Narro al caricaturista, a propósito de la noticia que se conoció acerca de una enfermedad en los ojos que temporalmente le impide dibujar. (La Jornada, 5/11/10)

El homenajeado informó a La Jornada que todo el acervo está clasificado y digitalizado, únicamente en espera de que las autoridades de la casa de estudios decidan en qué lugar se ubicará. Dio a conocer también que el pintor Francisco Toledo le pidió que preparara una exposición para el Centro de las Artes de Etla, Oaxaca, de unos mil cartones, pero ya será tarea de la UNAM seleccionar la obra, pues ya pertenece a los universitarios.

En su participación, el monero Helguera, principal promotor del homenaje universitario a Naranjo, bromeó con todos los presentes al pedirles que imaginaran que la ceremonia se trataba de la presentación de un capo muy peligroso, porque si no, no nos van a pelar los medios de información.

Con ironía, entre carcajadas, continuó: “Piensen que las distinguidas personalidades que ven aquí son policías federales encapuchados que encañonan no a Naranjo, sino a El Orange o a El Pozolero de Peribán, un criminal muy peligroso que disuelve a sus adversarios en tinta china. Se le acusa de varios delitos: acopio de talento, portación de humor de uso exclusivo e involuntario del gobierno federal, asociación delictuosa de ideas y maltrato de animales”.

Siguió el turno de Elena Poniatowska, quien afirmó que los dibujos de Naranjo, “tan maravillosamente acabados y precisos, actúan como relámpagos y son un ‘ábrete sésamo’. Son una enseñanza implacable que nos vuelve menos torpes en el andar. Si el inglés John Berger nos enseña a ver con ojos nuevos en su Ways of seeing, Rogelio Naranjo nos abre la puerta del entendimiento más fino.

Causa asombro porque, además de elevar la caricatura a nivel de arte mayor, sus cartones son dramáticos. Hacen llorar. Sus personajes consentidos, el campesino y el obrero, con sus ojos hundidos, su piel que apenas alcanza a forrar los huesos, inspiran tristeza.

Correspondió al periodista Miguel Ángel Granados Chapa hacer una semblanza del ciudadano creyente en la denuncia como motor de cambio.

Muy emocionado, Rogelio Naranjo recibió un diploma de manos del rector, así como una larga ovación de un auditorio repleto, en su mayoría de jóvenes que le gritaban vivas.

Luego dijo: Jamás he hablado mas que en mis dibujos, y explicó que tenía un buen pretexto para no haber hecho un discurso: su padecimiento de la vista.

Así que sólo tengo que decir gracias, los quiero mucho, concluyó el artista.


viernes, 10 de julio de 2009

Gracias, Germán!


Por cuestiones de tiempo no hemos podido analizar la justa electoral de la semana pasada, entre un centenar de noticias en el mundo. Ya este fin de semana nos repondremos. Mientras tanto, este cartón-homenaje del maese Naranjo para el cerdo de Germán Martínez, el gran ganador de esta lid democrática...