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sábado, 6 de agosto de 2011

¿La última cruzada?




¿La última cruzada?


MÉXICO, D.F. (apro).- En el verano de 2009 empezó a circular profusamente por Internet un correo que daba cuenta de una boda masiva celebrada en Gaza. El movimiento Hamas, que controla la franja, había promovido el casamiento de 450 parejas del campo de refugiados de Jalabya, proporcionando a los novios 500 dólares a cada uno, y a las novias su ramo y su ajuar.

“Presentamos este casamiento como un regalo a nuestro pueblo, que se mantuvo firme ante el sitio y la guerra”, dijo Ibrahim Salaf, líder de Hamas, refiriéndose a la operación “Plomo fundido” que en enero de ese año empendió Israel contra ese minúsculo territorio, dejando una gran destrucción y llevándose la vida de aproximadamente mil 400 palestinos, entre ellos muchos niños.

Hasta ahí parecía una nota regular. Pero, luego, el texto firmado por Paul L. Williams resaltaba que los novios eran mayores de 20 años y todas las novias menores de 10, lo cual ilustraba con una serie de fotografías que mostraban una larga fila de hombres adultos vestidos de negro, que llevaban de la mano a niñas prepúberes vestidas de blanco y maquilladas, algunas con exageración.

Las fotos, según Williams, narraban la “sórdida historia” de la pedofilia practicada en el Islam, siguiendo el ejemplo del profeta Mahoma que se enamoró de Aisha, la hija de su mejor amigo, a quien desposó cuando apenas tenía seis años de edad. El Corán aprobaría esta práctica y, de acuerdo con el autor, el propio ayatola Jomeini habría dicho que a una niña pequeña “no se le puede penetrar, pero sí sodomizar”. Después seguía una larga diatriba sobre la poligamia, la mutilación genital y el maltrato a las mujeres musulmanas en general.

Siguiendo el link que proporciona este correo, se llega a un sitio que lleva el nombre de thelastcrusade.org, editado por el propio Paul L. Williams, un cristiano fundamentalista estadunidense que dice estar comprometido “con los verdaderos creyentes en una guerra santa contra las fuerzas omnipresentes del humanismo secular (incluyendo al cristianismo dominante), el socialismo ateo, el antiamericanismo y, sobre todo, el Islam radical”.

Pocos, sin embargo, se tomaron la molestia de indagar la fuente de esta historia, que empezó a correr con gran indignación por las redes sociales. De nada sirvieron las aclaraciones –avaladas por las notas de la gran prensa– de que las niñas que aparecían en las fotos eran “damitas” que representaban a las verdaderas novias que esperaban en el sitio del casamiento, como lo estipula el Islam. “¡Perra!”, le espetaron a una chica musulmana que en el mar de condenas intentó explicar la situación.

Esta recapitulación viene a cuento no sólo porque ese correo sigue circulando, sino porque ejemplifica el caldo de cultivo del que abrevan las corrientes radicales de ultraderecha que se multiplican sobre todo en el mundo anglosajón, y del que también se nutrió Anders Behring Breitvik, el extremista noruego que llevó a cabo las matanzas de Oslo y la isla de Utoya el 22 de julio pasado.

“Como cruzados –dice Williams en su sitio web– estamos golpeados y ensangrentados, pero no doblegados. No bajaremos nuestra espada hasta que el último jihadista y ‘crislamista’ haya sido derrotado”. El “Crislam”, una combinación de Cristianismo e Islam, es un concepto que él mismo acuñó y que, asegura, empieza a propagarse por Estados Unidos.

A lo que se refiere este ultraconservador es a los acercamientos ecuménicos entre Cristianismo e Islam promovidos por el programa “ama a tu vecino”, surgido a raíz de los atentados de 2001 y la islamofobia que se desató en Estados Unidos a causa de ellos. Según él, el “Crislam” además habría cobrado ímpetu por la afirmaciones de George W. Bush de que cristianos, judíos y musulmanes adoran al mismo Dios, y por la referencia que el pastor Rick Warren hizo de Isa (el nombre árabe de Jesús) en la toma de posesión de Barack Obama.

Desde luego, Williams también arremete contra este último. Después de reseñar un Festival Internacional Árabe Anual celebrado en Michigan, y en el que además de la Cámara Árabe-Americana de Comercio y la Ford “denuncia” que también participaron miembros del FBI, la CIA y representantes del ejército estadunidense, consigna: “Bienvenidos al Estados Unidos de Obama, donde el Islam representa la religión más favorecida y una vital fuerza política”.

Calificando a thelastcrusade.org como “un portal de odio”, el sitio catholica.com.au señala que tan sólo se trata de una página web con el típico estribillo de: “Osama es un musulmán y quiere imponernos a todos la ley de la sharia”. Las historias de horror sobre la actividad sexual con niñas en el Islam también es parte de su narrativa, dice quien se identifica como gemstones. “¡Mejor ignorarla!”

Pero no es fácil, porque cada portal de estos da paso a otro y otro. Pasando a Europa, hay una página que se llama Las Puertas de Viena, en referencia al sitio de la actual capital de Austria por tropas musulmanas en 1683 que, dice, amenazó a la Europa cristiana. “Sólo estamos en una nueva fase de una guerra muy vieja”.

Ahí, grupos de ultraderecha austriacos, con los que se dijo que Breivik podía tener vículos, se distancian de él. Niegan que el asesino noruego sea un fundamentalista cristiano, como lo ha presentado la prensa, y dicen que abrevó más de la izquierda que de la derecha (citan a ideólogos como Naomi Klein o movimientos como el EZLN mexicano). “No creía en Dios, sino en la ciencia; no seguía las enseñanzas de Jesús y pensaba que el cristianismo no debía inmiscuirse en asuntos políticos”, subrayan, y afirman que más bien era un cristiano “cultural”.

Temen que ahora se va a dar una campaña –“¿o deberíamos llamarla Cruzada?”– contra el “extremismo” de derecha, encabezada por la Organización de Cooperación Islámica, la ONU y el ¡Departamento de Estado! de Estados Unidos. También aprovecha el foro Geert Wilders, presidente del derechista y xenófobo Partido de la Libertad de Dinamarca, para desmarcarse de Breivik y denunciar una “cacería de brujas”.

Pero el vínculo más interesante al que llevan todas estas páginas es al blog de alguien que se identifica como Vlad Tepes –el nombre del conde que inspiró al personaje de Drácula y que era conjurado con una cruz–, quien aclara que el autor de El Reporte Fjordman no es el tirador de Oslo, sino un bloguero escandinavo que renunció a su propio y exitoso blog para escribir ensayos con un tema central: la crisis de Occidente.

La aclaración parece pertinente, porque quien se identifica simplemente como “el hombre de los fiordos” tiene un pensamiento y una capacidad de producción muy similares a las de Anders Behring Breivik. La lista de títulos de la llamada Fjordman Files es simplemente impresionante y, en conjunto, debe sumar miles y miles de páginas. Pero, además, sus temas son recurrentes: la inmigración, el multiculturalismo, el marxismo y, por supuesto, el Islam:

“¿Por qué el Islam debe ser expulsado de Occidente? ¿Es el Islam compatible con la democracia? ¿Qué le cuesta a Europa la inmigración musulmana? ¿Cómo destruir a un pueblo con la inmigración? La islamización de las ciudades europeas. La infiltración de la Hermandad Musulmana en Occidente. Barack Hussein Obama y el triunfo del marxismo. Islamización y cobardía en Escandinavia. La hipocresía sueca frente a Israel y los musulmanes”, son sólo una selección mínima de lo que Fjordman llama sus “ensayos”.

Pero quizás el título más inquietante en la actual coyuntura es el de “El gobierno noruego se rinde ante los musulmanes”, en el que censura el reconocimiento de Hamas en Gaza, el manejo de la crisis de las caricaturas contra Mahoma en Dinamarca, la reunión del ministro de Cultura y Asuntos Religiosos del Partido Laborista con el Consejo Islámico de Noruega y, por supuesto, la tolerancia a la inmigración musulmana.

El rumor de que Fjordman era Breivik se extendió de tal manera, que él mismo, se aseguró, subió el 23 de julio a la red el siguiente mensaje: “No tengo idea de quién y por qué difundió este rumor, pero es de mala fe. Estuve blogueando todo el día sobre estos horribles acontecimientos, lo que puede ser confirmado por una docena de personas. No respondí antes, porque estaba emocionalmente exhausto por estos hechos, pero siento que ahora debo hacerlo, porque algunos quieren embarrarme”.

Efectivamente hubo quien respaldara sus dichos. Alguien que se identificó como Klein Verzet, por ejemplo, dijo que había un rumor malicioso de que Fjordman era el tirador de Utoya. Pero “no es cierto, yo estuve en comunicación con él todo el día, antes, durante y después de la matanza. Si fuera cierto, habría logrado la proeza de estar en comunicación con sus amigos al tiempo de hacer lo que hizo, y aun después de ser detenido”.

Como quiera que sea, tanto Breivik como Fjordman evidencian que las crecientes corrientes en contra del multiculturalismo, y particularmente del Islam, no se sustentan en una simple afinidad de sentimientos, sino en una nutrida argumentación. Al igual que el primero, con su manifiesto de mil 500 hojas, el segundo ha escrito un voluminoso texto titulado The Eurabia Code, en clara alusión al Código Da Vinci, de Dan Brown.

“Decidí escribir este ensayo, porque muchos rechazan el concepto de Eurabia como una simple teoría conspiratoria; pero es posible documentar que la islamización de Europa no se ha dado por accidente, sino con la participación activa de los líderes europeos”, asegura.

Fjordman se basa a su vez en el libro de la escritora Bat Ye’or (Hija del Nilo, en hebreo), titulado Eurabia: The Euro-Arab Axis. De nombre real Gisèle Littman y nacida en Egipto, la autora fue expulsada de ese país árabe presuntamente por su condición judía y, desde entonces, se dedicó a escribir sobre la historia de los no musulmanes en el Medio Oriente, y particularmente sobre los dhimmis –término que ella atribuye a Bashir Gemayel, el líder maronita de Líbano–, que se refiere a los cristianos y judíos que viven bajo gobiernos islámicos.

La tesis principal plantea que para contrarrestar a Estados Unidos y la Unión Soviética, las dos potencias emergentes de la II Guerra Mundial, la Francia de Charles de Gaulle se acercó a los países árabes, política que fue continuada por sus sucesores, gradualmente asumida por otros líderes europeos y ahora adoptada como un todo por la Unión Europea.

Según ella, esto ha significado una creciente islamización de Europa, que la convierte en un satélite del mundo árabe y musulmán. Aliados con éste, los líderes europeos asumen su mismo enfoque respecto de Estados Unidos e Israel, apoyan a los palestinos e impulsan desde dentro una postura de la sociedad europea proclive a la inmigración, a la integración y a la idea de que el Islam es parte de Europa. Y no se trata de teorías aisladas, sostiene Bat Ye’or, sino de lineamientos para la elaboración de políticas públicas.

Académicos del otro lado del espectro se muestran alarmados por la proliferación de estas ideas, particularmente por la amplitud y vertiginosidad que cobran en Internet. Así, dice el británico Matt Carr en la revista Race & Class, una “teoría conspiratoria” se ha convertido en una “peligrosa fantasía islamofóbica” que se agita como espantajo por Europa.

The Economist, por su parte, subraya que todos estos textos tienen el mismo formato de los escritos antisemitas. Y también, habría que decir, el de los jihadistas islámicos, porque, al final, todos los fanatismos convergen.

domingo, 31 de julio de 2011

La extrema derecha europea y su conexión con el Likud



Bajo la Lupa
La extrema derecha europea y su conexión con el Likud: las sombras ominosas de Huntington y Rothschild-Murdoch
Alfredo Jalife-Rahme
 
Anders Behring Breivik, adicto de las guerras demográficas religiosas y multihomicida de adolescentes y adultos noruegos del Partido Laborista (socialdemócrata), no es un asesino solitario ni un lobo estepario. Sus nexos con la extrema derecha europea islamofóbica y pro israelí están bien establecidos.

Para que reine el espejismo unipolar del nipón-estadunidense Francis Fukuyama (anterior empleado de planeación del gobierno de EU) sobre el fin de la historia y la parusía del neoliberalismo global, controlado por la hoy insolvente banca israelí-anglosajona, se requiere antes aniquilar a la galopante demografía poligámica del Islam (mil 600 millones de feligreses) como implementación del choque de civilizaciones de Samuel Huntington, ex funcionario e ideólogo del gobierno de Estados Unidos (EU).

¿Cómo dispondrán luego de mil 300 millones de chinos y mil 200 millones de indios multipolares, sin contar a los 500 millones de africanos y a los rebeldes entre los 500 millones de latinoamericanos?

Huntington, promotor de la supremacía Wasp (blanco, anglosajón y protestante), hoy en franca degenerescencia, se despidió de la vida con el libro mexicanófobo ¿Quiénes somos?, de pánico ante el ascenso demográfico de los hispanos.

¿Son los monógamos latinos para EU lo que representan los polígamos islámicos tanto para la pletórica extrema derecha europea como para Israel?

En el trasfondo concierne el problema de la migración global que tiene implicaciones idiosincráticas etnoteológicas y socioculturales en cada país anfitrión debido a la unipolar imposición militar de la desregulada globalización financierista que obliga a los masivos flujos migratorios.

De no ser por supervivencia, ¿a quién le agrada abandonar país y familia para ser maltratado, vejado y ultrajado en EU y Europa?

Los totalitarismos ideológicos crearon los refugiados políticos, así como hoy el totalitarismo neoliberal global engendra a los refugiados económicos islámicos, latinos y africanos.

En este sentido profundo los latinos migrantes son hermanos de los islámicos asentados en Europa.

La inviable teología, más que ideología, del fukuyamesco y simiesco fin de la historia –el dominio eterno del neoliberalismo global impuesto por el Wasp trasatlántico– arropa el racismo, la xenofobia y la prevalencia teológica unipolar del choque de civilizaciones: el tóxico manual operativo de las guerras bushianas y su santa alianza con Gran Bretaña (GB) e Israel de despojo de los hidrocarburos y las telecomunicaciones de los países árabes, en particular (Irak, Yemen, Somalia, Hezbolá, Hamas y Libia), e islámicos, en general (Afganistán y Pakistán; con la mira puesta en Irán), que propalan sus comentaristas infectos, los neoconservadores straussianos, al unísono de la ultraextrema derecha bélica del Committee on the Present Danger, que pululan en la televisora Fox News, que forma parte del inmundo oligopolio multimediático más poderoso de la historia de la humanidad y copropiedad de la dupla Rothschild-Murdoch (Bajo la Lupa, 24 y 27/7/11).

Se trata de una sinergia global bien lubricada de alcances geopolíticos que propala la alucinación de Fukuyama, implementada por la teología global de Huntington, aplicada por las petroleras anglosajonas (las nuevas cuatro hermanas) y apuntalada por los oligopolios multimediáticos globales, específicamente News Corporation y BSkyB (con Sky: su sucursal sionista mexicana).

Ya el ministro conservador británico Jeremy Browne ilustró el papel hegemónico de la tripleta Financial Times / The Economist / BBC en la imposición de la agenda ideológica y financiera global, una genuina globalización de la desinformación.

Breivik, un ser sico-bio-social en última instancia (nada insano, como alega su abogado para atenuar su condena), amén de ignorante (confunde marxismo con socialdemocracia), es el engendro natural del conjunto supremacista teológico global de Fukuyama, Huntington, las depredadoras petroleras anglosajonas, las guerras bushianas de la tripleta EU-GB-Israel y la dupla Rothschild-Murdoch que nutre a las mentes carentes de sindéresis y vulnerables a la globalización de la desinformación.

¿Cuál es la diferencia entre Breivik y los neoconservadores straussianos? Ninguna.

Israel National News (25/7/11) alardea que Breivik ame (sic) a Israel. Cita una frase del multihomicida noruego, quien fustiga a Europa, ya que “el tiempo llegó para frenar el apoyo estúpido (sic) a los palestinos (…) para iniciar el apoyo a nuestros primos (sic) culturales, Israel”. ¿Se acentúa la limpieza multicultural?

Glenn Beck, virulento comentarista asociado a Fox News y furibundo partidario de la dupla Netanyahu-Lieberman, justificó el multihomicidio de los jóvenes noruegos al compararlos con las juventudes nazis (Haaretz, 26/7/11).

Mark Hugues, Gordon Rayner y Bruno Waterfield (The Daily Telegraph, 27/7/11) develan los nexos de Breivik con la Liga de Defensa Inglesa, el Partido Nacional Británico y Combate 18, a quienes, 90 minutos antes de sus asesinatos seriados, envió su manifiesto, un mamotreto de más de mil 500 páginas –Una declaración de independencia europea- 2083 (sic)– que mezcla bizarramente los delirios exterminadores del Unabomber con el jihadismo de Al Qaeda y las cruzadas medievales de los Caballeros Templarios (las cuales, por cierto, perdió el cristianismo y hoy está ganando Israel).

¿Por qué GB, apodada Londonstán, abriga y tolera laxamente a los dos extremos radicales del cristianismo y el Islam, ya no se diga a los oligarcas opositores de Rusia? ¿Son sus armas geopolíticas para que pueda dividir y vencer a sus adversarios globales y despojarlos de sus materias primas y telecomunicaciones?

Breivik asistió a una manifestación en Londres (sic) en apoyo al político holandés de extrema derecha Geert Wilders (viajero frecuente a Israel), además de ostentar sus vínculos con Tanguys Veys, parlamentario de extrema derecha del partido antislámico Vlaams-Belang.

Charles Hwaley, de Der Spiegel (29/7/11), escudriña la perturbadora conexión Likud de los populistas de extrema derecha y sus aliados en Israel, quienes han establecido una estrecha red de partidos islamófobos desde Italia hasta Finlandia. Aduce que algunos (sic) en Israel, de la coalición del gobierno Netanyahu, creen que los populistas son el futuro de Europa.

Israel, una teocracia en primera y última instancia, se halla así en la línea frontal contra la paulatina islamización de Europa.

Eliezer Cohen –anterior coronel condecorado de la fuerza aérea israelí y ex diputado aliado del vicepremier Avigdor Lieberman, ya no se diga del holandés Geert Wilders–, apodado felinamente Chita (¿por qué será?), considera que los partidos europeos de extrema derecha hablan exactamente (sic) el mismo lenguaje que el Likud y los otros de la derecha israelí. ¡De acuerdo!

La réplica del primer ministro laborista Jens Stoltenberg ha sido luminosamente civilizatoria: Noruega va a combatir sus fantasmas extremistas con mayor apertura, democracia y seguridad.

El antídoto al choque de las civilizaciones es tanto el diálogo de las civilizaciones como la pluralidad democrática de los multimedia y las telecomunicaciones.

79 minutos con Anders Behring Breivik matando

En este blog hemos estado ausentes, pero no de la sangrante realidad del orbe. Son tiempos nefastos...

Anders Behring Breivik no es un elemento aislado en el universo. En los últimos años la derecha extrema cobra fuerza en Europa. En Estados Unidos tras el arribo de Obama, el racismo crece a pasos agigantados. Y  desde inicios de año vimos como el tablero completo de Medio Oriente fue volteado de cabeza, derribando viejas estructuras...

Aquí van varias notas al respecto. Ojo: no perder la conexión israelí...


REPORTAJE: EL MONSTRUO

79 minutos con Anders Behring Breivik matando

Reconstrucción de la matanza de la isla de Utoya: 69 cadáveres y un solo asesino


ÁLVARO DE CÓZAR Y JUAN GÓMEZ 31/07/2011


Entre los dirigentes laboristas noruegos es frecuente bromear sobre los viejos recuerdos de la isla de Utoya. Allí se formaron parejas que todavía duran y se trabaron amistades y enemistades para toda la vida. En sus folletos informativos, los jóvenes del Partido Laborista (AUF) animan a los suyos anunciando que "Utoya es el mejor lugar de Noruega para conocer gente: aquí encontrarás jóvenes de todo el país, habrá conciertos, discoteca y citas. ¡Hasta tenemos un Sendero de los Enamorados!".

"Era lo mejor del verano", afirma Asbj Kristoffersen, de 75 años, un sindicalista y veterano militante socialdemócrata que sigue trabajando en las oficinas del partido en Oslo. Esa pequeña isla, de poco más de 10 hectáreas, le unió para siempre a unas siglas y afianzó sus convicciones. "Fue el paraíso de mi juventud", asegura.

Unos mil muchachos de entre catorce y veintitantos años habían empezado a viajar a la isla a lo largo del verano para repetir una experiencia similar a la de Kristoffersen. El 22 de julio, los jóvenes esperaban entusiasmados el discurso que el primer ministro, Jens Stoltenberg, iba a pronunciar al día siguiente. Justo en el momento en el que Stoltenberg prepara el texto, una bomba explota junto a la sede del Gobierno central en Oslo. La explosión mata a ocho personas y destruye casi todo el barrio de oficinas y ministerios. Los jóvenes oyen por la radio las noticias y siguen en todo momento lo que está pasando, preocupados por la situación del líder de su partido.

El viernes, 22 de julio, llovía en Utoya.

Es el cuarto día de acampada veraniega en el campamento y los chicos del AUF se congregan tras recibir la noticia del atentado. Eskil Pedersen y Asmund Aukrust, dirigentes laboristas, han suspendido ya todas las actividades del día y convocan a los 530 muchachos que siguen en la isla. A esas alturas muchos creen todavía que la bomba ha sido obra de algún grupo islamista internacional.

Johannes Dalen Giske está trabajando en el ferri Thorbjorn cuando un tipo alto y corpulento, con uniforme de policía y que lleva una bolsa, le pide que le lleve a la isla. Su nombre es Anders Behring Breivik. Es el autor de los atentados de Oslo. Nadie lo sabe entonces, pero el coche bomba solo ha sido una maniobra para despistar a la policía y desviar la atención de la isla de Utoya. Giske le deja pasar tras pedir permiso al capitán.

El visitante desembarca en Utoya a las 16.07. Minutos después abre fuego sobre Monica Bosei, de 45 años, llamada la madre de Utoya porque ella es quien ha organizado las acampadas de los últimos 10 años. Breivik también mata a Trond Berntsen, de 51 años, un policía fuera de servicio y hermanastro de la princesa noruega Mette-Marit. Tras cobrarse las primeras víctimas, emprende el camino hacia la casa principal del complejo de Utoya. Nueve jóvenes que escuchan los disparos se refugian en el barco de Giske. Sin entender muy bien la situación, este decide regresar con esos nueve pasajeros. Entre ellos se salva Eskil Pedersen, presidente de AUF (Partido Laborista noruego).

En su camino hacia el centro de la isla, Breivik dispara a discreción. Abate a Ingvild Leren Stensrud, una chica de 16 años que sobrevive a los tres impactos ocultándose a rastras entre los cadáveres. Al alcanzar la cafetería de la Isla, donde los jóvenes aún ignoran del todo lo que está pasando, Breivik los llama a voces: "Acercaos, que tengo información importante sobre el atentado de Oslo". Mata, uno detrás de otro, a los que se pusieron en primera fila. Los demás huyen despavoridos.

En la cafetería se halla Alí Esbati, economista de 34 años invitado a Utoya para impartir un seminario. Esbati no da importancia a los primeros ruidos y gritos. Pero la expresión desencajada de los jóvenes que se refugian en la sala le lleva a tirarse al suelo con los demás. "¡Todos fuera de aquí!", les gritan algunos muchachos a través de las ventanas. Esbati sale por una de ellas y evita así el embudo que se estaba formando en la puerta trasera. A la izquierda está el bosque. Decide esconderse allí.

Ya se han producido entre tanto las primeras llamadas de socorro. A las cinco y media de la tarde, la policía de Buskerut recibe las primeras desde la isla. Utoya es una trampa mortal. Breivik continua su recorrido tranquilamente, armado con el fusil automático que ha sacado de su bolsa. Cuando algún herido da señales de vida, lo remata con su pistola Glock.

Julie Bremnes, que ya ha hablado con su madre por teléfono, le envía un mensaje de texto a las 17.42: "Mamá, dile a la policía que se den prisa, la gente está muriendo aquí". Marianne Bremnes, que vive cerca del círculo polar Ártico, le responde enseguida:

-Lo estoy intentando, Julie, la policía está en camino. ¿Te atreves a llamarme?
-No. Dile a la policía que hay un loco dando vueltas y disparándole a la gente. Que se den prisa.
-La policía lo sabe, ha recibido muchas llamadas. Todo va bien, Julie, la policía nos está llamando ahora. Envíanos una señal de vida cada cinco minutos, por favor.
-Tememos por nuestras vidas.
-Lo entiendo, cariño. Sigue escondida y no te muevas. La policía esta de camino, si es que no ha llegado ya. ¿Has visto a alguien herido o muerto?
-Estamos escondidos en las rocas de la costa.
-Vale. ¿Quieres que le diga a tu abuelo que pase a recogerte cuando haya pasado todo? Tú decides.
-Sí.
-Vamos a llamar al abuelo ahora.
-Te quiero, aunque me porte mal a veces. No siento pánico, pero estoy muerta de miedo.
-Lo sé, cariño. También te queremos mucho. ¿Sigues oyendo disparos?
-No.

Mientras Marianne trata de tranquilizar a su hija, Breivik continúa con la matanza. Los muchachos que se ocultan en el bosque orientan su huida según la dirección de donde les llegaba el sonido de los disparos. Kristoffer Niborg, de 24 años, corre con un grupo de amigos por los bosques de Utoya. Saben que Breivik les pisa los talones. Deciden abandonar la protección de los árboles para buscar la salvación tirándose al agua muy cerca de la zona nudista. El agua está fría. La ropa empapada tira de ellos hacia el fondo y su esfuerzo no les basta para alejarse lo suficiente. Breivik, tan tranquilo, se planta en la orilla y encara el rifle una y otra vez. Christopher logra escapar, pero varios de sus amigos mueren cerca de él.

Edvard Fornes, de 16 años, también se encuentra en la costa. Escondido entre la vegetación, ve cómo Breivik descubre a un grupo de compañeros ocultos en una zanja. Los chicos suplican piedad. Breivik abre fuego y los mata, "como a perros", según dirá Fornes. Breivik se dirige a otros jóvenes que escapan: "Venid a jugar conmigo". Fornes se tira al lago y empieza a nadar. Cuando se gira, ve cómo Breivik le apunta con su rifle y se sumerge para bucear. El agua está a dos grados. El muchacho escapa ileso.

Alertada por llamadas como la de Marianne Bremnes, la policía de Buskerut llega al punto del litoral más próximo a la isla de Utoya. Los agentes no pasan de ahí. La mayoría de los efectivos están concentrados en el centro de Oslo, donde unas horas antes había explotado el coche bomba de Breivik.

Así que el jefe de la policía de Oslo, Arnstein Gjengedal, ordena a las fuerzas de élite antiterroristas Beredskapstroppen que acaben con la matanza de Utoya. La policía solo tiene un helicóptero, que carece de suficiente capacidad para llevar desde Oslo a los policías con todos sus pertrechos. Los agentes no llegan a la orilla del Tyrifjorden hasta las 18.09. Tienen que esperar 16 minutos más hasta que un bote les lleve a la isla.

La televisión pública noruega sí que ha llegado hasta Utoya por aire. El ruido de las aspas de su helicóptero hace que Esbati, que seguía escondido en el bosque cercano a la cafetería, se crea rescatado ya por la policía. Tras pasar por diversos escondites en el bosque, la proximidad de los disparos de Breivik lo ha llevado hasta la costa. Las aspas, piensa, son de la policía y traen la salvación. Así que se relaja un tanto y se reúne con un grupo de muchachos, entre los que hay dos niños de 9 y 10 años. Uno de ellos llora: "Han matado a mi padre, he visto como mataban a mi padre". Esbati cree ahora que era el hijo del policía Berntsen, la segunda víctima de Breivik.

El helicóptero solo lleva una cámara de televisión, que graba impotente las únicas imágenes de Breivik disparando en la isla. A ras de suelo, Esbati se percata de la presencia de otro adulto de uniforme. Lo toma por un policía hasta que abre fuego sobre un grupo de jóvenes. Esbati está a solo 10 metros del asesino. Se tira al agua y huye, temiendo que una bala lo alcance por la espalda en cualquier momento. Pero Breivik continúa su camino en dirección contraria.

Julie ha seguido enviando mensajes de texto a su madre a través del teléfono móvil.

-La policía está aquí.
-Dicen que el que dispara lleva uniforme de policía. Ten cuidado. ¿Qué está pasando?
-No lo sabemos.
-¿Puedes hablar ahora?
-No, sigue disparando.
-Una unidad antiterrorista está ahí intentando atraparlo.
-Ok.
-¿Te buscamos un vuelo a casa mañana?
-No estoy para eso ahora.
-Lo entiendo.

También el vicepresidente del Partido Laborista, Asmund Aukrust, que se había escondido en el bosque, se da cuenta de que los árboles no son un buen lugar para protegerse de Breivik. Elige una tienda de campaña del camping, donde se encierra con la esperanza de que Breivik no regrese a buscar más víctimas. En las primeras dos horas que pasa oculto en su tienda escucha muchos tiros y gritos. Al final, solo la lluvia golpeando la lona. Se aferra a un pensamiento que le permite mantenerse en calma: "Esto es una locura y tendrá que terminar antes o después".

Se encargará de ello Jacob Bjertnaes, que desembarca en Utoya a las seis y media de la tarde con el comando de élite. Se dividen en dos grupos. Uno se encamina al norte y otro al sur. Es este último el que ve al terrorista a unos 350 metros. Los agentes gritan para que Breivik deponga las armas. Tienen orden de disparar si se resiste o tiene explosivos en su cuerpo. Breivik no se la juega. Levanta los brazos y, en el mismo gesto, arroja el arma a más de 15 metros de sí. No dice nada. Los agentes le esposan. Terminan los 79 minutos de Breivik en Utoya.

La conversación entre Julie y Marianne prosigue mientras tanto:

-¿Sabes si lo han cogido ya?
-Te tendremos informada, cariño. Estamos siguiéndolo todo por televisión. Eh, ¿sigues ahí?
-Si, los helicópteros están dando vueltas sobre nosotros...
-Así que debes estar bien...
-Buscan a gente en el agua, aún no nos han rescatado. ¿Qué dicen en las noticias?
-La policía ha llegado a Utoya en un bote. Por lo demás, nada nuevo. No sabemos qué ha pasado con el pistolero, así que sigue quieta.
-¡Ya lo tienen!

Aukrust permanece escondido durante horas. La clínica universitaria de Oslo acoge a 32 heridos, 23 de ellos de extrema gravedad. Breivik usó balas de punta hueca, que se fragmentan tras el impacto con el cuerpo y se dispersan así por el organismo causando daños impredecibles. Los médicos inducen el coma a varios de ellos. Preguntado hace unos días sobre el despertar de estos pacientes, el cirujano Aksel Naess explicó que el último recuerdo de estas personas son las carreras por la supervivencia en los bosques de Utoya. "Lo primero que hacen es preguntar si sus amigos siguen vivos".

El balance de víctimas del asesino es, por ahora, de 69 muertos en la isla y 8 más por la explosión del coche bomba. -