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jueves, 20 de enero de 2011

La leyenda de Kennedy sigue viva 50 años después de su toma de posesión



La leyenda de Kennedy sigue viva 50 años después de su toma de posesión

EE UU homenajea al presidente más popular de la historia medio siglo después de su investidura.- Obama le dedicará esta noche un discurso

ANTONIO CAÑO | Washington 20/01/2011

Cuando se cumplen hoy 50 años desde su toma de posesión como presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy sigue siendo el político más popular del país. También el más querido, el más recordado, el más fotografiado e imitado. En una nación que se puede sentir orgullosa de haber producido una larga lista de consistentes servidores públicos, desde sus padres fundadores hasta nuestros días, el único mito es Kennedy. El Congreso le rinde homenaje al mediodía (hora local de Washington, seis horas más en la España peninsular), las televisiones emiten especiales y Barack Obama le regalará un discurso en un acto de conmemoración esta noche.

Su leyenda se prolonga y se enriquece. Con ocasión de este aniversario, la fundación que protege su memoria ha hecho públicas nuevas fotos y conversaciones, en cada cual más humano, más próximo. Cada nueva generación, como decía recientemente su hija Caroline en una entrevista, pone al día su aprecio hacia el célebre apellido y encuentra en ello una forma de conectar con sus antepasados, con sus raíces, con su historia. Es una hermosa manera de hacer patria: conseguir que los jóvenes sepan que Kennedy es algo más que el nombre de un aeropuerto de Nueva York.

La memorable frase que pronunció hace exactamente medio siglo -"No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país"- la conocen de memoria los escolares y las recitan reverencial y periódicamente tanto los políticos de derechas como de izquierdas.

La encuesta Gallup certifica cada año a Kennedy como el mejor presidente de la historia, seguido de Ronald Reagan, del que precisamente se cumple este año el primer centenario de su nacimiento. Son algo misteriosas las razones del éxito de ambos -ninguno hizo, en realidad, reformas que marcaran época-, pero más aún en el caso de Kennedy. Aunque es verdad que su espléndida gestión de la crisis de los misiles en Cuba seguramente evitó una guerra y merece, por sí sola, un gran reconocimiento, el resto de su gestión se estrelló constantemente con un Congreso hostil y no dejó nada trascendente.

No es su gestión lo que perdura. Perdura su magia, su encanto, un don del que gozan algunos seres humanos y que les permite trascender sobre su obra y sobre los tiempos.

Con John Kennedy nació también la leyenda del poder de los Kennedy . Era el hijo de un millonario que se crió entre privilegios de los que gozaron también sus descendientes. Pero el poder de los Kennedy no es consecuencia de su dinero sino del halo que la personalidad de Kennedy dejó en herencia. Después de que dos hermanos aspirasen a la presidencia y otros hijos, sobrinos y primos se moviesen en la política, no hay ya ningún Kennedy en el Congreso .

No importa. El mito sobrevivirá mientras EE UU sobreviva, porque esta nación cree en el principio de que destruir sus mitos, o dejarlos morir de inanición, es destruirse a sí misma.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Subastan el ataúd del supuesto asesino de Kennedy



Subastan el ataúd del supuesto asesino de Kennedy

Redacción
BBC Mundo

El ataúd que contenía el cuerpo de Lee Harvey Oswald, el hombre que -se cree- asesinó al presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, será subastado en Los Ángeles la próxima semana.
Oswald estuvo en el féretro de madera de pino durante casi 20 años.

Fue exhumado en 1981 luego de que su viuda quiso verificar que era él quien estaba dentro. Luego fue enterrado en el mismo cementerio de Texas.

La casa de remates Nate D. Sanders dijo que el ataúd tendrá un precio base de US$1.000.

"Hay mucho interés en Kennedy y cualquier cosa relacionada con su asesinato", comentó Laura Yntema, gerente de subastas de la empresa.

Sospechas

Oswald fue arrestado una hora después de que el entonces presidente de Estados Unidos recibiera dos disparos que le ocasionaron la muerte en Dallas el 22 de noviembre de 1963.

Murió dos días después, al recibir un disparo mientras era trasladado a una cárcel, por lo que nunca fue a juicio.

Desde entonces ha habido numerosas teorías conspirativas sobre quién efectivamente le disparó Kennedy y por qué Oswald fue asesinado.




 Lea también: Teorías del asesinato

La subasta también incluye instrumentos utilizados para embalsamar al presunto magnicida, su certificado de muerte, una tarjeta de Navidad que le envió a su hermano y una parte del asiento del automóvil en el que el Kennedy estaba sentado cuando recibió los disparos.


viernes, 22 de octubre de 2010

50 años de bloqueo, 50 años de fracasos...



50 años de bloqueo
 
Hostilidad de EU a Cuba, una historia de fracasos
 
  • Washington hizo ilegal desde 1962 cualquier transacción con La Habana
  • El pacto de la isla con la URSS, razón para justificar el aislamiento impuesto

Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 22 de octubre de 2010, p. 2
 
La Habana, 21 de octubre. Cincuenta años de fracaso. Así resumió esta semana su visión sobre el bloqueo estadunidense contra Cuba el comentarista John Stossel, uno de los de mayor audiencia en la conservadora cadena televisiva Fox.

La hostilidad de Washington hacia la isla se ampara en una norma tan lejana como la Ley de Comercio con el Enemigo, de 1917, que fue parte del arsenal estadunidense en la Primera Guerra Mundial; se desarrolló como uno de los focos de tensión de la guerra fría y tiene nuevas expresiones en el mandato de Barack Obama, el undécimo presidente que prolonga la coerción contra la isla.

Stossel fue uno de los comentaristas que citaron el pasado 19 de octubre como el día en que se cumplieron 50 años del bloqueo. En realidad, en esa fecha de 1960 el presidente Dwight Eisenhower prohibió a los barcos de Estados Unidos efectuar exportaciones a Cuba.

El 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva presidencial 3447, amparada en la Ley de Asistencia Extranjera del 4 de septiembre de 1961, estableciendo como política gubernamental el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla.

El comunismo colapsó en países con los que tuvimos relaciones comerciales porque el comunismo no funciona, señaló Stossel en su blog. Sería mejor para los cubanos y el mundo ver el desenvolvimiento del comunismo cubano sin la intervención de Estados Unidos.

A estas alturas, un amplio sector de los medios informativos en Estados Unidos cree, por las más diversas causas, que su gobierno debe levantar las represalias contra La Habana. Hace más de dos décadas se rompió el consenso bipartidista que apoyaba el bloqueo y es creciente la oposición a esa medida en ambas cámaras del Congreso.

Aunque son un fósil de los conflictos estratégicos del siglo pasado, las sanciones contra Cuba están vigentes. Con algunas excepciones, impiden a la isla exportar e importar libremente productos y servicios hacia Estados Unidos, su mercado natural; emplear el dólar estadunidense en operaciones internacionales o tener acceso a créditos de bancos de ese país, de sus filiales y de organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo.

El impacto extraterritorial de las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996) impide el comercio de Cuba con subsidiarias de firmas estadunidenses en terceros países; prohíbe a empresas de cualquier nacionalidad exportar a Estados Unidos productos de origen cubano o que tengan algún componente de esa procedencia, o bien, vender bienes o servicios a la isla con más de 10 por ciento de componentes estadunidenses y cierra la entrada durante seis meses a buques que hayan atracado en la nación caribeña o transporten mercancías por cuenta de La Habana. Entre otras implicaciones, las medidas prohíben a bancos de terceros países abrir cuentas en dólares estadunidenses a personas jurídicas o naturales cubanas, las que, a su vez, no pueden realizar transacciones en esa moneda.

La historia ya se escribe con información abundante, por la desclasificación de documentos en Estados Unidos. La apertura significativa más reciente fue en 1991, cuando se publicó un volumen de la serie de memorias del Departamento de Estado, que comprende las relaciones con Cuba entre 1958 y 1960.

Desmenuzando esa parte de documentación disponible, Ricardo Alarcón, líder parlamentario y experto en las relaciones con Estados Unidos, explicaba que los papeles muestran que Eisenhower emprendió la defensa activa del gobierno de Fulgencio Batista. “Al acentuarse la bancarrota de aquel régimen, ocultar el respaldo que seguía entregándole pasó a ser una prioridad para la administración (…) junto al empeño por detener la victoria popular”.

Desde el primero de enero de 1959, cuando multitudes salieron a las calles cubanas, fundiendo la celebración del Año Nuevo con el triunfo de la revolución, se escalonaron las acciones hostiles de Washington. Funcionarios del régimen depuesto llegaron a Miami con fondos públicos de la isla, que Estados Unidos se negó a devolver al nuevo régimen; los cálculos de la época los cifraron en más de 400 millones de dólares.

El mismo año, el gobierno revolucionario tomó decisiones que golpearon directamente intereses estadunidenses: rebaja de la tarifa eléctrica, intervención de la empresa telefónica, una reforma agraria, límite a la repatriación de beneficios, una ley de petróleo y otra de minas.

En 1960, Cuba firmó el primer convenio comercial con la Unión Soviética y disparó la reacción que durante décadas sería el paraguas bajo el cual Estados Unidos explicaría sus represalias: la isla pasaba a ser una amenaza comunista.

A lo largo del tiempo el discurso cambió según la época. Como condición para levantar el bloqueo, el gobierno de Washington quiso, sucesivamente, que Cuba saliera de la órbita soviética; que dejara de apoyar a las guerrillas latinoamericanas; que saliera de Angola o que cambiara su sistema político.

1960 fue un año de ascenso en la espiral del conflicto. Las petroleras estadunidenses se negaron a refinar crudo soviético y La Habana las intervino. Eisenhower suspendió la cuota azucarera para la zafra en curso. La isla nacionalizó la banca extranjera y 382 empresas privadas. Washington reaccionó con las prohibiciones a los barcos.

La contienda transcurrió entre sabotajes a objetivos económicos, de los que Cuba responsabilizó al gobierno de Estados Unidos y a los exiliados. Todavía en 1960, Washington aprobó un plan de presiones contra la isla y recomendó a sus ciudadanos abstenerse de viajar al país vecino, salvo casos de emergencia.

Con Kennedy, embargo total

John F. Kennedy avivó la hoguera. En 1961 suspendió por completo la cuota azucarera cubana y el Congreso lo autorizó a establecer un embargo total sobre el comercio con la isla. Tras el fracaso de la invasión a Playa Girón, en abril de ese año, el jefe de la Casa Blanca autorizó el Proyecto Cuba (u Operación Mangosta), un plan de ataques que incluyó sabotajes contra ese país.

El Proyecto Cuba se desarrolló durante 1962, año en que se declaró formalmente el bloqueo. Las represalias se endurecieron en 1963, cuando el Departamento del Tesoro invocó la Ley de Comercio con el Enemigo para establecer unas Regulaciones de Control de Activos Cubanos, que detallaron cómo sería el cerco.

Durante las décadas siguientes, la coerción arreció; se fueron precisando hasta los detalles y sólo en algunas épocas llegó a tener alivios parciales. En 1988, con el gobierno de Ronald Reagan, se penalizaron las violaciones al bloqueo y para ello aumentó la actividad de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

George W.H. Bush refrendó en 1992 la Ley para la Democracia en Cuba (o ley Torricelli), que prohíbe el comercio de las subsidiarias estadunidenses con la isla; prohíbe a los barcos que toquen puertos cubanos con fines comerciales, atracar en puertos estadunidenses en los siguientes 180 días y establece el Carril II o incremento de información e intercambio entre habitantes de ambos países.

Bill Clinton firmó en 1996 la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas (Helms-Burton), que consolida toda la política de hostilidad económica contra Cuba. Desde entonces, las opciones para eliminar el bloqueo contra la isla son una decisión del Congreso, que derogue esa norma, o acciones ejecutivas presidenciales, que dispongan y acumulen excepciones.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Bitter November...



22 y 23 de noviembre, fechas aciagas para la historia mundial, así como para la mexicana y de la lucha libre.

Un 22 de noviembre de 1963 mataron a Kennedy.

Un 23 de noviembre de 1973 murió José Alfredo Jiménez.

Un 23 de noviembre de 1994 murió, en extrañas circunstancias, Arthur Barr, mejor conocido como Love Machine...


Lo de Kennedy es sabido por todos: lo mataron por no querer apoyar la guerra, ni contra Castro en el Caribe, ni en Vietnam. Estorbaba a los intereses más altos de los grupos con poder y lo sacaron del camino usando a un pelele como Oswald de señuelo. ¿Anticastristas de mierda? ¿CIA? ¿FBI? ¿Industriales de la Guerra? ¿Políticos? ¿Militares? ¿Castro? Quizá todos y ninguno a la vez. Dudo que algún día sepamos la verdad completa.


José Alfredo se presentó pro última vez en Siempre en Domingo para presentar su testamento musical: Gracias, o Tres Corazones... donde se le ve notoriamente deteriorado. Rondaba en los 50 y parecía de 80, con una muy mala vida. El alcohol y los excesos lo redujeron a una piltrafa humana. El hígado no olvida y pasa factura, destruyendo el cuerpo de esa forma.

Por cierto, en lo particular considero a José Alfredo el más grande cantautor mexicano... es más grande artista musical que supo traducir en notas los sentimientos de esos hombres oprimidos por el machismo... sus letras son una delicia, una invitación a dejarnos de hacer pendejos y reconocer que también tenemos emociones puras.


Y sí, soy yo visitando la tumba de José Alfredo el 31 de octubre de este año... todo un honor y un agasajo, aunque quiero estar presente en uno de esos homenajes que se le hacen cada año...



Y que decir de Love Machine... pocos extranjeros se quedan en la memoria de un pueblo tan ingratamente olvidadizo como el nuestro. Love Machine era querido y Blue Panther repudiado, en esa lucha donde el lagunense ganó por descalificación ante un Arthur Barr desconcertado: olvidó que en México está prohibido el martinete, tan común en Estados Unidos y Japón, y perdió la máscara...

Love Machine, junto con el gran Eddie Guerrero, protagonizaron con el Hijo del Santo y Octagón, la única lucha de 5 estrellas con mexicanos, en Texas, que era de máscaras contra cabelleras. Una lucha espectacular donde hubo de todo y en grandes proporciones, donde ganaron los mexicanos de puro milagro, pues realmente la lucha fue muy pareja.

¿De haber seguido vivo, hoy donde estaría Arthur Barr? Seguramente en los titulares de la WWE, con Eddie Guerrero, o en TNA... sería de los gigantes del negocio...

Links a su más famsoa lucha, de 5 estrellas...


Tres muertes notables de gente que admiro, en 2 días seguidos, aunque de años muy lejanos cada uno... para no olvidar!