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sábado, 6 de octubre de 2012

¿Por qué Chávez?





¿Por qué Chávez?
 
Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet*
 
Hugo Chávez es, sin duda, el jefe de Estado más difamado en el mundo. Al acercarse la elección presidencial del 7 de octubre, esas difamaciones se tornan cada vez más infames, tanto en Caracas como en Francia y en otros países. Atestiguan la desesperación de los adversarios de la revolución bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Chávez.

Un dirigente político debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez en el poder, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Chávez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea –en aquel entonces–, la mayoría de los venezolanos. Y cumplió su palabra.

Por eso, este es el momento de recordar lo que está verdaderamente en juego en esta elección, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un país muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las elites políticas y las empresas trasnacionales. Hasta 1999, el pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, democratacristianos o socialdemócratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. Más de la mitad de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza (70.8 por ciento en 1996).

Chávez hizo que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.

Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación… Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.

En materia de política exterior, apostó por la integración latinoamericana y privilegió los ejes sur-sur, al mismo tiempo que imponía a Estados Unidos una relación basada en el respecto mutuo… El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en América Latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.

Tal huracán de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitesca. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los legítimos dueños del país. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campañas de difamación contra Chávez. Hasta llegaron a organizar –en alianza con los grandes medios que les pertenecen– un golpe de Estado, el 11 de abril de 2002.

Estas campañas continúan hoy día y ciertos sectores políticos y mediáticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo –lamentablemente– la repetición como si fuera una demostración, los espíritus simples acaban creyendo que Hugo Chavez estaría encarnando un régimen dictatorial en el que no hay libertad de expresión.

Pero los hechos son tozudos. ¿Alguién ha visto un régimen dictatorial ensanchar los límites de la democracia en vez de restringirlos? ¿Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela sólo ocurrían cada cuatro años, Chávez organiza más de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter, etcétera.

Chávez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese carácter democrático en una condición para el proceso de transformación social. Chávez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores vía referéndum en 2007. No es casual que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situara entonces a Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la justicia electoral.

El gobierno de Hugo Chávez dedica 43.2 por ciento del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado por cinco (de 65 mil a 350 mil). El país presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) de América Latina. En su informe de enero de 2012, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el país suramericano que –junto con Ecuador–, entre 1996 y 2010, ha logrado la mayor reducción de la tasa de pobreza. Finalmente, el instituto estadunidense de sondeos Gallup ubica al país de Hugo Chávez como la sexta nación más feliz del mundo.

Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa de 5.4 por ciento, mientras que la de los privados supera 61 por ciento... Mismo escenario para los medios radiales. Y 80 por ciento de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes –El Universal y El Nacional–, adversos al gobierno.

Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana –¿dónde existe un régimen perfecto?–. Pero nada justifica esas campañas de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democrática que, en América Latina, ha barrido con los regímenes oligárquicos de nueve países, apenas caído el Muro de Berlín, cuando algunos vaticinaban el fin de la historia y el choque de las civilizaciones como horizontes únicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Cercano Oriente y dondequiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible.

* Respectivamente: copresidente del Partido de izquierda, diputado europeo; presidente de la asociación Mémoire des Luttes (Memoria de las Luchas), presidente honorífico de Attac

http://www.jornada.unam.mx/2012/10/05/politica/024a2pol

 

domingo, 2 de enero de 2011

Lula abandona el Palacio de Planalto y la presidencia llorando de emoción




RELEVO | Fue presidente por 8 años

Lula abandona el Palacio de Planalto y la presidencia llorando de emoción


El ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abandonó el sábado el Palacio de Planalto y la ciudad de Brasilia después de entregar la banda presidencial a su sucesora, Dilma Rousseff, y tras una emotiva despedida popular que lo hizo llorar.

Lula, que gobernó Brasil durante dos mandatos consecutivos de cuatro años, entre el 1 de enero de 2003 y hoy, salió del palacio presidencial con su esposa, Mariza Leticia, y se dirigieron a la Base Aérea de Brasilia, para abordar un avión con destino a São Paulo y luego a la vecina Sao Bernardo do Campo.

El ex presidente fue despedido por Rousseff quien, con la banda presidencial en el pecho, lo tomó del brazo izquierdo y bajó con él la rampa que da acceso al palacio, sede del Ejecutivo brasileño.

En la parte baja de la rampa, Lula y su esposa se dieron efusivos abrazos con Rousseff y el vicepresidente Michel Temer, una despedida en la que no faltaron lágrimas de los protagonistas ni aplausos de los empleados del Palacio de Planalto.

Poco antes, tras recibir la banda presidencial de manos de Lula en el Palacio de Planalto, Rousseff aseguró estar "feliz como raras veces" a lo largo de su vida por haber asumido la jefatura del Estado, aunque manifestó que esa alegría se confunde con la tristeza que siente por despedir a su antecesor.

La mandataria agradeció la "oportunidad" que le ofrece la historia al haberse convertido en la primera mujer en alcanzar la presidencia del mayor país de América Latina, en un discurso pronunciado en el "parlatorio", una tribuna al aire libre situada en la parte exterior del edificio.

Rousseff dijo haber aprendido mucho de la "inmensa sabiduría" de Lula, a quien describió como un "líder enamorado de su país y de su gente".

Asimismo, aseguró que "la tarea de suceder al presidente Lula es desafiante", calificó de "honra" haber trabajado a su lado y se comprometió una vez más a preservar su legado.

"La voluntad de cambio de nuestro pueblo llevó a un obrero a presidente de Brasil. Su esfuerzo, dedicación y nombre ya están grabados en el corazón del pueblo, el lugar más sagrado de nuestra nación", declaró.

Rousseff agregó que, tras la elección de Lula, el pueblo brasileño volvió a incurrir en "una nueva osadía" al escoger a una mujer para el cargo de mayor responsabilidad del Estado.

Después de despedirse de su sucesora, el ex presidente, que lloraba de emoción y sudaba copiosamente, se acercó al público congregado frente al palacio y se fundió en abrazos y apretones de manos con la multitud que coreaba su nombre.

Lula pasó al menos diez minutos entre una multitud que no lo dejaba ir y que puso en aprietos a los agentes de seguridad que se esforzaban por rescatarlo de los brazos del pueblo. Tamaña efusividad se debe al hecho de que ha sido el presidente más popular que haya tenido el país y a que deja el Gobierno con una aprobación del 87 % a su gestión.

Finalmente, Lula y su esposa lograron subir a su automóvil que puso rumbo a la base aérea, mientras el ex presidente, como un chico de colegio, bajaba la ventanilla para, con el brazo en alto, despedirse una vez más de la gente.

En São Paulo, Lula visitará esta misma noche al que fuera su vicepresidente, José Alencar, el gran ausente de los actos de investidura, que está hospitalizado desde hace diez días debido a una hemorragia digestiva a consecuencia del cáncer abdominal contra el que lucha desde 1997.

Después de visitar a Alencar, Lula se trasladará a São Bernardo do Campo, donde comenzó su carrera sindical y política en los años 70, y donde tiene su residencia privada.

En São Bernardo, el Partido de los Trabajadores (PT), del cual Lula fue uno de los fundadores, le tiene programada para esta noche una fiesta de bienvenida a la vida normal después de ocho años en la cresta del poder.


sábado, 1 de enero de 2011

Lula, "manipulado" por Chávez y Morales: diplomacia de EU



Contra el Establishment
 
Lula, manipulado por Chávez y Morales: diplomacia de EU
 
  • Anodina, la reacción del presidente ante acciones en Bolivia contra Petrobras
  • No nos gusta el modus operandi de Venezuela ni de Bolivia: asesor brasileño
Dpa
 
Periódico La Jornada
Viernes 31 de diciembre de 2010, p. 18
 
Río de Janeiro, 30 de diciembre. Diplomáticos de Estados Unidos consideraron que el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva era manipulado por los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, según cables filtrados por el portal Wikileaks.

Lula es visto cada vez más como alguien manipulado y engañado por sus hermanos Chávez y Morales, afirma uno de los informes, al analizar la blanda reacción del mandatario brasileño a la ocupación militar de una refinería de Petrobras en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, ordenada por Morales.

Según el diario brasileño O Globo, que tuvo acceso a alrededor de 16 cables filtrados por Wikileaks, la reacción de Lula a este hecho fue calificada de absurdamente blanda, anodina, insípida, anémica e inepta.

Los cables enviados de la embajada estadunidense en Brasil al Departamento de Estado, y que abarcan de diciembre de 2005 a noviembre de 2009, revelan además contactos sostenidos entre la embajada de Estados Unidos en Brasilia y la cancillería brasileña, y sostienen que los brasileños estarían convencidos de que Chávez actuó para radicalizar las acciones de Morales contra las refinerías de Petrobras en Bolivia.

Uno de ellos afirma que el canciller Celso Amorim trató de disipar los temores estadunidenses a una alianza de Brasil con el eje del mal conformado por Morales, Chávez y el presidente de Cuba, Fidel Castro. Brasil es Brasil. No hay razón para preocuparse, habría dicho el ministro.

En otro informe, la embajada estadunidense relata un contacto con el subconsejero de Lula para Asuntos Internacionales y actual embajador de Brasil en La Paz, Marcelo Biato, quien recomendó a Washington seguir el ejemplo del gobierno de Lula y adoptar una postura de paciencia estratégica frente a la nacionalización del petróleo dictada por el presidente boliviano.

 Este es un juego de póquer, en el que los intereses de Brasil son grandes, pero el potencial de pérdidas para Bolivia es mucho más grande, dijo Biato, quien dejó claro que Brasilia no alimentaba simpatías frente a las actitudes de los gobiernos de Bolivia y Venezuela.

“¿Qué podemos hacer? No podemos elegir a nuestros vecinos. No nos gusta el modus operandi de Chávez ni las sorpresas de Morales, pero tenemos que tratar con estos dos tipos de alguna manera y mantener viva la idea de integración regional”, dijo Biato, según el cable filtrado por Wikileaks.

Otro informe revela que en un encuentro con el entonces embajador de Estados Unidos en Brasilia, Clifford Sobel, el jefe de Departamento de Sudamérica de la cancillería brasileña, Joao Pereira Pinto, comparó a Chávez con un alumno rebelde que es popular sólo porque sus payasadas crean problemas al maestro.

Dilma Rousseff se convierte hoy en la primera presidenta de Brasil


Se va del poder un gigante... pero pasa a la historia!

Envidia de basuras como Calderón o Fox...


Dilma Rousseff se convierte hoy en la primera presidenta de Brasil

La sucesora de LUla estará acompañada por su hija en el desfile de su toma de posesión

JUAN ARIAS | Río de Janeiro 01/01/2011

Acaba de ser satisfecha la curiosidad acerca de quién acompañará esta tarde, primero de enero, a la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en su desfile en Brasilia, en el Rolls Royce presidencial. Las hipótesis se amontonaban. Se habló que podría acomopañarla su segundo ex marido del que lleva divorciada muchos años pero con quién mantiene relaciones de amistad. Después se habló que podría hacerlo su madre de 87 años, una señora elegante que cuida mucho su físico y no aparenta más de 60 años. O bien el nuevo vicepresidente de la República, Michel Temer, del PMDB, el mayor partido de la coalicción de gobierno.

La primera presidenta mujer de Brasil, ha optado por ser acompañada únicamente por su única hija Paula Rousseff, de 34 años, que en septiembre pasado dio a Dilma su primer nieto, Gabriel. Para asistir al bautismo católico de su nieto, Dilma interrumpió aquel dia la campaña electoral y apareció en público con Gabriel en sus brazos.

El vicepresidente Temer, desfilará en un coche separado detrás de la nueva presidenta, que ha encomendado para la ocasión a sus modistos dos trajes para la ceremonia: un vestido y un traje de chaqueta ambos en tonos blanco hielo y beige y no de rojo, el color de su partido, el Partido de los Trabajadores (PT) para simbolizar que ahora es la presidenta de todos los brasileños. Sólo la alfombra que atravesará a pié en la rampa del Palacio del Planalto, donde Lula le pasará el fajín presidencial, será de color rojo.

Dilma desfilará desde la catedral de Brasilia hasta el Congreso donde pronunciará su primer discurso como presidenta. En caso de lluvia está previsto el recorrido en coche cubierto. Por primera vez en una ceremonia de toma de posesión de un presidente, la escolta motorizada será llevada a cabo por policías femeninas que podrán llevar el pelo suelto como símbolo de feminidad.

Después de la ceremonia de la entrega del fajín presidencial, Rousseff ofrecerá una fiesta en el Ministerio de Asuntos Exteriores para los invitados nacionales e internacionales llegados para su toma de posesión de más de cien paises, entre ellos Hilary Clinton, Secretaria de Estado amaricana, que llega como enviada del presidente Barak Obama. Lula no asistirá ya a la fiesta. Estará en ese momento ya en su pueblo de São Bernardo de Campos, en en el Estado de Sâo Paulo, donde sus vecinos le preparan también una gran fiesta y donde pronunciará su primer discurso ya como simple ciudadano, que como él ha dicho "lleva la política en la sangre".


jueves, 9 de diciembre de 2010

Lula protesta por detención de Assange



Lula protesta por detención de Assange

El mandatario brasileño dijo que está preocupado porque hasta ahora no ha visto que algún medio de comunicación proteste por la detención de Assange

BRASILIA | Jueves 09 de diciembre de 2010  
EFE | El Universal 
09:00


El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó hoy su protesta por la detención del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que, a su juicio, supone un "atentado contra la libertad de expresión" .

"El culpable no es quien divulgó sino quien escribió una bobada" , dijo el jefe de Estado de Brasil al defender la decisión de Assange de utilizar el portal WikiLeaks para divulgar cables secretos entre el Gobierno de Estados Unidos y sus embajadas en todo el mundo.

Lula dijo que está preocupado porque hasta ahora no ha visto que algún medio de comunicación proteste por la detención de Assange.

"Quiero manifestar mi protesta contra ese atentado a la libertad de expresión. Utilizaré el blog de la Presidencia para expresar mi protesta", afirmó Lula en un pronunciamiento en un acto oficial en el Palacio presidencial de Planalto.

"El joven que estaba poniendo en dificultades a la diplomacia de Estados Unidos fue detenido y hasta ahora no he visto ninguna protesta defendiendo la libertad de expresión" , afirmó.

Según Lula, después de que WikiLeaks puso al descubierto "una diplomacia que parecía inalcanzable", Assange comenzó a ser objeto de una intensa búsqueda en todo el mundo, hasta ser detenido.

Los abogados de Assange aseguran que la detención de su cliente por acusaciones de agresión sexual en Suecia es parte de una "conspiración para encarcelarle" por parte de "poderes oscuros" que lo persiguen.

Lula reiteró hoy que el contenido de los cables divulgados demuestra que algunos embajadores estadounidenses escriben cualquier cosa, incluso de forma irresponsable, para mostrar a sus superiores.

"Le dije a Dilma (Rousseff, la presidenta electa de Brasil) que tiene que saber y decirle a sus ministros que si no tienen nada que escribir, que no escriban nada" , aseguró el jefe de Estado.

Lula ya había dicho en anteriores ocasiones que el contenido de los mensajes divulgados es "insignificante" para Brasil y que quien tiene que preocuparse por esa filtración es el gobierno de Estados Unidos y no el brasileño.

dr / jfra

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Efecto bumerán de Wikileaks?: Lula y Cristina reconocen a Palestina


Bajo la Lupa
¿Efecto bumerán de Wikileaks?: Lula y Cristina reconocen a Palestina
Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes

Se podrá estar o no de acuerdo con el contenido de Wikileaks, fustigar, incluso, sus flagrantes inconsistencias y contradicciones, y hasta amonestar su extraña proclividad selectiva –que beneficia a Israel y lastima tanto a Irán como a las petromonarquías árabes del Golfo y a los países islámicos Afganistán y Pakistán (ver: “¿El Mossad detrás de ‘Wikileaks’ o ‘Wikisrael’”?, Contralínea, Radar Geopolítico, 12/12/10)–, pero es sumamente lamentable y reprobable la detención en Londres del australiano Julian Assange, su director ejecutivo, con el pretexto de un montaje penal sexual en Suecia y que en sus consecuencias primarias flagela la sacrosanta libertad de expresión universal.

Para no regresar a la Edad Media, en este definitorio asunto debemos ser prístinamente volterianos (la difusión de la verdad ante todo).

En medio de la fascinación universal por Wikileaks, un hito de la ciberinformación que exhibe la duplicidad y el fariseísmo de Estados Unidos, en nuestras diversas intervenciones en la tv (con Carmen Aristegui en CNN en Español; con José Buendía en Canal 11, y en Proyecto 40 de Tv Azteca), así como en la radio (Lilia Arellano en Cadena Rasa 6.20 AM; Ricardo Rocha en Radio Fórmula; Mesa de Debate con Nino Canún en Radio Centro), la metodología de mi abordaje consistió en separar el tsunami de la filtración de los cables del Departamento de Estado en dos vertientes: la forma y el fondo.

La forma fue demoledora para la diplomacia convertida en vulgar instrumento de espionaje y con una miseria conceptual y carencia de análisis que exhuma la decadencia de Estados Unidos en su colisión con el mundo entero, al que desprecia conspicuamente.

En cuanto al fondo, poco dimensionado, se otorga una exagerada cuan decisiva capacidad oracular a los cocteleros, que no diplomáticos, de Estados Unidos, por encima de otros canales de “input” informativo, como la CIA y, sobre todo, su ejército (la DIA), cuya colecta de datos alcanza también la cúpula del Consejo de Seguridad Nacional que depura las fuentes y donde el comandante supremo, el presidente Obama, detenta el botón nuclear y decide en última instancia. No hay que soslayar las jerarquías de los sistemas operativos en Estados Unidos, donde su disfuncional Departamento de Estado ha quedado seriamente averiado.

En el rubro del fondo, me atreví a formular que se podía generar un benéfico efecto bumerán, lo cual sucedió durante los dos días de negociaciones sustantivas (An-Nahar, 7/12/10), en las alentadoras negociaciones en Ginebra entre el P5 mas Uno –los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU sumados de Alemania– e Irán, colocado alocadamente como un país maldito, y su presidente Ahmadinejad, calificado en forma absurda como Hitler, por la extraña filtración selectiva de Wikileaks que ha difundido apenas 0.4 por ciento de su material incendiario.

De aquí a febrero, fecha de la reanudación de la fecunda negociación, esta vez en Estambul, del P5 mas Uno con Irán, no se le cumplirán sus anhelos de guerra en territorio iraní al supersionista Joe Isadore Lieberman, de la secta ultraortodoxa israelí y, por añadidura, senador belicoso por Connecticut.

Ya abordaremos a Wikileaks en la perspectiva del Cisne Negro (Random House, 2007), título del libro seminal del portentoso pensador libanés Nassim Nicholas Taleb, sobre el impacto de lo altamente improbable.

Hechos

Con o sin Wikileaks, el calentamiento del frente en el Mar del Sur de China entre Estados Unidos y esa potencia asiática, específicamente en la península coreana y sus alrededores (ver Bajo la Lupa, 24/11/10), ha favorecido el posicionamiento persa en sus negociaciones heptapartitas.

Lula y Cristina Kirchner, mandatarios de las dos principales potencias sudamericanas, aprovecharon la zozobra multidimensional de la diplomacia estadunidense, exacerbada por Wikileaks, para reconocer a Palestina como Estado libre, soberano e independiente, basados en las resoluciones de la ONU de 1967, es decir, con 43 años de atraso, lo cual asesta un severo golpe diplomático al maximalismo bélico de Israel en la fase misantrópica de la dupla Netanyahu-Lieberman (el otro Lieberman: ex guarura de cabarets de Moldova y hoy canciller).

Lula y Cristina, quienes han forjado una excelente relación que seguramente perdurará con Dilma Rousseff a partir de enero de 2011, representan dos excelsos mandatarios de la muy creativa diplomacia sudamericana, que no latinoamericana –debido a la claudicación del panismo neoliberal medieval–, quienes se mueven, cada quien en peculiar manera, en la dinámica del incipiente nuevo orden multipolar.

Celso Amorin, el canciller brasileño tan creativo como su homólogo turco Ahmet Davutoglu, anunció el reconocimiento del Estado palestino en las fronteras anteriores a la ocupación israelí de Cisjordania en 1967, como respuesta a una solicitud epistolar de Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, y que fue respondida positivamente por Lula el primero de diciembre (Press Tv, 4/12/10). Lula aboga sensatamente por la coexistencia pacífica de los dos estados de Israel y Palestina.

El silencio de Debka, presunto portal del tan vilipendiado Mossad, ha sido estruendoso al respecto, mientras Eliot Lance Engel, congresista judío (Wikipedia dixit) en el Bronx (Nueva York), por el Partido Demócrata, criticó duramente a Brasil y a Lula, muy probablemente en representación de los intereses de Israel más que los de Estados Unidos, al unísono de las corrosivas diatribas de la representante del Partido Republicano y refugiada cubana Ileana Ros y Adato-Lehtinen (AFP, 4/12/12).

El reconocimiento de Palestina por el gigante latinoamericano ha exasperado a Israel (AFP, 4/12/10): Israel expresa su tristeza (sic) y decepción (sic) por la decisión del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva un mes antes de su salida, según declaraciones de su Ministerio de Relaciones Exteriores, lo cual, a su juicio, fractura el acuerdo ínterin entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina en 1995 que supuestamente debía resolver el estatuto de Cisjordania y la franja de Gaza mediante negociaciones.

¿No fue justamente Israel quien fracturó el espíritu y la letra de tales negociaciones al emprender su infanticidio contra los palestinos de Gaza (la mayor cárcel del planeta) y al extender su masiva colonización con los jázaros (de origen mongol centroasiático y no semitas) conversos al judaísmo y provenientes de la ex URSS (alrededor de un millón de inmigrantes)?

Inmediatamente después de Lula, Argentina reconoció el Estado palestino, esta vez mediante una carta de la presidenta Cristina Kirchner a Mahmud Abbas en los mismo términos que Brasil (AFP, 6/12/10), leída, en forma asombrosa, por el canciller de religión judía (Wikipedia dixit) Héctor Marcos Timerman, cuya hermenéutica mejor se la dejamos al destacado columnista José Steinsleger.

Cunde el efecto imitativo y el viceministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Roberto Conde, consideró que su país seguiría los pasos de Argentina el año entrante (AFP, 7/12/12).

Conclusión

Sería muy barato reducir la laudable postura de Cristina como una reacción hormonal a las imprecaciones vertidas en Wikileaks sobre su salud mental.

Pero tampoco se puede soslayar el timing –la zozobra diplomática provocada en el Departamento de Estado por las filtraciones– del reconocimiento a Palestina que pronto será generalizado en Sudamérica y al que se sumarán los integrantes del Alba.

Con la notoria excepción de Calderón –hombre ahistórico y sin atributos (para parodiar a Robert Musil), presuntamente controlado por el sionismo financiero global y local–, Latinoamérica vibra con el diapasón multipolar de Palestina.

domingo, 3 de octubre de 2010

La izquierda en AL no es golpista, sostiene Lula



Entrevista con Luiz Inacio Lula da Silva, Presidente de Brasil
  • Sueño con una América Latina más fuerte
  • Asegura que se puede gobernar sin reunirse con dueños de medios de comunicación
  • Soy un hombre de izquierda, de convicciones, de principios...

Carmen Lira Saade
Periódico La Jornada
Domingo 3 de octubre de 2010, p. 2

Brasilia. –Señor Presidente, ¿es golpista la elite política de su país y en particular la poderosa elite periodística de Brasil, como insinúan algunos medios que usted ha llegado a acusar?

–Para que un golpe de Estado fraguado desde el exterior tenga éxito –responde– necesita apoyo interno, apoyo que sólo elites políticas nefastas (que toda nación latinoamericana tiene en su seno) pueden dar. Pero hay que diferenciar: dentro de la elite existen varios sectores: uno se encuentra también con empresarios de alta calidad, empresarios con una fuerte visión nacional y desarrollista. Pero cuando yo digo elite política, me estoy refiriendo a aquellos que deciden el destino del país.

Y Lula rememora los momentos en que esos grupos pusieron en jaque a la gran nación brasileña, orillando al suicidio a un primer mandatario, el presidente Getulio Vargas (1954); acosando, casi hasta el derrocamiento, al gobierno de Juscelino Kubitschek (1956-61), y deponiendo a su sucesor Joao Goulart mediante un golpe militar (1964).

Lula es cauto, pero tras los enfrentamientos recientes que ha tenido con los medios, acaba hablando claro:

“Esa misma elite –amplía el presidente brasileño– es la elite de hoy, con sus herederos directos que obtuvieron no solamente el patrimonio (material), sino a veces, también, el mismo comportamiento y conciencia política” de sus antecesores.

Cuando Lula alcanzó la presidencia, esos mismos grupos esperaron su fracaso: apostaron a “que la izquierda y su obrero metalúrgico iban a sucumbir por su incapacidad para gobernar el país. Pero hemos podido demostrar –dice satisfecho– que se puede gobernar sin almorzar, comer o desayunar con los dueños de los medios de comunicación”, dice contundente. Entiendo y respeto el rol de ellos. Espero que ellos entiendan y respeten el mío.

Sin embargo, en los momentos actuales no puede decirse que el presidente tenga espacios seguros en los diarios, ni tiempos frecuentes en la televisión. Es raro encontrar elogios para él, aunque tampoco lo atacan en demasía, salvo en ocasiones especiales en que el golpeteo deriva en campaña feroz de desinformación en su contra.

No, al presidente de Brasil la elite en el poder de los grandes medios simplemente lo ignora. Y con ignorarlo a él, han olvidado o dejado de lado a grandes sectores de hombres y mujeres trabajadores como los Sin Tierra, del movimiento social-agrario más grande de América Latina, con alrededor de un millón y medio de campesinos sin tierra organizados que no han sido debida y oportunamente atendidos por el gobierno de Lula, a pesar de que, en su momento, le dieron su apoyo electoral.

–¿No se habrá corrido demasiado al centro?, sospechan algunos.
–Yo me considero un hombre de izquierda y los resultados de las políticas que implementamos son todo lo que la izquierda soñaba que se hiciera– sostiene.
“Nunca me gustó rotularme pero –insiste– sigo siendo de izquierda. Soy un hombre de convicciones, de principios” –ha dicho en reiteradas ocasiones–: Sé de dónde vengo, quiénes son los amigos verdaderos, quiénes los ocasionales, a dónde voy y a dónde voy a volver.

Si por los medios de comunicación fuera, nadie tampoco en Brasil se habría enterado de que en los últimos ocho años, el gobierno que él encabeza ha sacado de la miseria absoluta a 27 millones de personas; ni que, simultáneamente, ha elevado a la clase media a 36 millones de brasileños pobres, ni que ha creado, en sus dos mandatos de cuatro años –cada uno–, 15 millones de empleos. No es poca cosa y, sin embargo, nadie de la gran prensa lo cacarea.

Quizás lo que produce mayor frustración entre sus detractores es que estaban seguros que un hombre que venía de la izquierda y del sindicalismo no iba a saber conducirse democráticamente.

La democracia, para mí, no es media palabra, ataja de inmediato… La democracia, para mí, es una palabra entera, sólo que algunos entienden por democracia apenas el derecho del pueblo a gritar que tiene hambre, y yo entiendo por democracia no el derecho de gritar sino el derecho de comer. Esa es la diferencia fundamental, remarca. Democracia para mí es permitir el derecho a la conquista y no permitir sólo el derecho a la protesta.

Luiz Inacio da Silva –Lula para todo el mundo–, el humilde obrero que no habla más idioma que su portugués materno; que no fue nunca a una universidad –no hay universidad, además, que enseñe a gobernar–, ha creado, sin embargo, en el tiempo que lleva en el poder, 12 nuevas universidades y 105 extensiones universitarias para 545 mil nuevos alumnos, 40 por ciento de ellos negros (pobres de las periferias citadinas). Y gobierna, sin más crédito que el que le dio su pueblo, el país más grande y más poblado (191.5 millones de habitantes) de América Latina, donde lleva adelante la mayor acción social y educativa de que se tenga memoria en el sur del continente.

De acuerdo con encuestas nacionales y extranjeras, a estas alturas y tras ocho años al frente de la nación, el presidente Lula tiene una aceptación ciudadana de más de 80 por ciento. Ningún político en el mundo democrático y en medio de la crisis global, cuenta con un reconocimiento siquiera cercano, que a unas horas de las elecciones presidenciales en este su país, ha hecho prácticamente invencible a su ungida candidata Dilma Rousseff, quien puede ganar en una primera vuelta comicial.

A él le costó 12 años y tres elecciones fallidas llegar a la victoria. Cada derrota no traía amargura, pero sí un gran sufrimiento, al que se sobreponía no sin cierta dificultad: Yo perdía en noviembre y ya en enero estaba de nuevo al frente de mi tropa para levantarle el ánimo y volver a recorrer con ella el país, ha dicho el presidente. Teníamos que luchar y perseverar. Fue la perseverancia la que me trajo hasta donde he llegado. La sola evocación de aquellos días trae un brillo a sus ojos.

“Hoy pienso –creo– que ahí intervino el dedo de Dios… Sí, fue seguramente el dedo de Dios el que evitó el triunfo a nuestro favor en las tres elecciones, porque no deberíamos haberlas ganado”.

–¿Por qué?
–Porque nosotros éramos muy radicales en ese entonces. Si yo hubiera ganado, con el discurso tan duro como el que tenía, no habría durado ni seis meses en el poder. “Sí, sí –dice en entrevista de hace unos meses con el Canal Encuentro de la televisión argentina–: fue el dedo de Dios el que nos salvó y salvó al país, porque para llegar a ser presidente tiene que haber en el individuo una evolución de la conciencia política”, subraya. Ya estaba destinado que yo llegara al gobierno de mi país, más fortalecido y con más conocimientos y sabiduría, aunque fuera después de 12 años de intentos, dice a manera de consolación. Y también, diríamos nosotros, con muchas lágrimas (aunque de júbilo), porque, ¡ah, cómo lloró! aquella noche de su primer triunfo (27 de octubre de 2002), en medio de ese salón cercano a la avenida Paulista, al que acudieron políticos de la nueva y vieja guardia; sindicalistas, artistas, dirigentes y militantes de partidos de todo el continente, para celebrar la victoria largamente anhelada por ese hombre que, luego de pronunciar un brillante discurso, quedó mudo y, sin rubor alguno, enjugaba sus lágrimas.

Para algunos –sobre todo para la tropa periodística que lo acompañaba de costumbre– no era extraño ver llorar en público al nuevo líder de tamaño país. Lula es extremadamente sensible. Es un llorón natural, explicaba un viejo conocido. ¡Pero no un cagón!, aclaraba iracundo, por si había malos entendidos, uno de sus múltiples seguidores.

Hoy, ese hombre que todavía al inicio de los años 80 del siglo pasado detestaba la política y que no se interesaba por otra cosa que no fuera su sindicato o, ya con mucho, por la política sindical, se codea con las más importantes figuras de la escena política internacional de su tiempo, como Fidel Castro, quien, dice, le enseñó a convertir un fracaso en una victoria; o los líderes de Rusia, India y China, con quienes ha formado el BRIC, para llevar adelante una política multipolar. Son ampliamente conocidos y reconocidos sus esfuerzos en favor de un nuevo orden mundial, tanto en lo geopolítico como en lo económico.

Pese a ello, dice llevar una buena relación con Barack Obama (quien se refiere a él como un buen tipo).

Antes lo hizo con George Bush (hijo), un hombre que se la pasaba hablándome de Irak todo el tiempo y de la guerra que libraba con ese país. Pero yo no tengo nada contra Irak, señor presidente, le había dicho. Mi única guerra es contra el hambre.

Brasil es, con Lula, muy popular en el mundo árabe e islámico. Se habla de un BIT, la alianza mediante la declaración de Teherán con Turquía e Irán. En esta nación existe una política bien diseñada hacia África, donde Lula ha abierto más de 30 embajadas (México tiene tres), y, en particular, con las antiguas colonias portuguesas, con las que ha entablado excelentes relaciones económicas. Los primeros socios económicos de Brasil son hoy (en orden descendente) China, la Unión Europea y Estados Unidos. Con China, Lula practica una complementariedad geoeconómica. Se calcula que Pekín invertirá en Brasil, durante el próximo cuatrienio, 40 mil millones de dólares por año.

En un reciente artículo publicado en Le Monde, el canciller Celso Amorim se refirió a los grandes ejes de la política brasileña: la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la multipolaridad, el BRIC, el derecho a usar en forma pacífica la energía nuclear, etcétera.

En los hechos, Lula inicia la restatización de Petrobras y la creación de una supraempresa llamada Petrosal, de propiedad estatal.

El Lula temeroso de los comienzos de sus gobiernos da paso naturalmente a un Lula exultante por tantos éxitos.

A continuación, la versión completa de la entrevista que el presidente Lula concedió a La Jornada, al periódico electrónico de Brasil Carta Maior y al diario argentino Página 12, en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño, en la ciudad de Brasilia, pocas horas antes de la asonada policial que intentó deponer al presidente constitucional de Ecuador, Rafael Correa.

En la presidencia se aprende primero a gobernar

–¿Qué diferencia hay con el Lula de 2003 y su relación con el Lula de 2010? ¿Qué le ha enseñado, qué ha aprendido, cómo se ha transformado, en qué ha cambiado con el ejercicio de la presidencia?
–Pienso que en la presidencia se aprende primero a gobernar. Cuando se llega a la presidencia de la república, uno se encuentra con la convivencia de muchos años de oposición, en la cual uno va a un debate, a una reunión y dice a sus interlocutores yo pienso, yo considero, yo creo. Cuando se está en el gobierno, ya no se piensa, no se considera, no se cree; se hace o no se hace. Y el gobierno es una eterna toma de posición. Se aprende a tener más tolerancia y se aprende a consolidar la práctica democrática, porque la convivencia política en la adversidad es una estupenda enseñanza para quien cree en la democracia como un valor inconmensurable en el arte de hacer política. Y eso se aprende solamente ejercitándolo todo el santo día. No creo que haya una universidad capaz de enseñar a alguien a hacer política, a tomar decisiones. Uno puede teorizar, pero entre la teoría y la práctica hay una gran diferencia en el día a día. Pienso que eso es lo aprendido. Por ejemplo, mi segundo mandato, todo el mundo sabe que yo tenía miedo del segundo mandato. Tenía miedo del agotamiento, tenía miedo del aburrimiento, tenía miedo de volver a repetir lo mismo.

“Cuando creamos el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), en verdad hicimos un transplante de todos los órganos vitales del gobierno, e hicimos un nuevo gobierno, mucho más productivo, mucho más eficaz, mucho más activo, y hay cosas que están pasando. Pienso que eso, para mí, fue un aprendizaje estupendo… Necesito continuar aprendiendo porque pasar por la presidencia, enfrentar las adversidades que enfrentamos, y llegar al final del mandato en la situación en la que estamos llegando, creo que el ejercicio de la democracia fue intensamente practicado. Fueron 72 conferencias nacionales sobre todos los temas, desde la seguridad pública a la comunicación, desde la ‘portación de deficiencia’ al GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transgénero), y todas las políticas resueltas por nosotros fueron resultado de esas conferencias. El pueblo participó activamente en las decisiones y en las políticas públicas del gobierno. Entonces, ese es el cambio fundamental… Y aprendimos a gastar, y aprendimos a realizar obras, a invertir.

“Y la revolución que hay en Brasil, el día en que la prensa brasileña resuelva divulgarla, el pueblo se va a dar cuenta por qué cuando hay encuestas el gobierno aparece con 80 por ciento de aprobación. No es Lula, es el gobierno el que aparece con 80 por ciento de aprobación en el octavo año de mandato.

“¿Cuál es el fenómeno? Porque no depende de la prensa. Si dependiese de la prensa, yo tendría 10, menos 10. Estaría debiendo puntos. O sea, ¿qué fenómeno es éste? El fenómeno es que las cosas llegan a las manos del pueblo. El pueblo está recibiendo los beneficios, el pueblo está viendo que las cosas se llevan a cabo… Creo que ese fue el cambio más grande que he visto del 2003 al 2010.”

–Usted acaba de mencionar algo muy interesante para los mexicanos. Hicimos cosas que algún día la prensa va a divulgar. ¿No fue divulgado por el gobierno?

“En Brasil hay un debate muy interesante. He notado que no es un debate sólo en Brasil. Existe el mismo debate en Argentina y otros países de América Latina. Hasta Obama, cuando tomó posesión, dijo que Fox (News) no era un medio de comunicación, era un partido político. Bueno, yo converso con muchos dirigentes del mundo entero. Todo el mundo reclama. Yo no reclamo demasiado a la prensa porque creo que llegué a donde llegué por la prensa: contribuyó mucho para que yo llegase a donde estoy. Por tanto, soy un defensor de la libertad de expresión y la democracia. Ahora, hay gente que confunde la democracia, la libertad de comunicación, con actitudes extemporáneas. No sé si es algo mundial que no hay noticias buenas, que no venden diarios: tal vez lo que hace que se vendan diarios es el escándalo…

“Yo nunca… yo voy a terminar mi mandato sin haber comido con el dueño de un diario, el dueño de una televisora, el dueño de una revista, durante mi mandato. Mantuve con ellos una relación democrática, respetuosa, entendiendo su papel y buscando que entiendan mi papel. Creo que muchas veces el pueblo conoce las cosas buenas que suceden en este país porque las divulgamos, en publicidades de gobierno, y las divulga Internet, las divulga el blog, las divulga el blog de Planalto; pero a veces, si dependiese de determinados medios de comunicación, simplemente no hablarían sobre eso. Algunos hasta dicen ‘mira, a nosotros no nos interesa hacer esta cobertura oficial, la inauguración de las cosas’. No tienen interés. Puede ser verdad…

“Yo pienso que si el pueblo estuviese mejor informado, sabría más cosas y podría tener un mejor juicio. Entonces, para mí, el arte de la democracia es ése: que las personas tengan seguridad de la calidad de la información, de la rectitud de la información, de la neutralidad de la información. El asunto es que muchas veces, quien ha acompañado a la política brasileña va a percibir que era mucho más fácil que algunos medios de comunicación asumiesen, categóricamente, su compromiso partidario. Ahí la gente sabría quién es quién, pero no funciona así en Brasil. Parece todo independiente, pero basta leer los titulares para ver que la independencia termina donde comienza (la declaración).

“Bueno, es un proceso de aprendizaje, tenemos muy poco tiempo de democracia… estamos viviendo el mayor período de democracia continua en Brasil, a partir de 1988, de la Constitución, a partir de la elección del presidente (José) Sarney. Son veinte y pocos años; por lo tanto, es una democracia muy incipiente, que está muy fortalecida y con instituciones sólidas. Aquí, tuvimos un impeachment y no sucedió nada. Aquí se eligió a un metalúrgico y estamos viendo un avance general en América Latina, creo que eso va consolidando a la democracia, independientemente de los nostálgicos que siempre decían que un metalúrgico no podía llegar a la cima, que un indio no podía llegar a la cima, que un negro no podría llegar a la cima… que una mujer no podría llegar a la cima.

“Estamos rompiendo esos tabúes y estamos demostrando... creo que es eso lo que debía ser valorado: la izquierda en América Latina optó por la democracia, y está llegando al poder en varios países por la vía de la democracia. Y quien da golpes no es la izquierda. No fue nadie de la izquierda que dio el golpe en Honduras. Entonces, la gente necesita saber que si la información fluyera correctamente, esto facilitaría la vida de la gente en la toma de decisiones.

Pienso que en Brasil vamos aprendiendo, y vamos construyendo nuestra democracia y, sinceramente, soy un hombre que no tiene derecho a reclamar, porque voy a terminar mi mandato con la mayor aprobación con la que haya terminado un gobierno. Hay gente que no comienza con lo que voy a terminar. Entonces, tengo que agradecer al pueblo brasileño, agradecer a la democracia brasileña y, por qué no decirlo, a la prensa, porque su comportamiento, a favor o en contra, fue formando un juicio de valor. Sostengo algo que vale tanto para la prensa como para el comportamiento cotidiano: si se está, todos los días, en favor del gobierno, se pierde credibilidad. Pero si todos los días se está en contra, también se pierde credibilidad. Los dos extremos, cuando se tocan, dan como resultado una estupidez. Entonces, hay que hablar de las cosas buenas del gobierno cuando pasan, para tener credibilidad cuando se habla de las cosas malas que pasan y tener la misma credibilidad. Creo que eso es lo que permite el desarrollo y la consolidación de la libertad de comunicación en el país. Es el compromiso con la verdad, solamente la verdad y nada más que la verdad, le duela a quien le duela.

Lula insiste en los resultados de sus ocho años de gobierno en materia de empleo, pobreza y destaca que al mismo tiempo se crearon varios programas “para atender a la parte más pobre de la población; programas simples, pero programas objetivos, como el programa Bolsa Familia, como el programa Luz para Todos, como el programa PPA, que es un programa de compra de alimentos, un programa para la agricultura familiar.

“Esas son decisiones de políticas públicas que no estaban previstas en el escenario político nacional. Creo que el pueblo brasileño vive hoy más feliz, vive mejor y tenemos que ser concientes de que aún falta mucho por hacer en Brasil. Espero que la compañera Dilma (Rousseff) pueda, en los próximos tiempos, concluir el trabajo que comenzamos y que probamos era posible hacer en Brasil, y que hicimos con mucha fuerza y, diría, con mucha eficacia.

“No quiero ser presumido, pero creo que hicimos, desde el punto de vista de la política social, una revolución en Brasil, que aún no ha terminado… porque no se consigue desmontar todo el aparato de exclusión de 500 años en ocho años. Pero tenemos una base extraordinaria, y creo que esa experiencia debe ser conocida en otros países.

“Porque algunas cosas son sagradas para nosotros. Se puede combinar crecimiento económico con baja inflación. En Brasil parecía imposible que eso sucediera. Se puede combinar aumento real de salarios y mantener la inflación controlada, eso parecía imposible en Brasil. Mantener una política de exportación creciente y, al mismo tiempo, una política de fortalecimiento del mercado interno brasileño, ¡eso era imposible que sucediera!

“Todas esas cosas, todas esas cosas demuestran un grado de estabilidad en las políticas que logramos que se mantuviera más de cuatro o más de ocho años consecutivos; ciertamente, dentro de poco tiempo seremos la quinta economía del mundo, porque las condiciones están dadas. Creo que todo eso fue realizado a partir de la relación que establecimos con la sociedad. Me preocupaba, antes de ser presidente, definir cuál sería la relación del Estado con la sociedad y cuál sería la relación del gobierno con la sociedad. Nos llevó algún tiempo para que el segmento más pobre de la población, los trabajadores organizados, pudieran verme, en el ejercicio de la presidencia, como uno de ellos. Hoy, millones de brasileños cuando me ven, me ven como uno de ellos que llegó aquí, y eso dio más credibilidad y más posibilidades de hacer cosas, y también más irritación a nuestros adversarios.

“Como nuestros adversarios están fragilizados en sus partidos, utilizan algunos medios de comunicación para hacer una gran oposición al gobierno, y nosotros, en lugar de ponernos nerviosos, tenemos que estar felices, porque esto forma parte del proceso democrático.

“A veces, tengo la impresión de que había gente que buscaba provocarme para que yo tomase una actitud más ríspida contra cualquier medio de comunicación, para que yo intentara hacer alguna intervención, para que yo intentara… y cuanto más me golpeaban ellos, más democracia; y cuanto más me golpeaban, más libertad de expresión, hasta que todo el mundo se dio cuenta que sólo hay un juez: el lector, el telespectador, el oyente. Son ellos los que nos juzgan. Él sólo va a leer lo que quiera leer y sabe interpretar, sólo va a asistir a lo que quiera asistir y sabe interpretar, y no quiere más intermediarios, no quiere más al tal formador de opinión pública. Ese que se pone una corbata, va a la televisión, da una entrevista y se autodenomina formador de opinión pública y cree que todo el mundo va a seguirlo. Hay un presidente de una Central Única, aquí en Brasil, que representa a millones de trabajadores: él no es un formador. Esas cosas cayeron por tierra.

“El pueblo brasileño no quiere intermediarios. Quiere hablar por su boca, ver por sus ojos y tomar decisiones con su conciencia. Se terminó el tiempo en que la ‘casa grande’ (la hacienda) decía y la senzala (el alojamiento de los esclavos) tenía que obedecer, se acabó.”

–El pueblo brasileño no tiene la posibilidad de escuchar sus discursos, de leerlos, a menos que acuda a un acto político y lo escuche directamente, y a veces la prensa hace de intermediaria. ¿No cree usted que sería necesario tener espacios en que el presidente de la república rindiera cuentas, hablase?
–Mire, temo… me da miedo algo oficial. Eso termina por no tener credibilidad. Puede tener credibilidad durante un tiempo, pero después pierde credibilidad. Tengo un programa de radio de cinco minutos, todos los lunes, que yo ya tengo tiempo para, caramba, tener que hablar seis minutos. El domingo a la noche grabo todo y lo transmite quien quiere transmitirlo, no es obligación. Tenemos la NBR, que es una televisora del gobierno, que divulga íntegramente lo que hace el gobierno, todos mis discursos son transmitidos íntegramente.

“La televisión pública que estamos construyendo todavía está en un proceso de fortalecimiento. No queremos que sea vista como un canal para transmitir actividades del presidente, no queremos eso, porque nadie aguanta eso todos los días. Creo que los medios de comunicación, todos, en el momento en que todos asumimos un compromiso con la verdad, estaremos satisfechos. No creo que el Estado deba tener un medio oficial para transmitir. Creo que el Estado debe tener una televisión pública que tenga una programación de calidad, competitiva en cuanto a contenido, a forma. Creo que el Estado no debe competir con las privadas en cuestión de financiamiento. Lo que el Estado necesita priorizar es, primero, la pluralidad de las informaciones, porque eso es lo que va a dar credibilidad al Estado; y, al mismo tiempo, la seriedad de las informaciones. La televisión pública no tiene que decir que el presidente Lula está de traje blanco o de traje negro; que es bueno con la pelota, o malo con la pelota. Si tiene ese compromiso, puede ser que un presidente u otro no guste, pero la democracia estará agradecida.


viernes, 23 de julio de 2010

El llanto de Lula

El mejor presidente que ha tenido América Latina desde hace mucho tiempo..




El llanto de Lula

Veronica Smink

BBC Mundo, Cono Sur


Es algo común de ver en las ceremonias de entrega de premios, como los Oscar. Pero las lágrimas que derramó este jueves el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no brotaron durante un discurso de agradecimiento.

El mandatario más popular de América Latina lloró durante una entrevista televisiva cuando comenzó a hablar sobre los logros sociales conseguidos durante sus dos gobiernos consecutivos.

Lula, que dejará la presidencia a fin de año, fue sobrecogido por la emoción cuando hablaba con el canal Record, de Sao Paulo, y recordó cuando acudió a una zona pobre de esa ciudad para entregarle en persona un préstamo a una cooperativa de recolectores de papel.

"Ahí me dije, ahora sí que este país…", comenzó el jefe de Estado, antes de romper en llanto.

No fue el único momento en el que el mandatario sucumbió a las lágrimas.

Lula volvió a conmoverse cuando recordó una reunión que había mantenido en 2006 en la sede de gobierno con mendigos y personas que viven en la calle.

"Creo que me estoy poniendo viejo", justificó el líder del Partido de los Trabajadores, quien antes de llegar al poder fue un reconocido sindicalista.

Futuro


Una vez sobrepuesto, el mandatario respondió a las preguntas sobre su futuro político y aseguró que no tiene intenciones de presentarse nuevamente como candidato presidencial en 2014.

"Mi respuesta es no. Lo digo con el corazón", afirmó.

No obstante, el líder brasileño, que apoya a su ex jefa de gabinete Dilma Rousseff como su sucesora, dejó la puerta semiabierta.

"En política nunca se puede decir que no", admitió.

"Si yo tengo buen juicio, mis neuronas perfectas, me comprometo a ser un buen ex presidente de la república", concluyó.

sábado, 3 de octubre de 2009

Alegria nao tem fim!!!


Que chingón que Brasil haya ganado la votación, por más del doble de su más cercano rival (46 de los 95 votantes; 29 por Madrid y 20 por Tokio, quedando Estados Unidos fuera de la primera ronda de votaciones). Unas Olimpiadas Brasileiras... las segundas en América Latina después de las fatídicas olimpiadas del 68...

Y la victoria no sólo es deportista: es política. Lula se chingó a Obama y a Zapatero. Brasil se cogió a Estados Unidos y a Japón. Por fin el sur vuelve a tomar relevancia en el globo terráqueo.

Ya México pasó a los anales de la historia, o al basurero, que a veces es lo mismo, como "el hermano mayor" de la América Latina. Brasil se ha levantado como el gigante dormido del sur... no sólo en lo social, en lo económico... esta es la cereza en el pastel del gobierno del mejor mandatario del sur... felicidades a los hermanos brasileños... felicidades a Lula!