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miércoles, 28 de julio de 2010

“El Jefe” Diego: la fase crítica


Estrictamente Personal


“El Jefe” Diego: la fase crítica

July 28, 2010

— 12:00 am

Setenta y dos días después de haber sido secuestrado en su rancho en Querétaro, una fotografía de Diego Fernández de Cevallos y un mensaje escrito por él pidiendo a su familia que ofrezcan el máximo posible por su rescate, se convirtió en la segunda prueba pública de vida y confirmó que las negociaciones para que recupere la libertad se encuentran en una fase delicada, que están empantanadas, y que los siguientes pasos de los negociadores serán cruciales para determinar su suerte.

Pero que no cunda la histeria. Los secuestros de alto impacto realizados por la guerrilla -como es este caso con el poco conocido Ejército de Liberación Nacional, que es un desprendimiento del EPR- tienen el mismo esquema: 1) tras el secuestro, se da la primera prueba de vida entre cinco y siete días de realizado; 2) el primer contacto se da de 15 a 60 días después, para establecer la comunicación –no necesariamente telefónica- y pedir rescate; 3) viene la contrapropuesta de la familia de la víctima; 4) se produce la segunda y hasta una tercera comunicación, con sus contraofertas; 5) si no hay acuerdo sobre el monto, se abre públicamente la negociación.

El secuestro de Fernández de Cevallos fue el 15 de mayo y la primera prueba de vida se dio a través de una fotografía que primero difundió Milenio Televisión el 20 de mayo. No están claras las fechas de las primeras negociaciones, pero el mensaje dado a conocer el lunes junto con la segunda fotografía, tiene fecha de 10 de junio. Aunque el periodo de 20 días parece corto para esa negociación, la segunda prueba de vida que primeramente divulgó el periodista José Cárdenas a través de Twitter, revela que la contraoferta no les gustó nada y que aceleraron la presión pública. Incluso, se sabe que hubo una segunda comunicación el 21 de junio, en vìsperas del juego de Mexico contra Uruguay en la Copa del Mundo.

Fernández de Cevallos le escribe a Diego, su hijo mayor: “No puedo describirte el infierno que vive tu padre y no se cuanto aguante más. Por ello te pido que hagas lo más rápido que puedas tu mayor esfuerzo. ellos tienen todo el tiempo del mundo, no les corre ninguna prisa… Para tu Padre lo que no sea de inmediato no tiene sentido”. Al pasar a la ruta de la presión pública, transmitir drama y provocar alarma, los secuestradores pretender forzar, de acuerdo con secuestros anteriores, que la familia desoiga las recomendaciones de los negociadores y eleven el monto del rescate.

Por ejemplo en 1994, en la parte crítica de la negociación de su secuestro, el banquero Alfredo Harp escribió a sus hijos: “Reitero me urge salir con vida para estar con ustedes y recuperar esta situación, por eso no traten de aceptar recomendaciones, lo único importante es que me saquen de este martirio inmediatamente, el dinero, Dios nos lo dio y si se quiere, es más importante que nos dé vida eterna, como verdadera riqueza, que hay que acumular en esta vida”.

En el primer mensaje público a su familia, Fernández de Cevallos escribió a su hijo: “Me dicen que ya te hicieron una propuesta concreta y que tú nos has contestado en concreto con una contraoferta razonable. Tienes que hacerlo ya, de inmediato. Si no puedes llegar a lo que piden sí puedes hacer un planteamiento que demuestre voluntad de negociar, no evasivas. Cualquier consejo de que le hagas al ‘pobre’ es absurdo y será fatal”.

El objetivo de los secuestradores es desarticular la estrategia de negociación. Hace 16 años escribió Harp desde el cautiverio: “Pese a suplicarles que actuaran con todo el amor que me tienen y con el corazón antes que con la cabeza ordenando, en los términos que yo acordé con mis secuestradores, las instrucciones finales de la negociación, se negaron a hacerlo abandonándome y sacrificándome, negándome incluso el derecho y la capacidad que todo ser humano tiene hasta el último momento por salvar la vida y recuperar la libertad”.

La redacción de los mensajes de Harp y Fernández de Cevallos buscaron presionar moralmente a la familia. Los secuestradores saben que los negociadores les aconsejan ser duros y no ceder, para evitar que el rescate sea exorbitante. Y al hacer públicas las cartas a la familia -usualmente enviadas a ellos previamente y que corresponden al ámbito privado-, buscan construir un clima de opinión desfavorable para los negociadores, a los que pretender arrinconar enfatizando debilitamiento y salud precaria.

“He tenido varios desvanecimientos y mucho dolor en el pecho a pesar del Tenormín y de la aspirina”, escribió Fernández de Cevallos. “Tú sabes que no quedé bien del corazón después de la operación. He perdido peso y mi fatiga es cada día mayor. Por eso el tiempo es determinante… Lo urgente es que hagas una contrapropuesta lo más alta que puedas y estoy seguro que ellos negociarán. Lo urgente es negociar con toda seriedad para gestionar la entrega del dinero y mi libertad”.

Harp apeló: “Lo único que les pedía era su respaldo, que compartieran solidariamente mi determinación de no escatimar recursos, de no ahorrar, pues a final de cuentas, el dinero que les pedía pagar era parte de mi fortuna personal… Ustedes me conocen… a quién se le puede ocurrir que aguante más tiempo aquí, sabiendo de mi carácter hiperactivo. Actúen rápido, denme la oportunidad de recuperar mi vitalidad y ánimo en todas los sentidos y si Dios quiere, realizar planes toda la familia”.

En su misiva, Harp se refirió a los negociadores y pidió relevarlos de la tarea. En la suya, Fernández de Cevallos, al mencionar que “es preferible un gran esfuerzo pronto que ilusionarse con lo que ya no podrá ser después”, le pidió a su hijo apoyarse en “Toño” –probablemente Antonio Lozano Gracia-, y en “Juan” –probablemente Juan Collado-, quienes conocen la lista de clientes y los ingresos de su bufete, para lograr “algo concreto que puedas comprometer”.

Cuando Harp escribió su carta se había cumplido un día el ultimátum de 72 horas que habían dado los secuestradores para ajustar el monto del rescate. Su liberación se dio la noche del 29 de junio, 100 días después de estar retenido. En el caso de Fernández de Cevallos no se sabe de ningún ultimátum, pero sí que hubo un problema en la negociación por cuestión de los montos. En este caso, como fue en el primero, ya se entró a la etapa del diálogo público con la familia.

En el secuestro de Harp, el resultado de esa presión fue positivo para él, al arreglarse el pago de varios millones de dólares. En el de Fernández de Cevallos, por quien se pide un monto superior, su destino hasta ahora está en manos de los negociadores, que están jugando ajedrez con un grupo que sus jaque mates son físicos.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

www.twitter.com/rivapa

http://columnas.ejecentral.com.mx/estrictamentepersonal/2010/07/28/el-jefe-diego-la-fase-critica/

viernes, 23 de julio de 2010

Diego es una ficha


Nota interesantísima...

Ventana | José Cárdenas

Diego es una ficha

Viernes 23 de julio de 2010

La información circula en pasadizos del gabinete de seguridad nacional. No es oficial. Tampoco especulación. Con una vida de por medio no se juega. Algo se ha publicado. Algo no. Nadie ha desmentido nada.

Que Diego Fernández de Cevallos está vivo. Que el ex procurador Antonio Lozano Gracia se comunicó con el secuestrado el domingo 11 de julio. Que Lozano Gracia encabeza las negociaciones. Que la familia vende propiedades, autos y mobiliario del Jefe para reunir los 30 millones de dólares del rescate. Que pedían 50. Que el sacerdote Maximiliano Gómez Muñoz participa activamente. Que “colaboró” en otros secuestros. Que el “padre” se presta de correo e intermediario. Que saben su historia. Que nunca lo han detenido. Que usan e-mail.

Que los plagiarios exigen al gobierno mantener suspendidas las averiguaciones. Que de lo contrario, la víctima será ejecutada. Que la foto humillante fue respuesta de los captores a los primeros intentos de investigación. Que Sedena, PGR y SSP aguardan a un costado.

Que a Diego lo habrían drogado con inyecciones del anestésico Ketalor. Que también usaron Tegrebol. Que fue sacado del país dos días después del secuestro. Que estaría en otro continente.

Que sus plagiarios son un grupo guerrillero extremista asentado en la zona del Bajío desde hace 20 años. Que depende del ERPI. Que es el TDR-EP, Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, encabe zado por Constantino Alejandro Canseco Ruiz, alias El Comandante José Arturo o Hugo, y su pareja Blanca Estela, alias La Porta o Frida. Que en el secuestro de Diego, el modus operandi fue el mismo que en los secuestros de Alfredo Harp, Ángel Lozada, Paola Gallo, Jorge Sekiguchi, Ron Lavender y Joaquín Vargas, entre otros. Que el general retirado, Arturo Acosta Chaparro, experto en guerrilla, asesoró al principio. Que el militar fue baleado para alejarlo del caso. Que detrás de los guerrilleros estaría un grupo empresarial de Quintana Roo. Que el fin del secuestro no es meramente económico. Que fue por un pleito profesional. Que hay vicios ocultos.

Que la liberación de Diego está prevista entre septiembre y noviembre. Mínimo dos, máximo cuatro meses. Que antes le harán un juicio revolucionario. Que será condenado. Que le perdonarán la vida. Que se descarta la hipótesis del autosecuestro. Que se refutan rumores de que el panista fue asesinado.

EL MONJE LOCO: Hoy se cumplen 70 días del secuestro. El de más alto impacto que se recuerde en México. Diego es una ficha. Aparece en el registro del Banco Nacional de Personas Extraviadas: www.ssp.gob.mx. Edad: 69 años. Estatura: 1.70 metros. Peso: 65 kilos. Complexión: delgada. Tez: morena clara. Seña particular: cicatriz en la columna vertebral. Desapareció el 14 de mayo en su rancho "La Cabaña" ubicado en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro. ¿Tiene usted pistas que ayuden a localizarlo? ¿Sabe usted algo más?

miércoles, 9 de junio de 2010

Empresa ayudó a hallar chip de Diego Fernández de Cevallos


Empresa ayudó a hallar chip de Diego Fernández de Cevallos

El dispositivo estaba en un radio de 40 kilómetros; reconstruyen el plagio por medio de peritajes

Aurora Vega

La Procuraduría General de la República (PGR) encontró el chip de identificación y localización que le fue implantado a Diego Fernández de Cevallos en 2004.

El chip fue hallado en un radio de 40 kilómetros a partir del rancho La Cabaña. La ubicación del dispositivo se realizó con ayuda de un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), equipado con radares con un alcance de más de 400 kilómetros.

Peritajes de la PGR determinaron que el mismo 14 de mayo, día del secuestro, a Diego Fernández de Cevallos le fue extraído el chip de localización que le fue implantado cuando se desempeñaba como senador de la República.

Para el retiro del dispositivo, sus captores presuntamente utilizaron unas tijeras que sustrajeron de su estuche personal con el que arreglaba y recortaba su barba.

La Sedena rastreó el 15 de mayo el chip con una aeronave Embraer, de fabricación brasileña, por la entidad queretana y los estados circunvecinos.

Por medio de esta aeronave EMB-145 se fijó la zona de búsqueda, lo que permitió a la empresa con tecnología satelital, a través del Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) ubicar el chip de localización del ex senador de la República Diego Fernández de Cevallos.

La hora de la desaparición del ex senador se establece a las 23:30 horas del viernes 14 de mayo de este año. Los peritos sostienen que la sangre, 300 mililitros aproximadamente, provenía de una herida realizada con un arma punzocortante debido a que las tijeras y el chip contenían el mismo tipo de sangre del abogado panista, por lo que no fue necesario practicar un estudio de ADN.

Las pruebas periciales establecen que esa herida fue provocada por sus captores para extraer el dispositivo de identificación y evitar de esta manera su localización.

Los peritajes precisan que en el secuestro intervinieron seis personas y que el chip, un dispositivo semejante en forma y tamaño a un grano de arroz, que le fue implantado al panista para su identificación en caso de secuestro, fue encontrado en 40 kilómetros a la redonda de donde fue encontrada su camioneta.

De los seis participantes se establece que cuatro de ellos lo sometieron, mientras que otro permaneció como conductor de la unidad donde fue llevado, mientras que otra persona mantuvo vigilancia permanente a las afueras del rancho mientras se cometía el ilícito.

Las huellas dactilares encontradas en la camioneta y la puerta de la casa del panista no están registradas en las bases de datos de identificación criminalística de las autoridades federales, ni de las procuradurías del país.

También se pidió colaboración a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, (DEA, por sus siglas en inglés) quien tampoco encontró en sus registros las huellas halladas en la casa de Fernández de Cevallos.

En la mecánica del secuestro, los peritajes indican que el panista fue empujado y golpeado contra una pared de la entrada de su casa, y que les tomó de 15 a 20 minutos a sus captores ejecutar el ilícito

Esas y otras pruebas periciales que ha realizado fundamentalmente la PGR no han sido entregadas a ningún ministerio público ni federal ni de la Procuraduría de Justicia de Querétaro, al estar detenidas todas las investigaciones respecto de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos .

La Procuraduría de Querétaro sigue con la indagatoria abierto SC/31/2010 ; sin embargo, esta no tiene ningún avance debido a que el gobierno federal ha detenido cualquier pesquisa para que la familia pueda negociar con los captores. Se identifica a el ex procurador General de la República Antonio Lozano Gracia como el negociador e interlocutor de la familia del abogado panista.

Hasta el cierre de esta edición se siguen estableciendo cinco líneas de investigación en torno a su secuestro: por motivos económicos, por venganza profesional o personal, por crimen organizado, por motivos de interés político y por organizaciones guerrilleras o subversivas.

2010-06-09 05:00:00

lunes, 7 de junio de 2010

Diego: rescate en la iglesia


Antonio Navalón
Cuenta atrás
07 de junio de 2010

Diego: rescate en la iglesia






Tres semanas desde que se lo llevaron. Tres mensajes. Una vulneración de oro después de que el grupo de profesionales —tan profesionales como el licenciado Fernández de Cevallos—, que se lo llevó se puso en contacto con la familia: el gobierno fuera; la familia pidió y el gobierno concedió.

Hubo un secretario que supo que el Estado no se podía retirar aunque lo ordenara el Presidente, entendió la necesidad de saber quién se lo había llevado y decidió investigar y cumplir con su deber.

La primera comunicación fue desde una cabina telefónica; el secretario que tenía intervenidos los teléfonos detectó el número y mandó a la policía a sacar huellas. Dos días después se recibían las fotos de la policía tomando las huellas desde el teléfono público junto con un mensaje: una sola vulneración más del acuerdo y verán la ejecución de Diego en vivo y directo.

A partir de ese momento, la relación entre la familia y los secuestradores ha sido a través de mensajes que se recogen en iglesias de Guanajuato.

La familia y los negociadores saben que el licenciado está vivo por este periódico que tiene en las manos, las fotografías facilitadas permitieron establecer claramente su condición y estado de salud, al menos aparente.

La negociación económica está terminada. Las pruebas recibidas por los negociadores sobre el valor ya no de la vida de Diego, incalculable, sino del material del que se están haciendo provocó acelerar el trato y cerrarlo.

En este secuestro —del que no se sabe nada, pero que empieza a ser muy público—, las magnitudes económicas parecen claras: 50 millones de dólares o 550 millones de pesos pagados en una sola entrega. El dinero se está recaudando. Hay quien ha estado dispuesto no sólo a colaborar con el silencio, el retiro o con mirar a otra parte, sino poniendo dinero a la charola; sería conveniente saber quiénes y por qué.

Se trata de un secuestro modélico: ha sido posible que se convierta en privado, que las autoridades se aten de manos y no digan nada por salvar a la víctima, aunque el costo sea el propio Estado y que los secuestradores tengan los nervios de acero como para fotografiar a los miembros de la SSP sacando las huellas dactilares desde donde hicieron la llamada.

Con la negociación terminada y en fase de recaudación, en cualquier momento, como dicen las malas lenguas, coincidiendo con la inauguración del Mundial, este extraño secuestro podrá ser resuelto. Que así sea.

P.D. Si a usted le parece que todo esto es demasiado preciso o, como la semana pasada, muy impreciso, considere que estamos en una situación en la que saben lo que pasa, pero no quieren que se sepa… Lo cierto es que esta vez la Iglesia de Guanajuato es el canal del milagro de Diego.


La guerrilla y “El Jefe” Diego June 7, 2010 — 12:00 am


La guerrilla y “El Jefe” Diego

June 7, 2010

— 12:00 am



Familiares y cercanos de Diego Fernández de Cevallos, angustiados por la vida del abogado, tienen un paradójico espacio de tranquilidad. Saben que quienes lo capturaron el 14 de mayo son profesionales, que quieren dinero y que, por lo tanto, las probabilidades de que regrese vivo del cautiverio son amplias. También saben que ese “grupo poderoso” que describió hace días su viejo amigo Fauzi Hamdan es, por toda la evidencia hasta ahora, una guerrilla que opera en la zona de las huastecas y que tiene en sus haberes secuestros de alto impacto y larga duración.

Fernández de Cevallos, de acuerdo con los patrones de secuestros en los 10 últimos años y el modus operandi que han mostrado sus captores, son miembros de una escisión muy poco conocida del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que se dio en los años de convulsión entre 1998 y 2000, identificada por las autoridades como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), sinónimo de la guerrilla colombiana que se especializa en colocar bombas en oleoductos.

El último secuestro de alto impacto que realizó el ELN es el de Nelly Esper Sulaimán, hija de un político priista en Ciudad Valles, San Luis Potosí, y sobrina de José Sulaimán, dirigente del boxeo mundial. Estuvo en cautiverio en un cuarto en una casa de seguridad durante un año, ocho meses y 12 días. No se sabe cuánto pagaron para su liberación en mayo de 2005, ni supieron nunca quién la había secuestrado.

El ELN no es un grupo que haya difundido públicamente sus acciones, pero está confrontado con el EPR. En el primer comunicado que difundió el EPR para deslindarse del secuestro de Fernández de Cevallos dos días después de la acción, dio algunas señales de sus adversarios utilizando como pretexto al ex comandante guerrillero salvadoreño, Joaquín Villalobos, cercano al gobierno calderonista y considerado un traidor y contrarrevolucionario.

“En nuestro país, también existen los Joaquines Villalobos entre los ladrones y desertores de la revolución que huyeron para no ser juzgados bajo los principios revolucionarios”, afirmó el EPR. “Hoy, algunos con sus actos simulan tener estructuras y quieren venderse muy caro con o para quien quiera cooptarlos, sin embargo, aunque hagan simulaciones de estar en la sierra, no deja de ser un montaje y medida mediática para tratar de justificar la incapacidad política para organizar revolucionariamente a las masas y la ausencia de un lineamiento y fundamentos filosóficos para hacer creíble su existencia”.

El EPR no parece hablar del ERPI, la escisión más importante del EPR en 1998, que quedó descabezada tras la ejecución de su líder, el Comandante Ramiro, en noviembre del año pasado. Tampoco de su fundador, Jacobo Silva Nogales, quien pasó una larga temporada en la cárcel, y con quien ajustan cuentas en el último número de su órgano de difusión El Insurgente, por afirmar que la APPO rebasó al EPR en el conflicto magisterial en Oaxaca. El lenguaje del EPR el 17 de mayo es mucho más duro y tiene más similitud con la insólita “alerta militar” que difundió el 12 de mayo de 2005, cuatro días después de la aparición de el misterioso Comando Popular Clandestino en la huasteca hidalguense y potosina.

Ese grupo dijo ser resultado “del desmoronamiento de la cúpula eperrista en los estados de Hidalgo, Morelos, Oaxaca y parte de Guerrero”. El EPR negó que se hubieran dado rompimientos en esas fechas, y señaló al Comando como “un grupo paramilitar local que ya en ocasiones anteriores mediante otros membretes ha intentado de la misma manera sucia y burda crear cobertura (para) asesinar luchadores sociales que militan en organizaciones progresistas”.

No hay suficientes evidencias para establecer el vínculo directo entre el ELN y ese comando o que sean el mismo grupo, pero ambos operan en las huastecas –Querétaro, donde secuestraron a Fernández de Cevallos no pertenece a esa región, pero está en el perímetro-, no son protagónicos y generan rencor y preocupación al EPR. El método para atrapar a Fernández de Cevallos tiene el mismo modus operandi de secuestros anteriores atribuidos al ELN, pero al ser desprendimiento del EPR, hay un enormes similitudes en los métodos de ambos.

En cuando menos 10 casos donde el EPR y sus desprendimientos realizaron secuestros, el primer contacto con la familia se dio entre los 6 y los 7 días después de la captura. En el caso de “El Jefe” Diego fue seis días después. El periodista José Ureña publicó el 27 de mayo que los secuestradores pedían 50 millones de dólares, lo que le confirmó un abogado muy cercano a él. En 2008 el EPR pidió 60 millones de dólares por un empresario poblano. No se sabe cuánto se pagó, pero el rescate final siempre es menor al solicitado. Por ejemplo, de los 8 millones de dólares que pidió el EPR por Eduardo García Valseca en 2008 se pagaron menos de dos.

Como suele enviar sus comunicados el EPR, la fotografía de Fernández de Cevallos llegó por correo electrónico. No es común que se envíe una imagen del secuestrado con el torso desnudo como primera prueba de vida, pero tampoco es inédito. En 2007, la prueba de vida de otro empresario fue idéntica, con el torso desnudo, el plástico negro en la parte posterior y el pedazo de tela, con el mismo armado, sobre los ojos de la víctima. La única diferencia es que en el caso del empresario mostraba un periódico y en el de Fernández de Cevallos un mensaje escrito a mano.

Desde un principio se notó la huella de la guerrilla, pero el deslinde del EPR provocó desconcierto. La manera como se fueron presentando las pruebas de vida y el análisis de las zonas de acción y procedimientos en casos anteriores llevaron a identificar como probable responsable del secuestro al ELN, que ha estado activo en en esa región. La velocidad con la cual se supo del secuestro, dijo un experto, estuvo fuera del control de los secuestradores, porque la información circuló rápidamente en los medios desde que la difundió un portal de Querétaro.

Como sucedió en el secuestro de Esper Sulaimán, el método de comunicación que tiene la guerrilla es muy lento, y pueden llevar de semanas hasta dos meses. Por esa razón los familiares y amigos de Fernández de Cevallos anticipan que si las cosas marchan por buen camino, el regreso de “El Jefe” Diego demorará. Es lo mejor que puede pasar para llegar a buen puerto, lo que no excluye ningún imprevisto que lleve todo al lado opuesto de lo deseado.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

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