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miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Balcanización de Libia y/o guerra subrepticia contra India y China?




Bajo la Lupa
¿Balcanización de Libia y/o guerra subrepticia contra India y China?
Alfredo Jalife-Rahme

Aexactamente una semana de la catástrofe nuclear de Japón –una de cuyas consecuencias será el auge del gas– se inició la guerra contra Libia.

A sólo tres días de haber empezado, la polémica intervención militar en el avispero libio –encabezada por Francia y apuntalada en la retaguardia principalmente por Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB)– se ha empantanado y ha dividido (Le Monde, 22/3/11) a la mal llamada comunidad internacional (¡supersic!): un concepto muy debatible, aunque muy abusado por la publicidad bélica, que refleja el caduco orden unipolar y no se ajusta aún a la nueva realidad multipolar cuando el BRIC (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China) comienza a protestar ruidosamente su oposición después de haberse abstenido en la aprobación de la resolución 1973 que constituye un genuino lecho de Procusto para perpetrar las peores atrocidades contra los civiles malos.

De forma espeluznante, la guerra contra Libia y su dizque protección humanitaria no cuenta con mando ni control (BBC, 22/3/11). Peor aún: según TNYT (22/3/11) no queda claro qué sigue (¡supersic!) cuando se avecina una parálisis, ya que los rebeldes no supieron capitalizar el apoyo y fracasaron en recapturar Ajdabiya. So beautiful!

Sin contar la sensata reticencia de Alemania ni la hostilidad de la Unión Africana (que aglutina a 53 países, entre ellos alrededor de 11 naciones árabes, dependiendo de cómo se contabilicen) ni la incomodidad de varios países de Latinoamérica, ¿cómo se puede perorar sobre el apoyo de la comunidad internacional, con una abstención de la población de más de 40 por ciento del planeta, específicamente del BRIC?

Hasta ahora la operación Odisea en el Amanecer –un reflejo condicionado neocolonial de control global que va por la yugular del petróleo libio en Cirenaica (ver Bajo la Lupa, 20/3/11)– impidió el asalto final de las tribus del coronel Kadafi (que dominan la región de Tripolitania, desde su capital Trípoli, que concentra 60 por ciento de la población) en contra de sus tribus rivales de Bengasi (capital de la provincia de Cirenaica, que aglomera 30 por ciento); el otro 10 por ciento está disperso en la tercera provincia sureña desértica de Fezzan.

Recomiendo el estupendo artículo de Praveen Swami en The Daily Telegraph (21/3/11), sobre los negocios tribales nada triviales en Libia.

La televisora de Qatar –miembro de las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y uno de los 22 países árabes más involucrados en la operación bélica–, Al Jazeera (22/3/11), reconoce la crítica internacional con India sumándose a China en un llamado público para cesar los bombardeos.

Racip Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía (miembro relevante de la OTAN), manifestó que su país nunca apuntará con una pistola al pueblo libio, por lo que ha bloqueado la zona de exclusión aérea por la OTAN.

Una cosa es una zona de exclusión aérea y otra es asesinar con misiles Tomahawk a civiles malos (las tribus del coronel Kadafi) para beneficiar a las tribus buenas (sus opositores de Bengasi y, por extensión, de Cirenaica, donde se encuentran las mayores reservas de hidrocarburos: por eso son buenos).

Los misiles Tomahawk han despertado los fantasmas de dos guerras que todavía no concluyen en Irak y Afganistán.

Jiang Yu, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró su oposición al uso gratuito (sic) de fuerza armada que lleva a más daños civiles y desastres humanitarios. ¿Pues no fue diseñada selectivamente la operación Odisea en el Amanecer como ayuda humanitaria específica para los contestatarios de Bengasi, los civiles buenos, pero no para los civiles malos de Bahrein y Yemen?

La crítica de India –que sin mucho ruido se ha acercado a Irán después de la intervención militar a Bahrein por Arabia Saudita (como cabeza del CCG)– ha sido severa.

Pranab Mukherjee, influyente ministro de Finanzas de India, sentenció ante el Parlamento que ninguna potencia exterior debe interferir en Libia: Nadie, ni siquiera un par (¡supersic!) de países, puede tomar tal decisión para cambiar un régimen en particular.

La cancillería brasileña –como cortesía, horas después de la salida de Obama– se pronunció por un cese al fuego en Libia para proteger a los civiles y abrir el camino para el diálogo entre el régimen de Kadafi y sus opositores (Reuters, 22/3/11).

El ex diplomático indio MK Bhadrakumar pone en relieve la postura del primer ministro ruso Vladimir Putin, quien fustigó que la resolución 1973 es deficiente y errónea (sic), permite todo (sic) y es reminiscente de un llamado medieval a las cruzadas.

Putin juzga correctamente que se trata de una tendencia estable (sic) de la política de EU en los Balcanes (con Clinton) y en Afganistán (con Bush) y ahora es el turno de Libia con el pretexto de proteger a los civiles. Le faltó a Vladimir Putin agregar a Irak (dos veces con el padre y el hijo Bush).

Nada descabellado, el temor ruso yace en que la balcanización de Libia desencadene la desintegración de África.

Un grupo de congresistas del Partido Demócrata (entre 10 y 15) se ha rebelado contra su presidente Obama (por añadidura, premio Nobel de la Paz), quien optó por la guerra en un tercer país islámico (en realidad es el quinto, si se suman las guerras furtivas en Pakistán y Yemen) sin haber tenido la aprobación del Congreso: “Consultaron a la Liga Árabe. Consultaron a la ONU. No consultaron al Congreso de EU. (…) Han creado estragos (…), no con sus botas en el terreno, sino con sus Tomahawk en el aire” (Common Dreams y Politico, 20/3/11).

Nueve congresistas encabezados por Dennis Kucinich proponen la defenestración (el ominoso impeachment) de Obama.

Las preguntas feroces vuelan: ¿De qué lado estamos? Esto parece más una guerra civil que algún género de revolución. ¿A quiénes protegemos? ¿Estamos con los que supuestamente están contra Kadafi? ¿Piensan que tiene bastante gente con él? ¿Si es depuesto, con quién trataremos?

Sí que son ingenuos estos ilustres congresistas de EU que no entienden, a menos que sean óptimos simuladores, que su país (al unísono de Francia y GB) quizá aproveche la segunda revuelta árabe para redireccionar sus intereses y así balcanizar a los países de noráfrica –por extensión a toda África y el Medio Oriente (v.gr Irán)– y despojar a China e India de su precario abastecimiento petrolero.

Un funcionario anónimo del Ministerio de Comercio de China declaró que las inversiones en Libia son improbables en el corto plazo. El comercio bilateral, los tratos de construcción y las inversiones serán seriamente (sic) impactadas. Las empresas chinas que deseen expandir sus operaciones en África deberán ajustar mecanismos de alerta temprana para reducir los riesgos y deben estar conscientes de la inestabilidad política (China Daily, 22/3/11)

Después de la balcanización de Sudán, amputado en el sur (pletórico en petróleo), ¿se intensifica en Libia la guerra subrepticia de Occidente (sin Alemania) contra China e India por el control de las materias primas de África y el Medio Oriente, en particular por el oro negro del que son vitalmente tan dependientes?

domingo, 27 de febrero de 2011

Gadafi, por caer...



Gadafi, por caer...

viernes, 25 de febrero de 2011

Desesperado, Kadafi prometió: "Será un infierno"



Terrible situación, de la cual dudo cada vez sea algo espontáneo... esto estuvo muy bien planeado. El primer paso fue la crisis del 2008. Luego Wikileaks. Y el curioso efecto dominó de la revolución del Jazmín... ¿los Illuminati detrás de todo este caos creador de una nueva realidad?

miércoles, 23 de febrero de 2011

Kadafi jura que aplastará la rebelión y dice que no se va



martes, 22 de febrero de 2011

"Yo no me voy a ir con esta situación; moriré como un mártir"



Libia no es Egipto, es el lema generalizado por todos lados. Gadafi no será tan fácil de tumbar. Costará mucha sangre, pero verdaderamente ríos de sangre el tumbarlo del poder...

domingo, 20 de febrero de 2011

El régimen de Gadafi amenaza con la guerra civil en Libia




El régimen de Gadafi amenaza con la guerra civil en Libia

 

Saif al Islam Gadafi, hijo del dictador, lanza un discurso en el que desafía a los manifestantes y amenaza con "ríos de sangre" - Más de 200 muertos tras una brutal represión de las protestas. -El régimen sofoca la revuelta con morteros y ametralladoras y paraliza la difusión de información. -La revuelta se extiende a Trípoli

AGENCIAS / EL PAÍS - Trípoli - 21/02/2011

La brutal represión contra los manifestantes en la ciudad libia de Bengasi ha elevado la cifra de víctimas en las revueltas contra el régimen por encima de los 200 muertos. Ante esta perspectiva y los persistentes rumores sobre el futuro de Muamar el Gadafi, el hijo del dictador, Saif el Islam el Gadafi, ha comparecido en la televisión estatal para lanzar un errático discurso del que, a pesar de todos los quiebros y requiebros, se extrae un claro mensaje: el caos o nosotros. "Ríos de sangre" pueden correr por el país si no remite "la sedición", ha asegurado el joven Gadafi.

El hijo del dictador ha admitido excesos en la violenta represión gestión de las manifestaciones ("el Ejército no está acostumbrado a este tipo de situaciones"), ha asegurado que comprende que se están gestando muchos cambios en la región y ha mostrado su comprensión a los manifestantes que piden reformas ("llegarán nuevas leyes y un debate nacional sobre una nueva Constitución"). Parecía un arranque prometedor para los que esperaban un anuncio de calado, pero enseguida el viento ha comenzado a soplar en otra dirección. El joven Gadafi ha agitado el fantasma de una guerra civil y ha asegurado en tono amenazante que el Gobierno no piensa permitir ninguna rebelión. No ha dudado en culpar al mundo entero de "lo que está pasando en Libia": a los medios de comunicación internacionales, a los países árabes vecinos que conspiran contra Gadafi, a los islamistas, a los libios que residen en el extranjero... Todos ellos serán responsables de lo que pueda pasar si los manifestantes no bajan los brazos.

Bengasi y El Baida, las dos ciudades que se han convertido en el centro de las revueltas, han recibido una admonición muy clara, y Saif el Islam ha anunciado que "decenas de miles de libios" acuden hacia Trípoli para apuntalar el poder de Gadafi. "Tenemos dos opciones: o actuamos todos unidos para aprovechar esta oportunidad e introducir reformas, o nos hundimos en el caos", ha amenazado Saif el Islam, director de la Fundación Gadafi (una ONG de caridad) y considerado hasta ahora por muchos analistas occidentales como la mayor esperanza de apertura democrática del régimen. Para subrayar el tono admonitorio de su discurso ha mentado a Yugoslavia e Irak y ha repetido hasta la extenuación que "Libia no es como Egipto o Túnez", que cayeron porque tuvieron que hacerlo. Muamar el Gadafi se va a quedar y el Ejército está con él, ha insistido. ¿Las razones por las que el líder es indispensable? Tan dispares como la necesidad de una autoridad que gestione el negocio del petróleo, la composición tribal de su población, la posible vuelta del colonialismo... Saif el Islam ha tirado de todos los argumentos que se le han pasado por la cabeza para dejar bien clara una idea: su clan no tiene pensado dejar el poder, y más le vale a la población irse haciendo a la idea de ello. "Muamar Gadafi está en Tripoli y dirige la batalla. Y todos estamos con él y vamos a defender la unidad de Libia hasta el final", ha terminado su alocución.

Primeros disturbios en Trípoli

El discurso fue emitido por la noche (a las 23.30, hora peninsular) y le siguieron tiros y muestras de descontento en Trípoli. Fuera del canal oficial, apenas llegan informaciones, pero las que lo hacen hablan de una progresión de la revuelta. La cadena BBC cita testigos en Trípoli que relatan duros enfrentamientos entre manifestantes antigobierno y simpatizantes de Muamar el Gadafi. Las organizaciones de derechos humanos Human Rights Watch y Amnistía Internacional están actuando de portavoz de lo que ocurre en el país, bajo un régimen dictatorial desde hace 42 años. HRW maneja la única cifra con cierta vitola de oficialidad: 233 muertos y un millar de heridos.

Una revuelta contra Gadafi parecía imposible hace unos días. Más aún que esta alcanzara Trípoli, el feudo absoluto del general. Sin embargo, se extiende la impresión de que los jóvenes han comenzado a perder el miedo al régimen y han salido a la calle. La llamada plaza Verde se ha convertido en el centro de las manifestaciones. Un millar de personas se ha reunido allí y han sido disueltas a base de gases lacrimógenos.

El levantamiento continúa sobre todo en el este del país, y Gadafi sigue reprimiéndolas con fuego de mortero y ametralladoras. Las primeras imágenes que salen del país, vídeos caseros grabados por los propios manifestantes, muestran grupos armados persiguiendo a la gente y hombres cayendo por las balas. Ayer el descontento estalló en Musratha, (340.000 habitantes), la tercera ciudad después de Trípoli y de Bengasi (epicentro de la sublevación y segunda ciudad libia, con poco más de un millón de habitantes, en el noreste). También se contagió a una importante tribu, Werfella, en un país en el que Gadafi gobierna desde hace 42 años gracias a sutiles alianzas tribales.

En las últimas horas los manifestantes marcaron algunos puntos en Bengasi, el foco más rebelde. Ocuparon Quryna, el rotativo afín a Saif el-Islam, y se apoderaron de vehículos militares. Según todos los testimonios procedentes de los disidentes de Bengasi, la ciudad escapa ya al control de las fuerzas de seguridad. Los disidentes también han tomado tanques y grandes cantidades de armas y municiones del Ejército, según reconoció el hijo de Gadafi en el discurso. "Los criminales circulan incluso a bordo de blindados", dijo.

En las ciudades orientales Al Bayda, Darna y Ajdabiya, parte de las fuerzas de seguridad se han pasado al lado de los manifestantes. Los familiares de las víctimas mortales del miércoles y del jueves, pensaron que ellos también podían confraternizar con las fuerzas de seguridad. Su excesiva confianza propició la peor matanza que se ha producido en Bengasi, narra un vecino de la ciudad que pide no difundir su identidad. Tras el entierro colectivo, los familiares de los muertos acudieron, el viernes al caer la noche, a la sede central de la policía. "¡Nosotros y las fuerzas del orden somos el mismo pueblo!", gritaban.

Un oficial de las fuerzas de seguridad salió del edificio, recuerda el vecino, y les dijo que sí, que "eran el mismo pueblo". Invitó a entrar a los que estaban en primera fila y cerró las puertas. "Mataron a 23 hombres", asegura. "Los difuntos tienen heridas de bala en la cabeza y en el pecho".

Como sucedió en El Cairo, en la plaza Tahrir, en Bengasi hay un lugar de protesta permanente. Es la plaza situada ante los juzgados, al norte de la ciudad. Allí llegaron a concentrarse hasta 30.000 personas, según el vecino de citado, pese al temor de ser acribillados a balazos. Por la noche siempre permanece un retén.

Reacciones de imanes y diplomáticos

La matanza adquiere tales proporciones que 50 líderes religiosos libios hicieron ayer un llamamiento, difundido por Reuters, instando a las fuerzas de seguridad a que "paren de matar a seres humanos inocentes". "Porque lo prohíbe nuestro Creador y su Profeta (...)". El representante de Libia en la Liga Árabe, Abdel Moneim al Honi, presentó anoche su dimisión en protesta por "la represión de las manifestaciones", según informó el canal Al Yazira, en un primer gesto de disensión dentro del régimen.

Al Yazira también anuncia que las autoridades han detenido al destacado imán Al Sadeq al Gheryani tras hacer un llamamiento a la población para que se una a la revuelta. El presidente de la Unión Internacional de Teólogos Musulmanes,Yusuf al Qaradawi, ha llamado a los libios a sumarse a la oposición contra el "tirano". Al Qaradawi acaba de regresar a Egipto después de 30 años en el exilio.

Gadafi permanece en silencio e impone el cerrozajo mediático, pero Fayez Bo Juwary, destacado miembro de los Comités Revolucionarios, uno de los pilares del régimen, sí pudo hablar en público. Dejó clara la determinación: "No somos como los tunecinos ni como los egipcios; no empleamos balas de goma, ni bombas lacrimógenas y cañones de agua; solo utilizamos balas reales".

La Unión Europea ha urgido a las autoridades libias a detener inmediatamente el uso de la violencia y a escuchar las "legítimas demandas" del pueblo en favor de reformas. Según la cadena Al Yazira, el ministro de Exteriores británico, William Hague, ya habló horas antes con el hijo Saif al Islam al Gadafi para recomendarle que comenzaran un proceso de diálogo porque las acciones del Gobierno libio eran "inaceptables y que producirán una condena mundial".

Ante la mayor crisis que padece el régimen en sus 42 años de vigencia, la televisión libia sigue difundiendo imágenes de sus partidarios con retratos del líder y ensalzando sus virtudes. En el quinto día de protestas contra Gadafi trascendieron aún menos informaciones que en jornadas anteriores. En Libia no hay reporteros de prensa internacional, como sí hubo en Egipto o en Túnez, para cubrir unas revueltas que los medios de comunicación locales prácticamente ignoran.

Gran parte de la información sale del país por medio de las redes sociales, pero el viernes el régimen cortó el acceso a Twitter y a Facebook y, el sábado, a Internet, siguiendo el ejemplo de lo que hizo a principios de mes el presidente Hosni Mubarak en Egipto.


Muertos y libertad...






Sigue el movimiento del efecto Túnez... ¿llegará a México?

viernes, 11 de febrero de 2011

CAE MUBARAK!!!








Noticia a la cual hemos dado el seguimiento adecuado desde sus precuelas en Túnez... que orgullosos deben estar los egipcios que impulsaron el cambio... que envidia nos debe dar a los mexicanos que permitimos que un perfecto hijo de puta nos siga encaminando al barranco...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Egipto: la hora de Al-Jazeera



Egipto: la hora de Al-Jazeera

Redacción
BBC Mundo

Mientras que, en las últimas semanas, el gobierno egipcio les cortaba el acceso a internet a sus ciudadanos a raíz de la ola de protestas populares, muchos recibían las noticias de su propio país a través del canal de televisión Al-Jazeera, con sede en Doha, Qatar.

Como ellos, miles de personas en el Medio Oriente se informaban de los acontecimientos en Túnez, Egipto y otros países de la región a través del canal árabe.

Pero tal vez donde su cobertura ha recibido los más importantes elogios ha sido en Estados Unidos, un país donde Al-Jazeera ha sido blanco de frecuentes críticas desde septiembre de 2001, especialmente por su presentación de las guerras de Afganistán e Irak.

A finales de enero, la influyente revista cultural estadounidense en internet Salon publicó un artículo titulado "La cobertura de Al-Jazeera sobre Egipto avergüenza a los canales por cable de EE.UU."

En él, el comentarista político Alex Pareene compara la cobertura de canales como Fox, CNN y MSNBC con la del canal en inglés de Al-Jazeera.

"Todos tienen periodistas en El Cairo y están presentando imágenes de las manifestaciones en las calles. Pero ninguna está informando sobre la situación de una forma tan convincente como Al-Jazeera en inglés, que tiene reporteros en todo el país", dijo.

Según Pareene, las tres principales redes de televisión por cable de Estados Unidos estaban presentando las últimas noticias con letreros que comenzaban con las palabras "Al-Jazeera informa".

En su opinión, Al-Jazeera en inglés "es, en la actualidad, obligatorio para cualquier persona interesada en los acontecimientos que tienen lugar en Egipto y que están cambiando el mundo. Las redes estadounidenses constituyen apenas un suplemento interesante".

Sin acceso


Irónicamente, como señalaba el periodista de Salon, la mayor parte del público estadounidense no tiene acceso por cable a la red árabe y sólo la puede ver a través de internet.

El canal en inglés de la red, inaugurado en 2006, sólo ha obtenido derechos completos de distribución en tres ciudades de EE.UU.: Washington, la capital, Burlington en el estado de Vermont y Toledo en Ohio.

Hace pocos días, Al-Jazeera lanzó una campaña, a través de su sitio de internet y de la red social Twitter para exigir la distribución del canal en el resto del país.

"Este último mes nos ha mostrado algo que Estados Unidos ya no puede ignorar: millones de estadounidenses quieren ver nuestro canal y entender mejor nuestra región", escribió Wadah Khanfar, director general de la red árabe, en su sitio web.

Este lunes, el diario Kansas City Star publicó un artículo en el que el periodista Aaron Barnhart se queja de que "desde su lanzamiento en 2006, Al-Jazeera en Inglés es el mejor canal por cable que no puedo ver por cable".

Como su colega de Salon, Barnhart asegura que el canal de Qatar "debería avergonzar a todas las organizaciones de noticias por televisión de propiedad estadounidense. Su cobertura en vivo de los enfrentamientos en Gaza en 2009 impulsó a muchas personas a verlo por internet, pero para muchos estadounidenses era todavía una novedad hasta los acontecimientos de Egipto".

"La hora de Al-Jazeera"


Según el diario The New York Times, el papel de Al-Jazeera en los actuales acontecimientos en el Medio Oriente ha sido también influyente en el desarrollo de éstos.

En un artículo publicado poco después de que el foco de las noticias pasara de Túnez a El Cairo, los periodistas Robert F. Worth y David D. Kirkpatrick aseguraron que, en muchos sentidos, "es la hora de Al-Jazeera", entre otras cosas porque "la cobertura agresiva" del canal satelital árabe "ayudó a propulsar las emociones insurgentes de una capital a la otra".

Ellos citaron a un especialista en los medios de comunicación en el Medio Oriente, Marc Lynch, académico de la Universidad George Washington, quien dijo que "la noción de que hay una lucha común a través del mundo árabe es algo que Al-Jazeera ayudó a crear... No provocaron estos acontecimientos pero es casi imposible imaginar que esto pudiera pasar sin Al-Jazeera".

Para Al-Jazeera, el camino por ganar credibilidad en el mundo occidental ha sido arduo.

En público y en privado, algunos de sus periodistas y funcionarios admiten que todavía les queda un largo trecho por recorrer para borrar la imagen prevaleciente en ciertos sectores occidentales, en especial estadounidenses, de que el canal es un portavoz del radicalismo islámico.

Esa imagen se creó en gran parte durante el gobierno de George W. Bush, en especial durante las guerras contra Afganistán e Irak.

En esos momentos, mientras que la mayoría de los periodistas occidentales no tenían acceso directo a las noticias en el terreno, o tenían que viajar "empotrados" con las fuerzas extranjeras, Al-Jazeera era uno de los pocos canales que ofrecía una versión diferente de los hechos.

Esa versión, según la administración Bush no era imparcial y se alimentaba de propaganda antiestadounidense.

Según muchos de los seguidores de Al-Jazeera en el Medio Oriente, fue por eso que Estados Unidos bombardeó las oficinas del canal en Kabul, Afganistán, en noviembre de 2001 y en Bagdad, Irak, en abril de 2003. En ambas ocasiones, el ejército de EE.UU. dijo que los ataques se hicieron por error.

De la BBC a Al-Jazeera


Al Jazeera se estableció en Qatar en 1996 y un gran número de sus primeros periodistas provenían del servicio árabe de la BBC, que acababa de poner fin a su primer proyecto de crear su propio canal de televisión en árabe, debido a desacuerdos en términos de control editorial con la compañía de propiedad saudita Orbit.

Diversos observadores señalan que el formato de los programas de noticia y de actualidad de Al-Jazeera se basó en programas de la corporación británica.

Desde entonces, la disposición de Al-Jazeera a presentar programas de debate sobre una amplia gama de diferencias políticas y diplomáticas inter-árabes ha provocado protestas de los gobiernos de varios países de la región.

Entre otros, las autoridades de Arabia Saudita, Argelia, Jordania, Kuwait, Marruecos, Túnez y Egipto se han quejado de la cobertura de Al-Jazeera.

Pero el favor que no han ganado de algunos gobiernos, lo han obtenido de las audiencias en los países árabes que, encuesta tras encuesta, lo sitúan como el canal más visto.

Aparentemente, hasta en Washington le están prestando más atención a las noticias del canal árabe.

Según informes, cuando el presidente egipcio Hosni Mubarak emitió sus primeras declaraciones a raíz de las actuales protestas, en la Casa Blanca había dos televisores encendidos, uno con imágenes de CNN y el otro de Al-Jazeera.

"Incluso el presidente de Estados Unidos está viendo a Al-Jazeera", escribió el popular sitio web estadounidense Business Insider.

martes, 8 de febrero de 2011

"Estamos ante un cambio radical en el mundo árabe"



"Estamos ante un cambio radical en el mundo árabe"

Expertos y periodistas analizan en CaixaForum las revoluciones que están modificando el panorama político de la región con ayuda de las redes sociales

MIGUEL ÁNGEL MEDINA - Madrid - 08/02/2011

"No me preocupa si Mubarak sigue en el poder un mes o un año, lo importante es que estamos ante el final de una etapa". Con esta frase de El Houssine Majdoubi, corresponsal en España del diario Al Quds Al Arabi, podría resumirse el debate celebrado este martes en el centro CaixaForum de Madrid sobre las revoluciones en el mundo árabe que han hecho caer al Gobierno de Túnez y tienen en jaque al de Egipto. Un nuevo periodo en el que, gracias a los nuevos medios de comunicación -como Twitter y Facebook-, los árabes han abierto los ojos para reivindicar la democracia y su dignidad, y que va a cambiar de forma radical el panorama político en la región.

¿Hay que temer la democracia en el mundo árabe? ¿Cuál es el papel de los medios? ¿Por qué ahora? Con estas preguntas iniciaba el coloquio el periodista de EL PAÍS y moderador Javier Valenzuela. Le acompañaron Mehdi Cherifi, extraductor de la Cámara de Diputados de Túnez; Mourad Zarrouk, profesor de estudios árabes de la Universidad Autónoma de Madrid; Sirn Adlbi, investigadora en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la UAM; 2 Imam Amina Ouenzar, redactora de emisiones en francés de Radio Exterior de España Mujeres, además de Majdoubi y el también periodista Ignacio Cembrero.

"Estamos presenciando una revolución moderada, pacífica, conducida por mujeres y por hombres de todas las edades y tendencias políticas", apuntó Adlbi, para quien "los pueblos árabes han roto el muro del miedo y del silencio" que los mantenía como el último pueblo que, en su conjunto, no conoce la democracia. En este sentido, los participantes incidieron en que la ola se seguirá extendiendo por otros lugares. "Marruecos no tiene porqué ser una excepción", comentó Zarrouk, y Argelia se encuentra en una posición similar. ¿Y qué pasará en Egipto? Lo importante no es cuánto tiempo le queda en el poder a Mubarak, que ya es "un cadávez político", sino que el pueblo tiene nuevas formas de ver la política y que el régimen, antes o después, va a ceder.

En estos cambios están desempeñando un papel fundamental los medios de comunicación, entre los que ya se incluyen las redes sociales, impulsoras de las revueltas. "Hace unos años también había revueltas, pero cuando pasaba algo, no se sabía", dijo Ouenzar. Así, Facebook y Twitter, junto con Internet, "son un elemento que están cambiando el juego" y que han permitido que puedan triunfar unas revoluciones sin líderes.

La gran novedad para la Unión Europea, que no fue capaz de prever los cambios, es que "vamos a tener que convivir con la inestabilidad en nuestra frontera sur", tal y como apuntó Cembrero. Esta situación, que es muy posible que se alargue en el tiempo, es novedosa para Europa, ya que hasta ahora siempre había apostado por regímenes autoritarios para evitar el ascenso del islamismo. "Creo que convivir con una democracia es más fácil que hacerlo con una dictadura", añadió el periodista de EL PAÍS, quien apostó porque, "si triunfa la democracia en Túnez, el resto de los pueblos van a imitar ese modelo".