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miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Balcanización de Libia y/o guerra subrepticia contra India y China?




Bajo la Lupa
¿Balcanización de Libia y/o guerra subrepticia contra India y China?
Alfredo Jalife-Rahme

Aexactamente una semana de la catástrofe nuclear de Japón –una de cuyas consecuencias será el auge del gas– se inició la guerra contra Libia.

A sólo tres días de haber empezado, la polémica intervención militar en el avispero libio –encabezada por Francia y apuntalada en la retaguardia principalmente por Estados Unidos (EU) y Gran Bretaña (GB)– se ha empantanado y ha dividido (Le Monde, 22/3/11) a la mal llamada comunidad internacional (¡supersic!): un concepto muy debatible, aunque muy abusado por la publicidad bélica, que refleja el caduco orden unipolar y no se ajusta aún a la nueva realidad multipolar cuando el BRIC (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China) comienza a protestar ruidosamente su oposición después de haberse abstenido en la aprobación de la resolución 1973 que constituye un genuino lecho de Procusto para perpetrar las peores atrocidades contra los civiles malos.

De forma espeluznante, la guerra contra Libia y su dizque protección humanitaria no cuenta con mando ni control (BBC, 22/3/11). Peor aún: según TNYT (22/3/11) no queda claro qué sigue (¡supersic!) cuando se avecina una parálisis, ya que los rebeldes no supieron capitalizar el apoyo y fracasaron en recapturar Ajdabiya. So beautiful!

Sin contar la sensata reticencia de Alemania ni la hostilidad de la Unión Africana (que aglutina a 53 países, entre ellos alrededor de 11 naciones árabes, dependiendo de cómo se contabilicen) ni la incomodidad de varios países de Latinoamérica, ¿cómo se puede perorar sobre el apoyo de la comunidad internacional, con una abstención de la población de más de 40 por ciento del planeta, específicamente del BRIC?

Hasta ahora la operación Odisea en el Amanecer –un reflejo condicionado neocolonial de control global que va por la yugular del petróleo libio en Cirenaica (ver Bajo la Lupa, 20/3/11)– impidió el asalto final de las tribus del coronel Kadafi (que dominan la región de Tripolitania, desde su capital Trípoli, que concentra 60 por ciento de la población) en contra de sus tribus rivales de Bengasi (capital de la provincia de Cirenaica, que aglomera 30 por ciento); el otro 10 por ciento está disperso en la tercera provincia sureña desértica de Fezzan.

Recomiendo el estupendo artículo de Praveen Swami en The Daily Telegraph (21/3/11), sobre los negocios tribales nada triviales en Libia.

La televisora de Qatar –miembro de las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y uno de los 22 países árabes más involucrados en la operación bélica–, Al Jazeera (22/3/11), reconoce la crítica internacional con India sumándose a China en un llamado público para cesar los bombardeos.

Racip Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía (miembro relevante de la OTAN), manifestó que su país nunca apuntará con una pistola al pueblo libio, por lo que ha bloqueado la zona de exclusión aérea por la OTAN.

Una cosa es una zona de exclusión aérea y otra es asesinar con misiles Tomahawk a civiles malos (las tribus del coronel Kadafi) para beneficiar a las tribus buenas (sus opositores de Bengasi y, por extensión, de Cirenaica, donde se encuentran las mayores reservas de hidrocarburos: por eso son buenos).

Los misiles Tomahawk han despertado los fantasmas de dos guerras que todavía no concluyen en Irak y Afganistán.

Jiang Yu, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró su oposición al uso gratuito (sic) de fuerza armada que lleva a más daños civiles y desastres humanitarios. ¿Pues no fue diseñada selectivamente la operación Odisea en el Amanecer como ayuda humanitaria específica para los contestatarios de Bengasi, los civiles buenos, pero no para los civiles malos de Bahrein y Yemen?

La crítica de India –que sin mucho ruido se ha acercado a Irán después de la intervención militar a Bahrein por Arabia Saudita (como cabeza del CCG)– ha sido severa.

Pranab Mukherjee, influyente ministro de Finanzas de India, sentenció ante el Parlamento que ninguna potencia exterior debe interferir en Libia: Nadie, ni siquiera un par (¡supersic!) de países, puede tomar tal decisión para cambiar un régimen en particular.

La cancillería brasileña –como cortesía, horas después de la salida de Obama– se pronunció por un cese al fuego en Libia para proteger a los civiles y abrir el camino para el diálogo entre el régimen de Kadafi y sus opositores (Reuters, 22/3/11).

El ex diplomático indio MK Bhadrakumar pone en relieve la postura del primer ministro ruso Vladimir Putin, quien fustigó que la resolución 1973 es deficiente y errónea (sic), permite todo (sic) y es reminiscente de un llamado medieval a las cruzadas.

Putin juzga correctamente que se trata de una tendencia estable (sic) de la política de EU en los Balcanes (con Clinton) y en Afganistán (con Bush) y ahora es el turno de Libia con el pretexto de proteger a los civiles. Le faltó a Vladimir Putin agregar a Irak (dos veces con el padre y el hijo Bush).

Nada descabellado, el temor ruso yace en que la balcanización de Libia desencadene la desintegración de África.

Un grupo de congresistas del Partido Demócrata (entre 10 y 15) se ha rebelado contra su presidente Obama (por añadidura, premio Nobel de la Paz), quien optó por la guerra en un tercer país islámico (en realidad es el quinto, si se suman las guerras furtivas en Pakistán y Yemen) sin haber tenido la aprobación del Congreso: “Consultaron a la Liga Árabe. Consultaron a la ONU. No consultaron al Congreso de EU. (…) Han creado estragos (…), no con sus botas en el terreno, sino con sus Tomahawk en el aire” (Common Dreams y Politico, 20/3/11).

Nueve congresistas encabezados por Dennis Kucinich proponen la defenestración (el ominoso impeachment) de Obama.

Las preguntas feroces vuelan: ¿De qué lado estamos? Esto parece más una guerra civil que algún género de revolución. ¿A quiénes protegemos? ¿Estamos con los que supuestamente están contra Kadafi? ¿Piensan que tiene bastante gente con él? ¿Si es depuesto, con quién trataremos?

Sí que son ingenuos estos ilustres congresistas de EU que no entienden, a menos que sean óptimos simuladores, que su país (al unísono de Francia y GB) quizá aproveche la segunda revuelta árabe para redireccionar sus intereses y así balcanizar a los países de noráfrica –por extensión a toda África y el Medio Oriente (v.gr Irán)– y despojar a China e India de su precario abastecimiento petrolero.

Un funcionario anónimo del Ministerio de Comercio de China declaró que las inversiones en Libia son improbables en el corto plazo. El comercio bilateral, los tratos de construcción y las inversiones serán seriamente (sic) impactadas. Las empresas chinas que deseen expandir sus operaciones en África deberán ajustar mecanismos de alerta temprana para reducir los riesgos y deben estar conscientes de la inestabilidad política (China Daily, 22/3/11)

Después de la balcanización de Sudán, amputado en el sur (pletórico en petróleo), ¿se intensifica en Libia la guerra subrepticia de Occidente (sin Alemania) contra China e India por el control de las materias primas de África y el Medio Oriente, en particular por el oro negro del que son vitalmente tan dependientes?

viernes, 11 de febrero de 2011

CAE MUBARAK!!!








Noticia a la cual hemos dado el seguimiento adecuado desde sus precuelas en Túnez... que orgullosos deben estar los egipcios que impulsaron el cambio... que envidia nos debe dar a los mexicanos que permitimos que un perfecto hijo de puta nos siga encaminando al barranco...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Egipto: la hora de Al-Jazeera



Egipto: la hora de Al-Jazeera

Redacción
BBC Mundo

Mientras que, en las últimas semanas, el gobierno egipcio les cortaba el acceso a internet a sus ciudadanos a raíz de la ola de protestas populares, muchos recibían las noticias de su propio país a través del canal de televisión Al-Jazeera, con sede en Doha, Qatar.

Como ellos, miles de personas en el Medio Oriente se informaban de los acontecimientos en Túnez, Egipto y otros países de la región a través del canal árabe.

Pero tal vez donde su cobertura ha recibido los más importantes elogios ha sido en Estados Unidos, un país donde Al-Jazeera ha sido blanco de frecuentes críticas desde septiembre de 2001, especialmente por su presentación de las guerras de Afganistán e Irak.

A finales de enero, la influyente revista cultural estadounidense en internet Salon publicó un artículo titulado "La cobertura de Al-Jazeera sobre Egipto avergüenza a los canales por cable de EE.UU."

En él, el comentarista político Alex Pareene compara la cobertura de canales como Fox, CNN y MSNBC con la del canal en inglés de Al-Jazeera.

"Todos tienen periodistas en El Cairo y están presentando imágenes de las manifestaciones en las calles. Pero ninguna está informando sobre la situación de una forma tan convincente como Al-Jazeera en inglés, que tiene reporteros en todo el país", dijo.

Según Pareene, las tres principales redes de televisión por cable de Estados Unidos estaban presentando las últimas noticias con letreros que comenzaban con las palabras "Al-Jazeera informa".

En su opinión, Al-Jazeera en inglés "es, en la actualidad, obligatorio para cualquier persona interesada en los acontecimientos que tienen lugar en Egipto y que están cambiando el mundo. Las redes estadounidenses constituyen apenas un suplemento interesante".

Sin acceso


Irónicamente, como señalaba el periodista de Salon, la mayor parte del público estadounidense no tiene acceso por cable a la red árabe y sólo la puede ver a través de internet.

El canal en inglés de la red, inaugurado en 2006, sólo ha obtenido derechos completos de distribución en tres ciudades de EE.UU.: Washington, la capital, Burlington en el estado de Vermont y Toledo en Ohio.

Hace pocos días, Al-Jazeera lanzó una campaña, a través de su sitio de internet y de la red social Twitter para exigir la distribución del canal en el resto del país.

"Este último mes nos ha mostrado algo que Estados Unidos ya no puede ignorar: millones de estadounidenses quieren ver nuestro canal y entender mejor nuestra región", escribió Wadah Khanfar, director general de la red árabe, en su sitio web.

Este lunes, el diario Kansas City Star publicó un artículo en el que el periodista Aaron Barnhart se queja de que "desde su lanzamiento en 2006, Al-Jazeera en Inglés es el mejor canal por cable que no puedo ver por cable".

Como su colega de Salon, Barnhart asegura que el canal de Qatar "debería avergonzar a todas las organizaciones de noticias por televisión de propiedad estadounidense. Su cobertura en vivo de los enfrentamientos en Gaza en 2009 impulsó a muchas personas a verlo por internet, pero para muchos estadounidenses era todavía una novedad hasta los acontecimientos de Egipto".

"La hora de Al-Jazeera"


Según el diario The New York Times, el papel de Al-Jazeera en los actuales acontecimientos en el Medio Oriente ha sido también influyente en el desarrollo de éstos.

En un artículo publicado poco después de que el foco de las noticias pasara de Túnez a El Cairo, los periodistas Robert F. Worth y David D. Kirkpatrick aseguraron que, en muchos sentidos, "es la hora de Al-Jazeera", entre otras cosas porque "la cobertura agresiva" del canal satelital árabe "ayudó a propulsar las emociones insurgentes de una capital a la otra".

Ellos citaron a un especialista en los medios de comunicación en el Medio Oriente, Marc Lynch, académico de la Universidad George Washington, quien dijo que "la noción de que hay una lucha común a través del mundo árabe es algo que Al-Jazeera ayudó a crear... No provocaron estos acontecimientos pero es casi imposible imaginar que esto pudiera pasar sin Al-Jazeera".

Para Al-Jazeera, el camino por ganar credibilidad en el mundo occidental ha sido arduo.

En público y en privado, algunos de sus periodistas y funcionarios admiten que todavía les queda un largo trecho por recorrer para borrar la imagen prevaleciente en ciertos sectores occidentales, en especial estadounidenses, de que el canal es un portavoz del radicalismo islámico.

Esa imagen se creó en gran parte durante el gobierno de George W. Bush, en especial durante las guerras contra Afganistán e Irak.

En esos momentos, mientras que la mayoría de los periodistas occidentales no tenían acceso directo a las noticias en el terreno, o tenían que viajar "empotrados" con las fuerzas extranjeras, Al-Jazeera era uno de los pocos canales que ofrecía una versión diferente de los hechos.

Esa versión, según la administración Bush no era imparcial y se alimentaba de propaganda antiestadounidense.

Según muchos de los seguidores de Al-Jazeera en el Medio Oriente, fue por eso que Estados Unidos bombardeó las oficinas del canal en Kabul, Afganistán, en noviembre de 2001 y en Bagdad, Irak, en abril de 2003. En ambas ocasiones, el ejército de EE.UU. dijo que los ataques se hicieron por error.

De la BBC a Al-Jazeera


Al Jazeera se estableció en Qatar en 1996 y un gran número de sus primeros periodistas provenían del servicio árabe de la BBC, que acababa de poner fin a su primer proyecto de crear su propio canal de televisión en árabe, debido a desacuerdos en términos de control editorial con la compañía de propiedad saudita Orbit.

Diversos observadores señalan que el formato de los programas de noticia y de actualidad de Al-Jazeera se basó en programas de la corporación británica.

Desde entonces, la disposición de Al-Jazeera a presentar programas de debate sobre una amplia gama de diferencias políticas y diplomáticas inter-árabes ha provocado protestas de los gobiernos de varios países de la región.

Entre otros, las autoridades de Arabia Saudita, Argelia, Jordania, Kuwait, Marruecos, Túnez y Egipto se han quejado de la cobertura de Al-Jazeera.

Pero el favor que no han ganado de algunos gobiernos, lo han obtenido de las audiencias en los países árabes que, encuesta tras encuesta, lo sitúan como el canal más visto.

Aparentemente, hasta en Washington le están prestando más atención a las noticias del canal árabe.

Según informes, cuando el presidente egipcio Hosni Mubarak emitió sus primeras declaraciones a raíz de las actuales protestas, en la Casa Blanca había dos televisores encendidos, uno con imágenes de CNN y el otro de Al-Jazeera.

"Incluso el presidente de Estados Unidos está viendo a Al-Jazeera", escribió el popular sitio web estadounidense Business Insider.

martes, 8 de febrero de 2011

"Estamos ante un cambio radical en el mundo árabe"



"Estamos ante un cambio radical en el mundo árabe"

Expertos y periodistas analizan en CaixaForum las revoluciones que están modificando el panorama político de la región con ayuda de las redes sociales

MIGUEL ÁNGEL MEDINA - Madrid - 08/02/2011

"No me preocupa si Mubarak sigue en el poder un mes o un año, lo importante es que estamos ante el final de una etapa". Con esta frase de El Houssine Majdoubi, corresponsal en España del diario Al Quds Al Arabi, podría resumirse el debate celebrado este martes en el centro CaixaForum de Madrid sobre las revoluciones en el mundo árabe que han hecho caer al Gobierno de Túnez y tienen en jaque al de Egipto. Un nuevo periodo en el que, gracias a los nuevos medios de comunicación -como Twitter y Facebook-, los árabes han abierto los ojos para reivindicar la democracia y su dignidad, y que va a cambiar de forma radical el panorama político en la región.

¿Hay que temer la democracia en el mundo árabe? ¿Cuál es el papel de los medios? ¿Por qué ahora? Con estas preguntas iniciaba el coloquio el periodista de EL PAÍS y moderador Javier Valenzuela. Le acompañaron Mehdi Cherifi, extraductor de la Cámara de Diputados de Túnez; Mourad Zarrouk, profesor de estudios árabes de la Universidad Autónoma de Madrid; Sirn Adlbi, investigadora en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la UAM; 2 Imam Amina Ouenzar, redactora de emisiones en francés de Radio Exterior de España Mujeres, además de Majdoubi y el también periodista Ignacio Cembrero.

"Estamos presenciando una revolución moderada, pacífica, conducida por mujeres y por hombres de todas las edades y tendencias políticas", apuntó Adlbi, para quien "los pueblos árabes han roto el muro del miedo y del silencio" que los mantenía como el último pueblo que, en su conjunto, no conoce la democracia. En este sentido, los participantes incidieron en que la ola se seguirá extendiendo por otros lugares. "Marruecos no tiene porqué ser una excepción", comentó Zarrouk, y Argelia se encuentra en una posición similar. ¿Y qué pasará en Egipto? Lo importante no es cuánto tiempo le queda en el poder a Mubarak, que ya es "un cadávez político", sino que el pueblo tiene nuevas formas de ver la política y que el régimen, antes o después, va a ceder.

En estos cambios están desempeñando un papel fundamental los medios de comunicación, entre los que ya se incluyen las redes sociales, impulsoras de las revueltas. "Hace unos años también había revueltas, pero cuando pasaba algo, no se sabía", dijo Ouenzar. Así, Facebook y Twitter, junto con Internet, "son un elemento que están cambiando el juego" y que han permitido que puedan triunfar unas revoluciones sin líderes.

La gran novedad para la Unión Europea, que no fue capaz de prever los cambios, es que "vamos a tener que convivir con la inestabilidad en nuestra frontera sur", tal y como apuntó Cembrero. Esta situación, que es muy posible que se alargue en el tiempo, es novedosa para Europa, ya que hasta ahora siempre había apostado por regímenes autoritarios para evitar el ascenso del islamismo. "Creo que convivir con una democracia es más fácil que hacerlo con una dictadura", añadió el periodista de EL PAÍS, quien apostó porque, "si triunfa la democracia en Túnez, el resto de los pueblos van a imitar ese modelo".

jueves, 3 de febrero de 2011

lunes, 31 de enero de 2011

La Marcha de los Millones...





Hermoso y triste a la vez...

domingo, 30 de enero de 2011

Egipto: epílogo de un aliado superestratégico de EU



¿Llegará a Febrero el bastardo de Mubarak?

sábado, 22 de enero de 2011

Manifestantes exigen salida de presidente de Yemen


Manifestantes exigen salida de presidente de Yemen

Más de 2 mil yemeníes cansados de la situación de pobreza, corrupción, escasez de agua y pocas libertades políticas piden la salida del presidente Alí Abdalá Saleh, quien permanece en el poder desde hace 32 años.

Aden, Yemen.- Inspirados por la revuelta que derrocó al mandatario tunecino, más de 2 mil yemeníes hartos del régimen de 32 años del presidente Alí Abdalá Saleh exigieron su salida el sábado en una ruidosa manifestación, al parecer la primera gran protesta pública contra el gobernante.

También hubo enfrentamientos en Argelia, donde activistas opositores intentaron imitar a sus vecinos de Túnez, que hace unos días lograron que su presidente durante 23 años abandonara el país.

Las protestas en Yemen parecían ser las primeras en su tipo. Los 23 millones de yemeníes esgrimen muchas razones para estar insatisfechos: son la población más pobre del mundo árabe y están gobernados por un régimen al que muchos consideran corrupto y que también es despreciado por su alianza con Estados Unidos para combatir a al-Qaida. En el país hay muy pocas libertades políticas y una alarmante escasez de agua.

Aun así, hasta ahora pocos disidentes se habían animado a pedir la renuncia de Saleh.

La manifestación no fue en las calles sino en el campus de la Universidad de Saná, una demostración del control estricto que el presidente y sus fuerzas mantienen sobre la capital. Esa dominación se agota a poco de salir de la capital.

Unos 2 mil 500 estudiantes, activistas y grupos de oposición se reunieron allí para cantar lemas contra el presidente, a quien compararon con el derrocado mandatario tunecino Zine El Abidine Ben Alí, expulsado por una población también furiosa por una mala situación económica y la corrupción gubernamental.

"Vete, vete, vete, Alí, súmate a tu amigo Ben Alí", coreaba la multitud.

La policía lanzó gas lacrimógeno a los manifestantes, que entre otras cosas se oponían a la propuesta de reformar la constitución para que el presidente pueda retener el cargo en forma vitalicia. Unos 30 manifestantes quedaron detenidos, dijo un funcionario de seguridad que pidió no ser identificado.

En Argel, en tanto, policías antidisturbios con bastones y escudos se enfrentaron con manifestantes que lanzaban sillas y piedras tras intentar marchar contra una ley que prohíbe las reuniones públicas.

Al menos 19 personas resultaron heridas, dijo el gobierno, aunque un dirigente opositor dijo que los lesionados eran más de 40.

Los organizadores, del partido prodemocracia RCD, colgaron una bandera de Túnez junto a la de Argelia en el balcón de la sede central de la agrupación, donde la marcha comenzó.

Los policías, con apoyo de un helicóptero y camiones, rodearon el edificio para que los manifestantes no pudieran salir y golpearon a quienes salían. Afuera, algunos jóvenes ondeaban la bandera nacional mientras gritaban "Poder asesino".
 
AP
 
 

domingo, 16 de enero de 2011

La protesta tunecina llega a otros países árabes



La protesta tunecina llega a otros países árabes

Un desempleado se quema a lo bonzo en Argelia, Libia censura Youtube.- Los estudiantes se manifiestan en Yemen y los sindicalistas en Jordania.- Egipto dice que los temores de contagio son "absurdos"

EL PAÍS - Madrid - 16/01/2011

La movilización tunecina que ha acabado con la dictadura de Ben Ali empieza a tener eco en otros países árabes, en los que empiezan a brotar conatos de protestas. El más dramático se ha registrado en Argelia, donde un hombre de 37 años se ha quemado a lo bonzo en la región de Tebessa, cerca de la frontera con Túnez, para protestar por la falta de empleo. Mohcin Buterfif ha sido hospitalizado en estado grave. Fue precisamente una acción similar la que desencadenó las protestas en Túnez la semana pasada. Quizás por eso las autoridades argelinas se han apresurado a destituir al alcalde de Bujadra, que se había negado a recibir a Buterfif y a una veintena de jóvenes que lo acompañaban. Esta es la cuarta tentativa de suicidio por fuego que se registra en Argelia desde el miércoles pasado, según el diario El Watan. En todos los casos se trata de hombres jóvenes sin empleo.

Libia, otro país magrebí atenazado por una dictadura, está siendo también escenario de algunas protestas en las ciudades de Darna y Bengasi, donde se estarían registrando incidentes y quemas de algunos comercios. Hay también focos de protestas en Trípoli, donde se han desplegado las fuerzas de seguridad. Las informaciones, que proceden de las redes sociales de Internet, son escasas. El Gobierno de Muamar el Gadafi ha bloqueado Youtube esta tarde.

El eco de las protestas se ha expandido fuera del Magreb. Miles de universitarios se han manifestado en Saná, la capital de Yemen, para solidarizarse con los tunecinos y llamar a los pueblos árabes a rebelarse contra unos dirigentes "mentirosos y asustados". "Túnez de la libertad, Saná te saluda mil veces", han cantado los estudiantes, que también han lanzado consignas contra Alí Abdalá Saleh, presidente de Yemen desde hace 32 años.

En Jordania, quienes han capitaneado las protestas han sido unos cientos de militantes de sindicatos y partidos islámicos, que se han plantado ante la sede del Parlamento, en Ammán, para pedir la dimisión del primer ministro, Samir Rifai, junto con reformas políticas y electorales. Además, han criticado al Parlamento por dar, hace un mes, un voto de confianza al Gobierno con una mayoría sin precedentes.

Pese a todo, el ministro de Exteriores de Egipto, Ahmad Aboul Gheit, ha calificado de "absurdos" los temores al contagio de las protestas a otros países árabes. "Cada sociedad tiene sus propias especificidades. Aquellos que buscan provocar una escalada no lograrán sus objetivos", ha dicho. Gheit también ha advertido a Occidente que no se inmiscuya en los asuntos árabes. Hace unos días, la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, llamó a los Gobiernos árabes a emprender reformas democráticas.


Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios



Bajo la Lupa
Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios
Alfredo Jalife-Rahme
¡Pónganse a temblar, países totalitarios!

Si en Túnez –país apacible, moderno con economía liberalizada, muy educado y uno de los más moderados del mundo árabe de 25 países y territorios, ya no se diga, del mundo islámico en general de 57 países–, su régimen tiránico pudo ser derrocado en tan sólo tres semanas por la valiente protesta universitaria y su legión de desempleados, ergo, cualquier país del planeta puede sucumbir sin excepción a la nueva rebelión juvenil global, que ya habíamos anticipado (ver Bajo la Lupa, 1/4/09 y 2/6/10), como consecuencia del desplome del pernicioso modelo neoliberal, al unísono de la decadencia de EU y su caduco orden unipolar.

¿Quiénes alucinaron que las revoluciones habían sido aniquiladas por las fuerzas esotéricas y barbáricas del mercado neoliberal?

La injusticia atroz de las fuerzas del mercado –es decir, su bancocracia delincuencial: los banksters quienes dominan el sistema financiero y económico global desde Wall Street y la City, y propician el alza especulativa de los alimentos (¿Desató Goldman Sachs la guerra alimentaria global?, Bajo la Lupa, 4/8/10)– está resultando la gran catalizadora de la revuelta exquisitamente juvenil que se está desatando en todo el planeta y ha alcanzado inverosímilmente hasta las calles de Londres –como si los jóvenes desempleados europeos fueran diferentes a sus similares de la periferia explotada.

La historia se repite vengativamente en la antigua Cartago ahora con la novedad tecnológica del momento (Facebook) que usan los desempleados universitarios para contrarrestar la represión gubernamental y el control neoliberal de sus multimedia desinformativos.

La revolución del jazmín en Túnez ha seguido hasta ahora la secuencia de la Revolución Francesa 221 años atrás: alza de los alimentos, revuelta de los desempleados universitarios (los sans-culotte del siglo XXI, los ninis mexicanos) y fuga del monarca republicano Zine Abidine Bin Ali (de un reinado represor de 23 años) con su María Antonieta magrebina: su esposa Leila Trabulse, ex peinadora y trepadora social, quien con su siniestra familia concentró una buena tajada de la riqueza nacional y las privatizaciones neoliberales a costa de las privaciones y hambruna generalizadas, cuya cleptocracia fue expuesta por Wikileaks.

Falta ver si habrá decapitación regicida en la Bastilla tunecina y si luego afloran los jacobinos magrebinos. Porque las revoluciones –sobre todo, las espontáneas y acéfalas–, también se pueden pervertir y quedarse en mera catarsis colectiva coyuntural sin programa para el futuro.

La revolución del jazmín y su celeridad pasmosa han cautivado al mundo árabe de 360 millones, gracias a la estupenda cobertura de la televisora qatarí Al-Jazeera.

Su etiología –en el diminuto país magrebino (163 mil 610 kilómetros cuadrados y 10.5 millones de habitantes) relativamente próspero– fue el alza de los alimentos y la gasolina en medio del desempleo masivo que flagela a sus universitarios y a su clase media, una de las mejor educadas del mundo árabe (con libaneses y palestinos) que ostenta un envidiable lugar 17 mundial en su calidad del sistema de educación superior, según el Reporte de competitividad global (del neoliberal Foro Económico Mundial de Davos).

Su detonador fue la inmolación de Muhamed Buazizi, hoy icono de la revolución del jazmín: universitario desempleado (ya suena a pleonasmo) de 26 años, a quien la policía confiscó las frutas y verduras que vendía por carecer de permiso, en la ciudad central de Sidi Buzid, lo cual dejaba sin sustento a su familia.

La inmolación de Buazizi, imitada por otros suicidios juveniles contestatarios, constituyó la metáfora de la muerte en vida de los universitarios desempleados quienes perdieron el miedo y protestaron en las calles durante tres semanas, pese al uso desproporcionado de la fuerza (120 muertos) por una policía de corte medieval –significativamente reprobada por el ejército–, para conseguir la fuga del tirano republicano apoyado hasta el último segundo por EU y Francia, quienes en un día perdieron a importantes aliados en dos países de origen fenicio en el mar Mediterráneo: Líbano (la eyección del primer sunnita Saad Hariri por el bloque de los chiítas de Hezbollah y los cristianos del general Michel Aoun) y Túnez.

Es la primera vez en la historia moderna del mundo árabe que un tirano es derrocado por las protestas callejeras, lo cual, a juicio de varios analistas, puede provocar un efecto dominó en la región.

El mundo árabe en su conjunto atraviesa por una de las peores crisis de su historia moderna. Sin contar las transiciones sucesorias (Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, etcétera), de sus 25 países y territorios llevo la contabilidad de 11 convulsiones, de diferente etiología y sincronía: desde guerras foráneas (Irak y Yemen), pasando por protestas callejeras a las exorbitantes alzas alimentarias (Argelia, Marruecos, Egipto, Libia y Jordania), hasta balcanizaciones (Sudán y Somalia) y vulcanizaciones (Líbano y Palestina).

Quienes posean petróleo podrán compensar hasta cierto punto las alzas alimentarias, mientras quienes carezcan del oro negro es probable que sucumban a las protestas de poblaciones demográficamente a mayoría juvenil dispuestas a ofrendar sus vidas en revoluciones de supervivencia (específicamente de hambruna), más que genuinamente democráticas.

El analista cristiano estadunidense-palestino-jordano Rami G. Khouri (The Daily Star, 15/1/11) se centra en tres modelos de acción política y cambio a seguir –Sudán, Líbano y Túnez– que comparten un problema común: el existente orden político y económico en el mundo árabe es inestable e insostenible porque no satisface a la mayoría de sus ciudadanos.

Elaine Ganley y Bouazza Ben Bouazza (Ap, 11/1/11) colocan en relieve que los jóvenes desempleados usan el Facebook para coordinar su revuelta en Túnez, país islámico reputado moderado y símbolo de la modernidad, pero incapaz de brindar oportunidades a sus jóvenes. ¿Para qué sirve, entonces?

Insisten en que su modernidad alcanzó a sus mujeres, quienes tienen derecho a iniciar el proceso de divorcio y se les prohíbe portar el velo en lugares públicos (a diferencia de las islámicas tradicionales).

Bin Ali, monarca republicano depuesto, y la familia de su ambiciosa cónyuge (el cártel gansteril de los Trabulse), se olvidaron que un país que aniquila a sus jóvenes apuesta a su inmolación futura y, en este caso, a su propio suicidio en forma expedita.

En entrevista televisiva a Russia Today (10/1/11), Gerald Celente, prospectivista y fundador de Trends Research Institute, consideró que 2011 será el año de la revuelta de los jóvenes mediante Internet.

El peor error de juicio consiste en pretender que la revolución del jazmín y sus inmolaciones regenerativas están confinadas al mundo árabe.

El futuro se rebela y revela al pasado y al presente inviables: hoy el paradigma tunecino se encuentra en los cuatro rincones del planeta como expresión inevitable de la revuelta global de los desempleados juveniles desde México hasta Camerún.

viernes, 14 de enero de 2011

El presidente de Túnez huyó del país en medio de una rebelión popular










El presidente de Túnez huyó del país en medio de una rebelión popular

14/01/11 - 15:17
 
Ben Alí, que gobernaba hace 23 años, dimitió a su cargo y tomó el control el primer ministro. Hace un mes que hay protestas y manifestaciones contra el desempleo y la debacle económica.
PorJuan Carlos Algañaraz. Corresponsal

El presidente de Túnez, Abdine Ben Alí, huyó del país acompañado de su familia en medio de una revuelta popular duramente reprimida por la policía y que produjo más de cuarenta muertos.

Por la tarde, los gases lacrimógenos inundaban las principales vías de la capital. En los barrios residenciales, jóvenes con cuchillos y palas atacaron e incendiaron las lujosas casas de la familia del presidente que controlaba las palancas de la economía.

Bomberos y ambulancias se dirigieron a la zona pero se informó que los jóvenes dejaban salir a las personas antes de destruir sus viviendas y que solo se atacó a las que pertenecían a la familia presidencial.
A medida que transcurría la jornada, la represión comenzó a quebrarse. Se vieron imágenes de soldados que se besaban con los manifestantes y policías sollozando que comenzaban a fraternizar con el pueblo.

La noticia de la huída del presidente multiplicó las escenas emotivas mientras los periodistas locales, sobre todo los de la televisión, comenzaban a emitir información sobre la situación. El primer ministro, como lo establece la Constitución del país, se ha hecho cargo del gobierno.

Los manifestantes reclamaban puestos de trabajo y, sobre todo, el fin de la tremenda corrupción fomentada por el gobierno y la familia de la esposa del dictador que acumula una fastuosa fortuna.

Hoy se produjeron grandes manifestaciones rechazando el discurso en que Ben Alí ofrecía llamar a elecciones y restaurar la inexistente libertad de prensa. "Es ya demasiado tarde", decía una joven de 16 años a la televisión francesa. "Tiene que irse ya sin llevarse el dinero del pueblo".

Las protestas no sólo estuvieron en las calles, sino también en Internet. Ayer, un grupo de hackers atacó la web personal del canciller de Túnez y colgó en ella una falsa renuncia. 

"Abandono el gobierno de Túnez para poder expresar mi tristeza y mi enfado por la brutal reacción a la crisis que ha causado la muerte de muchos jóvenes tunecinos'', decía la falsa renuncia que reflejaba los deseos de miles de personas.

Los jóvenes son los grandes protagonistas de la revuelta popular y constituyen la inmensa mayoría de la población como otros estados del norte de Africa.

Por eso, ahora el gran temor es que la revuelta popular de Túnez contagie primero que nada a la vecina Argelia donde los acontecimientos tunecinos desencadenaron manifestaciones juveniles en grandes ciudades. Se teme lo que pueda provocar esta revuelta que no tiene ninguna reivindicación religiosa en Egipto donde también el desempleo castiga a los jóvenes y a los graduados universitarios.