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lunes, 25 de octubre de 2010

Correa: desde el primer día, el acoso a mi mandato



  • En el país todos los cuadros de inteligencia trabajaban para la CIA

Hay grupos con vinculación política a los que no les interesa la democracia, sino mantener sus conductas represivas, afirma


  • No podemos claudicar ante balas asesinas; sería traicionar a los que murieron el día de la intentona golpista, señala
 
Blanche Petrich
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 25 de octubre de 2010, p. 2
 
Quito, 24 de octubre. El presidente Rafael Correa llega con un poco de atraso a su oficina en el Palacio de Carondelet, donde ha citado a La Jornada, porque antes ha ido a visitar en el hospital infantil a un niño de 11 años que el 30 de septiembre, entre el caos y la violencia desatada, recibió un disparo de bala expansiva en la pierna. El chico sufrió dos paros cardiacos pero por fin, casi al mes de los sucesos, se restablece satisfactoriamente.

Durante la entrevista Correa se expresa a ratos con una franqueza poco común en jefes de Estado: Estamos ciegos, en ceros, en materia de inteligencia para la seguridad interna. Indignado con los sectores que participaron en la conspiración, incluidas las organizaciones indígenas que ahora hacen política en alianza con la oposición de derecha. Cauteloso antes de avalar la lealtad de las fuerza armadas a su gobierno: se portaron muy profesionales. No todos, pero en general. Ahí también hay infiltración.

Basta con ponerle el tema de las horas de peligro que vivió el 30 de septiembre sobre la mesa para que reviva con vehemencia y evidente tensión los tres o cuatro momentos en los que sintió que podía morir, sobre todo durante el tiempo que estuvo retenido en el Hospital de la Policía: “Hubo un momento en el que lo único que hice fue rezar un padrenuestro y acostarme en el piso de la habitación. Más que miedo sentía indignación por la traición de esa gente. Y tristeza. Si me tocaba morir dejaba este proceso a medias, dejaba a mi familia, mis hijos.

En una sociedad civilizada, con gente como los golpistas no se conversa: se aplica la ley. Desencantado: Yo me siento como un perdedor; todos perdimos. Y retado: No vamos a claudicar, vamos a radicalizar este proceso. Es una deuda con la ciudadanía heroica que salió a la calle a defender la democracia.

Pero lo que de verdad lo enoja es la estrategia de sectores conservadores, repetida por medios de peso como CNN y The Washington Post, de negar que lo de hace un mes fue un complot: “Niegan el intento de asesinato del presidente, niegan que estuve secuestrado, dicen que esto es un show. ¿Quién se puede tragar esa piedra de molino? Ahí están las pruebas, ahí están los muertos, ¡por Dios!”

Es un dolor personal. Y se le nota. Alguien cercano al presidente nos contaría que en las primeras horas del conflicto, cuando se presentó al regimiento Quito para atender la protesta de los policías y se vio acosado y gaseado por éstos, uno de los sublevados llevaba un bate y le lanzó un golpe que iba directo a su rodilla lesionada, que lo tiene ya desde hace meses entrando y saliendo del quirófano, usando muletas y hasta silla de ruedas. Un escolta se interpuso. Le fracturaron el tobillo.

Más tarde otro guardia, uno de sus más cercanos, se quitó el chaleco antibalas para colocárselo al presidente. Le tocó una bala en la espalda y se teme que quede parapléjico. Finalmente, otro más, joven del Grupo de Operaciones Especiales, cayó abatido en el momento del rescate cuando cubría con su cuerpo la ventanilla de la camioneta sin blindaje en la que sacaban al presidente en medio de un intenso tiroteo.

Después de Zelaya, el siguiente soy yo

–Después del golpe a Manuel Zelaya, en Honduras (28 de junio 2009), usted declaró: yo soy el que sigue. ¿Qué señales veía usted entonces?
–Desde el primer día de mi gobierno vivimos una conspiración permanente, como todos los gobiernos del cambio en América Latina. Qué casualidad que somos nosotros –2002 Venezuela, 2008 Bolivia, 2009 Honduras, 2010 Ecuador– los que hemos sufrido intentos de golpe. La posibilidad de que esto sea casualidad es nula. ¿Por qué? Porque estamos cambiando las cosas.
–Sorprende la forma en que usted reconoce que las estructuras de inteligencia han sido penetradas por la CIA.
–Es que es así. Cuando yo llego al gobierno, sinceramente, por mi origen académico, ese tema ni siquiera era una prioridad. Fue mi gran error. ¿Qué es lo que me devuelve a la realidad? El primero de marzo de 2008, cuando tuvimos evidencia de que las instancias de seguridad del Estado ecuatoriano conocieron con anticipación del ataque colombiano a Angostura y no nos informaron. Le avisaron a la embajada de Estados Unidos.
“Ahí nos damos cuenta de que esas unidades recibían presupuesto de EU. Se forma una comisión que se pone a investigar y entre sus recomendaciones está desmantelarlas. Tenemos evidencias de que su jefe, el coronel Mario Pazmiño, era empleado de la CIA.
Cuando lo despido y decidimos que somos nosotros los que vamos a nombrar a la directiva de la unidad, la embajada de Estados Unidos decide llevarse el equipo que había dado. Pero los directores no sólo les dan los equipos, sus camionetas, las computadoras, sino ¡la información de las computadoras! Imagínese el servilismo de esta gente.
–¿Qué tan grande fue el boquete que se le hizo a la seguridad interna?
–Quedamos en cero. Todos los cuadros de inteligencia trabajaban para la CIA. Hemos tenido que buscar cuadros alternativos, algo que no se forma de la noche a la mañana. Recién en 2009 logramos aprobar la ley del sistema nacional de inteligencia.
–¿Esta debilidad es lo que se manifestó el 30 de septiembre?
–Por supuesto. Hubo traición en ciertos sectores de inteligencia de la policía.
–¿Y de las fuerzas armadas?
–También. El partido Sociedad Patriótica estuvo involucrado. Su origen es militar. Hay núcleos duros que, según consta en el informe de la Comisión de la Verdad, atentaron contra los derechos humanos y se sienten identificados con estos partidos.
–¿A esta hora usted puede confiar en la lealtad de las fuerzas armadas?
–Bueno, se portaron profesionalmente. No todos. Y en general tienen un agradecimiento con este gobierno, ya que les hemos duplicado el salario, los hemos equipado. Cuando llegamos los encontramos en un estado de indefensión. Sólo 7 mil, de 42 mil policías, tenían armas. Los dotamos con patrullas, municiones, equipos de telecomunicaciones. Lo mismo en la Fuerza Aérea. Al principio no teníamos prácticamente nada, ni helicópteros. Ahora tenemos ya 14 Super Tucanos.
Pero hay grupos duros con vinculaciones políticas a quienes no les interesa ni la Fuerza Aérea ni la democracia, sino mantener sus privilegios y sus conductas represivas.
–¿Que mecanismos tiene la ciudadanía para defenderse de conspiraciones de este tipo?
–En esto Hugo Chávez y Evo Morales nos llevan ventaja. Chávez viene de una formación militar, conoce de esto y ha transformado el inmenso capital político que tiene en estructuras organizadas. Evo viene de los movimientos sociales, de una larga lucha, y tiene el apoyo de todas esas bases. En Ecuador el proyecto de Alianza PAIS es una reacción de la ciudadanía ante tanto desastre, tanto saqueo. Y sinceramente no soy experto en cuestiones militares o policiacas. El desafío de la revolución ciudadana es transformar el apoyo popular que tenemos en estructuras movilizadas como la mejor manera de disuadir estas intentonas.
Desencuentros
–Usted viene de la academia, pero de la mano de un movimiento popular. Ecuador en los 90 fue pionero en la participación del movimiento indígena. ¿Ésa ya no es la base de su gobierno?
–Tenemos el apoyo de muchos movimientos sociales, pero cuidado: se ha manoseado mucho el nombre de movimiento social. Ahora cualquier cosa es movimiento social, cuando muchos de sus dirigentes son en realidad políticos fracasados que perdieron en las elecciones y hacen política desde sus estructuras para imponer su agenda.
“Hay un movimiento social e indígena que está con el status quo, con la derecha. Hay que separar la miel de la cizaña. Tiene razón en que el despertar del movimiento indígena de Ecuador en los 90 fue el movimiento social más importante de América Latina. Y nosotros estamos con ellos.
Pero se ha distorsionado mucho esa pureza inicial. Ese movimiento hizo un partido político, Pachakutik. Su directiva está tomada por ciertos líderes que votan con la derecha, y el 30 de septiembre pedían la renuncia del presidente. Es una pena enorme. La CONAIE y Pachakutik han perdido totalmente la brújula.
–El primer pronunciamiento de la CONAIE fue de rechazo al golpe.
–Después se desdijeron. Los asambleístas de Pachakutik estuvieron y están con los golpistas. Tibán hace unos días usó expresiones muy groseras. Dijo que si el presidente hubiera muerto no era por valiente, sino por cojudo. Su hermano, dicho sea de paso, es policía y está preso.
–¿Descarta usted un rencuentro con estos sectores?
–No. Yo estoy abierto. Pero ojo: movimiento indígena como proceso histórico de emancipación, ahí estamos totalmente de acuerdo. Nuestro gobierno es de los indígenas. En las elecciones pasadas donde sacamos mayor votación fue en la provincia de Embaburo, con mayor población indígena del país. Con los dirigentes de la CONAIE, con su miopía, con las barbaridades que han dicho –me han llamado genocida, xenófobo, etnocida–, con ellos va a ser muy difícil.
Obama, de confianza
–Habla de la penetración de la CIA, pero no del gobierno estadunidense. ¿Cual fue su papel en este episodio?
–Como gobierno, yo creo que Estados Unidos aquí no intervino. No excluimos la participación de ciertos sectores que actúan incluso contra el presidente Barack Obama. De ellos no tengo ninguna prueba, pero no excluyo que hayan intervenido de algún modo. Lo que sí excluyo, por la confianza que les tengo, es a Hillary Clinton y al presidente Obama.
–¿Dice que es de confianza su relación con Obama?
–Él me llamó un par de veces después del 30, muy cortés, preocupado por lo que se decía en ciertas publicaciones. Me aseguró que no tuvo nada que ver. Le respondí que no tenía que darme explicaciones. Es buena persona, pero no ha podido cambiar la inercia de gran parte del aparato político de Estados Unidos.
–La versión de que el 30 de septiembre no hubo un intento golpista ha encontrado mucho eco. La duda ha calado. ¿Qué se pretende negando las evidencias?
–La ignorancia de la derecha y de ciertos medios de comunicación es tal, que ni siquiera conocen que una de las categorías básicas de sociología política latinoamericana es que cualquier levantamiento de fuerza pública ya se considera un golpe de Estado. Lo que hubo fue una agenda política que se puso en marcha desde el momento en que yo llego al Regimiento Quito y cercan la caravana presidencial. Ahí estaba el lugarteniente del coronel Lucio Gutiérrez (ex presidente golpista y derrocado a la vez, fundador del partido opositor Sociedad Patriótica), Fidel Araujo, con chaleco antibalas dirigiendo la operación. (Araujo fue detenido sin derecho a fianza el 5 de octubre). En sus declaraciones ha dicho que estaba ahí porque había ido a visitar a su mamacita que estaba cerca.
–¿Por qué esta estrategia?
–Porque nos tratan de desacreditar. Niegan el intento de asesinato, que estuve secuestrado. Ahí están las pruebas, ahí están los muertos, los registros de las telecomunicaciones de las radiopatrullas con la orden maten a Correa. ¿En una protesta policial por mejoras salariales tratas de tomarte las antenas de televisión, la televisora oficial, cierras el aeropuerto? Creo que con estas mentiras están cayendo en ridículo. En buena hora.

De La hoguera bárbara y la cercanía de la muerte

–Estos días, a propósito del plan B, el del magnicidio, hay quienes han recordado el libro La hoguera bárbara, sobre el brutal asesinato, hace un siglo, de Eloy Alfaro.
–El relato de Alfredo Pareja sobre cómo arrastraron hasta la muerte a nuestro líder liberal. No, no me voy a comparar con Eloy Alfaro, el único que ha hecho una verdadera revolución en este país y que para nosotros es una inspiración. Pero esto que pasó el 30 sí tuvo mucho de bárbaro. Vengo de visitar a un niño que a tres cuadras de aquí fue herido ese día. Estos desalmados le dieron 17 balazos a una ambulancia, hirieron al conductor y al asistente y en esa balacera una bala le atraviesa la pierna al menor.
–¿Qué pasó por su cabeza, pensó que de verdad podía morir?
–Sí, claro, no en uno, sino en varios momentos. Ahora sé que cuando a mí me llevaban al hospital, entre los gases y los sublevados que me golpeaban, el director del Hospital de la Policía (César Carrión) mandó poner candados para que no pudiéramos entrar. La seguridad mía tuvo que rastrear el área, penetró por otro lado, quitaron los candados y abrieron. Luego declaró a CNN que yo no estuve secuestrado, sino que estuve perfectamente atendido.
“¿Cual es la verdad? Que cuando nos llevan a emergencias no nos dejan salir, tuvimos que refugiarnos en el tercer piso con la poca seguridad que tenía en ese momento y cerramos la puerta. La quisieron tumbar. Siempre estuvimos acorralados, hasta que llegó una unidad de elite a darnos resguardo.
Hubo tres o cuatro momentos en que sí sentí la muerte muy cerca. Uno, cuando golpeaban la puerta del tercer piso estos salvajes para buscarnos. No nos venían a saludar, ¿verdad? Y después...
Correa se detiene unos segundos, da un gran suspiro. Es notorio que está reviviendo momentos de gran intensidad. Se repone instantáneamente y sigue:
“Después viene mi seguridad y me dice que interceptó comunicaciones con la orden de matarme, que ya vienen, están subiendo francotiradores. Se oía la balacera. Yo lo único que hice fue rezar un padrenuestro y acostarme en el piso de la habitación.
“Otro momento fue durante el rescate. Balas por todos lados. Llegaron a rescatarme en una silla de ruedas, tengo 25 puntos en la rodilla de la última operación. No se podía salir por la puerta principal. Tuvieron que esconderme unos 10 minutos en un cuartito de limpieza, oscuro. Dieron la orden de salir por atrás y ahí también nos balearon. Con todo mi equipo sentíamos la muerte muy cerca, pero hubo mucha serenidad.
–Perdón por la pregunta, pero ¿qué sintió?
–Más que miedo, una indignación enorme por la traición. Y tristeza. Si me tocaba morir dejaba este proceso a medias, dejaba a mi familia, mis hijos. (sacude la cabeza casi imperceptiblemente.)
Hubo cinco muertes y decenas de heridos entre mi gente. Es un verdadero milagro que esté vivo, porque ¡cómo nos dieron bala!
–Políticamente, ¿cómo se siente ahora? ¿Cuales son las perspectivas de su proyecto?
–Dicen que el 30 de septiembre hubo una victoria porque aumentó nuestro índice de popularidad. Pero yo me siento un perdedor. Renunciaría a esos puntos de popularidad si pudiera volver a la vida a estos jóvenes que murieron ese aciago día. Tengo a mi escolta en un hospital en Estados Unidos. Dios quiera que no quede parapléjico. Todos perdimos.
–¿Es hora de cambiar, de frenar la revolución o, por el contrario, de radicalizar algunas medidas?
–Por supuesto, radicalizar. ¿Cambiar qué, por qué? Si tenemos más apoyo que nunca. No podemos claudicar ante balas asesinas. Sería traicionar a los que murieron ese día, a esa ciudadanía heroica que salió desarmada a defender la democracia. Reconciliar con criminales es imposible, eso sería permitir la impunidad. Vamos a continuar. Aún más: radicalizaremos la revolución.

viernes, 22 de octubre de 2010

50 años de bloqueo, 50 años de fracasos...



50 años de bloqueo
 
Hostilidad de EU a Cuba, una historia de fracasos
 
  • Washington hizo ilegal desde 1962 cualquier transacción con La Habana
  • El pacto de la isla con la URSS, razón para justificar el aislamiento impuesto

Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 22 de octubre de 2010, p. 2
 
La Habana, 21 de octubre. Cincuenta años de fracaso. Así resumió esta semana su visión sobre el bloqueo estadunidense contra Cuba el comentarista John Stossel, uno de los de mayor audiencia en la conservadora cadena televisiva Fox.

La hostilidad de Washington hacia la isla se ampara en una norma tan lejana como la Ley de Comercio con el Enemigo, de 1917, que fue parte del arsenal estadunidense en la Primera Guerra Mundial; se desarrolló como uno de los focos de tensión de la guerra fría y tiene nuevas expresiones en el mandato de Barack Obama, el undécimo presidente que prolonga la coerción contra la isla.

Stossel fue uno de los comentaristas que citaron el pasado 19 de octubre como el día en que se cumplieron 50 años del bloqueo. En realidad, en esa fecha de 1960 el presidente Dwight Eisenhower prohibió a los barcos de Estados Unidos efectuar exportaciones a Cuba.

El 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva presidencial 3447, amparada en la Ley de Asistencia Extranjera del 4 de septiembre de 1961, estableciendo como política gubernamental el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla.

El comunismo colapsó en países con los que tuvimos relaciones comerciales porque el comunismo no funciona, señaló Stossel en su blog. Sería mejor para los cubanos y el mundo ver el desenvolvimiento del comunismo cubano sin la intervención de Estados Unidos.

A estas alturas, un amplio sector de los medios informativos en Estados Unidos cree, por las más diversas causas, que su gobierno debe levantar las represalias contra La Habana. Hace más de dos décadas se rompió el consenso bipartidista que apoyaba el bloqueo y es creciente la oposición a esa medida en ambas cámaras del Congreso.

Aunque son un fósil de los conflictos estratégicos del siglo pasado, las sanciones contra Cuba están vigentes. Con algunas excepciones, impiden a la isla exportar e importar libremente productos y servicios hacia Estados Unidos, su mercado natural; emplear el dólar estadunidense en operaciones internacionales o tener acceso a créditos de bancos de ese país, de sus filiales y de organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo.

El impacto extraterritorial de las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996) impide el comercio de Cuba con subsidiarias de firmas estadunidenses en terceros países; prohíbe a empresas de cualquier nacionalidad exportar a Estados Unidos productos de origen cubano o que tengan algún componente de esa procedencia, o bien, vender bienes o servicios a la isla con más de 10 por ciento de componentes estadunidenses y cierra la entrada durante seis meses a buques que hayan atracado en la nación caribeña o transporten mercancías por cuenta de La Habana. Entre otras implicaciones, las medidas prohíben a bancos de terceros países abrir cuentas en dólares estadunidenses a personas jurídicas o naturales cubanas, las que, a su vez, no pueden realizar transacciones en esa moneda.

La historia ya se escribe con información abundante, por la desclasificación de documentos en Estados Unidos. La apertura significativa más reciente fue en 1991, cuando se publicó un volumen de la serie de memorias del Departamento de Estado, que comprende las relaciones con Cuba entre 1958 y 1960.

Desmenuzando esa parte de documentación disponible, Ricardo Alarcón, líder parlamentario y experto en las relaciones con Estados Unidos, explicaba que los papeles muestran que Eisenhower emprendió la defensa activa del gobierno de Fulgencio Batista. “Al acentuarse la bancarrota de aquel régimen, ocultar el respaldo que seguía entregándole pasó a ser una prioridad para la administración (…) junto al empeño por detener la victoria popular”.

Desde el primero de enero de 1959, cuando multitudes salieron a las calles cubanas, fundiendo la celebración del Año Nuevo con el triunfo de la revolución, se escalonaron las acciones hostiles de Washington. Funcionarios del régimen depuesto llegaron a Miami con fondos públicos de la isla, que Estados Unidos se negó a devolver al nuevo régimen; los cálculos de la época los cifraron en más de 400 millones de dólares.

El mismo año, el gobierno revolucionario tomó decisiones que golpearon directamente intereses estadunidenses: rebaja de la tarifa eléctrica, intervención de la empresa telefónica, una reforma agraria, límite a la repatriación de beneficios, una ley de petróleo y otra de minas.

En 1960, Cuba firmó el primer convenio comercial con la Unión Soviética y disparó la reacción que durante décadas sería el paraguas bajo el cual Estados Unidos explicaría sus represalias: la isla pasaba a ser una amenaza comunista.

A lo largo del tiempo el discurso cambió según la época. Como condición para levantar el bloqueo, el gobierno de Washington quiso, sucesivamente, que Cuba saliera de la órbita soviética; que dejara de apoyar a las guerrillas latinoamericanas; que saliera de Angola o que cambiara su sistema político.

1960 fue un año de ascenso en la espiral del conflicto. Las petroleras estadunidenses se negaron a refinar crudo soviético y La Habana las intervino. Eisenhower suspendió la cuota azucarera para la zafra en curso. La isla nacionalizó la banca extranjera y 382 empresas privadas. Washington reaccionó con las prohibiciones a los barcos.

La contienda transcurrió entre sabotajes a objetivos económicos, de los que Cuba responsabilizó al gobierno de Estados Unidos y a los exiliados. Todavía en 1960, Washington aprobó un plan de presiones contra la isla y recomendó a sus ciudadanos abstenerse de viajar al país vecino, salvo casos de emergencia.

Con Kennedy, embargo total

John F. Kennedy avivó la hoguera. En 1961 suspendió por completo la cuota azucarera cubana y el Congreso lo autorizó a establecer un embargo total sobre el comercio con la isla. Tras el fracaso de la invasión a Playa Girón, en abril de ese año, el jefe de la Casa Blanca autorizó el Proyecto Cuba (u Operación Mangosta), un plan de ataques que incluyó sabotajes contra ese país.

El Proyecto Cuba se desarrolló durante 1962, año en que se declaró formalmente el bloqueo. Las represalias se endurecieron en 1963, cuando el Departamento del Tesoro invocó la Ley de Comercio con el Enemigo para establecer unas Regulaciones de Control de Activos Cubanos, que detallaron cómo sería el cerco.

Durante las décadas siguientes, la coerción arreció; se fueron precisando hasta los detalles y sólo en algunas épocas llegó a tener alivios parciales. En 1988, con el gobierno de Ronald Reagan, se penalizaron las violaciones al bloqueo y para ello aumentó la actividad de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

George W.H. Bush refrendó en 1992 la Ley para la Democracia en Cuba (o ley Torricelli), que prohíbe el comercio de las subsidiarias estadunidenses con la isla; prohíbe a los barcos que toquen puertos cubanos con fines comerciales, atracar en puertos estadunidenses en los siguientes 180 días y establece el Carril II o incremento de información e intercambio entre habitantes de ambos países.

Bill Clinton firmó en 1996 la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas (Helms-Burton), que consolida toda la política de hostilidad económica contra Cuba. Desde entonces, las opciones para eliminar el bloqueo contra la isla son una decisión del Congreso, que derogue esa norma, o acciones ejecutivas presidenciales, que dispongan y acumulen excepciones.


miércoles, 20 de octubre de 2010

"Tarea sagrada", la cooperación con Irán, afirma Chávez a Ahmadinejad



  • Venezuela, con derechos y también obligaciones en lo nuclear: EU
Tarea sagrada, la cooperación con Irán, afirma Chávez a Ahmadinejad
 
  • Habrá intercambio comercial en petróleo, gas y petroquímica: medios
 
Afp, Xinhua y Dpa
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de octubre de 2010, p. 25
 
Teherán, 19 de octubre. El presidente venezolano, Hugo Chávez, aseguró hoy que la cooperación con Irán es una tarea sagrada para su país al ser recibido aquí por su par iraní, Mahmud Ahmadinejad.

Nuestros lazos con Irán son sólidos y fraternales y Venezuela estará junto a la gran nación de Irán en cualquier circunstancia, dijo Chávez tras reunirse en Teherán con Ahmadinejad.

La expansión de la cooperación con Irán es una tarea sagrada para Venezuela que perseguiremos con seriedad, añadió el presidente venezolano, quien llegó en la noche lunes a Teherán en el contexto de una gira internacional.

Si países independientes como Irán y Venezuela combinaran sus potenciales, nuestro poder contra el imperialismo (Estados Unidos) aumentará considerablemente, apuntó Chávez, quien expresó su deseo de ampliar seriamente las relaciones con Irán.

Ahmadinejad, por su parte, dijo que a pesar de todas las presiones de los poderes imperialistas las naciones independientes todavía pueden cambiar el orden mundial en su propio beneficio a través de la fuerza y la unidad.

Durante el encuentro entre los dos presidentes, que duró varias horas, se abordó el fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de comercio y energía.

Estos dos sectores de la economía se vieron fuertemente afectados desde el pasado 9 de junio por las sanciones que Occidente reforzó contra Irán por su programa nuclear, y que afectan particularmente la actividad bancaria así como al sector petrolero, con el que Irán obtiene 80 por ciento de sus reservas en divisas.

Según el canal de televisión iraní Press TV, Teherán y Caracas quieren desarrollar su cooperación en los sectores del petróleo, el gas y la petroquímica.

Los dos países están unidos por numerosos acuerdos –casi 80 en total, según la embajada de Venezuela en Teherán–, en particular en los sectores de la energía, bancos e industria.

El presidente iraní estuvo en Venezuela en noviembre de 2009. Chávez, con este viaje, suma nueve visitas a la república islámica.

Más tarde, el presidente estadunidense Barack Obama declaró que Venezuela tiene derechos a la hora de desarrollar pacíficamente el poder nuclear pero también tiene obligaciones.

En declaraciones a medios hispanos, Obama indicó que el antagonismo entre nuestros dos países no es inevitable, y agregó: Queremos que el pueblo de Venezuela mejore económicamente, y también que su voz sea escuchada por su gobierno.

sábado, 16 de octubre de 2010

Venezuela construirá su primera central nuclear con apoyo del gobierno ruso



Inauguramos el TAG "Ladren Perros"... saludos!


  • Ambos países la explotarán; tendrá 500 megavatios de potencia, la mitad de su similar iraní
Venezuela construirá su primera central nuclear con apoyo del gobierno ruso
  • No fabricaremos la bomba, afirma Chávez; limpias y abiertas, nuestras intenciones: Medvediev
  • EU dice no estar preocupado, pero advierte que vigilará muy estrechamente la evolución del acuerdo

Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 16 de octubre de 2010, p. 22
Moscú, 15 de octubre. Venezuela y Rusia acordaron este viernes construir y explotar la primera central nuclear en territorio venezolano, que tendrá 500 megavatios de potencia, la mitad de la que tiene la planta atómica de Bushehr en Irán, que ingenieros rusos en fecha reciente pusieron en funcionamiento en el golfo Pérsico.

Hoy hemos coincidido en que nuestros países están interesados en desarrollar la cooperación tecnológica. Como ejemplo, acabamos de firmar un acuerdo de cooperación en el ámbito nuclear, anunció el presidente Dimitri Medvediev en la conferencia de prensa al término de sus conversaciones con su homólogo venezolano Hugo Chávez.

La construcción de una planta atómica, negociada en abril durante la visita a Venezuela de Vladimir Putin, primer ministro ruso, fue rubricada esta mañana en el Kremlin por Serguei Kiriyenko, director de la agencia nuclear rusa, y el ministro de Asuntos Exteriores venezolano, Nicolás Maduro.

Para el mandatario ruso, no sé quién se va a estremecer por esto, el presidente (Chávez) dijo que habrá estados en los que la noticia provocará diferentes reacciones.

Y puntualizó: Me gustaría subrayar que nuestras intenciones son limpias y abiertas: nosotros queremos que nuestro socio, la República Bolivariana de Venezuela, cuente con un amplio espectro de opciones energéticas.

El jefe del Estado ruso se preguntó ¿por qué Venezuela no tendría una central?, y respondió que ello le otorga independencia, incluso en el caso de caer las cotizaciones del petróleo. Nuestras economías son vulnerables, hemos hablado de ello. Incluso un país tan rico en petróleo y gas como Venezuela necesita nuevas fuentes de energía.

Según Medvediev, hablamos de alta tecnología y, por primera vez, incluso hemos abordado la cooperación en el espacio y la industria farmacéutica.

Campaña de satanización

Chávez, por su parte, reiteró que su país no tiene planes de fabricar la bomba atómica.

El líder bolivariano denunció una campaña de satanización contra Venezuela tanto en América como en Europa occidental, que empezó cuando Caracas y Moscú iniciaron su cooperación técnica y militar, que era una urgencia que teníamos nosotros.

Subrayó: Entonces se inició la campaña de que Rusia arma a Venezuela para agredir a otras naciones o armar a movimientos terroristas. Una mentira y mil mentiras, una infamia y mil infamias.

Durante esta novena visita de Chávez –que forma parte de una gira que también incluye a Bielorrusia, Ucrania, Irán, Siria, Libia, Argelia y Portugual–, ambos países suscribieron un convenio para traspasar los activos de British Petroleum en Venezuela a la compañía ruso-británica THK-BP.

Se firmó también el plan de acción para desarrollar las relaciones de cooperación hasta 2014, un acuerdo intergubernamental en materia de asistencia aduanera y cinco convenios bilaterales en industria automotriz, turbinas para gas, transporte y extracción de gas.

Las partes suscribieron un protocolo de intenciones que hizo posible al presidente Chávez anunciar que venderá todoterrenos Niva a 7 mil dólares la unidad.

Mil 600 millones de dólares le pagará Rosneft a Petróleos de Venezuela por adquirir 50 por ciento de la compañía alemana Ruhr Oël GMBH, un precio justo, según Igor Sechin, viceprimer ministro ruso a cargo de energéticos.

Sechin reveló que el primer bloque perforado por Gazprom en Venezuela, Urumaco-1, no dio resultados y se consideró sin perspectivas y será cambiado.

Cuando produzcamos el primer barril de petróleo de Junín, te lo voy a traer. Mientras, te regalo chocolate de Venezuela, el mejor chocolate del mundo, y mermelada de plátano, dijo Chávez mientras sacaba de una bolsa una selección de productos de su país.

Rusia está en mi corazón, declaró el mandatario venezolano con anterioridad, cuando colocó en Moscú la primera piedra de un monumento al héroe nacional de su país, Simón Bolívar.

Por último, el Departamento de Estado dijo que pase lo que pase con el anuncio de hoy, Venezuela y Rusia tienen obligaciones internacionales y esperamos que las cumplan, reportó Dpa

El vocero Philipi Crowley indicó que a Estados Unidos no le preocupan las relaciones entre Venezuela y Rusia, pero advirtió que sí vigilará muy estrechamente la evolución del acuerdo alcanzado entre Moscú y Caracas.