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miércoles, 26 de enero de 2011

Ex premier británico Brown teme revuelta global de estudiantes desempleados y hambrientos



Bajo la Lupa
Ex premier británico Brown teme revuelta global de estudiantes desempleados y hambrientos
Alfredo Jalife-Rahme
Los totalitarismos globales, en lo económico como en lo político, se han puesto a temblar.

¿Será 2011 el año fatídico de la revuelta de los desempleados universitarios hambrientos (que ya suena a triple pleonasmo) que vaticinó el prospectivista Gerald Celente (Bajo la Lupa, 16/1/11) y que empieza a sacudir a los países totalitarios de la Tierra, sean neoliberales en lo económico o sean autocráticos en lo político?

La Revolución del Jazmín en Túnez (Bajo la Lupa, 19/1/11) expande su penetrante aroma en los cuatro rincones del mundo árabe y ha alcanzado al distante Yemen y hasta un país islámico no árabe como Albania (La Revuelta del Jazmín Alcanza Albania, Euractiv.com, 24/1/11).

Nada menos que el ex premier laborista británico Gordon Brown, uno de los artífices junto a Baby Bush (y luego con Obama) de la creación hasta ahora estéril del G-20 para intentar salvar al capitalismo barbárico de su entropía ineluctable, advirtió la epidemia (sic) del desempleo juvenil global (Larry Elliot, The Guardian, 18/1/11).

Larry Elliot adelantó un día antes parte de la magistral Conferencia Ted Kennedy/John Harvard que impartiría Brown en un distrito londinense y en la que solicitaría a Barack Obama tomar el liderazgo para ayudar (sic) a 81 millones por debajo de los 25 años. ¿Son tan pocos?

¿Cómo los habrán medido Brown y/o la OIT, controlada por la plutocracia global, que tiene diferentes mediciones y definiciones de sastre para el desempleo del desastre tratándose de países desarrollados y no desarrollados?

¿Posee Obama la autoridad moral –no se diga, la potestad tangible–, para rescatar a los desempleados estudiantes hambrientos cuando ha sucumbido a las garras de la bancocracia de Wall Street, como delatan sus dos recientes nombramientos en el primer círculo de la Casa Blanca que benefician a JP Morgan-Chase y a General Electric?

Elliot comenta que la conferencia de Brown será a nombre de los jóvenes desempleados del mundo. ¿Quién lo nombró con tan alta distinción?

Brown advierte que tal epidemia obliga a urgentes medidas conjuntas del G-20 (sic) de países desarrollados y en vías de desarrollo. La misma Gran Bretaña (GB) no se salva de la epidemia del desempleo de sus propios contestatarios jóvenes.

Pero lo grave del asunto es que Brown viene usando fútilmente como bandera política la bomba de tiempo del desempleo juvenil desde hace más de un año cuando aún era primer ministro (The Guardian, 19/11/09) y no pudo resolverla con sus donativos vulgares, unas migajas tangenciales que desembocaron en su defenestración en las urnas y luego en las violentas protestas estudiantiles de fin de año en Londres.

Ocho meses después de ser defenestrado, Brown se percata otra vez que el desempleo es una bomba mundial de tiempo para los países desarrollados y los no desarrollados.

¿Incluirá Brown al México neoliberal itamita donde Calderón más se hunde y más alardea ecómicamente su éxito nihilista.

Exclusivamente para GB, Brown admite un millón de jóvenes desempleados menores de 25 años. Pero no tarda en curarse estadísticamente en salud: “puede volverse un mayor problema si, como sospecho (sic), el número de jóvenes a quienes se les niega la educación (…) crece por encima de 70 millones de aquí a 2016”. Una clásica elucubración mental de los mendaces políticos.

En su discurso –que parece diseñado para el consumo doméstico (a los políticos de GB, en su fase colonial como poscolonial, les importa un comino el mundo fuera de su exiguo archipiélago y dominio anglosférico)– Brown expectora que el mundo (sic) necesita asegurarse que los jóvenes no sean las mayores (sic) víctimas de la crisis global y asegurarse que no estarán peor que sus familiares.

¿No fue, acaso, Brown corresponsable de la crisis global cuando fue encargado de las finanzas y la economía en el gabinete del hoy vilipendiado Tony Blair (10 años) y primer ministro (3 años), en un total gubernamental ejecutivo de 13 años, es decir, en el auge y caída de la globalización financierista?

¿Pero quién garantiza que los familiares de los desempleados estudiantes hambrientos, específicamente en GB, van a prolongar su artificial bienestar cuando sus fondos de pensiones han sido desfondados por el parasitismo de la bancocracia global con sede en la City?

London SE1 (21/1/11) brinda la reseña de la conferencia magistral de Brown –en franca defensa de la globalización financierista y contra los nacionalismos regenerativos que perjudican los intereses egoístas de la City–, donde se extingue notablemente su tema nodal sobre el desempleo juvenil global que había adelantado LE.

¿Quién lo habrá frenado de un día al otro de su falso samaritanismo?

Por cierto, su conferencia fue apadrinada por la Sociedad Fabiana que pregona el socialismo democrático mediante reformas graduales frente a la rebeldía marxista, lo que explica el casi quietismo, para no decir ataraxia confabulada, de Brown en la etapa (r) evolucionaria global donde brilla el paradigma tunecino.

Seguramente Brown habrá leído en el mismo rotativo, tres días después, el artículo de John Vidal (The Guardian, 23/1/11) sobre la especulación de los alimentos: la gente muere de hambre mientras los bancos ganan fortunas con los alimentos cuando los más pobres pagan el precio.

Vidal cita a Mike Masters, directivo del fondo Masters Capital Management, quien testificó ante el Senado de EU, que el negocio de los alimentos es especulativo entre 70 y 80 por ciento ¡Nada más! ¿De qué sirve que lo sepan los senadores del ancien régime global?

También cita a Hilda Ochoa-Brillembourg, presidenta de Strategic Investment Group, con sede en Nueva York, quien admite que la demanda especulativa (sic) para los futuros en materias primas ha aumentado desde 2008 entre 40 por ciento y 80 por ciento en los futuros agrícolas. So what? Bajo la Lupa lo ha demostrado hasta la saciedad (16, 23 y 27/4/08; 4/8/10; 16 y 19/1/11).

¿Afectará siempre la hambruna global a los jóvenes desempleados del G-7?

Brown, un impenitente de la globalización financierista, es además un falso profeta. En su reciente libro Mas allá del crash: superar la primera crisis de la globalización, asevera haber sido engañado por los banqueros globales (¡Cómo no!) a quienes ahora recrimina muy a destiempo (¡con 13 años de atraso ejecutivo!) tanto su incompetencia como su carencia de moral.

No hay vuelta de hoja para los políticos muy bien lubricados del ancien régime del G-7: si desean evitar la humillación de ser derrocados del poder, al estilo del paradigma tunecino, deben optar entre el parasitismo de su bancocracia global o el bien común para aliviar la tragedia de sus desempleados estudiantes hambrientos, cuando el destino de ambos se ha vuelto incompatible.

A los anteriores y actuales líderes del ancien régime global del G-7, al estilo de Blair y Brown, rogamos cesen de preocuparse y ocuparse del resto del mundo que sabrá como requilibrar las fuerzas biológicas en juego, que ya lo está haciendo en la periferia de la agónica globalización financierista desde Túnez hasta Albania.

domingo, 16 de enero de 2011

Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios



Bajo la Lupa
Túnez: colapso neoliberal, alza alimentaria y revuelta Facebook de desempleados universitarios
Alfredo Jalife-Rahme
¡Pónganse a temblar, países totalitarios!

Si en Túnez –país apacible, moderno con economía liberalizada, muy educado y uno de los más moderados del mundo árabe de 25 países y territorios, ya no se diga, del mundo islámico en general de 57 países–, su régimen tiránico pudo ser derrocado en tan sólo tres semanas por la valiente protesta universitaria y su legión de desempleados, ergo, cualquier país del planeta puede sucumbir sin excepción a la nueva rebelión juvenil global, que ya habíamos anticipado (ver Bajo la Lupa, 1/4/09 y 2/6/10), como consecuencia del desplome del pernicioso modelo neoliberal, al unísono de la decadencia de EU y su caduco orden unipolar.

¿Quiénes alucinaron que las revoluciones habían sido aniquiladas por las fuerzas esotéricas y barbáricas del mercado neoliberal?

La injusticia atroz de las fuerzas del mercado –es decir, su bancocracia delincuencial: los banksters quienes dominan el sistema financiero y económico global desde Wall Street y la City, y propician el alza especulativa de los alimentos (¿Desató Goldman Sachs la guerra alimentaria global?, Bajo la Lupa, 4/8/10)– está resultando la gran catalizadora de la revuelta exquisitamente juvenil que se está desatando en todo el planeta y ha alcanzado inverosímilmente hasta las calles de Londres –como si los jóvenes desempleados europeos fueran diferentes a sus similares de la periferia explotada.

La historia se repite vengativamente en la antigua Cartago ahora con la novedad tecnológica del momento (Facebook) que usan los desempleados universitarios para contrarrestar la represión gubernamental y el control neoliberal de sus multimedia desinformativos.

La revolución del jazmín en Túnez ha seguido hasta ahora la secuencia de la Revolución Francesa 221 años atrás: alza de los alimentos, revuelta de los desempleados universitarios (los sans-culotte del siglo XXI, los ninis mexicanos) y fuga del monarca republicano Zine Abidine Bin Ali (de un reinado represor de 23 años) con su María Antonieta magrebina: su esposa Leila Trabulse, ex peinadora y trepadora social, quien con su siniestra familia concentró una buena tajada de la riqueza nacional y las privatizaciones neoliberales a costa de las privaciones y hambruna generalizadas, cuya cleptocracia fue expuesta por Wikileaks.

Falta ver si habrá decapitación regicida en la Bastilla tunecina y si luego afloran los jacobinos magrebinos. Porque las revoluciones –sobre todo, las espontáneas y acéfalas–, también se pueden pervertir y quedarse en mera catarsis colectiva coyuntural sin programa para el futuro.

La revolución del jazmín y su celeridad pasmosa han cautivado al mundo árabe de 360 millones, gracias a la estupenda cobertura de la televisora qatarí Al-Jazeera.

Su etiología –en el diminuto país magrebino (163 mil 610 kilómetros cuadrados y 10.5 millones de habitantes) relativamente próspero– fue el alza de los alimentos y la gasolina en medio del desempleo masivo que flagela a sus universitarios y a su clase media, una de las mejor educadas del mundo árabe (con libaneses y palestinos) que ostenta un envidiable lugar 17 mundial en su calidad del sistema de educación superior, según el Reporte de competitividad global (del neoliberal Foro Económico Mundial de Davos).

Su detonador fue la inmolación de Muhamed Buazizi, hoy icono de la revolución del jazmín: universitario desempleado (ya suena a pleonasmo) de 26 años, a quien la policía confiscó las frutas y verduras que vendía por carecer de permiso, en la ciudad central de Sidi Buzid, lo cual dejaba sin sustento a su familia.

La inmolación de Buazizi, imitada por otros suicidios juveniles contestatarios, constituyó la metáfora de la muerte en vida de los universitarios desempleados quienes perdieron el miedo y protestaron en las calles durante tres semanas, pese al uso desproporcionado de la fuerza (120 muertos) por una policía de corte medieval –significativamente reprobada por el ejército–, para conseguir la fuga del tirano republicano apoyado hasta el último segundo por EU y Francia, quienes en un día perdieron a importantes aliados en dos países de origen fenicio en el mar Mediterráneo: Líbano (la eyección del primer sunnita Saad Hariri por el bloque de los chiítas de Hezbollah y los cristianos del general Michel Aoun) y Túnez.

Es la primera vez en la historia moderna del mundo árabe que un tirano es derrocado por las protestas callejeras, lo cual, a juicio de varios analistas, puede provocar un efecto dominó en la región.

El mundo árabe en su conjunto atraviesa por una de las peores crisis de su historia moderna. Sin contar las transiciones sucesorias (Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, etcétera), de sus 25 países y territorios llevo la contabilidad de 11 convulsiones, de diferente etiología y sincronía: desde guerras foráneas (Irak y Yemen), pasando por protestas callejeras a las exorbitantes alzas alimentarias (Argelia, Marruecos, Egipto, Libia y Jordania), hasta balcanizaciones (Sudán y Somalia) y vulcanizaciones (Líbano y Palestina).

Quienes posean petróleo podrán compensar hasta cierto punto las alzas alimentarias, mientras quienes carezcan del oro negro es probable que sucumban a las protestas de poblaciones demográficamente a mayoría juvenil dispuestas a ofrendar sus vidas en revoluciones de supervivencia (específicamente de hambruna), más que genuinamente democráticas.

El analista cristiano estadunidense-palestino-jordano Rami G. Khouri (The Daily Star, 15/1/11) se centra en tres modelos de acción política y cambio a seguir –Sudán, Líbano y Túnez– que comparten un problema común: el existente orden político y económico en el mundo árabe es inestable e insostenible porque no satisface a la mayoría de sus ciudadanos.

Elaine Ganley y Bouazza Ben Bouazza (Ap, 11/1/11) colocan en relieve que los jóvenes desempleados usan el Facebook para coordinar su revuelta en Túnez, país islámico reputado moderado y símbolo de la modernidad, pero incapaz de brindar oportunidades a sus jóvenes. ¿Para qué sirve, entonces?

Insisten en que su modernidad alcanzó a sus mujeres, quienes tienen derecho a iniciar el proceso de divorcio y se les prohíbe portar el velo en lugares públicos (a diferencia de las islámicas tradicionales).

Bin Ali, monarca republicano depuesto, y la familia de su ambiciosa cónyuge (el cártel gansteril de los Trabulse), se olvidaron que un país que aniquila a sus jóvenes apuesta a su inmolación futura y, en este caso, a su propio suicidio en forma expedita.

En entrevista televisiva a Russia Today (10/1/11), Gerald Celente, prospectivista y fundador de Trends Research Institute, consideró que 2011 será el año de la revuelta de los jóvenes mediante Internet.

El peor error de juicio consiste en pretender que la revolución del jazmín y sus inmolaciones regenerativas están confinadas al mundo árabe.

El futuro se rebela y revela al pasado y al presente inviables: hoy el paradigma tunecino se encuentra en los cuatro rincones del planeta como expresión inevitable de la revuelta global de los desempleados juveniles desde México hasta Camerún.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Maldición de los Madoff: suicidios, bancos mafiosos y la "diabólica" Sonja Kohn




Bajo la Lupa
Maldición de los Madoff: suicidios, bancos mafiosos y la diabólica Sonja Kohn

Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes: en mis artículos “El estafador Bernie Madoff y su lavado de dinero” (Bajo la Lupa, 15/3/09) y “Estafa de Stanford: del cártel del Golfo a Castañeda Gutman” (Bajo la Lupa, 4/3/09) propuse la hipótesis de probables intersecciones caribeñas del Irán-contras con los atracos bancarios de la financiera mafiosa Stanford y el delincuente Bernie Madoff.
Quienes somos verdadera y científicamente de origen semita (cerca de 422 millones de origen árabe frente a una ínfima minoría que pretende expropiar monopólicamente el término) ostentamos una proclividad cultural de creer en la maldición familiar, atavismo idiosincrásico legado por los sumerios, fenicios y cretenses a la cultura helénica, cuyo summum lo constituye la tragedia tebana de la familia de los labdácidas, a la que pertenecía míticamente Edipo rey, quien no pudo escapar a su destino funesto.

Hechos: resulta que la maldición familiar alcanzó a los Madoff, cuando Mark, de 46 años, uno de los dos hijos del delincuente Bernie –el mayor cleptómano de la historia de la humanidad, por 100 mil millones de dólares–, aparentemente se ahorcó (si es que no lo asesinaron las implicadas mafias traicionadas), en su lujoso departamento de SoHo (Nueva York) en el segundo aniversario del arresto de su padre (NBC News, 11/12/12).


Mark ya no podía vivir con el estigma (en su correo cesó de usar sus apellidos) y su hoy viuda Stephanie había entablado un juicio para cambiar tanto el apellido de su esposo como el de sus dos hijos, debido a las amenazas y a la humillación sufridas por el escándalo.

El lamentable suicidio de Mark sucede durante el diluvio de juicios legales del fideicomiso liquidador de la quiebra de Madoff, en representación de los afectados y que encabeza el abogado Irving Picard, quien ha resultado una verdadera fiera.

Picard se le fue a la yugular a los principales bancos anglosajones –desde HSBC pasando por JP Morgan-Chase hasta Citigroup, que forman parte de los 13 banksters (ver Bajo la Lupa, 1/12/012)– envueltos en la bidireccionalidad criminal financiera tanto con el blanqueador confeso Bernie –a quien no le han faltado sus apologistas (ver Respuesta a Adolfo Gilly, El Correo Ilustrado, La Jornada, 30/12/08)– como con una figura inesperada: su socia israelí-austriaca Sonja Kohn, quien ha resultado diabólicamente (sic) peor que el mismo Madoff, a juicio del investigador Allan Dodds Frank, del feroz portal The Daily Beast (11/12/12), recientemente asociado a la revista quebrada Newsweek: La diabólica (¡supersic!) socia femenina de Madoff en el crimen.

Con la salvedad quizá de la sacerdotisa griega Medea, quien presuntamente asesinó a sus hijos en la versión de Eurípides, no existe ningún personaje en la Biblia ni en Sodoma ni Gomorra, que emule la lascivia de Kohn, la cual, según el abogado Picard, puede ser peor que el ahora encarcelado Madoff, quien con su familia sigue robando (sic) con impunidad (sic) y oculta miles de millones de dólares de las víctimas de Bernie, pese a las pesquisas en EU.

¿Es Kohn todavía peor que Bernie? Pues sí: porque, pese a su cleptomanía y sus conspicuas ligas con las mafias globales en los paraísos fiscales del Caribe, no ha sido inquietada por la justicia universal muy selectiva.

El estupendo abogado Picard sentenció, como si fuera excelso siquiatra, que Madoff halló en Kohn un alma gemela criminal, cuya inventiva ambiciosa y deshonesta se equiparaba a la suya. ¡Olé!

¿Tendrá Kohn socios en México? ¿Cuáles serán sus intersecciones caribeñas con el criminal sir Allen Stanford?

Pues la políglota Kohn, con apariencia de inocua abuela de 62 años, resultó coconspiradora durante 23 años con Madoff y recaudó más de 9 mil 100 millones de dólares del total de 19 mil 600 en dinero efectivo (¡supersic!), junto a otros 55 socios, lo cual es susceptible de “desencadenar investigaciones criminales en Austria, Gran Bretaña (sic), Israel (¡extrasupersic!), Italia, Lichtenstein, Suiza y EU. ¿Y México? Les puedo dar pistas (no las de aterrizaje). ¡Está tremendo!

¿Cómo se cruzaron en Nueva York estas criminales almas gemelas?

Doods Frank relata que Kohn vivía en la comunidad judía ortodoxa de Monsey (Nueva York) –por ello usa su distintiva peluca roja– cuando trabajaba como comisionista para Merrill Lynch y fue reclutada por Madoff en un pacto secreto por un salario anual de 6.5 millones (¡de hace un cuarto de siglo!), gracias a los buenos oficios de un intermediario insólito: Howard L. Gottlieb, filántropo (sic) de las bellas artes, inversionista de Chicago (sic) y director del National Jewish Democratic Council. ¡Cuidado que aquí puede arder Troya e implicar a Rahm Israel (sic) Emanuel, el muy polémico ex jefe de gabinete de Obama!

Los abogados defensores de los defraudados, que reclaman 58.8 mil millones de dólares por daños, catalogan a Kohn de teatralmente camaleónica al usar varios nombres y operar con diferentes disfraces (sic), creando una red internacional de entidades de inversiones espurias con esquemas ilegales.

Kohn dirigió a su familia como una empresa criminal y, con la cobertura de secretos y mentiras, operó en su amplia red de fraudes como jefa de una familia mafiosa y enriqueció a su marido, hijos, nueras y yernos (hasta su progenitora), entre quienes se encuentran su hija Rina Hartstein y su yerno Moishe. ¡Vaya fichita!

Lo más impactante es que antes de ser apresado, Madoff intentó salvar de las hogueras eternas del infierno a su criminal alma gemela: seis semanas antes le dio el pitazo para sustraer 536 millones de dólares de una cuenta de JP Morgan-Chase e intentó destruir los documentos de sus negocios con el Banco Medici (propiedad de Kohn, hoy desaparecido y otrora asociado al venerable Banco de Austria).

El Banco Medici –cuya concesión fue extrañamente otorgada a Kohn por las autoridades financieras austriacas– representó la rama maligna (sic) del Banco de Austria, al unísono de 30 firmas de hedge funds (fondos de coberturas de riesgo) –con representación legal en el paraíso criminal fiscal de Gibraltar– controladas por Kohn y mediante las cuales canalizaba los fondos a Madoff, apalancada por las bancas de Austria e Italia (Unicredit). ¡Van a volar muchas cabezas de la hipócrita banca europea tan gangsteril como la estadunidense!

Conclusión: se presume saber adónde fue a dar el dinero de la quiebra de Lehman Brothers por 400 mil millones de dólares (ver Linda Sandler, Bloomberg, 27/09/08; thetruthseeker.com.uk, 2/10/08, y Bajo la Lupa, 12/10/08) –donde laboró la segunda esposa Hadassah Freilich Tucker, del ultraortodoxo israelí-estadunidense y, por añadidura, senador por Connecticut, Joe Isadore Lieberman–, así como la mayor parte de los desfalcos redireccionados mágicamente por Madoff (ver Finance Yahoo, 18/12/08, y Bajo la Lupa, 21/12/08).

En el caso de Kohn, las indagaciones son más fáciles debido a su propia confesión de hace nueve años al periodista israelí Dan Yachin, desde otro de sus disfraces posmodernos Alon Technology Ventures: mi objetivo (sic) siempre ha sido traer grandes jugadores (sic) institucionales a Israel y, a Dios (sic) gracias, tuve éxito (Globes Israel’s Business Arena, 17/12/01). ¿A qué daño y costo patrimonial a terceros inocentes?

El affaire Kohn apenas empieza y puede ser más demoledor que el pestilente caso Madoff.

¿El Mossad detrás de Wikileaks?


¿El Mossad detrás de Wikileaks?

Autor: Alfredo Jalife-Rahme 
12 December 2010

Desde que detonó la más reciente ráfaga de filtraciones de cables internos del Departamento de Estado por Wikileaks, que es un verdadero tsunami global de perfidia que deja mal parado a Estados Unidos, se ha gestado una dinámica interesante que obliga plantear si es una divulgación casta y pura de la (des)información –ya no se diga, la selección a cuenta gotas muy personal de su gerente Julian Assange, el polémico australiano de 39 años, algo así como un nuevo héroe anónimo en búsqueda de la piedra del Santo Grial de la verdad absoluta– o si algún servicio muy especializado de inteligencia se encuentra detrás de su divulgación masiva, pero selectivamente desestabilizadora, con propósitos aviesos.


Durante la primera semana del estallido de la vorágine de Wikileaks de más de un cuarto de millón de cables –que tomará analizar siete años por lo menos, de acuerdo con el propio Assange, hoy detenido por la acusación penal de violación sexual en Suecia y una orden de aprehensión de la Interpol–, nos llamó la atención que la teocracia chiíta iraní de los Ayatolás haya surgido como el maldito de la película, mientras Israel era tratado con una tersura inusitada (hecho acreditado por la misma prensa israelí en su conjunto).

Los afectados han reaccionado de manera diferente en los cuatro rincones del planeta. Los primeros días de la filtración, el foco de los grandes periódicos occidentales fue Irán y, en general, el gran Medio Oriente, donde son puestos en la picota los gobiernos de Pakistán y Afganistán.

Pese a la gravedad en el Noreste asiático, el tema de Corea del Norte no fue tan profundizado como el de Irán y sus vecinos árabes del Golfo Pérsico que tampoco salen muy bien librados.

Existen mil maneras y métodos de abordar los contenidos hasta ahora conocidos, y abundan quienes poseen sus propias pistas y sus muy respetables teorías que por el diluvio de datos son inevitablemente reduccionistas. Así las cosas, no pretendemos poseer la única interpretación universal al respecto y sólo nos consagraremos a destacar el cui bono del asunto, aplicado específicamente al gran Medio Oriente: la identidad de a quién(es) benefician las filtraciones al corte de caja de hoy, lo cual puede afianzarse o ir variando, y hasta desvanecerse, en las próximas semanas, meses y hasta años.


Es evidente que la lectura de las filtraciones respecto de Rusia, Europa, Coreo del Norte y Latinoamérica (donde el estado de “salud mental” de los mandatarios de México y Argentina es enjuiciado severamente con el simple hecho de realizar las preguntas pertinentes) es tan específica como la muy singular situación del gran Medio Oriente.

Ya habrá oportunidad de escudriñar estricta y serenamente el contenido de los cables –muchos de los cuales pecan de imprecisiones, inconsistencias, contradicciones y hasta son disparatados.

Baste por ahora señalar que no necesariamente todo lo que se dice en los cables, primero, es verdad (mucho depende del prisma del diplomático en turno en un lugar dado), y segundo, sea tomado en consideración por la Casa Blanca que en última instancia posee el monopolio del botón nuclear y que además cuenta con un abanico de input informativo desde su ejército (la Defense Intelligence Agency, DIA), pasando por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), hasta la depuración cupular en el Consejo de Seguridad Nacional. Los cables son un canal de los varios que posee el presidente Obama, quien en su calidad de comandante supremo tiene la última palabra.

Que la “diplomacia” de Estados Unidos haya sido expuesta en su peor rostro degenerado e indecente tampoco es nada sorprendente.

No faltan quienes hayan fustigado que varios de los cables de los embajadores de Estados Unidos pudieron haber sido formulados después de una sobredosis de cócteles (hoy la principal y vana tarea de la anacrónica “diplomacia” que en su conjunto ha quedado herida de muerte).

Insistimos: nuestro enfoque será indagar al beneficiario en última instancia por las filtraciones. De entrada, podemos avanzar –tal y como lo expresamos el mismo día de la exhumación del tsunami de Wikileaks con la muy solvente conductora Carmen Aristegui, de CNN en español– que, al corte de caja de ese día, el gran triunfador es Israel y el gran perdedor es Irán, lo cual llama poderosamente la atención y obliga a analizar las pistas (que no son muchas) del propio Julian Assange.

Vale la pena también tener presente un escenario nada descartable ni descabellado sobre la castidad ingenua y primigenia de Assange, quien estaría haciendo un involuntario servicio colateral a cierto tipo de países (Israel), así como perjudica a otros (Irán). Sea lo que fuere, el daño está hecho, pero no es nada improbable que posteriormente imprima un efecto boomerang contra sus autores.

Empezaremos por citar las reacciones a partir del más alto nivel estratégico: dos asesores de seguridad nacional de Estados Unidos, el demócrata Zbigniew Brzezinski (con Carter) y el republicano Stephen Hadley (con Baby Bush), ambos entrevistados por la conductora de PBS Judy Woodruff, el pasado 29 de noviembre, un día aciago para los servicios de inteligencia de Estados Unidos desfondados aparentemente por un hacker interno (el analista del ejército Manning Bradley, de 23 años, hoy encarcelado y aislado del mundo), y por Julian Assange, un “romántico” (en apariencia, hasta ahora) de la virtud (des)informativa. Brzezinski comenta que lo relevante radica en saber “quién alimenta a Wikileaks”. En forma interesante, Brzezinski sufre un lapsus linguae muy freudiano entre Wikipedia y Wikileaks, lo que ya, a su nivel, aporta una primera pista sobre el único país del Medio Oriente que no es árabe y a quien se le imputa el control de Wikipedia (debido a la nacionalidad, religión o etnia de sus inventores, controladores y operadores).

El exasesor de seguridad nacional de Carter, hoy íntimo de Obama, reconoce que mas allá de las abundantes trivialidades sin consecuencias, “algunas son apuntadas sorprendentemente”, como las que buscan poner en aprietos las relaciones de Estados Unidos con China. En cuanto a las exageradas citas sobre los líderes árabes, “su objetivo es socavar su credibilidad interna” debido a su postura en contra de Irán. Se pregunta “si Wikileaks está siendo manipulado por “partes interesadas que desean complicar la relación de Estados Unidos con otros gobiernos o desean desestabilizar a algunos (sic) gobiernos” debido al puntillismo implicado.

Brzezinski levanta la sospecha de que Wikileaks, además de su fuente conocida, haya sido “sembrada” y alimentada “al mismo tiempo por otros servicios de espionaje interesados (sic) que desean manipular el proceso y conseguir ciertos objetivos muy específicos”.

No hay que ser genio para deducir que el único país beneficiado es Israel, quien cumple exquisitamente las características delineadas por Brzezinski, quien habla nítidamente entre líneas.

De Defensa, un centro de pensamiento europeo, interpreta que Brzezinski, después de fustigar “la manipulación de un servicio de espionaje foráneo”, quizás “piense en que Israel ya no aprecia particularmente la injerencia del lobby judío en Washington”.

Esta opinión de Brzezinski es la que pesará más en el seno del gabinete Obama y, guste o disguste, es la más seria expresada al más alto nivel de la jerarquía gobernante de Estados Unidos.

No es ocioso exponer otros portales y gobiernos de primer nivel en el gran Medio Oriente (por ejemplo, Turquía) que señalan explícitamente tanto al Mossad (Instituto Central de Operaciones y Estrategias Especiales) como a Israel de encontrarse detrás del tsunami de Wikileaks.

Un disidente de la guerra, John Chuckman, en Scoop (2 de diciembre de 2010), acusa: “Wikileaks representa un frente de la CIA y el Mossad (¡súpersic!)”. No aporta datos duros para demostrarlo, pero sobresale que lo haya proferido con mucha soltura desde su residencia en Canadá.


El periódico israelí Haaretz (2 de diciembre de 2010) –basado en el rotativo turco Hurriyet– informa que “un alto funcionario turco dice que Israel se encuentra detrás de las filtraciones de Wikileaks”; nada menos que Huseyin Celik, líder del partido gobernante AKP, quien dice: “Se debe ver a los países que están contentos con las filtraciones. Israel está muy contento y ha hecho declaraciones antes de la publicación de los documentos”. ¿Conocía el gobierno de Netanyahu el contenido previo de los documentos que prácticamente avalan su postura bélica contra Irán?

El portal Debka (presuntamente vinculado al Mossad), prácticamente al instante de la revelación de Wikileaks, se jacta de que “Israel empujó a Estados Unidos a aprobar un bombardeo contra Irán” y donde se reporta que el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, estimaba que, a partir de 2009, sólo quedaban 18 meses como “ventana de oportunidad” para destruir las plantas nucleares de Irán.

A nuestro juicio, lo enunciado por Wikileaks en contra de Irán de parte de los cables de las embajadas estadunidenses en el gran Medio Oriente es una copia fiel de la postura del gobierno de Israel. ¿A ese grado se ha israelizado la política exterior de Estados Unidos? ¿Controla Israel a la mayoría de los embajadores de Estados Unidos en la región del gran Medio Oriente?

Es evidente que uno de los propósitos aviesos de la revelación de los cables consiste en amarrar navajas entre los persas de Irán y las petromonarquías árabes del Golfo Pérsico, en particular, Arabia Saudita, cuyo rey, Abdalá, incitó a Estados Unidos a “cortar la cabeza de la serpiente” –una expresión exageradamente fuerte en la región, pero que, al corte de caja de hoy, no concuerda con el reciente acercamiento entre Arabia Saudita e Irán sobre los contenciosos en Irak y Líbano–. Pero ése es otro tema sobre las inconsistencias y contradicciones de las filtraciones.

En forma perversa, el portal israelí Debka (1 de diciembre de 2010) filtra que Arabia Saudita e Israel seguirán negociando en secreto “la destrucción del programa nuclear iraní”, pese a las revelaciones de Wikileaks.

El británico Richard Spencer, corresponsal del The Daily Telegraph en Dubai, pregunta si “Wikileaks es un frente de la CIA o del Mossad”, con base en el dicho de un analista iraní a la televisora Al-Jazeera, quien fustigó que las filtraciones “tenían como objetivo socavar la paz en el Medio Oriente y desacreditar a los líderes de la región y de Irán en particular”.

El conocido periodista investigador Wayne Madsen (3 de diciembre de 2010) coloca en relieve las ditirámbicas adulaciones vertidas por Julian Assange al primer ministro israelí Bibi Netanyahu en una entrevista a la revista Time: “Netanyahu cree que el resultado de esta publicación, que hace públicos los sentimientos que tienen varios en forma privada, prometen muy bien… y llevarán a alguna forma de incremento en el proceso de paz en el Medio Oriente y particularmente en relación a Irán”.

Se supone que Assange andaba a salto de mata. Al menos que estuviera pegado imperturbablemente al internet y leyera sólo la prensa israelí, mientras desdeñaba la prensa de Irán, de los 22 países árabes y de las naciones islámicas. Entonces, ¿cómo se ha podido enterar de la peculiar opinión de Netanyahu?

Lo menos que se puede decir en beneficio de Assange es que asombra su sesgo por Israel, en especial por el polémico Netayahu (conocido por su hiperbelicismo) en estos momentos tan delicados.

Mayne Madson ha calificado a Wikileaks como Wikisrael y asevera que forman parte de una operación del Mossad (los célebres servicios de espionaje israelíes) vinculados a los neoconservadores straussianos y “al aparato del lobby judío en el gobierno de Estados Unidos”.

Muy quisquilloso en sus investigaciones, Wayne Madsen apunta los ataques contra el gobierno turco de parte de Martin Peretz, editor de la revista pro-israelí The New Republic y detalla con lujo que “varios de los cables que favorecen a Israel y son hostiles a Rusia y China (…) parecen haber sido escritos en su totalidad (sic) o en parte (sic) o contienen citas de diplomáticos judíos (sic) o políticos designados que tienen lazos estrechos con Israel y su lobby en Estados Unidos: los embajadores (sic) de Estados Unidos en Turquía, Eric Edelman y James Jeffrey; el subsecretario de Estado, James B Steinberg; el embajador de Estados Unidos en Brasil, Clifford Sobel; el encargado de Asuntos de Estados Unidos en Arabia Saudita, Michael Gfoeller; el secretario asistente para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Philip H Gordon; el embajador Daniel Fried; el embajador de Estados Unidos en Canadá, David Jacobson; entre otros”.

Casi para concluir: la agencia Far News (30 de noviembre de 2010) cita al anterior general y jefe de estado mayor del ejército pakistaní Mirza Aslam Beg, quien señaló a la CIA y al Mossad de estar detrás de los ataques contra Pakistán, publicados por Wikileaks.

Concluimos: nada menos que el portal Debka Net-Weekly (3 de diciembre de 2010), asociado presuntamente al Mossad, pregunta cándidamente: “¿A quién sirven las filtraciones de Wikileaks? La diplomacia de Estados Unidos está avergonzada, pero Irán es la principal víctima”.

¿Empieza a aparecer el peine? ¿Es Assange el reverso de la medalla hollywoodense de Osama Bin Laden? ¿Son Wikipedia y Wikileaks el equivalente a Wikisrael? No pasará mucho tiempo sin que lo sepamos.

Por lo pronto, empiezan a ser exhumados en los feroces blogs los vínculos de Julian Assange con la revista británica The Economist y los esclavistas banqueros Rothschild (los inventores del Estado de Israel), que habría que confirmar, lo cual sería definitorio y definitivo.

*Catedrático de geopolítica y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

Contralínea 212 / 12 de diciembre de 2010


miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Efecto bumerán de Wikileaks?: Lula y Cristina reconocen a Palestina


Bajo la Lupa
¿Efecto bumerán de Wikileaks?: Lula y Cristina reconocen a Palestina
Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes

Se podrá estar o no de acuerdo con el contenido de Wikileaks, fustigar, incluso, sus flagrantes inconsistencias y contradicciones, y hasta amonestar su extraña proclividad selectiva –que beneficia a Israel y lastima tanto a Irán como a las petromonarquías árabes del Golfo y a los países islámicos Afganistán y Pakistán (ver: “¿El Mossad detrás de ‘Wikileaks’ o ‘Wikisrael’”?, Contralínea, Radar Geopolítico, 12/12/10)–, pero es sumamente lamentable y reprobable la detención en Londres del australiano Julian Assange, su director ejecutivo, con el pretexto de un montaje penal sexual en Suecia y que en sus consecuencias primarias flagela la sacrosanta libertad de expresión universal.

Para no regresar a la Edad Media, en este definitorio asunto debemos ser prístinamente volterianos (la difusión de la verdad ante todo).

En medio de la fascinación universal por Wikileaks, un hito de la ciberinformación que exhibe la duplicidad y el fariseísmo de Estados Unidos, en nuestras diversas intervenciones en la tv (con Carmen Aristegui en CNN en Español; con José Buendía en Canal 11, y en Proyecto 40 de Tv Azteca), así como en la radio (Lilia Arellano en Cadena Rasa 6.20 AM; Ricardo Rocha en Radio Fórmula; Mesa de Debate con Nino Canún en Radio Centro), la metodología de mi abordaje consistió en separar el tsunami de la filtración de los cables del Departamento de Estado en dos vertientes: la forma y el fondo.

La forma fue demoledora para la diplomacia convertida en vulgar instrumento de espionaje y con una miseria conceptual y carencia de análisis que exhuma la decadencia de Estados Unidos en su colisión con el mundo entero, al que desprecia conspicuamente.

En cuanto al fondo, poco dimensionado, se otorga una exagerada cuan decisiva capacidad oracular a los cocteleros, que no diplomáticos, de Estados Unidos, por encima de otros canales de “input” informativo, como la CIA y, sobre todo, su ejército (la DIA), cuya colecta de datos alcanza también la cúpula del Consejo de Seguridad Nacional que depura las fuentes y donde el comandante supremo, el presidente Obama, detenta el botón nuclear y decide en última instancia. No hay que soslayar las jerarquías de los sistemas operativos en Estados Unidos, donde su disfuncional Departamento de Estado ha quedado seriamente averiado.

En el rubro del fondo, me atreví a formular que se podía generar un benéfico efecto bumerán, lo cual sucedió durante los dos días de negociaciones sustantivas (An-Nahar, 7/12/10), en las alentadoras negociaciones en Ginebra entre el P5 mas Uno –los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU sumados de Alemania– e Irán, colocado alocadamente como un país maldito, y su presidente Ahmadinejad, calificado en forma absurda como Hitler, por la extraña filtración selectiva de Wikileaks que ha difundido apenas 0.4 por ciento de su material incendiario.

De aquí a febrero, fecha de la reanudación de la fecunda negociación, esta vez en Estambul, del P5 mas Uno con Irán, no se le cumplirán sus anhelos de guerra en territorio iraní al supersionista Joe Isadore Lieberman, de la secta ultraortodoxa israelí y, por añadidura, senador belicoso por Connecticut.

Ya abordaremos a Wikileaks en la perspectiva del Cisne Negro (Random House, 2007), título del libro seminal del portentoso pensador libanés Nassim Nicholas Taleb, sobre el impacto de lo altamente improbable.

Hechos

Con o sin Wikileaks, el calentamiento del frente en el Mar del Sur de China entre Estados Unidos y esa potencia asiática, específicamente en la península coreana y sus alrededores (ver Bajo la Lupa, 24/11/10), ha favorecido el posicionamiento persa en sus negociaciones heptapartitas.

Lula y Cristina Kirchner, mandatarios de las dos principales potencias sudamericanas, aprovecharon la zozobra multidimensional de la diplomacia estadunidense, exacerbada por Wikileaks, para reconocer a Palestina como Estado libre, soberano e independiente, basados en las resoluciones de la ONU de 1967, es decir, con 43 años de atraso, lo cual asesta un severo golpe diplomático al maximalismo bélico de Israel en la fase misantrópica de la dupla Netanyahu-Lieberman (el otro Lieberman: ex guarura de cabarets de Moldova y hoy canciller).

Lula y Cristina, quienes han forjado una excelente relación que seguramente perdurará con Dilma Rousseff a partir de enero de 2011, representan dos excelsos mandatarios de la muy creativa diplomacia sudamericana, que no latinoamericana –debido a la claudicación del panismo neoliberal medieval–, quienes se mueven, cada quien en peculiar manera, en la dinámica del incipiente nuevo orden multipolar.

Celso Amorin, el canciller brasileño tan creativo como su homólogo turco Ahmet Davutoglu, anunció el reconocimiento del Estado palestino en las fronteras anteriores a la ocupación israelí de Cisjordania en 1967, como respuesta a una solicitud epistolar de Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, y que fue respondida positivamente por Lula el primero de diciembre (Press Tv, 4/12/10). Lula aboga sensatamente por la coexistencia pacífica de los dos estados de Israel y Palestina.

El silencio de Debka, presunto portal del tan vilipendiado Mossad, ha sido estruendoso al respecto, mientras Eliot Lance Engel, congresista judío (Wikipedia dixit) en el Bronx (Nueva York), por el Partido Demócrata, criticó duramente a Brasil y a Lula, muy probablemente en representación de los intereses de Israel más que los de Estados Unidos, al unísono de las corrosivas diatribas de la representante del Partido Republicano y refugiada cubana Ileana Ros y Adato-Lehtinen (AFP, 4/12/12).

El reconocimiento de Palestina por el gigante latinoamericano ha exasperado a Israel (AFP, 4/12/10): Israel expresa su tristeza (sic) y decepción (sic) por la decisión del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva un mes antes de su salida, según declaraciones de su Ministerio de Relaciones Exteriores, lo cual, a su juicio, fractura el acuerdo ínterin entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina en 1995 que supuestamente debía resolver el estatuto de Cisjordania y la franja de Gaza mediante negociaciones.

¿No fue justamente Israel quien fracturó el espíritu y la letra de tales negociaciones al emprender su infanticidio contra los palestinos de Gaza (la mayor cárcel del planeta) y al extender su masiva colonización con los jázaros (de origen mongol centroasiático y no semitas) conversos al judaísmo y provenientes de la ex URSS (alrededor de un millón de inmigrantes)?

Inmediatamente después de Lula, Argentina reconoció el Estado palestino, esta vez mediante una carta de la presidenta Cristina Kirchner a Mahmud Abbas en los mismo términos que Brasil (AFP, 6/12/10), leída, en forma asombrosa, por el canciller de religión judía (Wikipedia dixit) Héctor Marcos Timerman, cuya hermenéutica mejor se la dejamos al destacado columnista José Steinsleger.

Cunde el efecto imitativo y el viceministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Roberto Conde, consideró que su país seguiría los pasos de Argentina el año entrante (AFP, 7/12/12).

Conclusión

Sería muy barato reducir la laudable postura de Cristina como una reacción hormonal a las imprecaciones vertidas en Wikileaks sobre su salud mental.

Pero tampoco se puede soslayar el timing –la zozobra diplomática provocada en el Departamento de Estado por las filtraciones– del reconocimiento a Palestina que pronto será generalizado en Sudamérica y al que se sumarán los integrantes del Alba.

Con la notoria excepción de Calderón –hombre ahistórico y sin atributos (para parodiar a Robert Musil), presuntamente controlado por el sionismo financiero global y local–, Latinoamérica vibra con el diapasón multipolar de Palestina.

domingo, 14 de noviembre de 2010

"La muerte de las noticias reales", según Ted Koppel



Bajo la Lupa
 
La muerte de las noticias reales, según Ted Koppel
 
Alfredo Jalife-Rahme
 
Daniel Tencer, de The Raw Story (12/11/10), enuncia dos días antes a su publicación el artículo en The Washington Post (14/11/10) del célebre Ted Koppel, anterior conductor de ABC News, quien sentencia la muerte (sic) de las noticias reales, debido al ascenso de organizaciones partidistas de noticias, como Fox News y MSNBC.
 
Koppel alega que los conductores de noticiarios como Bill O’Reilly, de Fox News, y Keith Olbermann, de MSNBC, simbolizan la señal de que la sociedad estadunidense ha perdido interés en la verdad objetiva y ahora ostenta un penetrante carácter distintivo que evita los hechos (sic) en favor de una realidad idealizada, lo cual contribuyó en el colapso bancario de 2008, la crisis inmobiliaria y los incontrolables déficit y gasto militar.

Arguye que cuando nuestros contadores, banqueros, abogados, doctores y nuestros políticos dicen sólo lo que deseamos escuchar, pese a la dura evidencia en contra, nos encaminamos al desastre.
EU no se encamina, sino que ya está en el desastre y, lo peor, arrastra al mundo consigo en su naufragio sicológico.

Basa sus asertos en la suspensión transitoria de Olbermann debido a su flagrante contribución financiera a la campaña electoral del Partido Demócrata, pero no dice nada sobre Fox News, que representa el departamento ideológico y logístico de los bélicos neoconservadores straussianos y del mexicanófobo e islamófobo Partido del Té.

Nostálgico de sus buenos tiempos en la conducción del muy exitoso programa Nightline, en ABC News –que solíamos ver cada noche cuando la verdad universal era unipolar y aún no perdíamos nuestra inocencia primigenia– cuando las cadenas de noticias consideraban la colecta y la diseminación de noticias sustantivas y sin sesgo un bien público de confiar. Pero esa fue otra era. Hoy entramos en el nuevo mundo de Wikileaks que filtra, con las limitaciones de su origen oscuro, las verdades incómodas al sistema que instauró la dictadura de la mendacidad deliberada.

Koppel no entiende que la desregulada globalización financierista privatizó metafóricamente a Goebbels: un bien público de la propaganda nazi.

¿Cuál es la diferencia metafísica entre las noticias estatales de Goebbels y la desinformación privada de Fox News?

Según Koppel, el partidismo de Olbermann atrae a sus televidentes (más de un millón cada noche) por lo que sus donativos al Partido Demócrata son consistentes con el mercado.

El mismo Olbermann a su regreso poscastigo de solamente dos días (ya se le estaba derrumbando el rating a su empresa) comentó sin rubor que las viejas reglas de ética profesional se deben adaptar al periodismo (sic) del siglo XXI.

Cita a los conocidos conductores de la televisión estadunidense, quienes se reparten el pastel bipartidista: individuos que sostienen los pilares gemelos del partidismo político y quienes son incitados por sus organizaciones propietarias (sic) debido a que su marca (sic) de análisis y comentario es altamente rentable (¡supersic!).

A mi entender, un axioma infaliblemente indicativo en el siglo XXI del grado de desarrollo político pudiera ser: Dime qué conductores y comentaristas tienes y te diré el nivel de desarrollo democrático de tu país.
Comenta que el éxito comercial (sic) de Fox News y MSNBC es una fuente de tristeza no-partidista para mí.

¿Ya no puede vivir un comentarista apartidista en EU en la fase de la privatización –estuve a punto de escribir privación– de los multimedia y su lógica financiera?

Reconoce que la objetividad absoluta (sic) es inalcanzable, pero que tampoco Fox News ni  MSNBC lo intentan siquiera al practicar “un periodismo que es lo que representa Bernie Madoff para las inversiones”. ¡Uf!

Muy binario, contrasta los hechos frente a las opiniones que se han apoderado de los noticiarios porque son muy baratas (nota: en costo, obviamente, mientras dispongan de sialismo irrefrenable) y dejan mucho dinero sin importar las virtudes y/o defectos de sus oráculos (nota: la mayoría de muy bajo nivel intelectual; ahora sí que sus mediocres currículos hablan más).

A su juicio, el deterioro –la contaminación financierista de los noticiarios– se inicia con el programa 60 minutos, de CBS, en 1968, cuando los dueños se percataron del gran negocio que constituye difundir noticias (nota: también no propalarlas y censurarlas es otro gran negocio).

Pronto las tres grandes cadenas de entonces –CBS, NBC y ABC– crearon noticiarios como centros de lucro y perdieron tanto su inocencia como el temor a la revocación de sus licencias conforme se asentaba la privatización.

Admite que la transición de las noticias de un servicio público a una rentable materia prima (sic) es irreversible cuando la competencia ha arreciado.

Más allá de la ineludible axiología, por lo menos el televidente estadunidense tiene la oportunidad dicotómica de seleccionar entre Fox News, de extrema derecha, y MSNBC, inclinada a la izquierda –cosa que no ocurre en países del unidimensional totalitarismo mediático, como el muy primitivo México neoliberal.

El grave inconveniente es que las noticias privatizadas han contaminado el acto democrático, a fortiori en EU, donde la añeja democracia ateniense ha sufrido una transmogrificación bursátil que altera los medios (en el doble sentido) y los fines de una (s)elección genuinamente ciudadana.

¿Es irreversible la bursatilización de la muy sui géneris democracia estadunidense, de características aún decimonónicas, que en realidad oculta la verdadera plutocracia que reina desde Wall Street?

Daniel Tender comenta que Koppel esboza una pintura lúgubre del futuro de las noticias al argüir que aún los nuevos consumidores tienen mayor selección en los medios que antes, lo cual desemboca en la fragmentación del público de EU, debido al efecto multiplicador de la tecnología y el mercado.

Aunque su obituario sea atractivo por provenir de las entrañas del Minotauro al que perteneció, Koppel se queda en las asíntotas muy tangenciales del neototalitarismo multimediático –sea público o privado y mientras no sea interactivamente ciudadano– que tanto temió el epistemólogo Karl Popper.

Los hechos señalan que el imperante neototalitarismo multimediático en EU sufrió su transmogrificación en conjunción a su privatización bursátil y, más que nada, mediante la desregulada globalización financierista que comporta(ba) una característica trasnacional, gracias a su enorme penetración satelital metafronteriza, de exportar noticias confeccionadas para los fines últimos del dominio militar planetario de EU –cuando el principio de realidad (la madre de la salud mental) se volvió impermeable a las mentes desquiciadas de su sociedad permanentemente engañada por sus mendaces multimedia consagrados a elaborar espejismos.

La complicación ahora radica en cómo una sociedad inoculada con tanta mentira –que usó para librar sus guerras geoenergéticas (v. gr. desde el 11/9 hasta las inexistentes armas de destrucción masiva de Saddam)– puede ser desintoxicada para recuperar el juicio de realidad y retornar al sendero de la verdad luminosa.

La optimización democrática del siglo XXI pasa ineluctablemente por el control y dominio de los multimedia masivos de comunicación.
 
 

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Goldman Sachs busca aniquilar a China?


Bajo la Lupa

¿Goldman Sachs busca aniquilar a China?

Alfredo Jalife-Rahme


A

ntecedentes: En Occidente suena aburrido exhibir los desfalcos en los que ha incurrido impunemente Goldman Sachs (GS), banco consustancialmente criminal, quien operó la debacle de Grecia, y por añadidura del euro, cuya legendaria hediondez ha alcanzado ahora la literatura china.

Hechos: Elaine Kurtenbach, de la sección de negocios de la agencia Associated Press (Ap) (25/8/10), expone desde Shanghai el superventas La conspiración (sic) de Goldman Sachs, del autor chino Li Delin, al que considera sensacionalista, porque arremete contra el banco de inversiones israelí-estadunidense por la crisis global.

Kurtenbach comenta que GS, vilipendiado en Estados Unidos (EU) por su papel en la crisis financiera, es ahora martillado por la segunda economía mundial donde GS es acusado de intentar aniquilar (¡supersic!) a China, lo cual es altamente creíble dados sus antecedentes mefíticos y letales desde México hasta Grecia.

El libro, desde su publicación en junio, lleva más de 100 mil copias vendidas y aparece en el primer lugar, según el portal Sina.com.

Li, periodista financiero, había publicado el año pasado otro libro muy exitoso: Eliminar a los competidores. Cómo Goldman Sachs le gana al mundo.

Kurtenbach comenta el apetito por títulos muy sugerentes –Guerra de las divisas y Quién mató a Toyota: la verdad del ataque de EU–, que revelan el estado de ánimo estratégicamente defensivo de los lectores chinos.

A propósito, en Guerra de las divisas (de 2007), el economista chino Song Hongbing sostiene que EU busca socavar la economía china con el control que ejercen los esclavistas banqueros Rothschild sobre el manejo del dinero en el mundo occidental mediante los hilos que tira en la Reserva Federal y sus relaciones con Citigroup y otros bancos gigantes. Suena persuasivo.

A juicio de Kurtenbach, el nuevo libro de Li, una reseña muy dramatizada (sic), va en el mismo sentido del célebre cuan irreverente artículo de Matt Taibbi en la revista Rolling Stone (9/7/09) que describe a GS como gran vampiro succionador de la humanidad. ¡Irrefutable!

Li no se anda con rodeos desde el primer capítulo. Aduce que la meta final de GS es aniquilar a China, lo cual, sinceramente, no comporta ninguna novedad.

GS, como un zorro que masca su hueso, conoce las reglas del juego y cuándo hay que irse a la yugular. El autor chino parece saber más de cacería de los voraces depredadores de la selva que de finanzas y describe que GS con el carácter cruel de un tigre de Manchuria, se desliza en el mundo entero, como un veterano cazador que acecha su presa para saltar cuando huele a sangre.

Para Kurtenbach los ataques (sic) de Li son sin licencia y señala que la oficina de GS en Pekín rehusó comentar el libro y otros de su índole (sic). Pues sí: también la muy controvertida agencia Ap, que no pocos observadores colocan del lado de la CIA, tiene que defender a los de su propia índole (sic).

Según la periodista de Ap, el género conspirativo y las reseñas dramatizadas (sic) de los escándalos son populares en China. ¿Dónde no?

Kurtenbach no pierde la oportunidad para lanzar sus dardos contra el fuerte control que ejerce Pekín sobre los multimedia. Pareciera dar a entender que el gobierno chino incitó la publicación del polémico libro, lo cual es una suposición sin licencia, pero tampoco improbable.

El libro chino acusa a GS de estar implicado en las recientes debacles de Dubai y Grecia, y en las amplias crisis financiera y fiscal de Europa. ¿A poco no es cierto?

Para apoyar su miríada (sic) de alegatos (¡supersic!), el libro chino, siempre según Kurtenbach, señala los nexos bien conocidos (sic) de los ejecutivos de GS con los funcionarios gubernamentales de EU y otros países. Así es: como en el México neoliberal sucedió con el nefario papel del subsecretario zedillista de Hacienda, el israelí-argentino Martín Werner Wainfeld, gratificado con la representación de GS y la copropiedad de la banca comunitaria Mifel que ostenta una extraña sucursal en Metepec, cerca de la cárcel de Almoloya (Bajo la Lupa 2/5/10 y 4/8/10, y La Lupa Política, Voces del Periodista, núm. 207).

El libro incluye copias de documentos de la corte estadunidense de la célebre queja contra el cleptómano especulador Fabrice Tourre, un ejecutivo juvenil de GS (Bajo la Lupa, 21/4/10).

En conversación con Kurtenbach, Li afirma que su libro no representa ninguna exageración, como sugiere la reportera de Ap: La verdadera batalla financiera es aún más dramática de lo que revela el libro, comenta Li con base en su conocimiento de los mercados, pues GS es la mano que se encuentra detrás de la crisis financiera y quizá sea hasta su causa (¡supersic!), por lo que pronto piensa escribir un tercer texto. ¿Qué más podrá develar Li sobre las inimputables hazañas delictivas de GS que no se sepan?

Pese a sus superficiales críticas a GS (como las tratativas bajo la mesa con la fraudulenta aseguradora AIG), Kurtenbach es más severa en el fondo contra el autor chino y hasta es muy condescendiente con el banco de inversiones israelí-estadunidense que ha tenido un buen desempeño en China donde suscribió la jadeante oferta inicial pública (IPO, por sus siglas en inglés) por 22 mil 100 millones de dólares del Banco Agrícola de China, entre otros grandes negocios.

Por cierto, la fradulenta aseguradora AIG está controlada por el anterior gobernador del banco central de Israel, Jacob Aharon Frenkel, hoy mandamás de JP Morgan Chase International (en asociación con los Rockefeller y Kissinger). La criminal bidireccionalidad prácticamente comunitaria entre GS y la aseguradora AIG también es ampliamente conocida, como lo es la de Schulemberger con Morgan Stanley. ¡Todo queda en famiglia!

Al banco multigenocida GS le sobran palafreneros que lo defienden en los multimedia estadunidenses de las imprecaciones de los chinos, como Gady Epstein, de Forbes (23/8/10) –revista donde escribe Zedillo, el etnocida de indígenas, para cerrar el círculo mafioso–, quien no pierde tiempo en desvirtuar el libro de Li en ofrenda litúrgica tanto al vilipendiado banco de inversiones israelí-estadunidense como a los Rothschild. ¡Cómo se descubren!

Conclusión: Los imprescindibles dos libros –Guerra de las divisas y La conspiración de GS– son complementarios y han permeado en las conciencias de las elites financieras de China al exhibir la subrepticia guerra financiera que no se atreve a pronunciar su nombre cuando las guerras económica y militar son más conspicuas.

La guerra financiera es muy difícil de detectar por sus intrínsecas características de contabilidad invisible en los inexpugnables paraísos fiscales que promueven los ominosos derivados financieros –dinero virtual que equivale a un mínimo de 12 veces el PIB global–: verdaderas armas financieras de destruccion masiva, según los definió Warren Buffett, segundo hombre mas rico de EU.

Lo óptimo consiste en prohibir la presencia de GS en el mundo entero y dejárselo sólo a EU, con el grave riesgo de que acabe por destruirlo implosivamente.

http://www.jornada.unam.mx/2010/08/29/index.php?section=opinion&article=014o1pol

lunes, 7 de junio de 2010

Gaza: "Israel-patía" y apoteosis de Turquía


Bajo la lupa

Gaza: Israel-patía y apoteosis de Turquía

Alfredo Jalife-Rahme
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Miles de personas se manifestaron ayer en Barcelona, España, contra el gobierno israelí, el cual impidió la semana pasada a seis barcos llevar ayuda humanitaria a la franja de Gaza. Durante el operativo al menos 10 activistas fueron ultimados ApFoto Foto
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on antelación a la piratería homicida en aguas internacionales del barco turco por comandos israelíes de elite, al unísono del secuestro de las embarcaciones de 600 pacifistas que transportaban ayuda humanitaria a los sitiados de Gaza, Israel había desplegado una clásica estrategia de tensión en varios frentes, que a nuestro juicio comporta tres objetivos: 1) desmantelar el programa nuclear de Irán, 2) derrocar a los gobiernos de las potencias medianas re-emergentes del BIT (Brasil, Irán, Turquía) por la vía militar y/o financiera, mediante la banca pirata israelí-anglosajona de Wall Street y la City, y 3) desactivar la nueva política islámica de Obama, que plasmó en El Cairo y Ankara.

Citemos sucintamente algunos eventos frescos de la estrategia de tensión israelí: asesinato en Dubai de Mahmoud al-Mabhouh, alto funcionario militar de Hamas, por agentes del Mossad con pasaportes falsificados de países anglosajones; intensificación de la colonización de los territorios ocupados palestinos; amenazas de guerra contra Siria y Líbano, debido al infundio del rijoso presidente octogenario Shimon Peres de la instalación de misiles Scud por Hezbolá; arribo de tres submarinos nucleares israelíes (regalados por Alemania) en el golfo Pérsico para amenazar a Irán (Sunday Times, 30/5/1).

Más allá del patético aislamiento del estado sionista como de su repudio universal, con la excepción de sus indefectibles secuaces, en fechas recientes no le ha ido nada bien a Israel, que ha sufrido severos descalabros estratégicos: desde el fulgurante acuerdo del BIT (Brasil, Irán, Turquía) –choque telúrico que trastornó profundamente a la dupla fundamentalista sionista de Netanyahu-Lieberman (ver Bajo la lupa, 19/5/10)–, pasando por la exhumación de la propuesta de venta de armas nucleares por Shimon Peres al régimen del apartheid de Sudáfrica (ver Bajo la lupa, 26/5/10), hasta la demanda de 189 países (que incluyeron a EU e Irán) para que Israel firme el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, regularice su arsenal clandestino atómico y abra su reactor de Dimona a la inspección de la AIEA (ver Bajo la lupa, 30/5/10).

Ahora resulta que si no te dejas asesinar por los homicidas piratas israelíes del comando de elite eres terrorista y si protestas eres antisemita. ¡De risa!

Los palafreneros de la dupla Netanyahu-Lieberman, núcleo intransigente del sionismo global, catalogan a Obama de antisemita: acusación alocada cuando ni Netanyahu ni Lieberman son semitas raciales, sino khazars, es decir, centroasiáticos conversos a la religión judía –sugerimos la lectura El invento del pueblo judío, del historiador israelí Shlomo Sand (Verso 2009).

Más allá del cambio de sus nombres y apellidos (lo cual delata el desgarramiento sicológico de su identidad y origen, al tiempo que exacerba su paranoia, documentada por la prensa israelí; ver Bajo la lupa, 12/7/09), las biografías del ex capitán del ejército y ex vendedor de aparatos domésticos Bibi Netanyahu, actual primer ministro, y del canciller Avigdor Lieberman, ex caporal del ejército y guarura de cabarets, no presagian nada bondadoso para la anhelada paz en Medio Oriente.

Destaca que Gaza sea maltratada con la mentalidad de guarura de cabaret.

Bibi Netanyahu y Avigdor Lieberman representan respectivamente a los líderes de los partidos fundamentalistas Likud e Yisrael Beitenu (YB), éste repleto de ultra-sionistas ex soviéticos de raza khazar convertidos a la religión judía y que emigraron por vez primera en su vida a Israel.

La tragedia de Gaza, la mayor cárcel del mundo con millón y medio de palestinos sitiados inhumanamente por cielo, mar y tierra, es resultado del yunque de la migración masiva de un millón de ex soviéticos khazars para inundar demográficamente a los oriundos palestinos –una khazarización de Palestina, encarnada por Lieberman y su partido YB– y el martillo de la pertenencia ideológica de Netanyahu desde 1997 al Proyecto por un Nuevo Siglo Estadunidense (PNAC, por sus siglas en inglés), apadrinado por los neoconservadores straussianos y ultrasionistas Paul Dundes Wolfowitz (ex subscretario del Pentágono) y su aliado Richard Perle (ex mandamás del Consejo Consultivo de Defensa de EU), quienes controlaron teológicamente a la dupla bélica Cheney-Bush.

PNAC constituyó la matriz operativa de la doctrina unilateral de Baby Bush, que lo condujo a invadir Afganistán e Irak.

El bloqueo inhumano de Gaza pertenece a los rescoldos de la arabofobia e islamofobia del PNAC, gemelo simbiótico del Comité del Peligro Presente (Committee on the Present Danger), del que forma(ba) parte Enrique Krauze Kleinbort.

La suma tanto de la teología y las consecuencias sicológicas de la khazarización sionista de Palestina, como del estruendoso fracaso del PNAC en todos los frentes, es lo que denominamos la Israel-patía: patología paranoica de corte financiero-militar, que ataca permanentemente desde hace 62 años dizque para defenderse y que asuela intensamente al Gran Medio Oriente (en el sentido de los estrategas israelíes), prolifera en Europa, perturba a Estados Unidos y empieza a contaminar a Latinoamérica (con su instrumento estelar: el fundamentalista neoliberal Mario Vargas Llosa y tutti quanti).

La piratería homicida de Israel ofendió a los 32 países a que pertenecen los maravillosos pacifistas –los Gandhis de los mares del siglo XXI–, que tienen ya como gloria haber expuesto el inhumano bloqueo de Gaza, gobernado por Hamas, elegido democráticamente, guste o disguste, y que la Israel-patía pretende derrocar para imponer un régimen a su antojo.

Entre los terroristas y antisemitas de 32 países se encuentran un Premio Nobel de la Paz, la norirlandesa Mairead Corrigan-Maguire, así como franceses, británicos, suecos, estadunidenses y hasta un judío: Adam Shapiro, quien con su esposa, Huwaida Arraf (palestina cristiana), encabeza el Movimiento de Liberación de Gaza.

El pacifismo activo resultó el óptimo antídoto del dragón israelí, que desde su creación, hace 62 años por el sionismo financiero global –entronizado por los esclavistas banqueros Rothschild–, vive en guerra permanente contra todos sus vecinos árabes y no árabes (v.gr. Turquía e Irán).

Israel perdió irreparablemente al único aliado estratégico que tenía en la región: Turquía, que regresa por la puerta triunfal de Gaza, pese a la pérdida de varios mártires dispuestos a ofrendar sus vidas por la libertad palestina.

El posicionamiento de Turquía se consolida, lo cual ya habíamos detectado hace un año en nuestro periplo a Beirut (ver Radar Geopolítico; Contralínea, 1/11/09) y obliga a levantar urgentemente el inhumano bloqueo de Gaza.

La Israel-patía, de tanto propinar patadas a diestra y siniestra, consiguió auto-golearse en alta mar.

De ahora en adelante habrá que inundar los mares alrededor de Israel con embarcaciones humanitarias de paz y bajo protección turca, que están resultando más letales que los misiles de Hezbolá y Hamas juntos.

El antídoto de la Israel-patía es el pacifismo activo: la creativa genialidad política del siglo XXI.

http://www.jornada.unam.mx/2010/06/06/index.php?section=opinion&article=010o1pol

domingo, 3 de enero de 2010

¿La Guerra que viene?



El episodio-refrito del presunto atentado de un musulmán de Yemen que vivió algún tiempo en la Pérfida Albión me resultó patético al inicio, pero este sesudo análisis del profe Jalife es digno de ser considerado... la máscara se le está cayendo por completo a Obama... que decepción...

Bajo la Lupa

Yemen: la cuarta guerra de Estados Unidos y la primera de Obama

Alfredo Jalife-Rahme


La dupla anglosajona montó una nueva causa terrorista por la cual librar su cuarta guerra simultánea en otro país islámico: Yemen, al unísono de Irak, Afganistán y Pakistán.

Las guerras en Afganistán y Pakistán forman ya una sola y han sido bautizadas por sus semiólogos en mercadotecnia bélica como Af/Pak.

Cuatro guerras de Estados Unidos y Gran Bretaña contra y en cuatro países islámicos, dos de ellos árabes a carta cabal (Irak y Yemen), marcan el diapasón del choque de civilizaciones del racista Samuel Huntington, connotado mexicanófobo y profeta de la supremacía hoy decadente del wasp (blanco-anglosajón-protestante).

El primer día del Año Nuevo que presagia ser más sangriento, The Financial Times, portavoz del neoliberalismo global, alertó que a iniciativa (sic) del premier británico, Gordon Brown, Londres (but of course and curse!) será la sede el mismo día 28 de enero tanto de una cumbre contra el terror en Yemen (la nueva base del reclutamiento terrorista global) como, en forma paralela (sic), de una conferencia sobre Afganistán.

El belicoso Brown alega que la cumbre sobre Yemen cuenta con un respaldo vigoroso (sic) de Estados Unidos y la Unión Europea, cuando Gran Bretaña anhela asegurar el apoyo de Arabia Saudita y los países del golfo. Llama la atención la ausencia del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga del G20 y del G77 de los países No-Alineados (que en realidad son 130).

La dupla anglosajona posee la evidencia de que el hijo de un banquero nigeriano islámico –quien en forma sacrílega intentó en Navidad estallar el vuelo 253 a Detroit– fue reclutado por Al Qaeda en Yemen tras haber vivido en Gran Bretaña.

Desde Obama hasta el almirante Dennis C. Blair, director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, han sido expuestas con notable candidez las fallas humanas y sistémicas de espionaje, las cuales obligan a tomar mayores medidas de alta tecnología de masivo control orwelliano, sin contar su gran negocio aeroportuario.

Pasaremos por alto las valiosas dudas sobre el extraño atentado (que siempre no fue) del inepto terrorista nigeriano islámico, lo cual parece redición de otro montaje hollywoodense al estilo 11/9, como deja entrever WSWS.org (31/12/09).

Aquí no importa la verdad –como fue el caso flagrante con las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, que siempre no fueron–, sino la credulidad de la opinión pública de Estados Unidos y Gran Bretaña a las versiones de sus mendaces gobernantes.

Las metástasis terroristas de Al Qaeda otra vez resucitada han sido decretadas por la dupla anglosajona y ahora, para defender a la civilización occidental agazapada, se exige erradicar su foco cancerígeno trasmutado en su nueva matriz en Yemen (antes había sido localizado en Afganistán, Pakistán e Irak).

Press Tv, de Irán (1/1/10), comenta con sarcasmo que la cumbre anglosajona ha sido convocada cuando una ofensiva militar saudita-yemení ha matado a centenas en el norte del pobre, pero muy rico en petróleo (¡supersic!), país árabe al borde del desastre humanitario, mientras en el sur, las fuerzas gubernamentales de Yemen y el ejército de Estados Unidos han bombardeado a quienes llaman (¡supersic!) militantes de Al Qaeda. Agrega que los alegatos sobre el inepto terrorista nigeriano han levantado sospechas y concluye que a Yemen es probable que le espere el mismo destino trágico de Irak y Afganistán.

Pero, ¿cuál es el problema, si de lo que se trata es de poner en jaque el tránsito de mercancías y petróleo desde el canal de Suez hasta el golfo de Aden en el mar Arábigo (parte del océano Índico), que perjudicaría ostensiblemente tanto el exitoso libre comercio como el abastecimiento energético de China?

La dupla anglosajona ha apretado las tuercas a los dos lados del golfo de Aden y en el célebre estrecho de Bab Al Mandab (la puerta de las lágrimas): primero, en Somalia y el cuerno de África (ver: Londres, detrás de los piratas somalíes, Bajo la Lupa, 20/5/09) y ahora, del otro lado, Yemen.

Tanto el estrecho de Hormuz (entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico), como el estrecho de Bab Al Mandab han ligado sus destinos y pletóricas riquezas de hidrocarburos en las dos costas, occidental y oriental, de la península Arábiga.

La simultánea cuarta guerra anglosajona –y la primera que ha iniciado Obama cuando las otras tres fueron legadas por su antecesor Baby Bush– había sido muy cantada por Chatham House, centro de pensamiento británico, con bastante antelación al presunto montaje hollywoodense del inepto terrorista nigeriano.

Desde los orígenes genéticos de Osama Bin Laden, a quien nadie puede hallar, hasta el inepto terrorista nigeriano Farouk, de 23 años, se repite la conexión yemení.

Los orígenes del Yemen unificado en 1990 (con un total de 527 mil 968 kilómetros cuadrados) provienen de su previa balcanización entre el norte (que obtuvo su independencia del imperio otomano en 1918 con 195 mil kms2) y el sur (que se independizó de Gran Bretaña en 1967 como República Democrática del Pueblo de Yemen del Sur, con 332 mil 968 kms2).

En el Yemen unificado coexistían 53 por ciento de sunnitas (apoyados por Arabia Saudita) y 47 por ciento de chiítas, primordialmente la tribu houthi (apuntalada por Irán).

El sueño anglosajón hecho realidad consiste en fomentar la guerra civil religiosa entre sunnitas y chiítas, que incluye notoriamente a Yemen, como se notó durante las carnicerías para perturbar la fiesta sagrada chiíta del Ashura (el martirologio de Hussein, nieto del profeta Mahoma) en toda la geografía de lo que hemos denominado Chiistán: desde Pakistán hasta Líbano, como relató Debka (1/1/10), presunto portal del Mossad (espionaje israelí).

La guerra del gobierno yemení contra la tribu chiíta de los houthi es también demográfica.

Al ritmo demográfico galopante de los chiítas en poco tiempo Yemen hubiese sido dominado por una mayoría vinculada a Irán. Esta democracia biológica no le conviene a la dupla anglosajona que, a nuestro juicio, prefiere balcanizar a Yemen en sus dos pedazos históricos anteriores: 1. el norte, donde el portal israelí Debka asegura que Arabia Saudita sufrió una derrota en la guerra asimétrica que libra contra los houthi chiítas, y 2. el sur, a mayor densidad demográfica sunnita, donde Washington libra subrepticiamente desde hace algunos meses su cuarta guerra simultánea.

Dominado virtualmente el sur, gracias a la iniciativa británica de la cumbre de Londres, ¿intentará la dupla anglosajona extender luego su guerra al norte (de mayoría chiíta), lo cual la confrontaría con Irán en un frente más?

Una joya superestratégica se encuentra en juego en el océano Índico y pasaría a manos del nuevo sur: la isla de Socotra, de 3 mil 625 kms2, ubicada marcadamente más cerca de Somalia (a 80 kms.) que de la costa yemení sureña (a 380 kms.).

Socotra fue en el siglo 19 un protectorado británico para cuya marina (aun sus piratas) constituía una escala estratégica importante, que hoy está a punto de resucitar.