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jueves, 13 de enero de 2011

Desastre en Brasil: Dilma visitó las zonas inundadas y ya son 508 los muertos


Desastre en Brasil: Dilma visitó las zonas inundadas y ya son 508 los muertos

13/01/11 - 21:22
Las ciudades devastadas por las lluvias son Teresópolis, Nova Friburgo y Petrópolis, a 100 kilómetros de Río de Janeiro. Hubo barrios enteros arrasados por aludes.

La presidenta Dilma Rousseff visitó hoy visitar la región serrana de Río de Janeiro, donde murieron al menos 508 personas y decenas están desaparecidas tras las lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra.

Allí admitió que gran parte de la población pobre de Brasil vive en áreas de riesgo por el abandono que sufrieron durante décadas. "No habrá solución para las personas que viven en zonas de riesgo mientras no se les garantice una vivienda. Hubo durante décadas un abandono de la población de bajos recursos en materia habitacional", dijo.

Las ciudades que fueron devastadas por las lluvias del miércoles por la madrugada estaban en estado de calamidad pública: Teresópolis, Nova Friburgo y Petrópolis, ubicadas a unos 100 kilómetros de la capital del estado, Rio de Janeiro.

Rousseff y el gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, uno de los principales aliados de su gestión, caminaron por Nova Friburgo, que contabilizaba la mayor cantidad de muertos por un río de lodo que cubrió viviendas y automóviles.

En conferencia de prensa, Rousseff aseguró, en una crítica velada a alcaldes que permiten la instalación de viviendas precarias en precipicios y márgenes de ríos y arroyos, que en "Brasil la vivienda en zona de riesgo es una regla y no la excepción".

"Es un momento muy dramático. Las escenas son muy fuertes, es visible el sufrimiento de las personas, y el sufrimiento es muy grande", dijo Rousseff, que prometió acciones concretas con la menor burocracia posible para ayudar a las víctimas.

Rousseff sobrevoló y caminó por las regiones afectadas, y prometió la ayuda del gobierno federal para el estado de Rio de Janeiro. En ese sentido, dijo que la "reconstrucción debe ser también una acción preventiva", y ratificó la continuidad de los programas de vivienda popular iniciados en el gobierno de su predecesor, Luiz Lula da Silva.

La devastación fue causada por las peores lluvias de la historia de esta región serrana, que era destino de vacaciones de la monarquía en el siglo XIX y guarda parte de la historia colonial e imperial de BRASIL.

Centenares de personas están desaparecidas, y los sobrevivientes están agolpados frente a los hospitales de campaña montados por el Ejército para verificar si sus familiares están muertos o vivos.

Cinco mil personas están evacuadas en Teresópolis, conocida por albergar al centro de entrenamiento de la selección de fútbol brasileña. En esa ciudad, la radio CBN, del grupo Globo, denunció la existencia de saqueos y disputas por comida, dado que gran parte del comercio ha dejado de funcionar, así como la distribución de alimentos.

En Nova Friburgo, la TV Record mostró cómo los evacuados o los que perdieron sus viviendas y a sus familias deambulan por los basurales de la ciudad buscando comida.

"Vine a buscar cosas para mi familia. Mi mujer y mis dos hijos están en casas de parientes esperando por comida. No me da vergenza", dijo el albañil Jodiele da Silva, que debió disputar a las trompadas con otras personas latas de leche en polvo abandonadas por un almacén en medio de un basural en el centro de la ciudad, en la plaza Getúlio Vargas.

El alcalde de Teresópolis, localidad ubicada a 68 kilómetros de la ciudad de Rio de Janeiro, Jorge Mario Sedlacek, afirmó hoy que hay "muchos niños muertos", y consideró que "ellos son los más vulnerables en estos casos".

"Tenemos gran dificultad para llegar a los barrios, hay por lo menos cuatro barrios completamente destruidos, no quedan casas en pie en esos lugares", afirmó Sedlacek.

El alcalde consignó, además, que el Ejército cedió un "camión frigorífico para almacenar los cadáveres" al tiempo que se solicitó que las víctimas sean enterradas sin ser veladas pues no hay capillas suficientes en la ciudad, donde varios cementerios están inundados.

Se estima, por otra parte, que unas 6.000 familias deberán ser desalojadas de las zonas de riesgo de nuevas inundaciones y deslaves en la región serrana de Río de Janeiro. "No pude reconocer mi barrio, vamos a precisar varios años" para reconstruir las casas, dijo hoy Fátima da Silva, de 40 años, vecina del barrio Caleme, uno de los más afectados en Teresópolis.

Otra damnificada en Teresópolis fue Mariliza Ferreira de Campos, de 50 años, quien perdió a ocho familiares, entre ellos un hijo y nietos. "Todo fue muy rápido, estábamos dentro la casa y en un momento todo estaba en el suelo", contó.


domingo, 2 de enero de 2011

Lula abandona el Palacio de Planalto y la presidencia llorando de emoción




RELEVO | Fue presidente por 8 años

Lula abandona el Palacio de Planalto y la presidencia llorando de emoción


El ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abandonó el sábado el Palacio de Planalto y la ciudad de Brasilia después de entregar la banda presidencial a su sucesora, Dilma Rousseff, y tras una emotiva despedida popular que lo hizo llorar.

Lula, que gobernó Brasil durante dos mandatos consecutivos de cuatro años, entre el 1 de enero de 2003 y hoy, salió del palacio presidencial con su esposa, Mariza Leticia, y se dirigieron a la Base Aérea de Brasilia, para abordar un avión con destino a São Paulo y luego a la vecina Sao Bernardo do Campo.

El ex presidente fue despedido por Rousseff quien, con la banda presidencial en el pecho, lo tomó del brazo izquierdo y bajó con él la rampa que da acceso al palacio, sede del Ejecutivo brasileño.

En la parte baja de la rampa, Lula y su esposa se dieron efusivos abrazos con Rousseff y el vicepresidente Michel Temer, una despedida en la que no faltaron lágrimas de los protagonistas ni aplausos de los empleados del Palacio de Planalto.

Poco antes, tras recibir la banda presidencial de manos de Lula en el Palacio de Planalto, Rousseff aseguró estar "feliz como raras veces" a lo largo de su vida por haber asumido la jefatura del Estado, aunque manifestó que esa alegría se confunde con la tristeza que siente por despedir a su antecesor.

La mandataria agradeció la "oportunidad" que le ofrece la historia al haberse convertido en la primera mujer en alcanzar la presidencia del mayor país de América Latina, en un discurso pronunciado en el "parlatorio", una tribuna al aire libre situada en la parte exterior del edificio.

Rousseff dijo haber aprendido mucho de la "inmensa sabiduría" de Lula, a quien describió como un "líder enamorado de su país y de su gente".

Asimismo, aseguró que "la tarea de suceder al presidente Lula es desafiante", calificó de "honra" haber trabajado a su lado y se comprometió una vez más a preservar su legado.

"La voluntad de cambio de nuestro pueblo llevó a un obrero a presidente de Brasil. Su esfuerzo, dedicación y nombre ya están grabados en el corazón del pueblo, el lugar más sagrado de nuestra nación", declaró.

Rousseff agregó que, tras la elección de Lula, el pueblo brasileño volvió a incurrir en "una nueva osadía" al escoger a una mujer para el cargo de mayor responsabilidad del Estado.

Después de despedirse de su sucesora, el ex presidente, que lloraba de emoción y sudaba copiosamente, se acercó al público congregado frente al palacio y se fundió en abrazos y apretones de manos con la multitud que coreaba su nombre.

Lula pasó al menos diez minutos entre una multitud que no lo dejaba ir y que puso en aprietos a los agentes de seguridad que se esforzaban por rescatarlo de los brazos del pueblo. Tamaña efusividad se debe al hecho de que ha sido el presidente más popular que haya tenido el país y a que deja el Gobierno con una aprobación del 87 % a su gestión.

Finalmente, Lula y su esposa lograron subir a su automóvil que puso rumbo a la base aérea, mientras el ex presidente, como un chico de colegio, bajaba la ventanilla para, con el brazo en alto, despedirse una vez más de la gente.

En São Paulo, Lula visitará esta misma noche al que fuera su vicepresidente, José Alencar, el gran ausente de los actos de investidura, que está hospitalizado desde hace diez días debido a una hemorragia digestiva a consecuencia del cáncer abdominal contra el que lucha desde 1997.

Después de visitar a Alencar, Lula se trasladará a São Bernardo do Campo, donde comenzó su carrera sindical y política en los años 70, y donde tiene su residencia privada.

En São Bernardo, el Partido de los Trabajadores (PT), del cual Lula fue uno de los fundadores, le tiene programada para esta noche una fiesta de bienvenida a la vida normal después de ocho años en la cresta del poder.


sábado, 1 de enero de 2011

Dilma Rousseff se convierte hoy en la primera presidenta de Brasil


Se va del poder un gigante... pero pasa a la historia!

Envidia de basuras como Calderón o Fox...


Dilma Rousseff se convierte hoy en la primera presidenta de Brasil

La sucesora de LUla estará acompañada por su hija en el desfile de su toma de posesión

JUAN ARIAS | Río de Janeiro 01/01/2011

Acaba de ser satisfecha la curiosidad acerca de quién acompañará esta tarde, primero de enero, a la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en su desfile en Brasilia, en el Rolls Royce presidencial. Las hipótesis se amontonaban. Se habló que podría acomopañarla su segundo ex marido del que lleva divorciada muchos años pero con quién mantiene relaciones de amistad. Después se habló que podría hacerlo su madre de 87 años, una señora elegante que cuida mucho su físico y no aparenta más de 60 años. O bien el nuevo vicepresidente de la República, Michel Temer, del PMDB, el mayor partido de la coalicción de gobierno.

La primera presidenta mujer de Brasil, ha optado por ser acompañada únicamente por su única hija Paula Rousseff, de 34 años, que en septiembre pasado dio a Dilma su primer nieto, Gabriel. Para asistir al bautismo católico de su nieto, Dilma interrumpió aquel dia la campaña electoral y apareció en público con Gabriel en sus brazos.

El vicepresidente Temer, desfilará en un coche separado detrás de la nueva presidenta, que ha encomendado para la ocasión a sus modistos dos trajes para la ceremonia: un vestido y un traje de chaqueta ambos en tonos blanco hielo y beige y no de rojo, el color de su partido, el Partido de los Trabajadores (PT) para simbolizar que ahora es la presidenta de todos los brasileños. Sólo la alfombra que atravesará a pié en la rampa del Palacio del Planalto, donde Lula le pasará el fajín presidencial, será de color rojo.

Dilma desfilará desde la catedral de Brasilia hasta el Congreso donde pronunciará su primer discurso como presidenta. En caso de lluvia está previsto el recorrido en coche cubierto. Por primera vez en una ceremonia de toma de posesión de un presidente, la escolta motorizada será llevada a cabo por policías femeninas que podrán llevar el pelo suelto como símbolo de feminidad.

Después de la ceremonia de la entrega del fajín presidencial, Rousseff ofrecerá una fiesta en el Ministerio de Asuntos Exteriores para los invitados nacionales e internacionales llegados para su toma de posesión de más de cien paises, entre ellos Hilary Clinton, Secretaria de Estado amaricana, que llega como enviada del presidente Barak Obama. Lula no asistirá ya a la fiesta. Estará en ese momento ya en su pueblo de São Bernardo de Campos, en en el Estado de Sâo Paulo, donde sus vecinos le preparan también una gran fiesta y donde pronunciará su primer discurso ya como simple ciudadano, que como él ha dicho "lleva la política en la sangre".


viernes, 10 de diciembre de 2010

Anuncian nacimiento de 'nuevo WikiLeaks'



Anuncian nacimiento de 'nuevo WikiLeaks'

Un ex compañero de Julian Assange informó que la próxima semana abrirá el sitio Openleaks, que también se encargará de filtrar documentos secretos 

Estocolmo | Viernes 10 de diciembre de 2010  
AP | El Universal 
09:45

WikiLeaks dejará de ser pronto el único cibersitio enfocado en la difusión de los secretos del mundo.

Un antiguo compañero de trabajo del fundador de WikiLeaks Julian Assange planea lanzar una página rival el lunes, llamada Openleaks, que ayudará a fuentes anónimas a someter material confidencial a la atención pública.

En un documental de la cadena sueca SVT que será transmitido el domingo, el ex portavoz de WikiLeaks Daniel Domscheit-Berg dijo que el nuevo sitio en linea dará voz a fuentes anónimas, según una copia del programa.

''Openleaks es un proyecto tecnológico que pretende convertirse en un proveedor de servicios de terceros que quieran aceptar material de fuentes anónimas'', dijo Domscheit-Berg en entrevistas breves realizadas en Berlín.

Desde que los casos ventilados por WikiLeaks estallaron entre las principales noticias internacionales en el segundo trimestre, ha habido conjeturas acerca de posibles sitios que sigan su ejemplo.

No fue posible contactar a Domscheit-Berg en Berlín el viernes, pues estaba enfocado en un libro sobre su estancia en WikiLeaks.

El reportero de SVT Jesper Huor dijo que Openleaks será lanzado el lunes desde su sede en Alemania, como parte de una fundación aún no revelada, a cargo de un consejo de administración.

El lanzamiento del nuevo sitio ocurre mientras aumenta la presión para WikiLeaks y su fundador, desde que comenzó a publicar unos 250 mil cables diplomáticos secretos de Estados Unidos el mes pasado.

El sitio de WikiLeaks ha sido objeto de ataques cibernéticos, mientras que Assange -ahora en una cárcel británica luchando contra la extradición a Suecia por denuncias de delitos sexuales- ha recibido amenazas. Las empresas Swiss Postfinance, MasterCard Inc., Visa Inc., PayPal Inc. y otras han bloqueado las formas de enviar donaciones al grupo, lo que afectaría su capacidad para recaudar dinero.

Assange, un ex hacker australiano Assange de 39 años de edad, ha negado las acusaciones en Suecia.

jfra

domingo, 3 de octubre de 2010

La izquierda en AL no es golpista, sostiene Lula



Entrevista con Luiz Inacio Lula da Silva, Presidente de Brasil
  • Sueño con una América Latina más fuerte
  • Asegura que se puede gobernar sin reunirse con dueños de medios de comunicación
  • Soy un hombre de izquierda, de convicciones, de principios...

Carmen Lira Saade
Periódico La Jornada
Domingo 3 de octubre de 2010, p. 2

Brasilia. –Señor Presidente, ¿es golpista la elite política de su país y en particular la poderosa elite periodística de Brasil, como insinúan algunos medios que usted ha llegado a acusar?

–Para que un golpe de Estado fraguado desde el exterior tenga éxito –responde– necesita apoyo interno, apoyo que sólo elites políticas nefastas (que toda nación latinoamericana tiene en su seno) pueden dar. Pero hay que diferenciar: dentro de la elite existen varios sectores: uno se encuentra también con empresarios de alta calidad, empresarios con una fuerte visión nacional y desarrollista. Pero cuando yo digo elite política, me estoy refiriendo a aquellos que deciden el destino del país.

Y Lula rememora los momentos en que esos grupos pusieron en jaque a la gran nación brasileña, orillando al suicidio a un primer mandatario, el presidente Getulio Vargas (1954); acosando, casi hasta el derrocamiento, al gobierno de Juscelino Kubitschek (1956-61), y deponiendo a su sucesor Joao Goulart mediante un golpe militar (1964).

Lula es cauto, pero tras los enfrentamientos recientes que ha tenido con los medios, acaba hablando claro:

“Esa misma elite –amplía el presidente brasileño– es la elite de hoy, con sus herederos directos que obtuvieron no solamente el patrimonio (material), sino a veces, también, el mismo comportamiento y conciencia política” de sus antecesores.

Cuando Lula alcanzó la presidencia, esos mismos grupos esperaron su fracaso: apostaron a “que la izquierda y su obrero metalúrgico iban a sucumbir por su incapacidad para gobernar el país. Pero hemos podido demostrar –dice satisfecho– que se puede gobernar sin almorzar, comer o desayunar con los dueños de los medios de comunicación”, dice contundente. Entiendo y respeto el rol de ellos. Espero que ellos entiendan y respeten el mío.

Sin embargo, en los momentos actuales no puede decirse que el presidente tenga espacios seguros en los diarios, ni tiempos frecuentes en la televisión. Es raro encontrar elogios para él, aunque tampoco lo atacan en demasía, salvo en ocasiones especiales en que el golpeteo deriva en campaña feroz de desinformación en su contra.

No, al presidente de Brasil la elite en el poder de los grandes medios simplemente lo ignora. Y con ignorarlo a él, han olvidado o dejado de lado a grandes sectores de hombres y mujeres trabajadores como los Sin Tierra, del movimiento social-agrario más grande de América Latina, con alrededor de un millón y medio de campesinos sin tierra organizados que no han sido debida y oportunamente atendidos por el gobierno de Lula, a pesar de que, en su momento, le dieron su apoyo electoral.

–¿No se habrá corrido demasiado al centro?, sospechan algunos.
–Yo me considero un hombre de izquierda y los resultados de las políticas que implementamos son todo lo que la izquierda soñaba que se hiciera– sostiene.
“Nunca me gustó rotularme pero –insiste– sigo siendo de izquierda. Soy un hombre de convicciones, de principios” –ha dicho en reiteradas ocasiones–: Sé de dónde vengo, quiénes son los amigos verdaderos, quiénes los ocasionales, a dónde voy y a dónde voy a volver.

Si por los medios de comunicación fuera, nadie tampoco en Brasil se habría enterado de que en los últimos ocho años, el gobierno que él encabeza ha sacado de la miseria absoluta a 27 millones de personas; ni que, simultáneamente, ha elevado a la clase media a 36 millones de brasileños pobres, ni que ha creado, en sus dos mandatos de cuatro años –cada uno–, 15 millones de empleos. No es poca cosa y, sin embargo, nadie de la gran prensa lo cacarea.

Quizás lo que produce mayor frustración entre sus detractores es que estaban seguros que un hombre que venía de la izquierda y del sindicalismo no iba a saber conducirse democráticamente.

La democracia, para mí, no es media palabra, ataja de inmediato… La democracia, para mí, es una palabra entera, sólo que algunos entienden por democracia apenas el derecho del pueblo a gritar que tiene hambre, y yo entiendo por democracia no el derecho de gritar sino el derecho de comer. Esa es la diferencia fundamental, remarca. Democracia para mí es permitir el derecho a la conquista y no permitir sólo el derecho a la protesta.

Luiz Inacio da Silva –Lula para todo el mundo–, el humilde obrero que no habla más idioma que su portugués materno; que no fue nunca a una universidad –no hay universidad, además, que enseñe a gobernar–, ha creado, sin embargo, en el tiempo que lleva en el poder, 12 nuevas universidades y 105 extensiones universitarias para 545 mil nuevos alumnos, 40 por ciento de ellos negros (pobres de las periferias citadinas). Y gobierna, sin más crédito que el que le dio su pueblo, el país más grande y más poblado (191.5 millones de habitantes) de América Latina, donde lleva adelante la mayor acción social y educativa de que se tenga memoria en el sur del continente.

De acuerdo con encuestas nacionales y extranjeras, a estas alturas y tras ocho años al frente de la nación, el presidente Lula tiene una aceptación ciudadana de más de 80 por ciento. Ningún político en el mundo democrático y en medio de la crisis global, cuenta con un reconocimiento siquiera cercano, que a unas horas de las elecciones presidenciales en este su país, ha hecho prácticamente invencible a su ungida candidata Dilma Rousseff, quien puede ganar en una primera vuelta comicial.

A él le costó 12 años y tres elecciones fallidas llegar a la victoria. Cada derrota no traía amargura, pero sí un gran sufrimiento, al que se sobreponía no sin cierta dificultad: Yo perdía en noviembre y ya en enero estaba de nuevo al frente de mi tropa para levantarle el ánimo y volver a recorrer con ella el país, ha dicho el presidente. Teníamos que luchar y perseverar. Fue la perseverancia la que me trajo hasta donde he llegado. La sola evocación de aquellos días trae un brillo a sus ojos.

“Hoy pienso –creo– que ahí intervino el dedo de Dios… Sí, fue seguramente el dedo de Dios el que evitó el triunfo a nuestro favor en las tres elecciones, porque no deberíamos haberlas ganado”.

–¿Por qué?
–Porque nosotros éramos muy radicales en ese entonces. Si yo hubiera ganado, con el discurso tan duro como el que tenía, no habría durado ni seis meses en el poder. “Sí, sí –dice en entrevista de hace unos meses con el Canal Encuentro de la televisión argentina–: fue el dedo de Dios el que nos salvó y salvó al país, porque para llegar a ser presidente tiene que haber en el individuo una evolución de la conciencia política”, subraya. Ya estaba destinado que yo llegara al gobierno de mi país, más fortalecido y con más conocimientos y sabiduría, aunque fuera después de 12 años de intentos, dice a manera de consolación. Y también, diríamos nosotros, con muchas lágrimas (aunque de júbilo), porque, ¡ah, cómo lloró! aquella noche de su primer triunfo (27 de octubre de 2002), en medio de ese salón cercano a la avenida Paulista, al que acudieron políticos de la nueva y vieja guardia; sindicalistas, artistas, dirigentes y militantes de partidos de todo el continente, para celebrar la victoria largamente anhelada por ese hombre que, luego de pronunciar un brillante discurso, quedó mudo y, sin rubor alguno, enjugaba sus lágrimas.

Para algunos –sobre todo para la tropa periodística que lo acompañaba de costumbre– no era extraño ver llorar en público al nuevo líder de tamaño país. Lula es extremadamente sensible. Es un llorón natural, explicaba un viejo conocido. ¡Pero no un cagón!, aclaraba iracundo, por si había malos entendidos, uno de sus múltiples seguidores.

Hoy, ese hombre que todavía al inicio de los años 80 del siglo pasado detestaba la política y que no se interesaba por otra cosa que no fuera su sindicato o, ya con mucho, por la política sindical, se codea con las más importantes figuras de la escena política internacional de su tiempo, como Fidel Castro, quien, dice, le enseñó a convertir un fracaso en una victoria; o los líderes de Rusia, India y China, con quienes ha formado el BRIC, para llevar adelante una política multipolar. Son ampliamente conocidos y reconocidos sus esfuerzos en favor de un nuevo orden mundial, tanto en lo geopolítico como en lo económico.

Pese a ello, dice llevar una buena relación con Barack Obama (quien se refiere a él como un buen tipo).

Antes lo hizo con George Bush (hijo), un hombre que se la pasaba hablándome de Irak todo el tiempo y de la guerra que libraba con ese país. Pero yo no tengo nada contra Irak, señor presidente, le había dicho. Mi única guerra es contra el hambre.

Brasil es, con Lula, muy popular en el mundo árabe e islámico. Se habla de un BIT, la alianza mediante la declaración de Teherán con Turquía e Irán. En esta nación existe una política bien diseñada hacia África, donde Lula ha abierto más de 30 embajadas (México tiene tres), y, en particular, con las antiguas colonias portuguesas, con las que ha entablado excelentes relaciones económicas. Los primeros socios económicos de Brasil son hoy (en orden descendente) China, la Unión Europea y Estados Unidos. Con China, Lula practica una complementariedad geoeconómica. Se calcula que Pekín invertirá en Brasil, durante el próximo cuatrienio, 40 mil millones de dólares por año.

En un reciente artículo publicado en Le Monde, el canciller Celso Amorim se refirió a los grandes ejes de la política brasileña: la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la multipolaridad, el BRIC, el derecho a usar en forma pacífica la energía nuclear, etcétera.

En los hechos, Lula inicia la restatización de Petrobras y la creación de una supraempresa llamada Petrosal, de propiedad estatal.

El Lula temeroso de los comienzos de sus gobiernos da paso naturalmente a un Lula exultante por tantos éxitos.

A continuación, la versión completa de la entrevista que el presidente Lula concedió a La Jornada, al periódico electrónico de Brasil Carta Maior y al diario argentino Página 12, en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño, en la ciudad de Brasilia, pocas horas antes de la asonada policial que intentó deponer al presidente constitucional de Ecuador, Rafael Correa.

En la presidencia se aprende primero a gobernar

–¿Qué diferencia hay con el Lula de 2003 y su relación con el Lula de 2010? ¿Qué le ha enseñado, qué ha aprendido, cómo se ha transformado, en qué ha cambiado con el ejercicio de la presidencia?
–Pienso que en la presidencia se aprende primero a gobernar. Cuando se llega a la presidencia de la república, uno se encuentra con la convivencia de muchos años de oposición, en la cual uno va a un debate, a una reunión y dice a sus interlocutores yo pienso, yo considero, yo creo. Cuando se está en el gobierno, ya no se piensa, no se considera, no se cree; se hace o no se hace. Y el gobierno es una eterna toma de posición. Se aprende a tener más tolerancia y se aprende a consolidar la práctica democrática, porque la convivencia política en la adversidad es una estupenda enseñanza para quien cree en la democracia como un valor inconmensurable en el arte de hacer política. Y eso se aprende solamente ejercitándolo todo el santo día. No creo que haya una universidad capaz de enseñar a alguien a hacer política, a tomar decisiones. Uno puede teorizar, pero entre la teoría y la práctica hay una gran diferencia en el día a día. Pienso que eso es lo aprendido. Por ejemplo, mi segundo mandato, todo el mundo sabe que yo tenía miedo del segundo mandato. Tenía miedo del agotamiento, tenía miedo del aburrimiento, tenía miedo de volver a repetir lo mismo.

“Cuando creamos el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), en verdad hicimos un transplante de todos los órganos vitales del gobierno, e hicimos un nuevo gobierno, mucho más productivo, mucho más eficaz, mucho más activo, y hay cosas que están pasando. Pienso que eso, para mí, fue un aprendizaje estupendo… Necesito continuar aprendiendo porque pasar por la presidencia, enfrentar las adversidades que enfrentamos, y llegar al final del mandato en la situación en la que estamos llegando, creo que el ejercicio de la democracia fue intensamente practicado. Fueron 72 conferencias nacionales sobre todos los temas, desde la seguridad pública a la comunicación, desde la ‘portación de deficiencia’ al GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transgénero), y todas las políticas resueltas por nosotros fueron resultado de esas conferencias. El pueblo participó activamente en las decisiones y en las políticas públicas del gobierno. Entonces, ese es el cambio fundamental… Y aprendimos a gastar, y aprendimos a realizar obras, a invertir.

“Y la revolución que hay en Brasil, el día en que la prensa brasileña resuelva divulgarla, el pueblo se va a dar cuenta por qué cuando hay encuestas el gobierno aparece con 80 por ciento de aprobación. No es Lula, es el gobierno el que aparece con 80 por ciento de aprobación en el octavo año de mandato.

“¿Cuál es el fenómeno? Porque no depende de la prensa. Si dependiese de la prensa, yo tendría 10, menos 10. Estaría debiendo puntos. O sea, ¿qué fenómeno es éste? El fenómeno es que las cosas llegan a las manos del pueblo. El pueblo está recibiendo los beneficios, el pueblo está viendo que las cosas se llevan a cabo… Creo que ese fue el cambio más grande que he visto del 2003 al 2010.”

–Usted acaba de mencionar algo muy interesante para los mexicanos. Hicimos cosas que algún día la prensa va a divulgar. ¿No fue divulgado por el gobierno?

“En Brasil hay un debate muy interesante. He notado que no es un debate sólo en Brasil. Existe el mismo debate en Argentina y otros países de América Latina. Hasta Obama, cuando tomó posesión, dijo que Fox (News) no era un medio de comunicación, era un partido político. Bueno, yo converso con muchos dirigentes del mundo entero. Todo el mundo reclama. Yo no reclamo demasiado a la prensa porque creo que llegué a donde llegué por la prensa: contribuyó mucho para que yo llegase a donde estoy. Por tanto, soy un defensor de la libertad de expresión y la democracia. Ahora, hay gente que confunde la democracia, la libertad de comunicación, con actitudes extemporáneas. No sé si es algo mundial que no hay noticias buenas, que no venden diarios: tal vez lo que hace que se vendan diarios es el escándalo…

“Yo nunca… yo voy a terminar mi mandato sin haber comido con el dueño de un diario, el dueño de una televisora, el dueño de una revista, durante mi mandato. Mantuve con ellos una relación democrática, respetuosa, entendiendo su papel y buscando que entiendan mi papel. Creo que muchas veces el pueblo conoce las cosas buenas que suceden en este país porque las divulgamos, en publicidades de gobierno, y las divulga Internet, las divulga el blog, las divulga el blog de Planalto; pero a veces, si dependiese de determinados medios de comunicación, simplemente no hablarían sobre eso. Algunos hasta dicen ‘mira, a nosotros no nos interesa hacer esta cobertura oficial, la inauguración de las cosas’. No tienen interés. Puede ser verdad…

“Yo pienso que si el pueblo estuviese mejor informado, sabría más cosas y podría tener un mejor juicio. Entonces, para mí, el arte de la democracia es ése: que las personas tengan seguridad de la calidad de la información, de la rectitud de la información, de la neutralidad de la información. El asunto es que muchas veces, quien ha acompañado a la política brasileña va a percibir que era mucho más fácil que algunos medios de comunicación asumiesen, categóricamente, su compromiso partidario. Ahí la gente sabría quién es quién, pero no funciona así en Brasil. Parece todo independiente, pero basta leer los titulares para ver que la independencia termina donde comienza (la declaración).

“Bueno, es un proceso de aprendizaje, tenemos muy poco tiempo de democracia… estamos viviendo el mayor período de democracia continua en Brasil, a partir de 1988, de la Constitución, a partir de la elección del presidente (José) Sarney. Son veinte y pocos años; por lo tanto, es una democracia muy incipiente, que está muy fortalecida y con instituciones sólidas. Aquí, tuvimos un impeachment y no sucedió nada. Aquí se eligió a un metalúrgico y estamos viendo un avance general en América Latina, creo que eso va consolidando a la democracia, independientemente de los nostálgicos que siempre decían que un metalúrgico no podía llegar a la cima, que un indio no podía llegar a la cima, que un negro no podría llegar a la cima… que una mujer no podría llegar a la cima.

“Estamos rompiendo esos tabúes y estamos demostrando... creo que es eso lo que debía ser valorado: la izquierda en América Latina optó por la democracia, y está llegando al poder en varios países por la vía de la democracia. Y quien da golpes no es la izquierda. No fue nadie de la izquierda que dio el golpe en Honduras. Entonces, la gente necesita saber que si la información fluyera correctamente, esto facilitaría la vida de la gente en la toma de decisiones.

Pienso que en Brasil vamos aprendiendo, y vamos construyendo nuestra democracia y, sinceramente, soy un hombre que no tiene derecho a reclamar, porque voy a terminar mi mandato con la mayor aprobación con la que haya terminado un gobierno. Hay gente que no comienza con lo que voy a terminar. Entonces, tengo que agradecer al pueblo brasileño, agradecer a la democracia brasileña y, por qué no decirlo, a la prensa, porque su comportamiento, a favor o en contra, fue formando un juicio de valor. Sostengo algo que vale tanto para la prensa como para el comportamiento cotidiano: si se está, todos los días, en favor del gobierno, se pierde credibilidad. Pero si todos los días se está en contra, también se pierde credibilidad. Los dos extremos, cuando se tocan, dan como resultado una estupidez. Entonces, hay que hablar de las cosas buenas del gobierno cuando pasan, para tener credibilidad cuando se habla de las cosas malas que pasan y tener la misma credibilidad. Creo que eso es lo que permite el desarrollo y la consolidación de la libertad de comunicación en el país. Es el compromiso con la verdad, solamente la verdad y nada más que la verdad, le duela a quien le duela.

Lula insiste en los resultados de sus ocho años de gobierno en materia de empleo, pobreza y destaca que al mismo tiempo se crearon varios programas “para atender a la parte más pobre de la población; programas simples, pero programas objetivos, como el programa Bolsa Familia, como el programa Luz para Todos, como el programa PPA, que es un programa de compra de alimentos, un programa para la agricultura familiar.

“Esas son decisiones de políticas públicas que no estaban previstas en el escenario político nacional. Creo que el pueblo brasileño vive hoy más feliz, vive mejor y tenemos que ser concientes de que aún falta mucho por hacer en Brasil. Espero que la compañera Dilma (Rousseff) pueda, en los próximos tiempos, concluir el trabajo que comenzamos y que probamos era posible hacer en Brasil, y que hicimos con mucha fuerza y, diría, con mucha eficacia.

“No quiero ser presumido, pero creo que hicimos, desde el punto de vista de la política social, una revolución en Brasil, que aún no ha terminado… porque no se consigue desmontar todo el aparato de exclusión de 500 años en ocho años. Pero tenemos una base extraordinaria, y creo que esa experiencia debe ser conocida en otros países.

“Porque algunas cosas son sagradas para nosotros. Se puede combinar crecimiento económico con baja inflación. En Brasil parecía imposible que eso sucediera. Se puede combinar aumento real de salarios y mantener la inflación controlada, eso parecía imposible en Brasil. Mantener una política de exportación creciente y, al mismo tiempo, una política de fortalecimiento del mercado interno brasileño, ¡eso era imposible que sucediera!

“Todas esas cosas, todas esas cosas demuestran un grado de estabilidad en las políticas que logramos que se mantuviera más de cuatro o más de ocho años consecutivos; ciertamente, dentro de poco tiempo seremos la quinta economía del mundo, porque las condiciones están dadas. Creo que todo eso fue realizado a partir de la relación que establecimos con la sociedad. Me preocupaba, antes de ser presidente, definir cuál sería la relación del Estado con la sociedad y cuál sería la relación del gobierno con la sociedad. Nos llevó algún tiempo para que el segmento más pobre de la población, los trabajadores organizados, pudieran verme, en el ejercicio de la presidencia, como uno de ellos. Hoy, millones de brasileños cuando me ven, me ven como uno de ellos que llegó aquí, y eso dio más credibilidad y más posibilidades de hacer cosas, y también más irritación a nuestros adversarios.

“Como nuestros adversarios están fragilizados en sus partidos, utilizan algunos medios de comunicación para hacer una gran oposición al gobierno, y nosotros, en lugar de ponernos nerviosos, tenemos que estar felices, porque esto forma parte del proceso democrático.

“A veces, tengo la impresión de que había gente que buscaba provocarme para que yo tomase una actitud más ríspida contra cualquier medio de comunicación, para que yo intentara hacer alguna intervención, para que yo intentara… y cuanto más me golpeaban ellos, más democracia; y cuanto más me golpeaban, más libertad de expresión, hasta que todo el mundo se dio cuenta que sólo hay un juez: el lector, el telespectador, el oyente. Son ellos los que nos juzgan. Él sólo va a leer lo que quiera leer y sabe interpretar, sólo va a asistir a lo que quiera asistir y sabe interpretar, y no quiere más intermediarios, no quiere más al tal formador de opinión pública. Ese que se pone una corbata, va a la televisión, da una entrevista y se autodenomina formador de opinión pública y cree que todo el mundo va a seguirlo. Hay un presidente de una Central Única, aquí en Brasil, que representa a millones de trabajadores: él no es un formador. Esas cosas cayeron por tierra.

“El pueblo brasileño no quiere intermediarios. Quiere hablar por su boca, ver por sus ojos y tomar decisiones con su conciencia. Se terminó el tiempo en que la ‘casa grande’ (la hacienda) decía y la senzala (el alojamiento de los esclavos) tenía que obedecer, se acabó.”

–El pueblo brasileño no tiene la posibilidad de escuchar sus discursos, de leerlos, a menos que acuda a un acto político y lo escuche directamente, y a veces la prensa hace de intermediaria. ¿No cree usted que sería necesario tener espacios en que el presidente de la república rindiera cuentas, hablase?
–Mire, temo… me da miedo algo oficial. Eso termina por no tener credibilidad. Puede tener credibilidad durante un tiempo, pero después pierde credibilidad. Tengo un programa de radio de cinco minutos, todos los lunes, que yo ya tengo tiempo para, caramba, tener que hablar seis minutos. El domingo a la noche grabo todo y lo transmite quien quiere transmitirlo, no es obligación. Tenemos la NBR, que es una televisora del gobierno, que divulga íntegramente lo que hace el gobierno, todos mis discursos son transmitidos íntegramente.

“La televisión pública que estamos construyendo todavía está en un proceso de fortalecimiento. No queremos que sea vista como un canal para transmitir actividades del presidente, no queremos eso, porque nadie aguanta eso todos los días. Creo que los medios de comunicación, todos, en el momento en que todos asumimos un compromiso con la verdad, estaremos satisfechos. No creo que el Estado deba tener un medio oficial para transmitir. Creo que el Estado debe tener una televisión pública que tenga una programación de calidad, competitiva en cuanto a contenido, a forma. Creo que el Estado no debe competir con las privadas en cuestión de financiamiento. Lo que el Estado necesita priorizar es, primero, la pluralidad de las informaciones, porque eso es lo que va a dar credibilidad al Estado; y, al mismo tiempo, la seriedad de las informaciones. La televisión pública no tiene que decir que el presidente Lula está de traje blanco o de traje negro; que es bueno con la pelota, o malo con la pelota. Si tiene ese compromiso, puede ser que un presidente u otro no guste, pero la democracia estará agradecida.