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martes, 4 de enero de 2011

El asesinato del gobernador de Punjab agrava la crisis política en Pakistán



El asesinato del gobernador de Punjab agrava la crisis política en Pakistán

La debilidad del partido gobernante se recrudece tras la muerte de Salman Tasir, tiroteado ayer por su guardaespaldas por sus críticas al islamismo radical

G. HIGUERAS / AGENCIAS - Madrid / Islamabad - 05/01/2011

El gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP), que hace dos años sufrió el asesinato de su líder Benazir Bhutto, recibió ayer otro duro golpe al ser abatido a tiros otro de sus hombres más influyentes: el gobernador de Punjab, Salman Tasir. Uno de los guardaespaldas de Tasir le disparó a bocajarro nueve tiros cuando el gobernador de la provincia más poblada de Pakistán -82 millones de habitantes, más de la mitad de la población- se aproximaba a su coche en un céntrico mercado de la capital. Según el ministro del Interior, Rehman Malik, tras el asesinato se encuentran las duras críticas lanzadas por Tasir a la ley contra la blasfemia defendida por los partidos y organizaciones religiosas y especialmente por los más radicales.

El ministro confirmó que el guardaespaldas, de 26 años e identificado como Malik Mumtaz Husain Qadri, pertenece a las fuerzas de seguridad punjabíes. "Durante la investigación, determinaremos si el asesinato fue una decisión personal o alguien lo instigó", declaró. El Gobierno ha declarado tres días de luto nacional.

Tasir era un político corajudo que criticaba con firmeza a los talibanes y a las organizaciones islamistas que les apoyan, tanto de viva voz como a través de redes sociales como Twitter. Fue de los primeros en manifestar su apoyo a la campesina cristiana condenada a muerte el pasado 8 de noviembre por la ley de la blasfemia, para la que pidió el indulto presidencial. Asia Bibi, de 45 años, cuyo perdón han solicitado numerosas organizaciones de derechos humanos y la Iglesia, recurrió su sentencia ante el Tribunal Supremo de Lahore (la capital de Punjab), que hasta el momento no se ha pronunciado. Tasir se declaró convencido de que si el tribunal no conmutaba su pena el presidente Asif Alí Zardari, de quien era un estrecho aliado, la indultaría.

Crisis política

La muerte de Tasir llega en un momento sumamente delicado para el PPP, después de la retirada de dos de sus socios en la coalición gubernamental, lo que le ha dejado en minoría parlamentaria y expuesto a una moción de censura. Tras las negociaciones mantenidas el lunes por el primer ministro Yusuf Raza Gilani con los líderes de la oposición para evitar una moción de censura, ayer, el principal partido opositor, la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N, en sus siglas en inglés), señaló que ha dado al Gobierno tres días -extendido a seis tras el asesinato- para que elabore un plan de reformas contra la inflación y la corrupción, plan al que dará 45 días para ver si funciona. Si en ese plazo no hay progresos, cuando finalice decidirá si presenta una moción de censura o si pone fin a la coalición PPP-PML-N que gobierna en Punjab.

Sumido en la ruina económica y acorralado por la insurgencia, este nuevo asesinato no hace más que agravar la grave crisis que padece Pakistán. El país se encuentra en un momento especialmente delicado en el que EE UU ha incrementado su presión para que el Ejército paquistaní sea más contundente en su lucha contra los talibanes y los miembros de Al Qaeda que atacan a las fuerzas de la OTAN en Afganistán y luego cruzan la frontera y se refugian en Afganistán.

Tasir era gobernador de Punjab, un cargo de carácter ceremonial (el poder ejecutivo recae sobre el jefe del Gobierno provincial), pero era una figura destacada en el panorama político paquistaní. Punjab no solo es el granero de Pakistán sino que su población nutre las filas del Ejército -casi el 90% de los militares son punjabíes- y de la Administración federal. La violencia talibán que desangra principalmente el noroeste de Pakistán, fronterizo con Afganistán, se está filtrando por Punjab, lo que según numerosos expertos amenaza la estabilidad y el futuro mismo de Pakistán.

La voz del gobernador asesinado, como la de su amiga Benazir Bhutto, se alzó siempre como un azote contra los islamistas y contra la oposición que se rinde ante los talibanes. En las manifestaciones islamistas convocadas para protestar por la intención del Gobierno de enmendar la ley contra la blasfemia, se lanzaron algunas proclamas contra Tasir, convertido junto al ministro de Minorías, Shahbaz Batti, en la cara visible de los protectores de las minorías religiosas en Pakistán.

viernes, 8 de octubre de 2010

Cumple 9 años la guerra en Afganistán, el llamado "cementerio de los imperios"



  • Han muerto a la fecha unos dos mil soldados de la OTAN; más de mil eran estadunidenses
Cumple 9 años la guerra en Afganistán, el llamado cementerio de los imperios

  • Pakistán se ha vuelto parte peligrosa en el conflicto
  • A la baja, el apoyo popular al conflicto
  • Hay pruebas de que contratistas de seguridad privada operan contra los aliados: comité del Senado

David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de octubre de 2010, p. 24
Nueva York, 7 de octubre. La guerra no se ve, ni se oye, ni huele en las calles de este país. A pesar de que hoy se cumple el noveno aniversario de la guerra estadunidense en Afganistán –la más larga en la historia de este país– ese conflicto no está en el centro de la atención pública, a menos que uno sea veterano, familiar de algún soldado, o un político que de pronto se siente obligado a visitar a los miles de heridos física y mentalmente como resultado de una invasión a un país que –desde tiempos de Gengis Khan– ha sido conocido como el cementerio de los imperios.

Hoy no hubo ninguna declaración ni acto oficial para marcar el noveno aniversario, y la mayoría de los medios tampoco resaltaron el hecho.

El 7 de octubre de 2001 Estados Unidos realizó una serie de ataques aéreos sobre Afganistán. Nueve años después nadie es capaz de apostar que los objetivos iniciales de esta guerra estén más cerca de cumplirse. De hecho, hay indicios de que Washington acepta propuestas para una negociación indirecta con el talibán.

Herencia de Bush

Para el presidente Barack Obama la coyuntura actual determinará si su estrategia será efectiva al llegar las cerca de 30 mil tropas más que decidió enviar, elevando el total a unos 100 mil. Con esto ya pasa de ser una guerra que heredó de George W. Bush a una que ahora es su responsabilidad.

Por ahora, se registra el nivel más alto de bajas estadunidenses y de otras fuerzas de la OTAN desde 2001; hasta la fecha más de mil 220 militares estadunidenses han muerto (unos 2 mil de las fuerzas del OTAN en total). Unos 120 militares estadunidenses murieron en julio y agosto, y más en los primeros ocho meses de 2010, que el total de 2009; mientras tanto se han multiplicado los ataques contra ellos.

A la vez, la filtración en julio de decenas de miles de documentos oficiales secretos en el sitio Wikileaks, reveló la matanza de cientos de civiles por fuerzas de la OTAN encabezadas por Estados Unidos en incidentes que no se habían reportado, la creciente intensidad de la contraofensiva del talibán, y la creciente preocupación entre el mando militar de que Pakistán se está volviendo parte cada vez más peligrosa del conflicto.

Por otro lado, hoy el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, Carl Levin, emitió un informe con los resultados de una investigación de un año elaborada por el comité que reporta sobre un número de contratistas de seguridad privada en Afganistán que han canalizado sus fondos estadunidenses a jefes paramilitares y caudillos afganos. Éstos, según Levin, están vinculados a asesinatos, secuestros, sobornos y actividades protalibán y anticoalición (OTAN). Subrayó que muy frecuentemente nuestra dependencia de contratistas de seguridad privada en Afganistán ha fortalecido a los jefes de guerra e interlocutores de poder operando fuera del control del gobierno afgano. Hay pruebas significativas de que algunos de los contratistas de seguridad trabajan incluso contra nuestras fuerzas de la coalición, creando la misma amenaza para la que fueron contratados para combatir. Indicó que según las cifras del Pentágono existían 26 mil trabajadores contratistas de seguridad privada operando en Afganistán, casi todos afganos y todos armados.

“Con el número más alto de muertes civiles y militares este año y con la fracasada reciente elección, queda claro que la estrategia militar del gobierno de Obama está fracasando. Los estadunidenses no pueden gastar más sangre y tesoro….”, afirmó Paul Kawija Martin, director de políticas de Peace Action, una de las agrupaciones antiguerra más grandes de Estados Unidos, señalando que debería haber un giro en la estrategia hacia soluciones políticas y diplomáticas.

Una encuesta de CNN a finales de septiembre registró que casi 6 de cada 10 estadunidenses se oponen a la guerra (cerca de 90 por ciento la apoyaba en octubre de 2001). Peor aún, sólo 20 por ciento de demócratas –el partido de Obama– apoya la guerra. Sólo 44 por ciento opina que las cosas proceden bien para Estados Unidos en Afganistán, de 55 por ciento que opinaba eso en marzo de este año.

Y no hay consenso, y mucho menos afirmaciones oficiales, de que la estrategia actual generará algún fruto positivo para Estados Unidos. Con la reducción de apoyo popular en casa, cada vez menos respaldo en el ámbito internacional (las tropas de Holanda ya fueron retiradas y serán seguidas por las de Canadá), con la situación interna de Afganistán en caos y un gobierno no sólo corrupto sino con poca legitimidad, y con todo indicando que Pakistán representa un grave problema sin solución visible en la batalla contra el talibán y Al Qaeda, el décimo año de esta guerra no augura bien para Washington.