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viernes, 8 de octubre de 2010

Cumple 9 años la guerra en Afganistán, el llamado "cementerio de los imperios"



  • Han muerto a la fecha unos dos mil soldados de la OTAN; más de mil eran estadunidenses
Cumple 9 años la guerra en Afganistán, el llamado cementerio de los imperios

  • Pakistán se ha vuelto parte peligrosa en el conflicto
  • A la baja, el apoyo popular al conflicto
  • Hay pruebas de que contratistas de seguridad privada operan contra los aliados: comité del Senado

David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de octubre de 2010, p. 24
Nueva York, 7 de octubre. La guerra no se ve, ni se oye, ni huele en las calles de este país. A pesar de que hoy se cumple el noveno aniversario de la guerra estadunidense en Afganistán –la más larga en la historia de este país– ese conflicto no está en el centro de la atención pública, a menos que uno sea veterano, familiar de algún soldado, o un político que de pronto se siente obligado a visitar a los miles de heridos física y mentalmente como resultado de una invasión a un país que –desde tiempos de Gengis Khan– ha sido conocido como el cementerio de los imperios.

Hoy no hubo ninguna declaración ni acto oficial para marcar el noveno aniversario, y la mayoría de los medios tampoco resaltaron el hecho.

El 7 de octubre de 2001 Estados Unidos realizó una serie de ataques aéreos sobre Afganistán. Nueve años después nadie es capaz de apostar que los objetivos iniciales de esta guerra estén más cerca de cumplirse. De hecho, hay indicios de que Washington acepta propuestas para una negociación indirecta con el talibán.

Herencia de Bush

Para el presidente Barack Obama la coyuntura actual determinará si su estrategia será efectiva al llegar las cerca de 30 mil tropas más que decidió enviar, elevando el total a unos 100 mil. Con esto ya pasa de ser una guerra que heredó de George W. Bush a una que ahora es su responsabilidad.

Por ahora, se registra el nivel más alto de bajas estadunidenses y de otras fuerzas de la OTAN desde 2001; hasta la fecha más de mil 220 militares estadunidenses han muerto (unos 2 mil de las fuerzas del OTAN en total). Unos 120 militares estadunidenses murieron en julio y agosto, y más en los primeros ocho meses de 2010, que el total de 2009; mientras tanto se han multiplicado los ataques contra ellos.

A la vez, la filtración en julio de decenas de miles de documentos oficiales secretos en el sitio Wikileaks, reveló la matanza de cientos de civiles por fuerzas de la OTAN encabezadas por Estados Unidos en incidentes que no se habían reportado, la creciente intensidad de la contraofensiva del talibán, y la creciente preocupación entre el mando militar de que Pakistán se está volviendo parte cada vez más peligrosa del conflicto.

Por otro lado, hoy el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, Carl Levin, emitió un informe con los resultados de una investigación de un año elaborada por el comité que reporta sobre un número de contratistas de seguridad privada en Afganistán que han canalizado sus fondos estadunidenses a jefes paramilitares y caudillos afganos. Éstos, según Levin, están vinculados a asesinatos, secuestros, sobornos y actividades protalibán y anticoalición (OTAN). Subrayó que muy frecuentemente nuestra dependencia de contratistas de seguridad privada en Afganistán ha fortalecido a los jefes de guerra e interlocutores de poder operando fuera del control del gobierno afgano. Hay pruebas significativas de que algunos de los contratistas de seguridad trabajan incluso contra nuestras fuerzas de la coalición, creando la misma amenaza para la que fueron contratados para combatir. Indicó que según las cifras del Pentágono existían 26 mil trabajadores contratistas de seguridad privada operando en Afganistán, casi todos afganos y todos armados.

“Con el número más alto de muertes civiles y militares este año y con la fracasada reciente elección, queda claro que la estrategia militar del gobierno de Obama está fracasando. Los estadunidenses no pueden gastar más sangre y tesoro….”, afirmó Paul Kawija Martin, director de políticas de Peace Action, una de las agrupaciones antiguerra más grandes de Estados Unidos, señalando que debería haber un giro en la estrategia hacia soluciones políticas y diplomáticas.

Una encuesta de CNN a finales de septiembre registró que casi 6 de cada 10 estadunidenses se oponen a la guerra (cerca de 90 por ciento la apoyaba en octubre de 2001). Peor aún, sólo 20 por ciento de demócratas –el partido de Obama– apoya la guerra. Sólo 44 por ciento opina que las cosas proceden bien para Estados Unidos en Afganistán, de 55 por ciento que opinaba eso en marzo de este año.

Y no hay consenso, y mucho menos afirmaciones oficiales, de que la estrategia actual generará algún fruto positivo para Estados Unidos. Con la reducción de apoyo popular en casa, cada vez menos respaldo en el ámbito internacional (las tropas de Holanda ya fueron retiradas y serán seguidas por las de Canadá), con la situación interna de Afganistán en caos y un gobierno no sólo corrupto sino con poca legitimidad, y con todo indicando que Pakistán representa un grave problema sin solución visible en la batalla contra el talibán y Al Qaeda, el décimo año de esta guerra no augura bien para Washington.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Tiene la CIA 3 mil paramilitares en Afganistán para "liquidar" talibanes


  • Libro de Bob Woodward revela lucha intestina de Obama para fijar su estrategia en la guerra

Tiene la CIA 3 mil paramilitares en Afganistán para liquidar talibanes
  • Karzai no es un buen aliado; es maniacodepresivo, se asegura en la nueva obra del periodista
Afp, Dpa, Xinhua y The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 23 de septiembre de 2010, p. 22
Washington, 22 de septiembre. El gobierno del presidente estadunidense, Barack Obama, enfrentó violentas luchas intestinas al elaborar la nueva estrategia para Afganistán en 2009, según reporta el periodista Bob Woodward en un libro cuyos extractos publicó la prensa este miércoles. Entre otras cosas, reveló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) cuenta con un equipo de 3 mil paramilitares en Afganistán.

En esta obra, que saldrá al mercado el lunes bajo el título Obama’s Wars (Las guerras de Obama), el autor describe las divergencias dentro del equipo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca mientras Obama buscaba una solución al conflicto afgano, y afirma que estas diferencias persisten.

Woodward, de 67 años, se hizo célebre por haber desencadenado en 1972 el escándalo Watergate, que derivó en la dimisión del entonces presidente Richard Nixon, luego de que él y su colega, Carl Bernstein, revelaron el intento de escuchas ilegales ordenadas por el mandatario.

Golpes bajos, contratiempos, insultos

Las guerras de Obama recrea la agitada atmósfera en las altas esferas del gobierno, por ejemplo cuando el vicepresidente Joe Biden, partidario de que se redujera la presencia de las tropas en Afganistán, hizo declaraciones poco afortunadas sobre Richard Holbrooke, el enviado especial de Estados Unidos en el país islámico: Es el cabrón más arrogante que conozco.

Según Woodward –quien tuvo acceso directo al presidente y a otros funcionarios–, Obama consideró que no tendría el apoyo de la opinión pública por más de dos años sobre el tema afgano y se opuso a cualquier compromiso a largo plazo.

Debemos centrar todo en saber cómo llegaremos al punto en que podremos reducir nuestra presencia en Afganistán, explicó el presidente, según un extracto del libro publicado en el Washington Post, diario para el cual Woodward ha trabajado desde hace décadas.

El periodista describe a Obama como un hombre racional y analítico que debe elegir entre varias opciones, todas malas. No quiero que nos quedemos ahí diez años, no quiero hacer una reconstrucción nacional, no quiero gastar billones de dólares, le dijo una vez Obama al secretario de Defensa, Robert Gates, y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Es necesario que este plan determine cómo vamos a salir de Afganistán, agregó el presidente, citado en el libro.

El mandatario rechazó la petición del Pentágono de un refuerzo de 40 mil efectivos, escribió Woodward al relatar las reuniones de Obama con Gates y Clinton. El New York Times informa que el tema afgano mermó la proverbial sangre fría de Obama, quien era presionado por todas las partes para elaborar la nueva estrategia.

¡Basta de eso!, habría explotado, cuando el ejército le pedía por enésima vez que enviara más tropas a Afganistán. El diario resalta también que la fecha tope de julio de 2011 fue fijada en función de consideraciones de política doméstica.

Obama develó en diciembre su nueva estrategia, en la cual previó el envío de 30 mil efectivos más antes de iniciar la retirada en el verano de 2011.
No obstante, ante sus funcionarios el mandatario insistía en que se debía poner fin a la presencia estadunidense en Afganistán, o al menos fijar una fecha. No puedo dejar que esta guerra se perpetúe y no puedo perder a todo el Partido Demócrata, dijo Obama al senador republicano Lindsey Graham, según el extracto del libro citado por el diario.

Woodward afirma que la CIA cuenta con un grupo paramilitar de 3 mil efectivos en Afganistán. Se trata de equipos de elite con alta instrucción militar y agrupados en Equipos de Persecución Antiterrorista (Counterterrorism Pursuit Teams, CTPT, por sus siglas en inglés).

Su tarea consiste en ubicar a extremistas talibanes en Afganistán y Pakistán, y liquidarlos, según el libro. La CIA se apoyará en dichos equipos para destruir los refugios de la red Al Qaeda a lo largo de la frontera entre esos dos países. Dichos equipos, según Woodward, han contratado también a soldados afganos para estas labores.

Medios estadunidenses destacaron hoy que ya era conocido que el gobierno convierte a la CIA cada vez más en una organización paramilitar que lleva a cabo operativos secretos en África y Asia.
La novedad sería la magnitud de las operaciones descritas por Woodward. Críticos sostienen que poco a poco la CIA hace menos distingos entre soldados y agentes de inteligencia; estas misiones tienen la categoría de capturar o matar.

Según el diario británico The Independent, funcionarios afganos sostienen que para nadie es un secreto que la CIA cuenta con sus propias milicias, además de la cooperación del ejército afgano, para llevar a cabo operaciones que han resultado en la muerte de varios líderes del talibán, lo que ha perjudicado los esfuerzos del gobierno del presidente Hamid Karzai por entablar un proceso de paz con la insurgencia.

El libro de Woodward, por otro lado, señala que las relaciones entre el gobierno de Obama y el de Karzai son irregulares, lo cual se atribuye, en parte, a que el mandatario afgano está diagnosticado como maniacodepresivo. Esto lo dice Karl Eikenberry, embajador estadunidense en Afganistán, citado por Woodward. Algunas veces toma sus medicamentos y otras no, afirma el funcionario, quien opina que Karzai no es un aliado estratégico adecuado para Washington.

Casi 4 mil denuncias electorales

En cuanto a las elecciones legislativas afganas celebradas el sábado, la comisión encargada de investigar las infracciones cometidas anunció haber recibido, hasta este miércoles, casi 4 mil denuncias por irregularidades y posibles fraudes.

De otro lado, tres soldados murieron el miércoles al estallar una bomba al paso de un vehículo militar en la localidad Bara de Khyber, uno de los siete distritos tribales en el convulso noroeste de Pakistán, zona fronteriza con Afganistán, según fuentes locales. Unas 29 personas, incluidos varios presuntos talibanes, murieron por disparos de aviones no tripulados en la misma zona.

En Irak, un civil murió y 56 resultaron heridos al estallar varias bombas en un área residencial de Hilla, al sur de Bagdad.



sábado, 18 de septiembre de 2010

Elecciones dejan 42 muertos en Afganistán; participó 40% de la población


Elecciones dejan 42 muertos en Afganistán; participó 40% de la población

Según reportaron autoridades, más de 100 personas resultaron heridas, y entre los muertos se registraron 27 talibanes.

Kabul.- Al menos 42 personas, entre insurgentes, civiles y personal de seguridad, murieron y 107 resultaron heridas por actos violentos durante la jornada electoral de hoy en Afganistán, según las autoridades, que anunciaron una participación del 40 por ciento.

En rueda de prensa en Kabul, los máximos responsables afganos de seguridad afirmaron que durante el día han muerto once civiles, tres policías, un militar y 27 talibanes, y mantuvo que el nivel de seguridad ha sido mejor que el de las presidenciales de 2009.

La Comisión proporcionó también los datos de la participación relativos a 4.632 de los 5.816 colegios electorales abiertos, que fue del 40 por ciento a la hora del cierre: votaron, según los datos oficiales, 3,6 millones sobre los 9,2 millones censados en esos colegios.

EFE

viernes, 3 de septiembre de 2010

Deja 46 muertos ataque suicida en Pakistán


Deja 46 muertos ataque suicida en Pakistán

Reportan 100 heridos tras el ataque ocurrió cuando unas 2 mil 500 personas se manifestaban en la zona de Mizan Chowk de la ciudad de Quetta, capital de la provincia de Baluchistán, en un acto convocado por una organización estudiantil chií.

Islamabad.- Al menos 46 personas murieron hoy y más de cien resultaron heridas en un atentado suicida registrado durante una manifestación pro palestina de fieles de la minoría musulmana chií en la ciudad sudoccidental paquistaní de Quetta.

El ataque tuvo lugar alrededor de las 15:00 horas locales (10:00 GMT), cuando unas 2 mil 500 personas se manifestaban en la zona de Mizan Chowk de la ciudad, capital de la provincia de Baluchistán, en un acto convocado por la principal organización estudiantil chií del país asiático.

Los chiíes representan en torno al 20 por ciento de la población de Pakistán, de mayoría suní, corriente a la que pertenecen gran parte de los grupos extremistas.

Tras la explosión, algunas personas criticaron la falta de seguridad en torno a la congregación, iniciaron protestas, destruyeron comercios y efectuaron disparos al aire, según los medios paquistaníes, que agregaron que entre los heridos hay varios periodistas.

Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona, mientras que los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.

El primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, condenó el atentado y ordenó que se abra una investigación para esclarecer lo sucedido, según un comunicado difundido por su oficina.

Con esta acción en Quetta, son ya tres los ataques terroristas que se han registrado hoy en Pakistán, los anteriores en el conflictivo noroeste, con lo que el total de víctimas mortales asciende a 48.

Dos horas antes, un suicida hizo estallar la carga explosiva que portaba al ser interceptado por las fuerzas de seguridad en la entrada de un templo de la secta minoritaria islámica "ahmedi" en la ciudad noroccidental de Mardán; la explosión mató a un guardia y causó heridas a tres fieles, informó a Efe una fuente policial.

A primera hora de la mañana, la detonación de un artefacto mediante control remoto al paso de un furgón policial acabó con la vida de un policía e hirió a otros tres en las afueras de la ciudad de Peshawar, capital de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, según otra fuente de seguridad consultada por Efe.

Pakistán sufre desde finales de julio las peores inundaciones de su historia, que han dejado más de 18 millones de damnificados y anegado una quinta parte de su territorio, pero la catástrofe no ha impedido a los integristas continuar con sus violentos ataques.

El pasado miércoles, un triple atentado suicida contra otra procesión chií causó la muerte de al menos 35 fieles e hirió a más de dos centenares en la ciudad oriental de Lahore.

El Ejército paquistaní combate actualmente a la insurgencia talibán, que ha reivindicado el ataque de Lahore, en varias áreas del noroeste y de la frontera con Afganistán.

EFE