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martes, 31 de agosto de 2010

más dudas...


Se me hace increíble que a menos de 24 horas de su aprensión, la Barbie esté soltando alegremente tanta información... ya hasta cayeron sus conexiones en Colombia, y la extradición suena fuerte.

¿Por qué a él no lo acribillaron, como al Barbas y como a Nacho Coronel? ¿USA hasta que punto presionó para que 1) lo apresaran 2) no lo matarán? ¿Ayer lo agarraron, o lleva días? ¿Por qué, justamente, a unas horas el informe nefando del enano? ¿Acaso el gobierno federal no sabía de la susodicha Narco Cumbre?

domingo, 1 de agosto de 2010

Laptop de “Nacho” delató a su sobrino



Laptop de “Nacho” delató a su sobrino

Peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) tienen en su poder la computadora que le fue asegurada al fallecido jefe de las drogas tras su muerte, de la cual se está extrayendo la información

Domingo 01 de agosto de 2010
Francisco Gómez | El Universal

francisco.gomez@eluniversal.com.mx


El extinto capo del narcotráfico, Ignacio Coronel Villarreal, El Rey del Ice o El Cachas de Diamante, tenía en el refugio de lujo donde fue abatido por militares unas 10 maletas llenas de dinero que después de ser contado durante varias horas sumó más de 7 millones de dólares en efectivo, joyas, al menos media docena de celulares y una computadora portátil, cuya información permitió continuar el operativo militar que culminó con la ubicación de su sobrino Mario Carrasco Coronel, quien fue muerto por los soldados.

Peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) tienen en su poder la computadora que le fue asegurada al fallecido jefe de las drogas tras su muerte, de la cual se está extrayendo la información.

El ordenador, de acuerdo con informes oficiales, contendría datos sobre las operaciones del trasiego de drogas que realizaba Coronel Villarreal, por vía marítima, y las empresas que usaba para realizar el traslado, introducción y distribución de cocaína y drogas sintéticas.

Nacho Coronel murió la tarde del pasado jueves durante un enfrentamiento con militares que buscaban detenerlo en Zapopan, Jalisco, y que tras una serie de labores de inteligencia fue ubicado junto con su hombre de confianza y guardaespaldas, Hiram Francisco Quiñones Gástelum, quien fue detenido por los soldados de élite que efectuaron la incursión en la que fue abatido el tercer hombre en el mando del cártel de Sinaloa, sólo atrás de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo Guzmán, y de Ismael El Mayo Zambada.

Rodeado de lujos

En las casas de seguridad de Zapopan, Jalisco, donde fue ubicado quien también era considerado, desde hace una década, el más poderoso operador en México del tráfico marítimo de cocaína y de drogas sintéticas de “alta calidad”, vivía rodeado de grandes cantidades de dinero en efectivo —los dólares eran de baja denominación—, joyas y piedras preciosas. Pero a la par vivía rodeado de armamento de alto poder para hacer frente a cualquier enemigo y a las fuerzas del orden, de acuerdo con los informes oficiales.

Las nueve armas largas y siete cortas, así como las granadas junto con más de mil cartuchos, además de tres vehículos de lujo que fueron igualmente asegurados a Nacho Coronel en las casas de seguridad que poseía en el fraccionamiento de Colinas de San Javier, fueron puestas a disposición de la Subprocuraduría de investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), cuyos fiscales tomaron bajo su responsabilidad la investigación del caso.

Ante los citados fiscales, los militares también aseguraron teléfonos celulares que contenían información sobre los hombres con los que hablaba el capo del narcotráfico, como fue el caso de su sobrino, a quien horas después los soldados ubicaron en la colonia Rinconada de Los Novelistas y abatieron también cuando intentó hacerles frente para escapar.

Piden arraigo para el escolta

Hiram Francisco Quiñones Gastélum, considerado el guardaespaldas más cercano y de mayor confianza del extinto capo Nacho Coronel, fue puesto a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación adscrito a la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud.

En un reporte oficial, la PGR informó que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) entregaron a este hombre, quien de acuerdo con sus antecedentes, es un ex miembro de las fuerzas de seguridad especializada en el manejo de estrategias de combate.

Detenido durante el breve enfrentamiento suscitado en el inmueble número 1464 de la calle Paseo de los Parques, en la colonia Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco, al momento de su captura portaba en su manos un fusil tipo AK47, arma que no pudo accionar ante lo sorpresivo de la incursión militar y ante la superioridad en número y armamento de sus captores.

El hombre de confianza del extinto capo rendía hasta anoche su declaración ante fiscales de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Contra la Salud, quienes solicitaron ante un juez federal una orden de arraigo y mañana se resolverá su traslado al Centro Nacional de Investigación, donde se prevé que permanecerá al menos en los 40 próximos días.

Luego de reconocer que trabajaba para el extinto capo de las drogas Nacho Coronel, el detenido fue entregado a las autoridades civiles junto con los aproximadamente siete millones de dólares, la joyería, relojes de diversas marcas, teléfonos celulares, armas de fuego, aproximadamente mil cartuchos de diversos calibres, así como dos granadas, una computadora laptop, tres vehículos de lujo y diversa documentación.

La organización que comandaba Ignacio Coronel Villareal Nacho Coronel participaba activamente en la guerra que mantenía el cártel de Sinaloa contra los hermanos Beltrán Leyva.

El extinto brazo derecho de El Chapo controlaba para el cártel de Sinaloa todo el Pacífico mexicano, de ahí que le resultará idóneo el control de Acapulco, para ampliar sus acciones de trasiego de drogas.

viernes, 30 de julio de 2010

Crece duda sobre muerte Nacho Coronel


Crece duda sobre muerte "Nacho" Coronel en Jalisco

viernes, 30 de julio de 2010

Las dudas aumentan en Jalisco en torno a si se trata del cuerpo del narcotraficante Ignacio "Nacho" Coronel Villareal, luego que ayer fuese capturado y al intentar escapar fue asesinado, en un operativo del Ejército mexicano en Zapopan.

La sociedad tapatía y principalmente los líderes de opinión de la ciudad están cuestionando el operativo que realizó la Secretaría de la Defensa Nacional, en el sentido de que nunca se presentó alguna orden de presentación o de cateo en contra de las fincas de "Nacho" Coronel o de donde se suponía vivía el capo de las drogas, localizadas en la lujosa colonia de Colinas de San Javier.

Hasta estos momentos ninguna persona se ha acercado a las instalaciones del Servicio Médico Forense, donde se encuentran sus restos, a reclamar el cuerpo. Las instalaciones del Semefo se encuentran ubicadas en el centro de Guadalajara.

Sin embargo esta versión es contraria a lo que se informó por la tarde, que el cuerpo ya había sido reclamado y de hecho por la tarde sería trasladado a una lujosa funeraria de Gudalajara para velarlo.

Se presume que personal de inteligencia y de Servicios Forenses de Estados Unidos viajan a Guadalajara para practicar algunos exámenes de ADN con la finalidad de verificar que la identidad de "Nacho" Coronel sea la que se ha mencionado por parte del gobierno mexicano.

Personal militar aun se encuentra en las afueras de Semefo para resguardar sus instalaciones.

Cabe señalar que familiares tienen un lapso de 72 horas para la reclamación correspondiente del cuerpo.

En tanto, las autoridades policíacas se encuentran en alerta roja ante cualquier ataque que pueda surgir de bandas de narcotráfico en venganza por la muerte de uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.

Fuente de información, Jorge Martínez

http://revistaemet.net/new_emet/noticia.php?id=4784

La conveniente muerte del sobrino de Nacho Coronel...


El sobrino de ‘Nacho' Coronel muere en un operativo del Ejército

(CNNMéxico) — Mario Carrasco Coronel, sobrino del narcotraficante Ignacio Coronel Villareal, murió este viernes en un operativo del Ejército para capturarlo en el municipio de Zapopan, en el estado occidental de Jalisco, informó en un comunicado la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Carrasco Coronel, El Gallo, residía en Guadalajara, capital de Jalisco, “apoyaba directamente las actividades delictivas” de Coronel Villarreal y era uno de sus posibles sucesores, de acuerdo con la Sedena.

En el operativo, Carrasco Coronel disparó contra elementos del Ejército e hirió a un soldado. Murió cuando la agresión fue repelida, reportó la Sedena.

La acción militar se produjo un día después del operativo en Zapopan que derivó en la muerte de Coronel Villarreal, conocido como Nacho Coronel, quien era uno de los narcotraficantes más buscados en México y Estados Unidos, así como uno de los líderes del cártel de Sinaloa.

De acuerdo con la Sedena, la muerte de Carrasco Coronel “afecta aún más” a la organización criminal dirigida por Joaquín El Chapo Guzmán.

Este viernes, a través de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés); del zar fronterizo, Alan Bersin, y del embajador estadounidense en México, Carlos Pascual, Estados Unidos felicitó al gobierno mexicano por el golpe contra Nacho Coronel.

Pascual aseguró que Nacho Coronel era “una amenaza en común” para México y Estados Unidos.

Mata el Ejército a “Nacho” Coronel


Mata el Ejército a “Nacho” Coronel
Jorge Carrasco Araizaga


MEXICO, D.F., 29 de julio (apro).- Ignacio Coronel Villarreal, Nacho Coronel, uno de los máximos jefes del cartel de Sinaloa, murió este jueves durante un enfrentamiento con el Ejército en Guadalajara, Jalisco.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que el capo murió al resistirse a su detención, pero no presentó ninguna imagen ni del enfrentamiento ni del cadáver de Coronel Villarreal, quien era el responsable del tráfico de cocaína en el occidente del país para el cartel de Sinaloa.

Tampoco dio detalles del operativo realizado en la colonia Colinas de San Javier, de Guadalajara, y sólo informó que en la acción murió un militar y otro más resultó herido.

Se trata del primer golpe significativo contra el cartel que encabezan Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada y de la primera acción de envergadura por parte del Ejército en el gobierno de Felipe Calderón.

En diciembre pasado, fuerzas especiales de la Armada dieron muerte en Cuernavaca, Morelos, a Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, también durante un enfrentamiento, según la versión oficial.

En esa ocasión, la Armada difundió imágenes de la ejecución del jefe de Los Beltrán Leyva –exsocios del cartel de Sinaloa–, incluidas fotografías en las que aparecía su cuerpo vejado.

El subjefe operativo del Estado Mayor de la Defensa Nacional, el general Edgar Luis Villegas, informó en la ciudad de México que Nacho Coronel murió cuando se resistió durante una “operación de precisión” puesta en marcha para su aprehensión.

“Intentó evadir la acción agrediendo al personal con arma de fuego, causando la muerte de un militar e hiriendo a otro más, por lo que al repeler la citada agresión falleció el referido capo”, señaló el general Villegas al leer un comunicado de prensa en el auditorio de la Sedena.

Informó también de la detención de Irán Francisco Quiñónez Gastelum, “hombre de mayor confianza” del jefe narcotraficante, quien de acuerdo con la Sedena se refugiaba en dos casas de seguridad de la colonia Colinas de San Javier, en la capital jalisciense.

Nacho Coronel sólo se acompañaba de Quiñones para mantener un perfil bajo y no llamar la atención, aseguró.

Como uno de los principales líderes del cartel de Sinaloa, añadió, estaba a cargo del tráfico de cocaína en la “ruta del Pacífico”, que comprende los estados occidentales de Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Michoacán.

Originario de Durango, Coronel se inició en el narcotráfico bajo las órdenes de Amado Carrillo Fuentes, El señor de los Cielos, quien murió durante una operación de cirugía plástica en 1997.

De acuerdo con la Sedena, después de la muerte de Amado Carrillo, Coronel se unió a El Chapo Guzmán y en poco tiempo se convirtió en uno de sus principales líderes junto con Guzmán Loera y El Mayo Zambada.

El gobierno de Estados Unidos había puesto precio a su cabeza al ofrecer una recompensa de cinco millones de dólares por información para su captura.

Con la muerte de Nacho Coronel se “afecta significativamente la capacidad operativa y de trasiego de droga de la organización “Guzmán Loera”, aseguró la Defensa Nacional.

200 elementos del Ejército, en el operativo

En el operativo participaron cerca de 200 elementos del Ejército, que realizaron cateos en media docena de inmuebles de la colonia Colinas de San Javier, una de las más exclusivas de la zona metropolitana de Guadalajara.

El operativo se inició a las 13:00 horas y terminó poco después de las 16 horas. En ese lapso los militares mantuvieron cerradas a la circulación calles de esa colonia, en los cruces de Paseo de los Parques, la privada del mismo nombre y Paseo del Acantilado.

En el operativo, realizado en medio de un total hermetismo, se utilizaron vehículos pesados para el traslado de tropa y se contó con el apoyo de dos helicópteros.

La acción se registró horas antes de que el presidente Felipe Calderón llegara a Guadalajara para asistir a la ceremonia de entrega del galardón al Mérito Industrial, en las instalaciones de la Expo Guadalajara. Luego, Calderón asistió a una cena privada, a la que fue invitado por el dueño del equipo de futbol, Chivas, Jorge Vergara, en el nuevo estadio Omnilife. (Con información de Albero Osorio Méndez)

jueves, 29 de julio de 2010

Nacho Coronel, el capo en ascenso



Nacho Coronel, el capo en ascenso
Ricardo Ravelo

MÉXICO, D.F., 17 de julio (Proceso).- Nacido al amparo de Amado Carrillo Fuentes y considerado entre los más importantes líderes del cártel de Sinaloa, Ignacio Coronel Villarreal en dos decenios se convirtió en uno de los principales capos del narcotráfico del país y tiene, según las autoridades, poder suficiente para crear su propio cártel. La DEA y el FBI consideran incluso que el antiguo socio de los hermanos Beltrán Leyva, con quienes hoy protagoniza cruentas batallas en el estado de Jalisco, ha gozado de impunidad a lo largo de su carrera criminal.

En poco más de dos décadas, Ignacio Nacho Coronel Villarreal se consolidó como el cuarto hombre más importante del cártel de Sinaloa y logró ampliar sus actividades de trasiego de droga a gran escala hacia Sudamérica, Estados Unidos y varios países europeos, que hoy son las principales rutas de su boyante negocio.

Robert Mueller, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), incluso elaboró una ficha criminal en la que destaca que, por su gran capacidad, Coronel Villarreal puede constituir su propia organización criminal en un corto tiempo.

Conocido también como Ignacio Valdez Urrutia, Dagoberto Rodríguez Jiménez, Nachito, El Ingeniero y el King of Ice, el capo forma parte de la llamada Federación de Narcotraficantes que encabeza Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, a quien en marzo de 2009 la revista Forbes convirtió en multimillonario al atribuirle una fortuna de mil millones de dólares.

Al igual que sus pares, Coronel Villarreal es sigiloso y suele cobijarse en el misterio. Algunos documentos oficiales consignan que nació el 1 de febrero de 1954, aunque no mencionan el lugar. La PGR sostiene que es originario de Canelas, Durango, pero un reporte del FBI fechado el 17 de abril de 2003 –cuando se ofreció una recompensa de 5 millones de dólares a quien proporcionara datos para su captura– indica que es oriundo de Veracruz.

Aunque son pocas las fotografías de Coronel Villarreal, el FBI incluye una en la que se le observa de barba cerrada y vestido con una camisa y un sobretodo oscuros. La imagen va acompañada de la descripción física del capo: pelo castaño, ojos cafés, raza “blanco hispano” y 143 libras de peso. ¿Su oficio?: “Hombre dedicado a los negocios”.

En los ochenta, cuando Coronel inició su carrera delictiva, era el cabecilla del cártel de Juárez en Zacatecas. Trabajaba entonces a la sombra de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, y de Eduardo González Quitarte, El Flaco, quien fue publirrelacionista de esa organización criminal hasta 1997.

Tras la muerte de Carrillo Fuentes, Coronel Villarreal, Juan José Esparragoza Moreno El Azul e Ismael El Mayo Zambada se desligaron de ese cártel para sumarse al de Sinaloa, que recobró su poder en 2001 luego de que El Chapo Guzmán se fugó del penal de Puente Grande, Jalisco.

En aquella ocasión, junto con Luis Valencia Valencia, cabeza del cártel del Milenio, y Óscar Nava Valencia, El Lobo –ambos vinculados con los hermanos Beltrán Leyva–, Coronel protegió al Chapo. Años después, cuando los Beltrán Leyva rompieron con Guzmán Loera, Nacho Coronel se mantuvo firme en el cártel de Sinaloa. Hoy, sin embargo, opera en El Molino, un municipio cercano a la ciudad de Zapopan, Jalisco, según datos de la PGR.

No obstante su filiación al clan sinaloense, la Drug Enforcement Administration (DEA) y el FBI sostienen que desde la década pasada Coronel consolidó su poder y es capaz de “operar con luz propia”.

“Ha incrementado su poder desde la década de los noventa y ahora es la cabeza de una célula poderosa en México, trabaja directamente con fuentes de abastecimiento colombianas que lo surten de cientos de toneladas de cocaína”, según la ficha criminal elaborada por las autoridades de Estados Unidos.

El despegue

Hábil en el trasiego de droga, Nacho Coronel amplió su abanico de actividades en los últimos años: hoy, además de cocaína, trafica con metanfetaminas y cuenta con decenas de laboratorios clandestinos a lo largo del territorio nacional, lo que le permite controlar más de 50% de la producción de drogas sintéticas, según la DEA.

En investigaciones federales se le menciona incluso como presunto socio del empresario de origen chino Zhenli Ye Gon, acusado de introducir efedrina al país con apoyo gubernamental y a quien se le decomisaron 205 millones de dólares en 2007, al parecer producto del narcotráfico, en un cateo a su residencia de Las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México.

Formado a la sombra de Carrillo Fuentes, Coronel también supo abrevar de los hermanos Beltrán Leyva, pero cortó con ellos en enero de 2008, cuando decidieron separarse del cártel de Sinaloa. Según el FBI, Coronel “promueve sus actividades de narcotráfico por medio del soborno, la intimidación y la violencia”.

A pesar de que Coronel se inició en el negocio del narcotráfico desde muy joven, no fue sino hasta diciembre de 2003 cuando la Corte del Distrito Oeste de Texas lo acusó por primera vez de tráfico de sustancias ilegales y de conspiración para poseer e importar precursores químicos controlados, con el presunto fin de producir drogas sintéticas, uno de sus prósperos negocios.

Según la ficha de búsqueda del FBI difundida en Estados Unidos, Coronel se convirtió en años recientes en el capo que mejor compite en la producción y distribución de sicotrópicos sintéticos.

Los organismos estadunideses lo llaman King of Ice o King of Crystal, un apelativo que no usan sus allegados, quienes prefieren llamarlo El Ingeniero Coronel Villarreal, Nacho Coronel o Nachito Coronel: en el mundo donde él se desenvuelve lo conocen como El Cachas de Diamante, al parecer por su afición a las armas recubiertas de oro o diamantes, el sello distintivo de los empresarios del narco y sus poderosos sicarios.

La PGR asegura que, como engrane del cártel de Sinaloa, Nacho Coronel controla buena parte del Pacífico mexicano desde el occidente. Su feudo, agrega la dependencia, es el estado de Jalisco, cuna de capos famosos, como Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo; cuenta también con el apoyo de cuerpos policiacos y elementos del Ejército en Durango, Sonora, Michoacán, Guerrero y otras entidades del sur del país.

Durante la etapa de esplendor de los hermanos Héctor y Arturo Beltrán Leyva, cuando aún eran parte del cártel de Sinaloa, Coronel gozó de la protección oficial, pues se mantuvo a la sombra del poder. Algunos de sus socios en el lavado de dinero son beneficiarios de programas gubernamentales destinados al campo y a la ganadería.

Entre ellos destacan los hermanos Jesús Raúl, Francisco Amado y Marco Antonio Beltrán Uriarte, también de Sinaloa, quienes a pesar de estar señalados como lavadores de dinero proveniente del narcotráfico, durante el sexenio de Vicente Fox recibieron apoyo de cuatro programas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

En diciembre de 2006, el semanario Zeta de Tijuana publicó un reportaje en el que mencionó que los hermanos Beltrán Uriarte fueron detenidos por el Ejército tras el cateo a tres inmuebles, en los que se hallaron 2 millones de dólares y poco más de 1 millón de pesos en efectivo.

Poco antes del arresto de los tres hermanos Beltrán Uriarte, inteligencia militar identificó a Jesús Raúl como el operador de Coronel en el trasiego de droga vía marítima y aérea desde Centro y Sudamérica.

Documentos de la PGR y de la Secretaría de Seguridad Pública federal señalan que los Beltrán Uriarte son oriundos de Angostura, Badiraguato y Mocorito, Sinaloa; otros familiares suyos se afincaron en Guadalajara, donde hoy son parte del entorno que controla Coronel.

A los Beltrán Uriarte se les ha identificado desde hace años con el blanqueo de capitales, aunque ellos lo niegan. Dicen que su fortuna proviene de sus prósperos negocios ganaderos y agrícolas, que en realidad son empresas fachada, según los expedientes federales.

Otro de los hermanos Beltrán Uriarte, Miguel, conocido como El Veterinario, está incluido en la averiguación previa 2984/2002 por su presunta vinculación con el llamado narcobatallón militar que en octubre de 2002 fue desmantelado en Guamúchil, Sinaloa, por brindar protección al narcotráfico, en particular a la célula de los Beltrán Leyva y del propio Coronel.

A pesar de esos antecedentes, los Beltrán Uriarte aparecen en el padrón de productores que se benefician de los programas oficiales destinados al campo. Según el semanario Zeta, en 2004 Francisco Amado recibió subsidios del Procampo para cultivar 70 hectáreas de pasto perenne de temporal. Su folio era el 500718268.

Su hermano Miguel cultivó tres hectáreas de sorgo. Su folio en el Procampo era el 500718278; Jesús, otro miembro del clan, sembró siete hectáreas de maíz de temporal. Es beneficiario de ese programa gubernamental y su número de registro es 500718280.

Y a la par que las actividades ganaderas de los hermanos Beltrán Uriarte estaban en pujanza, se consolidó su relación con Nacho Coronel, por lo que se mudaron a Jalisco, donde presuntamente invirtieron buena parte de sus ganancias ilícitas.

Los exsocios

Todo iba bien para Nacho Coronel y sus aliados en el cártel de Sinaloa hasta que a principios de 2008 decidió romper relaciones con sus antiguos mentores, los hermanos Beltrán Leyva, por discrepancias en una operación que Coronel terminó por controlar. Poco después, los Beltrán Leyva anunciaron su salida del cártel de Sinaloa.

Esa ruptura puso al descubierto las relaciones que esa organización mantenía con el poder político desde hace años, en particular con altos mandos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

La PGR se enteró de esa división por el testimonio de Fernando Rivera Hernández, un capitán del Ejército que hoy está en retiro. Según la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/166/2009, Rivera Hernández, presunto protector de los hermanos Beltrán Leyva, cuenta que el pleito entre éstos y Coronel era tan fuerte que incluso Arturo Beltrán, El Barbas, ordenó ejecutar a su rival.

La orden de Arturo Beltrán Leyva era “pagar lo que fuera necesario a nuestros contactos para hacer ese jale pendiente con Nacho Coronel y ayudar al gobierno a que capturaran al Chapo Guzmán”, relata el militar en la indagatoria citada.

Y agrega. “En febrero de 2008, El Diecinueve, un sicario al servicio de los Beltrán Leyva, al que le apodaban así porque había perdido una falange, me pidió que junto con mi grupo de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada nos dedicáramos a la búsqueda de Nacho Coronel, ya que este narcotraficante y su gente habían traicionado a don Arturo Beltrán, y que por ello querían cobrar venganza”.

Rivera Hernández asegura también que por ese trabajo los Beltrán Leyva le iban a pagar 350 mil dólares. Aunque aclara: “Nunca se realizó ese jale”. Pese a esos antecedentes, durante 2008 y 2009 Coronel nunca fue molestado por ninguna autoridad; por el contrario, fueron Los Zetas los que intentaron asesinarlo en varias ocasiones.

Tras su salida del cártel de Sinaloa, los hermanos Beltrán Leyva se acercaron a Los Zetas y, juntos, se apropiaron de Durango. Con ello se intensificó la guerra entre los cárteles por el control de otros territorios, como Jalisco, Michoacán y Guerrero. A la par, se desataron las matanzas y las traiciones.

Apenas a principios de abril, por ejemplo, presuntos sicarios de Los Zetas, los nuevos aliados de los Beltrán Leyva, asesinaron a Alejandro Coronel, de 16 años. La PGR informó que el joven era hijo del capo y que había sido secuestrado poco antes de su ejecución.

Sicarios al servicio de Coronel contraatacaron. En Nayarit asesinaron a 10 personas e incineraron sus cuerpos para evitar que las autoridades las identificaran; semanas después levantaron en Sonora a Clara Elena Laborín Archuleta, esposa de Héctor Beltrán Leyva, El H.

Coronel le perdonó la vida. Y dejó un narcomensaje en el lugar donde la liberó, dirigido a El H: “Nosotros te vamos a enseñar a ser hombre y a respetar a la familia, asesino de niños. Aquí está tu esposa, por la que te negaste a responder: te la entrego sana y salva para que veas y aprendas que para nosotros la familia es sagrada”.

En marzo último, el entorno de Coronel comenzó a ser golpeado después de varios años de inmunidad. José Antonio Escareño Aviña, El Pelón, exsocio de los hermanos Valencia y operador de Coronel, fue capturado por elementos de la Policía Federal en Puerto Vallarta, Jalisco.

Buscado por la DEA y el US Marshals Service, en Estados Unidos a Escareño Aviña se le considera pieza clave en la exportación de drogas sintéticas de México, donde contaba con amplias conexiones desde 1992.

Coronel también fue golpeado el pasado 21 de enero, cuando cuatro integrantes de su banda: Raymundo Larios Vizcarra, Ernesto Coronel Peña, José Jaime y Juan Ernesto Coronel Herrera –estos tres, familiares del capo–, fueron detenidos. Se les acusó de lavado de dinero y delitos contra la salud.

Rumores

Las luces intermitentes se encendieron el 20 de mayo, cuando circuló en los medios jaliscienses la versión de que en Zapopan había sido detenido Nacho Coronel por agentes de la SIEDO y un grupo de marinos. El secretario de Gobierno del estado, Fernando Guzmán Peláez, alimentó el rumor al declarar: “Sí, podría estar detenido Nacho Coronel”; pero luego se desdijo: “No podemos confirmar ni descartar nada”.

Al final se supo que la Secretaría de Marina y la PGR habían realizado un operativo conjunto en el municipio de Juanacatlán y en la zona metropolitana de Guadalajara para detener a Coronel y a sus secuaces, pues el capo tiene dos órdenes de aprehensión giradas por los jueces de distrito Tercero y Cuarto, respectivamente, en el penal de Puente Grande, Jalisco.

Una de esas órdenes de captura es con fines de extradición a Estados Unidos, donde tiene cuentas pendientes con la justicia. En ese país se le acusa de varios delitos relacionados con la delincuencia organizada, así como de privación ilegal de la libertad, secuestro, enriquecimiento inexplicable y lavado de dinero, según confirmó el reportero en la SIEDO.

Casi de manera simultánea, el 21 de mayo otro escándalo sacudió al país: el secuestro de Diego Fernández de Cevallos. Al principio la PGR guardó silencio, sobre todo ante las versiones de que tras el plagio del exsenador panista estaba el cártel de Sinaloa y que la organización intentaba forzar al gobierno para que entregara a Coronel.

Los días posteriores, inmersa en una maraña de versiones encontradas, la PGR aclaró que Coronel no estaba detenido, pero que sí realizó varios operativos para capturarlo. Hoy, a dos meses, se desconocen los pormenores de la supuesta detención de Coronel y del plagio de Fernández de Cevallos, quien, según sus captores, aún está vivo, como informó La Jornada el jueves 15.

Sobre este punto, el investigador Edgardo Buscaglia, del Instituto Tecnológico Autónomo de México, comenta que en México el crimen organizado es tan poderoso que existe la posibilidad de que el narco fuerce al gobierno a soltar capos a cambio de la liberación de políticos secuestrados.

–¿Podría ser el caso de Diego Fernández de Cevallos? –se le inquiere.

–No lo sé, pero en un país donde las redes criminales mantienen secuestrados a los hombres del poder político y han feudalizado amplios territorios, todo es posible.

Extracto del reportaje que se publicó en la edición 1759 de la revista Proceso.