jueves, 9 de septiembre de 2010

Libros Leídos LXIII: La Princesa de Éboli


Ya había hablado sobre Almudena de Arteaga, y su somera manera de desarrollar una trama. Tanto en profundidad del contenido como en cantidad de hojas. Y que quede claro: cantidad jamás será igual que calidad. Hay novelas cortas excelsas, como El Príncipe y La Mar. Pero el caso de Almudena es congruente: su poco tino literario e histórico es directamente proporcional al número de páginas que escribe. Al menos esa impresión tenía con el libro sobre Carlos V. Y ahora, leyendo sobre la amante de Felipe II, Ana de Mendonza, la Princesa de Éboli, pues el desazón es mayor...

Un personaje tan complejo, tan ricamente desarrollado por Hermann Kesten, pese a que lo aborda lo necesario en su obra sobre Felipe II, ahora lo vemos más que banal, como la Paris Hilton del siglo XVI en España.

Ok, no es del todo claro porque toda la furia divina del piadoso Felipe II cayó sobre la tuertita. ¿Intrigas por el trono de Portugal? ¿Venganzas que inmiscuyen a Juan de Austria? ¿Amoríos con Felipe II?

Pero nada de esto trata su presumida y marquesa descendiente. Sólo su desbocado amorío con el bastardo Pérez es el punto medular de la historia.

De hueva.

Almudena, excelente para guiones de telenovelas mexicanas. Hubiera asesorado a televisa con su serie de Gritos de Muerte y Libertad...

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